Único
La mayoría de los lugares para encontrar bailarines exóticos estaban prohibidos en diferentes países. Era visto como un tabú, como si el propio trabajo se tratase de un lugar de prostitución y drogas ligado a la mafia. La verdad es que esto estaba muy alejado de la realidad, los bailarines exóticos, los bailarines de poledance, e incluso los nudistas no trabajaban para vender su cuerpo, trabajaban para ser vistos y que en consecuencia, miles de billetes fuesen tirados a ellos como si de serpentinas se tratase.
Aún así, seguía sin ser considerado como un trabajo como tal, y si deseabas ver un buen lugar de estos, debías tener dos cosas: dinero y seguridad.
Al bajar del jet privado, Taehyung reacomodó las solapas de su chaqueta y se colocó sus lentes de sol. El clima en Italia era interesante, lleno de un aroma salado por la cercanía de la costa, además de los rayos de sol que acariciaban su ropa sin llegar a quemarle. Taehyung se acomodó su cabello negro llevado por las brisas y miró detrás de él, donde Jimin estaba bajando las escaleras del jet con un celular en mano. Había un automóvil con un hombre vestido en negro estacionado en la carretera, seguramente el chófer que los llevaría a la villa donde se hospedarán.
Volviendo al principio, hay dos cosas que debes tener en cuenta y son el dinero y la confianza, si, pero Taehyung no dista mucho de la confianza que se necesita para entrar a un lugar como esos y dar una buena cara de póker, mientras hombres y mujeres se menean frente a él con poco o nada de ropa. Es extraño, nada a lo que esté acostumbrado en su natal Corea del Sur. Pero claro, Jimin se las había arreglado para convencerle de acompañarlo y volar unas cinco horas de Corea a Italia solo para asistir a un bar de striptease. No puede creer que haya hecho esto.
—¿Ya te arrepentiste? —Fue lo primero que le dijo Jimin al finalizar la llamada, con una sonrisa burlona al percibir sus nervios.
Taehyung le enseñó una mala cara y no contestó, yendo en dirección al automóvil. El chófer al parecer con muchos modales –o siendo pagado absurdamente por esto−, hizo el favor de abrirles la puerta para que ingresaran. Taehyung se deslizó por los asientos de cuero y lo primero que hizo fue quitarse el saco, dejándolo en su regazo. Viendo por el espejo retrovisor, divisó que estaban metiendo las maletas de ambos en la compuerta. Se volteó a su amigo.
—No, por supuesto que no me puedo arrepentir ahora cuando estoy a un continente de distancia Jimin. —Le sonrió falsamente, avivando las risas de su amigo—. Por favor, dime que voy a encontrar a la mismísima Lady Gaga allí dentro, o no sabría por qué carajos volamos más de quince países para ir a ver traseros balanceándose.
—Ese es el quid de la historia amigo, no son cualquier tipo de traseros —aportó el hombre, deshaciéndose de su saco también y aflojando un poco la corbata—. Eres muy nuevo en esto, no entenderías.
—Ilumíname. —Casi gruñó.
Jimin solo negó con su cabeza y le hizo saber al chófer que podían ponerse en marcha. Al no recibir respuesta, Taehyung volvió su cabeza a la ventana y se dispuso a ver el paisaje. La verdad no estaba amargado, no era como si Jimin lo hubiera traído a rastras, pero también debía de pensar que en serio, había volado fuera del país para entrar a un bar italiano. Que Taehyung sepa, Corea también tenía bares de striptease, ¿por qué no solo se quedaron en su bonito país y le dejó tomar la experiencia en territorio nacional? Pero no, Jimin estuvo negado a asistir a uno de estos porque “no se compara a los italianos” y aquí estaban pasando sus vacaciones. Increíble.
La ciudad de Lido di Jesolo era muy hermosa, y cuando el automóvil pasó dentro de la entrada de la enorme villa con lagos siendo decorados por patos, árboles frondosos, arbustos de rosas y claveles, distintas capillas y una enorme piscina a lo lejos, además de la hermosa infraestructura que unía a todas las habitaciones –las cuales habían reservado solo para ellos–, bueno, el humor de Taehyung mejoró visiblemente. Tampoco podía quejarse, estaba en Venecia después de todo.
