Luffy, Torinay y Ace: la historia de como se conocieron los hermanos
Hola, se que todos ya conocen de que va está historia, de un pirata con sombrero de paja y sus aventuras junto a su tripulación que viajan por el mundo en busca de un tesoro legendario llamado el One piece, y de su sueño de convertirse en el rey de los piratas.
Bueno, permítanme presentarme, me llamo Monkey D Torinay.
Y está...
Es mi historia.
Todo comienza diez años atrás en el mar del este, en un pueblo pequeño, en un lugar llamado la villa del molino de viento. Allí estaba el monte Colubo, un sitio temido por muchos. Pues ahí solo los fuertes sobrevivían mientras que los débiles estaban condenados a morir....
Pero para mí abuelo este era un lugar perfecto para mí y un niño llamado Luffy quien iba colgando mientras el abuelo lo sujetaba de la mejilla haciendo que Luffy se quejara por el dolor que sentía, por mi parte me encontraba sentada sobre sus hombros viendo como ambos discutían ya que ese niño quería ser un pirata, mientras que el viejo se negaba ante aquel sueño del mocoso, ya que el abuelo no quería que el se convirtiera en un pirata sino en un infante de la marina, mientras tanto seguíamos caminando a través del bosque mientras por mi parte seguía viendo el camino por el que íbamos, viendo a los pájaros, las serpientes y otros animales que pasaban cerca de nosotros.
Sin embargo mis pensamientos fueron interrumpidos al escuchar al anciano decir mi nombre.
—¿Eh?—
—¿No es así Torinay?—hablo mientras me miraba sobre su hombro—¿Verdad que quieres formar parte de la marina?—ante su pregunta asiento con la cabeza como respuesta pero por alguna razón eso hizo que el niño que nos acompañaba se quejara aún más.
—¡Me da igual si el niño sobre tus hombros quiere ser de la marina yo quiero ser un pirata!—respondió para después seguirse quejando de la actitud de ese cabeza hueca mientras el abuelo mencionaba que lo había dejado en la aldea Foosha para que aprendiera a ser fuerte y mientras mencionaba a los piratas que fueron una mala influencia para Luffy.
Mi abuelo me dijo que formar parte de la marina era mejor que convertirse en pirata ya que son unos asesinos y unos maleantes, y es por eso fue que decidí formar parte de la marina para poder así acabar con ellos, no se porque Luffy quiere ser un pirata cuando crezca, es mejor volverse un marino.
De pronto sentí que algo muy duro me golpeó por detrás lo que hizo que el abuelo rápidamente comenzará a revisarme en busca de heridas para dejarme con cuidado en el suelo para después regañar a Luffy quien estaba abrazado a un tronco, por lo que el abuelo le dio un puñetazo en la cabeza haciendo que se soltará y lo llevará sujetándolo de su playera mientras que a mí me tomaba de la mano para seguir nuestro camino a través del bosque hasta que logramos ver una cabaña ubicada en una zona despejada en el bosque.
El abuelo se dirigió a la puerta y comenzó a tocar muy fuerte mientras seguía tomándome de la mano, mire el lugar y note que Luffy se había alejado de nosotros. Momentos después una señora gorda, gruñona y gritona de cabello rizado color naranja con un cigarro en la boca salió de aquella cabaña haciendo que me sobresaltara y por lo tanto me asusto por sus gritos por lo que me puse detrás de mi abuelito.
—¡Soy yo!—exclamo mi abuelito sorprendiendo a aquella señora para que se calmara.
—¿Qué estás haciendo aquí Garp?—pregunto aquella señora quien retrocedió asustada por la presencia de mi abuelo mientras otros dos hombres parecían detrás de ella uno era alto y moreno con barba y en su cabeza tenía algo similar a lo que tienen las gallinas y los gallos en su cabeza, el segundo era bajo de tez clara con una gorra blanca en su cabeza sosteniendo algo entre sus manos.
