¿En qué universo no te amé? | Katsudeku

Summary

❝Una palabra que los dos sintieron hasta el final❞ Un viajero sin rumbo fijo, danzando al compás de la oscuridad en su máximo esplendor para la mala suerte de su propia alma. Katsuki sufre una serie de sueños intermitentes, disparatados e irreales, con una parte de su mente que conoce la verdad y fragmentos de la realidad lo golpean al final. 🔸️Arte utilizado en TODO el fanfic NO ES DE MI AUTORIA. Créditos a sus respectivos autores ✨️.

Status
Ongoing
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
16+

Primera.

La luz del sol es molesta, acostumbra su visión poco a poco y lo primero que ve es el hermoso azul del cielo, extendido por todo el firmamento y las nubes esponjosas decorando el espacio sin interrumpir a la brillante estrella. El cantar de los pájaros en compañía de una cosquilla disgustante en su cuerpo lo lleva a despertar a su tiempo del gran sueño, apoyado sobre los codos observa su alrededor ahora sí, y quedó más perdido de lo que ya estaba.

¿Donde está? Él no debería estar ahí.

Se incorpora e indaga el entorno caminando sobre la suave hierba. Grita a la espera de otra persona que le explique el motivo de su estadía en ese lugar, no sabe en que momento llegó a estar rodeado de árboles frondosos. El conjunto de aves huyen molestas, quizá por sus gritos. No recuerda nada de lo que sucedió con anterioridad, su cabeza da vueltas y no soporta ni siquiera pensar, de solo hacerlo una punzada atraviesa su corteza cerebral, continúa caminando.

Los animales en las ramas de los árboles parecen tranquilos, una familia de ardillas lleva alimento a su nido y dos azulejos salen volando. Curioso intenta usar su don, no funciona, frunce el ceño en consecuencia y maldice en voz baja. No siente la sustancia de la nitroglicerina empapando las palmas de su mano, tampoco sabe cuando su traje de héroe ha sido reemplazado por su uniforme de la UA.

—¡Te encontraré pequeña escoria! —se escucha un rugido en la lejanía proveniente de una persona, tal parece estar furiosa—.

Entra en modo alerta, la voz imponente es casi similar a la suya, se diferencia por una con mayor potencia y que demuestra poder, que envidia. Pisadas fuertes que retumban las hojas de los árboles lo hacen salir de su pequeño trance.

Rápidamente, corre hasta el arbusto más cercano y se adentra, agradece que sea un arbusto lo suficientemente verde y grande para cubrirlo, y lo suficientemente extenso para que sea difícil de llegar a él, ya que en la cola del matorral se extiende una colina donde el césped y flores de campo predominan. Hermosas flores campestres.

Desconcertado, analiza que no tuvo la necesidad de tomar las ramas y moverlas para ocultarse, confundido intenta interactuar y sentir las hojas verdes que lo cubren, siquiera el prado bajo sus pies pero no puede. Los dígitos no cosquillean al tacto con el césped, en cambio, parece traspasarlo.

—¡Te encontré! —.

Las orbes escarlatas se abren de par en par, un cuerpo grande y fuerte se abalanza sobre él y por costumbre, esquiva el ataque tirándose hacia su izquierda. Sin embargo, el sonido de una risotada lo confunde aún más, dirigiéndose en la dirección de la risa estrenduosa. Desciende por la colina, dos personas se ven al final de la caída y lamentablemente por curiosidad y por información debe llegar a ellos.

—¡Para, llegaremos tarde! —.

¿Por qué la voz suena tan conocida? Un presentimiento que acelera su corazón.

—Fue tu maldita idea escabullirte de mí, ahora no chilles, has sido un mugroso muy desobediente —la capa roja cubre lo que sucede, se acerca unos metros más encontrando la imagen completa, su corazón se detiene.

—¡Piedad Kacchan piedad! —implora entre risas siendo víctima de unos dedos tocando los costados de su ropa provocándole un ataque de risa.

—¡Rey Katsuki Bakugo para tí Deku! —ríe malevolamente mientras sigue con su tarea.

Incomodidad, es claro que no debería estar ahí, es claro que ellos dos de ninguna manera son otra versión de él e Izuku y es claro que debe estar soñando. Mantiene su mirada fijamente en la escena, no puede creer lo que sus ojos están observando y su mente comienza a maquinar un millón de posibilidades.

¿Simulación? Quizás está siendo sometido a un experimento tecnológico. ¿Provocado por un don? Una mierda de escenarios provoca ese don, no tiene sentido. Definitivamente, el encargado de sus sueños merece un aumento.

La creatividad está presente y la normalidad se ha ido de sabático. La versión suya frente a él tiene un aspecto salvaje, su rostro no es el mismo, sino uno más masculino. Los detalles recaen en su cuerpo; una contextura de mayor musculatura y altura, tatuajes en el brazo y parte de su torso, tal vez son símbolo de pertenencia a cierta tribu, la capa roja de cuello lanudo y un pendiente carmesí en una de sus orejas, dientes en hilera formando múltiples collares reposando en su clavícula, la piel del antebrazo protegido por una tela color café, su abdomen respira al aire fresco y la parte baja es cubierta por pieles de animal, toda su vestimenta cuenta con ello. ¿Un cavernícola? genial.

