Una vida con el mafioso mas peligroso

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Summary

Max un estudiante de universidad que a la vez trabaja en un restaurante nocturno y una de esas noches vino alguien que le cambiaria la vida.

Genre
Fantasy
Author
Amaiya34
Status
Ongoing
Chapters
33
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sombras de un Comienzo

Sombras de un Comienzo

La ciudad no dormía. El ruido lejano de autos, risas dispersas y algún que otro grito ahogado por el concreto tejían una sinfonía nocturna que, para muchos, significaba caos. Para Max, en cambio, era rutina.

A las nueve en punto, como todos los días, ajustaba su camisa negra, se colocaba el delantal y cruzaba las puertas de “The Black Room”, uno de los bares más exclusivos —y peligrosos— del centro. Un sitio donde la copa más barata podía costar más que el alquiler de su departamento, y donde el dinero y el crimen solían brindar con whisky escocés.

Tenía apenas 19 años, pero los años reales que cargaba en el alma eran muchos más. Era estudiante universitario, con un promedio impecable y una conducta intachable, al menos ante los ojos de sus profesores. No se metía en problemas, no tenía tiempo para distracciones, y mucho menos para lujos. Estudiaba por la mañana, trabajaba por la noche y sobrevivía el resto del tiempo.

No era así como se suponía que debía ser su vida. Max nunca conoció realmente a su padre. Había muerto cuando él apenas tenía dos meses, una figura ausente desde el inicio, una historia que le contaron una vez y que nunca volvió a preguntar. Su madre, lejos de ser refugio, fue un recuerdo más que una presencia. Cuando su nuevo marido dejó claro que Max no era bienvenido, ella no discutió. No se aferró. No luchó por él. Simplemente lo dejó ir.

A los 16 años, Max firmó su independencia no con tinta, sino con decisiones. Consiguió un pequeño cuarto en una pensión barata, aprendió a cocinar con lo justo y sobrevivió trabajando en todo lo que podía. Fue camarero, lavaplatos, ayudante de cocina, hasta que una noche, por pura casualidad —o por puro destino— lo aceptaron en “The Black Room”.

Nadie preguntó su edad. Nadie le preguntó nada. En ese bar, lo único que importaba era saber servir sin hablar de más y tener los ojos bien abiertos y la boca bien cerrada.

Max se convirtió en una sombra dentro de las sombras. Observaba, callaba, memorizaba. Escuchaba nombres que no debía oír, veía transacciones que nadie reportaría. Y aunque todo eso podría asustar a cualquier otro, él no tenía tiempo para tener miedo. El miedo era un lujo. Su única preocupación era juntar lo suficiente para pagar el alquiler, las cuotas de la universidad y tal vez, un poco más allá, soñar con una vida diferente.

Sus compañeros de clase no sabían nada. Lo veían como alguien reservado, tranquilo, un poco distante pero brillante. Nadie imaginaba que el chico de respuestas perfectas en clase de economía era también el que, por la noche, limpiaba la sangre seca de una mesa reservada para gente con guardaespaldas.

Esa noche, mientras servía una botella de vino francés que costaba más que todo su semestre, no imaginaba que algo iba a cambiar. Que alguien entraría en el bar. Que su vida, ya marcada por el abandono y la soledad, estaba a punto de cruzarse con una historia mucho más oscura.

Una que no podía controlar.

Una que no podía evitar.

Y así empezaba todo.