—Gracias por la bienvenida—dijo tranquilo mi abuelo mientras me acariciaba la cabeza, y veía como Luffy corría de un lado a otro mientras perseguía a un insecto volador entre risas.
Me gire a ver a esas personas desconocidas, la señora gritona se enojo al ver la hiperactiva personalidad de Luffy por lo que mi abuelo lo atrapó sujetándolo de su playera para presentarlo a la señora.
—Cuiden a estos también—lo que me sorprendió por lo que acababa de decir mi abuelo, ¿A qué se refería con “estos”?—Luffy, Torinay salúdenlos—nos ordeno por lo que Luffy los saludo con un “hola” mientras que por mi parte seguía sujetándome de la pierna de mi abuelo.
—Espera, ¿De quién son esos niños?—pregunto el hombre moreno.
—De mis hijos, son mis nietos—respondió así de simple mi abuelo.
¡Un momento!, pero si ese niño Luffy es también el nieto de mi abuelo eso significa que...¡¿Ese cabeza hueca es mi primo?!
—¡O me cuidan a mis nietecitos! (En especial a Torinay) O los encierro por el resto de sus vidas. Y estoy siendo bueno con ustedes porque son unos criminales—
—¿No te bastó con un malcriado y ahora me traes dos?. Solo míralo tiene cara de monstruo y ese no durará mucho tiempo viviendo aquí
Por favor abuelito dime qué eso no es cierto y que no vas a dejarnos en este lugar con unos desconocidos, por favorcito te lo imploro.
Pero después de que Luffy insultara a la señora gritona se fue corriendo a otro lado mientras que los otros dos hombres le preguntaban a “Dadan” si estaba bien debido al golpe que se había dado hace rato por lo que dijo Luffy.
Estaba tratando de entender por qué el abuelo nos dejaba con esa señora gritona y sus amigos raros cuando de repente escuché a Luffy gritar. Miré en esa dirección y lo vi, un niño parado en medio de la sombra de los árboles.
Parecía más grande que yo, aunque no tanto, pero su expresión era diferente... mucho más seria y fuerte. Llevaba una camiseta sin mangas de color rojo que parecía bastante usada, y su piel estaba ligeramente bronceada. Su cabello era negro y un poco desordenado, como si no le importara mucho arreglárselo.
Lo que más llamó mi atención fue esa banda en su frente, que parecía cubrir una herida, y los vendajes en su brazo. ¿Había estado peleando? Tenía los brazos cruzados y sostenía un tubo de metal, como si fuera un arma. Parecía preparado para pelear en cualquier momento, y su mirada era tan firme que daba un poco de miedo.
A diferencia de Luffy, que siempre está corriendo y gritando, este niño parecía mucho más calmado, pero también peligroso. Aunque no decía nada, parecía estar juzgándonos con esos ojos oscuros y atentos. Por un momento, me escondí más detrás de la pierna del abuelo, pero no pude dejar de observarlo. Había algo en él que me hacía sentir curiosidad y un poquito de nervios... ¿Quién era ese niño tan raro y serio?
—Luffy, Torinay, ese de ahí es Ace tiene tres años más que Luffy y un año más que tú Torinay.Apartir de hoy ambos vivirán con el y Dadan.
—¡Claro que no!—se quejaron Dadan y los otros dos bandidos.
Mientras tanto yo miraba como Luffy miraba mal a ese niño Ace por lo que el abuelo le dio un golpe en la cabeza para calmarlo.
—¡Compórtate!—ordeno el abuelo.
—¡No queremos!—exclamaron los bandidos junto con Dadan a lo que sentí como el abuelo se giraba para fulminarlos con la mirada
—Claro que quieren—dijo de forma amenazante lo cual asustó a los demás.
—Perdon si queremos —dijeron al unísono.
—Perfecto, sabía que los aceptarían y cuídenlos bien, porque vendré seguido.
—Esta bien, Pero, ¿Nos vas a dar una pensión?.
