Prólogo
Maddox.
El frio intenso de New York se cuela bajo mi uniforme mientras mis dientes tiritan, esperando con paciencia la señal para entrar directo al infierno, un caso como este equivale a dos cosas un ascenso o un caso archivado. Tres años de investigación se resumen a un día, la red de trata mas grande hasta ahora encontrada a punto de ser desmantelada o un circo bien armado de la mafia, tiemblo al pensar la segunda opción no me puedo permitir fallar jure salvar a todos las victimas involucradas en esta red , hace un año cuando conocí a Carrie el único sobreviviente de una de las casa de placer ubicadas al sur de ciudad.
El chico conto todo cuanto pudo antes suicidarse, la mirada triste en sus ojos es un recordatorio constante del peso de nacer como Omega en una sociedad que lo ves como incubadoras humanas, entregados solo al placer de aquellos alfas privilegiados que los pueden comprar, es asqueroso. “somos como ganados al matadero” fueron las ultimas palabras de Carrie antes de jalar del gatillo, sacudo mi cabeza borrando ese recuerdo, no me puedo permitir de ninguna manera distraerme, necesito estar los mas concentrado posible.
Mi paciencia se agota mientras siguen pasando los minutos, volteo a ver al otro lado de calle, en la parte de atrás del bar a mi compañero Hunter su cabello rubio resalta en medio de la oscuridad, coquetea con el único guardia del lugar de forma descara, procura distraerlo la mayor cantidad de tiempo posible para rodear la manzana, no debe quedar lugar donde se pueda esconder estas ratas, el bar es privado poco conocido y escondido entre un monto de edificios vacíos de no ser por los autos caros aparcados unas cuadras arriba no se levantaría sospecha, sin embargo, no importa cuanto quieran ocultar sus lujos estos siempre resaltan a la vista.
Hunter rodea al chico con sus brazos se inclina y lo beso, maldito no se puede guardar ni un momento, suspiro y poco después veo al chico caer desmayado Hunter sonríe descaradamente puedo imaginar perfectamente sus pensamientos y de cómo llevar ese chico a la cama , nunca ha sido capaz de controlar por un momento su libido.
Un momento después la señal se activa Hunter presiona el botón bajo su manga, las unidades de rastreo rodean el lugar, salgo de mi escondite, cruzo la calle y aviso a lo de mas por radio que desplieguen el plan candado. Las vías alternas se cierran y pronto el silencio se convierte en gritos y caos. Uno de los oficiales aparta a Hunter de la entrada y golpea la puerta de madera.
-¡Arriba las manos y todos contra el piso! - grita el oficial mientras apunta con su arma a varios guardias- Somos agentes de OMCA y tenemos ordenes de arresto-
La repuesta que llega es una lluvia de balas que ya esperábamos ser parte de OMCA (Organización Mundial Contra el Crimen Armado) te prepara para moverte en este tipo de misiones sin importar el terreno o la dificultad con tal de cumplir la misión, la puerta queda agujerada y es empujada por uno de los agentes, entramos todos al lugar apuntando de un lado al otro.
lo primero que mis ojos visualizan son los cadáveres de algunos guardias, sonrió aplaudiendo su muerte, el lugar tienes tres niveles el primero actúa como un bar normal, pero es en realidad donde los guardias hacen rondas, la segunda planta es la zona de stripper y por ultimo la zona VIP que eran pagadas por los más depravados.
Al llegar a la segunda planta el lugar estalla en gente intentando huir, empresarios, abogados, entre otros e incluso celebridades se cunde de pánico al vernos entrar mas gritos se suman al caos, algunos intentan ocultar su cara, pero ya demasiado tarde.
-¡TODOS AL PISO! - Grita el oficial mando- ¡AL PISO O DISPARO! -
La gente se tumba al piso y algunos de los guardias del bar llevan sus manos a la pretina de su pantalón, pero son detenidos por los encargados del bar.