Izuku por otra parte tiene un aspecto que el nerd claramente sí usaría. El rostro es una réplica exacta a la original, su vestimenta es conformado por una camisa blanca manga larga, un chaleco sin mangas de tonalidad verdoso, un cinturón con bolsillos y un estuche donde guarda una espada, un pantalón azul oscuro al final arremangado y por último, los estúpidos zapatos rojos. Deku no suelta esa mierda en ningún lado, hasta en los sueños lo persiguen esas horribles zapatillas.

—Tu madre nos matará por llegar tarde a la reunión —habla Deku mirando con ¿amor a su él salvaje?—.

—Debería jubilarse, tomar yerbas con las demás ancianas y dormir —dice cayendo a un lado de Izuku, no se percatan de su presencia—.

—Kacchan, tu madre intenta formar un tratado de paz, no podemos decepcionarla —le recuerda siendo severo tanto en su tono como en su mirar. Bakugo bufa en respuesta—.

—Sabes que mi prioridad en estos días es- —.

—Encontrar el gran samán, lo sé —completa rodando los ojos verdes—.

Las caras se relajan, un silencio se acomoda entre los tres y Katsuki a pesar de estar en su propia mente, no es capaz de entender lo que sucede delante suyo. Supone que es un buen momento para interrumpir, camina hasta estar en el campo de visión de ambos y carraspea.

—Estoy soñando y ustedes son invento de mi imaginación, ¿verdad? —.

Sus palabras no hicieron efecto, los dos como si se pusieran de acuerdo se dedicaron a ignorarlo y seguir admirando el cielo.

—Ahora no hablan, estupendo —soba su puente nasal, luego mueve una mano frente a los ojos de Izuku—. Oi, ¿los averié? —.

En ese instante está odiando el funcionamiento de su cabeza, es su sueño y no puede controlarlo. Ok, si intenta concentrarse más en lo que quiere conseguir, quizá despierte del sueño o logre interactuar en el o eso quiere creer.

—¿Y si se trata simplemente de una leyenda sin sentido? Mi gente suele crear mitos con el fin de encontrar la respuesta a un origen desconocido, todos debemos creer en algo —comienza el de pecas llamando la atención de los rubios—. He pensado en ello, tal vez es una historia de niños —.

—Deku, lo he sentido —réplica con algo de cansancio, Katsuki no entiende a lo que se refieren—. Sé bien que puede tratarse de una errata, que puede ser una mentira, pero quiero cerciorarme de que todo estará bien —suspira para segundos después, deslizar su mano sobre el delicado pasto y entrelazarla con la de Izuku—. De que tú estarás bien —.

La escena deja mucho que decir, mucho por explicar. Él e Izuku jamás estarían de esa forma, mirándose como dos idiotas enamorados, es imposible que eso suceda. Siente una arcada, responde a ella permitiendo la salida de unas partículas de color rojizo, la sustancia es palpable en su mano y se da cuenta de lo que es: sangre, acaba de salir sangre de su boca sin razón aparente, la escena le causó eso seguramente.

—Sabes que no soy yo quien corre peligro, sino tú —susurra débil acercando la mano libre a la mejilla de Bakugo—. Y si llega a ser cierto, más personas de las que podemos imaginar. No quiero perderte Kacchan —.

Katsuki se pregunta de dónde su mente sacó la creatividad para crear esas escenas de película romántica cuando él en ningún momento ha consumido ese tipo de contenido, ese tipo de cine está betado para él.

—No lo harás Deku, estaré contigo en cada instante respirando el mismo aire que tú, tenlo por seguro —.

Un beso, un beso que demuestra un torbellino de emociones entrelazadas entre sí, todas apuntando a un solo punto: ninguno quiere perder al otro y su amor es tan grande que si uno se va, el otro morirá. Una especie de relación que es irrealista para un aromántico, por lo que dirige su atención a otro lado intentando despertar de aquel sueño.

—Vamos, súbete —.

Escucha Katsuki a sus espaldas, regresando la vista al escenario del cual retiró su mirar por distintas cuestiones, una de ellas el revoltijo provocado en su estómago. Lo que no esperaba era ver a una criatura fantástica extender sus enormes alas, cubriendo todo el cielo con su glorioso volar y las escamas doradas cegaran su vista. El dragón es enorme, gigantesco en realidad, un hocico que de solo respirar a tu lado te mata de un infarto y unas patas que destruyen todo a su paso. Un animal extraordinario.

La sensación ferviente de su estómago incrementa, otra arcada se hace presente generando malestar en su garganta, sigue saliendo partículas de sangre de su boca y extrañamente su pecho duele a la vez que intenta detener las arcadas que padece. Su mente le está jugando en contra con esa mierda, la cabeza da vueltas y vueltas siendo todo tan borroso que comienza a palpitar frenética, nada es totalmente claro.


—Es mi sueño, está en mi cabeza, soy capaz de controlarlo —.

Palabras que se repite mentalmente, debe tener el control para llevar todo a donde el quiera, debe ser capaz de hacerlo. Dispuesto a terminar con todo lo sucedido en su propia cabeza, se concentra en salir de ahí, despertar del sueño confuso, ajeno a sus convicciones y a lo que él quisiera soñar. Cierra los ojos, su alrededor se va apaciguando hasta el silencio absoluto, centrado en volver a la realidad una corriente lo recorre, haciendo clic en su cuello y cae inevitablemente sobre la nada.

La oscuridad lo rodea y la misma se encargará de llevarlo por donde debe.



Testeando. Estoy odiando este proceso, es tedioso utilizar esta app tan bugueada para mí. No sé si es mi teléfono o la app, seguramente ambas.