—Póngalo en mi cuenta
—¡No te hagas esto no es un bar!—menciono Dadan mientras mi abuelo parecía molesto por su comentario exclamando un ¡¿Eh?!, que hizo temblar a Dadan—Tranquilo, nosotros los cuidamos.
—Pero jefa el primero ya nos está dejando pobres—se quejo el hombre moreno.
—¿Quién te pregunto? Ve a preparar la comida—ordeno Dadan
—¡Si señora!—exclamo el hombre acatando la orden mientras que el más bajo seguía dudando sobre cuidarnos a mi y a Luffy
Mientras tanto mi abuelo me sujeto con firmeza por los hombros y se agachaba a mi altura para darme un fuerte y cálido abrazo para despues retirarse dejándome sola con esos tres desconocidos.
—Ven, pequeño, vayamos a dentro para que puedas presentarte con los otros—dijo amablemente el hombre más bajo a quien le tome la mano para entrar.
¿Los otros? ¿Y porque me dijo “pequeño”?.
—Mi nombre es Dogra, el bandido, la jefa es Curly Dadan, y el otro hombre con el que estábamos es Magra.
En cuanto entramos a la cabaña un grupo de hombres habían rodeado a Luffy mientras uno de ellos lo sujetaba por el cuello con su brazo amenazándolo con un cuchillo por lo que me refugie detrás de Dogra.
—Bien, peor es nada—hablo uno de los bandidos—ahora danos su nombre e iremos por el.
—Se llama Garp—respondio Dogra como si nada a lo que los bandidos comenzaron a temblar del miedo.
—¡Espera!¿Ese Garp?.
—Si, el y este pequeño—por alguna razón lo dijo refiriéndose a mi ya que vi como volteo su cabeza al mencionar mi presencia—se quedarán aquí cuídenlo bien, en especial a este que está conmigo.
Pero ante las palabras de Dogra los demás bandidos se sorprendieron exclamaron cosas como:.
¿Por qué aceptaron algo así?
¡Nos vieron cara de niñeros!.
Y de pronto un estruendo interrumpió el ambiente, siendo Dadan quien gritaba ordenando que se callarán todos y anunciaba la hora de la comida mientras estaba parada con una gran cesta de carne la cual los demás se abalanzaron como perros para tomar un poco de comida.
Uno de ellos me empujó y me tiró al suelo por lo que por instinto me hice un ovillo y me cubrí la cabeza para evitar ser golpeada por alguno de esos salvajes.
En cuanto toda esa pelea por conseguir algo de carne termino el hombre bajo llamado Dogra se acercó a mi con una bandeja la cual tenía un plato de arroz y un vaso de agua, para después guiarme junto a Luffy quien de inmediato se comió su ración de arroz.
—¡Oye viejo!, quiero mas—pidio más de arroz a Dadan quien se molestó por la forma en la que Luffy pidió más arroz.
—¿“viejo”?, Soy una mujer, ¿Siquiera sabes a dónde te vino a tirar tu abuelito, mocoso malcriado?,.
—No—respondió Luffy.
—Esta es la guarida de la familia Dadan, los bandidos que mandan en este monte—explico Dadan
—¿Son bandidos? Los bandidos son aburridos— respondió Luffy. Pero ante la respuesta de Luffy Dadan saco un cuchillo y lo clavo muy cerca de nosotros lo cual me asustó mucho.
—¿Y a mí que me importa?. De no ser por su abuelo, no estarían aquí, asi que guárdate tus comentarios. Si no te gusta este lugar, lárgate. ¡Ve a qué te coman los lobos!
En eso apareció por detrás de Dadan el hombre moreno llamado Magra.
—Jefa es el nieto de Garp—hablo Magra en un tono tranquilo para calmarla
—Pero yo solo quería carne—respondio Luffy para después mirar a ese niño Ace comiéndose dos pedazos de carne a la vez mientras en su plato tenía otros cuatro trozos.
Ante esto Dadan acercó un pedazo de carne a Luffy quien trató de darle un mordisco Pero no pudo debido a que Dadan lo retiro antes de que Luffy pudiera darle una mordida y hacer que ambos la viéramos darle un mordisco a su ración.