A un con el lodo hasta el cuello deben mantener la compostura si llegaran a matar a alguien importante por error no solo la OMCA estaría detrás de ellos. Inspecciono el lugar, hasta que mi mirada recae sobre las escaleras de caracol que llevan al infierno, en ella la cara de jóvenes con las manos arribas, chicos y chicas entre omegas y betas bajan despacio, la mayoría con ropa demasiado provocadora, prácticamente desnudos el terror en sus caras no es algo que se pueda simplemente pasar por alto, ellos son las víctimas.
-Por favor, Por favor no nos hagan daño- susurra una de las chicas de cabello castaño y cuerpo esbelto, su mirada es miedosa mientras baja con cuidado las escaleras, a la luz su delgadez es evidente, tendrá alguno 18-19 años talvez, demasiado joven.
-Venimos para ayudarlos- hablo lo mas calmado posible- bajen todos de forma ordenada, serán atendidos por nuestras unidades de rescate- me acerco a la chica con pasos firmes- están a salvo, lo prometo- sus ojos llenos de desconfianza me analizan, alza la mirada hacia arriba y asiente.
La chica nos mira con desconfianza al igual que sus compañeros, sin embargo uno a uno bajan las escaleras despacio.
Los agentes se dividen en apuntar y arrestar mientras que otros escoltan a los jóvenes fuera del lugar, 10 ambulancias fueron prestadas para la redada, sin embargo, no son suficientes hay demasiadas victimas algunas con heridas físicas y estados de desnutrición, la rabia me inunda, dispongo los autos de la organización, una vez todos los que se suponen son todas las victimas son llevados al hospital subo a verificar las habitaciones.
Un equipo de investigación comienza a recoger evidencia en el edificio, la zona vip contaba con habitaciones lujosas destinado para la entretención de estos pervertidos, pero para las víctimas era una prisión, cadenas atadas a la cama, lugares sin iluminación, armas de tortura entre otras fueron encontradas en estas mismas habitaciones lujosas.
El equipo de investigación rompe paredes, y saca muestras de ADN, investigo el lugar por mi cuenta hasta llegar al último cuarto, una puerta de madera tallada con una imagen, lo reconozco de inmediato es miguel ángel, frunzo el ceño esta de todas las puertas del lugar parece intacta, eso es extraño, tomo con fuerza la perilla y jalo nada, está cerrada.
-Oigan- llamo al equipo de investigación, ellos giran su cabeza hacia a mi- ¿Por qué esta aun no ha sido abierta? - pregunto.
- Lo sentimos señor, pero tenemos poco personal, no esperábamos que el lugar fuera tan grande- se excusa Bryan el jefe de investigación
-Es su debe informar no sabemos si hay mas victimas dentro- exclamo con furia y pateo la puerta con fuerza, a la primera solo tráquea, golpeo con mas fuerza y cae, es imprudente de mi parte hacer esto, puede haber un imbécil con un arma apuntando a mi o una victima que necesita mi apoyo, saco mí arma ya tarde y apunto al frente- ¿Hay alguien aquí? - pregunto y el silencio me golpea- Soy agente especial de la OMCA si hay alguien salga con las manos arriba, prometo no te hare nada.
Espero unos segundos no sucede nada termino por entrar al lugar, la luz del exterior tenue no me brinda mucha claridad, busco algún interruptor en la pared y mi mano choca con él, presiono con fuerza y ha diferencia del resto de habitaciones en este lujar me doy con la sorpresa que es una oficina, Bingo, he encontrado un pez gordo, igual que el resto el lujo es algo que deslumbra, una alfombra de piel en forma de oso adorna el centro de la pequeña oficina junto a un escritorio de madera pulida, finos vinos y whisky en la estantería superior dan muestra de que la opulencia de estos cerdos.
Al acercarme al escritorio escucho algo que no había percibo antes un llanto leve, afino mis oídos, guardo mi arma y bajo el ritmo de mis pisadas, el llanto se percibe mas y mas a medida que me acerco al escritorio.
De pronto se detiene y sin que me lo espere la sombra de un cabello rubio cae sobre mí, el impacto nos lleva al suelo a ambos, mi cabeza rebota contra el suelo lo que me deja aturdido, el chico encima mío apunta con vidrio a mi cuello, tomo su mano y a pesar de su obvia delgade su fuerza me toma por sorpresa.