—Por si no lo sabes esta carne es del bisonte que Ace cazo está mañana y decidió compartirla con todos para que comiéramos juntos, ser un bandido no es fácil. A partir de mañana tu y el otro mocoso van a trabajar hasta el cansancio, limpiaran, lavaran la ropa, pulirán las botas y nuestras armas, luego robaran, estafaran y matarán. Y escuchen si le dicen a su abuelo lo que hacemos aquí los dejaremos atados todo el día. Puedo darles un tazón de arroz y un vaso de agua al día pero es todo lo que tendrán y digan que les fue bien niños. Tendrán que aprender a valerse por si mismos y más les vale que lo hagan rápido.
—Esta bien—respondió Luffy tranquilamente a lo que Dadan se golpeó la cabeza contra el suelo.
—¿Cómo que “está bien”?¿No vas a llorar?—dijo ella sorprendida por la respuesta de Luffy.
—Mi abuelo me dejó solo en la jungla una vez y aprendí a vivir por mi cuenta, como había mucha agua no tuve problema para beber y podía comer todo lo que me encontraba, Además yo me voy a volver un pirata algún día, así que esto no es nada.
Genial Luffy ya sabía cómo sobrevivir por su cuenta en la selva, pero en cambio yo....apenas y tengo un entrenamiento básico de la marina medianamente decente, pues a pesar de que me se las técnicas de combate al momento de aplicarlas se me complica arruinando todo y será mucho mas difícil sino me alimento bien como solía hacerlo en casa del abuelo, aunque al menos se reconocer las plantas venenosas de las que si son comestibles y las que son medicinales eso es ya es algo ¿no?
De pronto vi como ese niño Ace se levantaba y se retiraba hacia alguna parte de la cabaña seguido por Luffy quien rápidamente se levantó y lo siguió.
De pronto Dadan se quejo por la actitud de Luffy una vez que los demás lograron ayudarla a salir del oyó que había hecho con el cual se atoró la cabeza.
Al terminar de cenar me ordenaron recoger los platos y a ayudar al sujeto que le tocaba lavarlos el día de hoy y al caer la noche Dogra y Magra nos guiaron a mi y a Luffy a una habitación en dónde había una colchoneta, una manta y una almohada, supongo que es de Ace ya que Luffy y yo teníamos lo mismo en nuestras manos ahora mismo.
Al día siguiente.
Apenas y había logrado conciliar el sueño, pues el suelo aún con la colchoneta era algo duro y frío y me dejó con dolor de espalda, Ace al levantarme recogió sus cosas para dormir y ponerlas en una esquina de la habitación y salió hacia el bosque con Luffy siguiéndolo por detrás.
Yo en cambio me quedé en la cabaña para encargarme de las tareas de las que nos hablaron el día de ayer, por lo que Dogra comenzó a enseñarme como limpiar las armas para no cortarme mientras el me decía el nombre de cada una de ellas.
—Esta es una daga, —dijo mostrándome una especie de cuchillo ligeramente más grande que uno de cocina y con la hoja perfectamente simétrica—es un arma mas ligera y puedes usarla para atacar en zonas del cuerpo cercanas a ti—en eso el dejo la daga a un lado y me mostró una daga un poco más pequeña—esto es una navaja.
Y así fue pasando el tiempo en la cabaña, luego cuando termine la limpieza de las armas con Dogra, comencé a pulir las botas de los demás bandidos.
El cielo comenzaba a teñirse de un naranja rojizo indicando que ya estaba anocheciendo y que el día casi llegaba a su fin, pero en cuanto terminaba mi última tarea aqui del día uno de los bandidos noto la presencia de Ace
—Ya volvió Ace, salúdenlo—
—¡Comida!—exclamaron los demás con alegría pues Ace había traído un enorme pez y unos cuantos más un poco más pequeños para la cena del día de hoy, por lo que junto con los demás tuve que salir a ayudar para prepararlo, Pero en cambio, Luffy no estaba en ningún lado lo cual noto Dogra.
—Ace, ¿El niño no había ido contigo?—pregunto a Ace quien solo mantuvo silencio.
—Tiene razón, ¿Dónde esta Luffy?—pregunto Magra—Vi que se había ido contigo.
—Quien sabe—fue lo único que respondió Ace mientras se retiraba con una cara malhumorada.
Al llegar la noche Ace y yo fuimos los únicos en el cuarto, pero pese al silencio que había no podía dejar de pensar en Luffy por alguna razón, y eso no me dejaba dormir, ¿Por qué me sentía así?, llevo conociéndolo unas horas, y literalmente digo horas porque no he tenido la oportunidad de tener una verdadera conversación con el sobre el hecho de que ambos somos familia, apenas y ayer descubrí que es mi primo, pero aún así no puedo dejar de pensar si el está bien, Dogra y Magra dijeron que iban a vigilar en la torreta para ver si podían ver alguna señal de vida de Luffy.
Mientras tanto Dadan y los demás parecían estar bebiendo pues se escuchaba un gran alboroto en la otra habitación y fue cuando escuché que la puerta se abría y se cerraba por lo que me levanté y note que Ace no estaba en su lugar así que decidí seguirlo con mucha cautela y en eso escuché a Dadan decir que si realmente le importamos a el abuelo Garp que el nos estaría cuidando en lugar de dejarnos aqui.
Busque con la mirada a Ace pero no lo encontraba así que mejor me regresé al cuarto pero antes de que pudiera irme escuché que Dadan decía cosas para “justificar” la desaparición de Luffy Pero luego Dadan comenzó a hablar sobre Ace. Asi que rápidamente regrese y me escondi lo mejor que pude para saber un poco más acerca de él.
—Y además, ¿Qué hay de Ace?. A el también nos lo dejo y no pregunta por el. Creo que a estás alturas ni le molestaría si le decimos que se perdió en la montaña y algún animal se lo comió. Es más, apuesto a que ni siquiera nos pediría detalles al respecto. Y como no si ese niño es el hijo del demonio—pero ante esto el rostro de Ace cambio a uno de ira—Pónganse en mi lugar, ¿Qué hará el gobierno si me descubre? Prefiero tener que verme las con Garp antes que con ellos. Además de quién debemos proteger más es a ese niño Torinay, por alguna razón Garp lo sobreprotege y lo trata mejor que a los otros dos, y puedo entender porque es más callado y obediente cuando le ordenas hacer algo, al menos estando cerca de el me siento más tranquila y relajada, así que mientras ese niño esté a salvo que más da lo que le pase a los otros dos.
—Jefa, no diga eso—escuche la voz de Magra.
—Tiene razón, creo que ya bebió demasiado—dijo Dogra.
Volví al cuarto, pero mi mente no podía quedarse quieta. Las palabras de Dadan resonaban en mi cabeza. “Hijo del demonio”... ¿Qué quería decir con eso? ¿Será por su padre? Garp me dijo que Ace es un año mayor que yo, pero nunca mencionó nada más sobre su familia.
Por alguna razón, esas palabras hicieron que el rostro de Ace se viera aún más sombrío de lo habitual. ¿Será que él también se lo cree? ¿Qué piensa que el mundo entero lo ve como un monstruo solo por ser hijo de alguien que ni siquiera está aquí?
Apenas lo conozco, pero puedo notar que no confía en nadie. Quizás está acostumbrado a estar solo, a depender de sí mismo porque teme que lo rechacen. Pero... nadie debería cargar con eso solo. Todos necesitamos a alguien que nos diga que está bien ser quienes somos.
Si Ace no tiene a alguien así, entonces... tal vez pueda ser yo.
Pero una semana después en medio de la noche el perro que se encontraba ahí empezó a ladrar y aullar descontroladamente haciendo que me despertara por lo que Dogra empezó a gritar llamado a Dadan y la escuchaba regañando a Luffy por haber desaparecido por tanto tiempo, ¡Espera! ¿¡Luffy?!