Observandolo bien tiene la apariencia de un ángel, cabello rubio que caía en cascada por sus hombros en contraste a ello su piel blanca le daba ese aire celestial fijándome en su rostro no podía pasar por alto el color de sus, verdes, o su nariz pincelada y su boca rosada.
Dios su belleza es irreal casi sacada de un cuento de hada incluso podía decir que hacen falta palabras para ser descrito.
Recordando el tallado de la puerta es obvio a quien hace referencia, y aun con toda esa belleza angelical y encantadora su mirada es salvaje el verde de sus ojos enigmáticos se tornan fríos y oscuros, entre miedo y terror su expresión oscila y su mano lucha contra la mía, forcejamos el chico da lucha, pero mi fuerza es superior y logro inmovilizarlo.
Voto el vidrio lejos de sus manos mientras el chico patalea, se sacude con fuerza nunca deja de pelear conmigo, es de admirar. Poso mi cuerpo encima del suyo y llevo sus manos hacia arriba, hago presión sobre sus muñecas intentando de alguna manera tenerlo quieto, grito al pasillo con la esperanza que el equipo de investigación se encuentre aun a fuera, pero pasan segundos sin respuestas, suspiro con pesadez, carajo no me queda opción tengo que aflojar el agarre e intentar agarrar el walkie talkie anclado a mi cintura.
-Está bien- le digo intentando calmarlo, tal vez pueda llegar a un acuerdo con el - estas a salvo- patalea y lucha con mi agarre- prometo que no te va a suceder nada, lo juro- intento explicar, pero no escucha, como última opción lo tomo de la cintura elevándolo en el aire- escucha te vas a calm…- no logro terminar la frase cuando echa su cuerpo adelante, esta vez caemos, pero no el frio suelo de madera quien me espera, si no la alfombra de piel.
El chico no se libera de mi agarre, pero si logra herirme un poco, mi hombro se tensa en protesta, jalo la pequeña bata que lo cubre y pongo mi peso sobre su cuerpo de nuevo.
-BASTA MIERDA- grito sofocado- Que parte no entiendes no voy hacerte nada- le digo bruscamente, este juego ya comienza a hartar.
-Quítame las manos de encima y te creeré- responde altivo el chico- miserable porco- esa última palabra sale con el leve acento italiano que termina por sobresaltarme.
-Te liberare si prometes no huir- susurro- No estoy aquí par hacerte daño, estoy para ayudar, ya liberamos al resto- termino contándole
El chico detiene su forcejeo al escuchar esas palabras, frunce el ceño y se queda quieto, o mejor dicho congelado en su lugar, lo suelto de a pocos, sus labios parecen querer decir algo cuando el resto del equipo de investigación entra, sonrió bueno si no escucharon hace un rato este escándalo no debió pasar desapercibido.
El pequeño ángel como decido apodarlo a falta de un nombre, se aparta de mí echándose hacia atrás, pega sus rodillas a su pecho y se encoje de hombros de forma miserable, sus manos jalan las hebras de su cabello, es un imagen dolorosa, doy un paso adelante aun arrodillado en el piso de forma cautelosa sin embargo, antes de mediar palabras sus ojos se cierran y el peso muerto de su cuerpo comienza a caer en cámara lenta, corro hacia él y logro atraparlo.
<<Esta bien mi pequeño ángel, ya estas a salvo>> pienso mientras lo abrazo fuertemente a mi, dejando que alivio me invada.
Nota: Hola me presento soy C .Fernández, es mi primera vez publicando un libro, espero de todo corazón que les guste, para aclarar puede que encuentres horrores ortográficos, entre otras fallas y te pido que me disculpes de antemano, suelo comerme palabras sin notarlo pero eventualmente serán corregidos. Por otra parte, quiero que te embarques conmigo en esta historia y la disfrute al igual que yo, si quieren saber mas de ellos te pido me sigas dejes un buen comentario y tu voto.
Gracias por leerme-