Pero unos momentos después Dadan abrió la puerta de la habitación y lanzo a Luffy adentro haciendo que soltará un quejido del dolor.
—Mañana haré que te arrepientas de regresar—a lo que Dadan azotó la puerta y luego se escucharon unos ronquidos por parte de Luffy por lo que me acerque y note que estaba herido y ensangrentado, pero a pesar de eso lograba dormir como si nada con una burbuja de mocos saliendo de su nariz.
En cuanto Dadan se fue me levanté y prepare todo para que Luffy descansará más cómodamente y lo lleve arrastrando hasta su lugar como pude para cubrirlo con su cobija, Pero mientras hacía todo esto sentí que alguien estaba mirándome pero al voltear note que Ace seguía durmiendo dándonos la espalda, así que solo ignore lo que había sentido y volví a meterme en mi manta.
Al despertar Magra entro con un botiquín de primeros auxilios y comenzó a curar a Luffy, mientras que Ace por su parte recogía sus cosas y se marchaba de la habitación (de nuevo), tal parece que esto era una especie de rutina en él al despertar.
—Torinay—me hablo Magra quien estaba poniéndole gasas a Luffy—por favor ve ayudar a Dogra a tender la ropa—Asentí y comencé a recoger mis cosas para dormir y salí a ayudar a Dogra con la ropa.
Pero en cuanto íbamos a la mitad de tender la ropa Ace salió de la cabaña y Luffy llegó a la entrada con parches en su cuerpo en dónde estaba sangrando, Pero a pesar de la mala condición en la que estaba Luffy aún conservaba esa alegría en él.
—¡Ace!, ¿Hoy irás a algún lado?¡Y oye se que desaparecí un rato pero seamos amigos!—en cuánto Luffy dijo eso Ace empezó a correr por lo que Luffy lo siguió.
—¡Jefa, Luffy se está yendo con Ace!—aviso Dogra mientras Dadan salía de la cabaña con su cepillo de dientes en la boca.
—¡Oye!¡Todavía tienes muchos quehaceres!—exclamo Dadan—¿A dónde vas?.
A lo que Luffy le hizo una mueca burlona estirando el párpado de abajo de su ojo izquierdo mientras le sacaba la lengua a Dadan y se iba corriendo tras Ace.
—¡Pues será mejor que corras!¡Antes de que te alcance!—exclamo Dadan molesta por la burla de Luffy hasta que apareció Magra para tranquilizarla.
—Tranquila Jefa ya volverá—dijo Magra tranquilo.
—¡Cállate y ve a buscarlo!—le ordeno Dadan.
Por lo que volte a ver a Dogra.
—¿Dadan siempre es así de gruñona?— pregunté mientras sacudía una camiseta antes de colgarla.
Dogra soltó una risa corta
—No solo desde que empezamos a cuidar niños—respondió, colocando un par de pantalones en la cuerda.
—¿Por qué lo hace entonces? —insistí, intentando entender.
—Porque el abuelo Garp la obliga —explicó. —Ella se queja mucho, pero en el fondo... no creo que le moleste tanto.
Miré el montón de ropa que aún quedaba por colgar.
—¿Y Ace? ¿Siempre es así de distante?
Dogra se quedó en silencio por un momento, mirando el horizonte.
—Ace siempre ha sido complicado. Creció escuchando cosas horribles sobre su padre. Aunque no lo diga en voz alta, creo que le afecta. Y cuando alguien te hace sentir como un monstruo desde que eres pequeño... cuesta confiar en los demás.
Colgué una camisa y la observé balancearse con el viento.
—¿Entonces por eso se va todo el tiempo?
—Probablemente. No es fácil cargar con un nombre que todos odian. Pero si me preguntas, Ace solo necesita a alguien que no lo vea como el hijo de su padre... sino como él mismo.
Asentí mientras colgaba otra camiseta.
—Debe ser difícil para él. Luffy parece no darse cuenta de nada de eso.—a lo que Dogra sonrió.
—Luffy parece ser un rayo de sol que no entiende lo que es la oscuridad. Y tal vez eso sea lo que Ace necesita.
No pude evitar sonreír también. Quizás, en el fondo, Ace solo necesitaba que alguien le demostrara que no está solo... aunque se empeñe en pensar lo contrario. En eso volteo a hacia mi y comenzamos a bajar las escaleras para ir adentro de la cabaña e ir al cuarto de baño.
Mientras Dogra entraba al cuarto de baño yo lo esperé en la parte de afuera mirando el lugar hasta que salió con un par de cubetas apiladas
—Ve al río que está cerca de aquí y trae agua, ya casi no hay para todo lo que necesitamos hacer—me ordeno por lo que no me quedo más que asentir e ir por el agua.
A mitad del camino mi estómago empezó a gruñir pues no había desayunado, así que me desvié un poco del camino y comencé a buscar un arbusto de moras.
Tarde un buen rato en encontrar uno y comencé a comer unas cuantas con las cuales poder seguir con mi tarea.
Al llegar al río me percate de que había peces en él por lo que me hinque y trate de agarrar uno con la cubeta pero al llenarse el pez logro escaparse y la cubeta se me había ido de las manos por lo que empecé a perseguirla hasta que se atoro entre unas piedras al otro lado, Pero por fortuna había un pequeño camino de rocas que llegaban al otro lado con el cual podía usar para cruzar, y para mí mala suerte me resbale a mitad del camino y cuando el agua me envolvió y sentí la corriente arrastrándome, el frío me golpeó como mil agujas. Intenté aferrarme a algo, pero mis manos solo encontraban agua. ¿Cómo terminé así? No podía dejar de pensar en cómo llegué a esta situación tan absurda solo por una cubeta. Quería gritar, pero sabía que perdería más energía. ¿Y si no lograba salir? ¿Alguien vendría a buscarme? No podía dejar que esta montaña me derrotara el segundo día.
Luffy... Ace... Por alguna razón, pensé en ellos mientras el agua me arrastraba. Ace siempre parece tan fuerte, como si nada pudiera alcanzarlo, mientras que Luffy... él parece inmune a cualquier cosa que le pase. ¿Sería eso lo que me falta? ¿La valentía de no rendirme, de seguir adelante incluso cuando todo se pone difícil? Si ellos pueden enfrentarse a este lugar, yo también.
En cuanto salí con la ayuda de una rama sobre sentí que tenía toda la ropa empapada por lo que me fui detrás de unos arbustos y me exprimí mi playera azul que llevaba puesta al igual que mis shorts.
De pronto escuché un ligero golpe en seco y me volteo para ver detrás de la roca que la cubeta se encontraba en la orilla llena de agua con un pez dentro de ella, por lo que rápidamente me vestí y la saqué del río para ir en busca del la otra cubeta que había dejado.
Mientras iba camino a la cabaña con ambas cubetas sentía en mi cuerpo el aire frío con más intensidad debido a la humedad de mi ropa la cual me hizo estornudar, solo espero no resfriarme o habrá problemas, viendo como son ahí en dónde estoy lo más seguro es que si me ven enferma me echaran a los lobos para no ser un estorbo.
Y para empeorar la situación comenzaba a sentirme cansada y no me percate de que había una raíz sobresaliendo en el paso el cual me hizo tropezar y derramar el agua y con ella el pez que había en una de las cubetas para ser tomado por un ave que lo tomo rápidamente entre sus garras para después irse a un nido en dónde se encontraban sus polluelos. Así que sin más, tuve que regresar al río por más agua.
Ya estaba anocheciendo y me encontraba completamente agotada por acarrear agua desde el rio hasta la cabaña unas 15 veces o más, algo así fueron, ya que tenía que llenar los barriles.
En cuanto llegue con las últimas cubetas, Luffy estaba siendo curado por Magra quien lo vendaba y limpiaba sus heridas.
Un mes después...
Los días en esta montaña parecen repetirse una y otra vez. Ace se va temprano, Luffy lo sigue, Dadan grita, y Dogra y Magra van a buscarlos mientras yo me encargo de las tareas de la cabaña. A veces parece que el tiempo no avanza, pero al mismo tiempo siento que algo dentro de mí está cambiando.
Las primeras veces que cargué agua desde el río hasta la cabaña, terminaba agotada y apenas podía moverme al día siguiente. Ahora, después de un mes, mis brazos se han vuelto más fuertes, y el dolor de espalda ya no me molesta tanto. Dogra dice que ya no camino encorvada cuando llevo las cubetas. Aunque el trabajo sigue siendo duro, al menos ya no me pesa tanto.
Aprender a limpiar las armas se ha vuelto algo rutinario también. Al principio tenía miedo de cortarme, pero ahora puedo distinguir cada tipo de arma sin problemas. Incluso me he acostumbrado al filo de las dagas y a la precisión que requieren para no lastimarse mientras las limpias. Me gusta la sensación de sostener una daga, ligera pero firme en mi mano.
Sin embargo, a pesar de todo lo que he aprendido, hay algo que no puedo quitarme de la cabeza: Luffy. Siempre sigue a Ace sin importar cuánto lo rechace, como si no entendiera que su presencia le molesta. No importa cuántas veces lo hieran o lo regañen, él sigue sonriendo. Es como si nada pudiera apagar su espíritu.
Y cada vez que lo veo regresar lleno de golpes y heridas, no puedo evitar sentirme impotente. ¿Por qué tengo que quedarme aquí mientras él sale y se lastima? Dogra y Magra siempre están pendientes de que vuelva, pero yo... yo solo espero en la cabaña, sin hacer nada útil.
Por eso decidí que tengo que hacer algo al respecto. No quiero seguir esperando. Si tengo la fuerza suficiente para cargar agua durante horas, tal vez también pueda hacer algo para proteger a Luffy o incluso ayudar a Dogra y Magra en su búsqueda. No quiero seguir siendo la que se queda atrás.
Primero, necesitaré algo para defenderme si llego a salir al bosque. Tomé una daga pequeña, una de las más ligeras, y la até a un palo que encontré afuera. No es la mejor lanza del mundo, pero al menos me dará un poco de alcance si necesito enfrentarme a algún animal.
Luego pensé en la comida. Si quiero salir a buscar a Luffy y Ace, necesitaré saber cómo conseguir algo para alimentarnos. Ace siempre trae animales cuando vuelve de cazar, así que traté de recordar cuáles eran y qué partes aprovechábamos para cocinar. Pensé en practicar cazando pequeños animales cerca del río, así que busqué ramas resistentes y traté de hacer un arco. Al principio fue un desastre, la cuerda se rompía o las flechas no volaban derecho, pero después de varios intentos logré que una al menos golpeara el tronco de un árbol.
También empecé a colocar trampas pequeñas en los alrededores, usando ramas y cuerdas. Vi a Ace hacerlo una vez, aunque claro, las suyas eran mucho mejores. Pero al menos capturé un conejo pequeño, y eso me dio algo de confianza.
En una parte del bosque, que está lo suficientemente cerca para regresar rápido pero lo bastante lejos para que no me encuentren, hice un pequeño campamento. Allí practico con la lanza, el arco y algunas dagas, lanzándolas contra el tronco de un árbol para mejorar mi puntería. Aunque fallé muchas veces al principio, poco a poco las flechas comenzaron a acertar.
No sé si esto será suficiente, pero ya no quiero quedarme de brazos cruzados. Si alguna vez vuelven a irse, quiero estar lista para seguirlos y ayudar. No puedo evitar pensar en cómo Ace sigue rechazando a Luffy, pero tal vez, si estoy ahí, pueda hacer que Luffy entienda que no siempre es seguro seguirlo. O tal vez, solo tal vez, también pueda hacer que Ace comprenda que no está solo.
Si quiero estar ahí para ellos, primero debo hacerme más fuerte.