Cuando salió del auto todo el equipo de Jimin procedió a hacerse cargo de su equipaje. Estarían aquí cuatro noches y realmente Taehyung estaba agotado, quería ir a la cama para hacerse cargo del jetlag, así que eso hizo apenas le mostraron su habitación. Jimin no intentó detenerlo, después de todo su visita al bar sería mañana por la noche.
×
Estaba siendo toda una experiencia. En la mañana Taehyung tomó una camisa ligera, unos pantalones cortos, gafas de sol y se dirigió a la piscina, sentándose en una tumbona para dejar que el sol de la mañana abrazara su piel. El desayuno fue excelente, había tenido una buena ducha por el jacuzzi y ahora sostenía una bebida alcohólica dada por el personal de la villa. Lentamente dejaba que todas sus preocupaciones se diluyeran como las olas que creaba el cuerpo de su amigo en la piscina. Jimin estaba aquí desde hace una hora, nadando de allá hacia acá con trazos suaves y confiados. Él sabía nadar, contrario a Taehyung, es por esto que prefirió quedarse alejado de la piscina bastante honda.
—¿Ya tienes la ropa que usarás esta noche? —preguntó Jimin al resurgir del agua, quitándose el agua del rostro y llevándose sus cabellos hacia atrás.
Taehyung tarareó sin interés.
—¿Hay código de vestimenta?
—No, pero me gustaría que impresionaras.
El hombre con las gafas de sol las bajó al puente de su nariz, alzando una ceja.
—¿Para impresionar a quién exactamente?
Jimin rodó los ojos.
–A nadie Tae, pero un buen aspecto no hace mal de vez en cuando. No lo sé.
Y es que Taehyung no lo sabía, pero existía cierta personita que estaba interesado en él y por esto estaban en Italia. Esto Jimin no se lo diría por supuesto, habían acordado de que Taehyung lo acompañaría al bar y la otra persona se acercaría por su cuenta. Y díganle casamentero, pero algo en él sabía que esos dos iban a conectar desde el primer instante.
Por otra parte, Taehyung entrecerró sus ojos.
—Me estás diciendo feo.
—Oh por Dios —resopló Jimin con gracia, y sin responderle se lanzó hacia adelante con sus brazos extendidos, volviendo a nadar.
Y así continuó el día, en preguntas constantes de Taehyung sobre su prisa, su aspecto o demás que tenían a Jimin con dudas de si el otro sospechaba algo. Cree que no, es muy poco probable que supiera lo que tramaba.
Una vez fuera del bar de striptease , Jimin miró a su amigo y le instó a ingresar. El ambiente allí dentro hizo que Taehyung parpadeara.
El bar estaba lleno de luces neón, tubos de pole dance y plataformas con bailarines en ropas diminutas, tanto hombres como mujeres. Había un encargado de la música al fondo con bailarines a su izquierda y derecha, y contiguo a esto estaba la enorme barra que tenía estanterías llenas de todo el licor que podía existir. Eran casi diez barmans atendiendo a los clientes, haciendo sus preparaciones y conversando con ellos, los que no, estaban en las mesas de sofá a los alrededores y eran atendidos por las y los meseros. Era increíble que siendo tan amplio hubiera espacio para todo, parecía casi asfixiado por la cantidad de gente. Taehyung se sintió en un concierto, un concierto de bailarines exóticos que de a ratos se le quedaban mirando.
Dudaba que lo reconocieran, Taehyung era un empresario de renombre en una empresa de productos tecnológicos, pero su imagen como tal no era patrocinada ni mucho menos pública. Lo que le daba a entender que las miradas sobre sí eran de otro tipo: interés.
Jimin le dijo que ellos ya tenía una mesa reservada, así que fueron hasta allí, pasando por toda clase de espectáculos que fueron tanto interesantes como incómodos. Taehyung no estaba acostumbrado a esto, sea dicho como es, era un hombre que nunca se le hubiera ocurrido ir a un lugar así a pesar de tener sus ciertos gustos en la cama. No era para él, él prefería quedarse en la villa disfrutando de la comodidad de su silla de masaje pero claro, Jimin no estaba en la misma página. Además…
Además, últimamente se sentía muy estresado y bueno, él es un adulto que de vez en cuando buscaba métodos para relajarse. Este viaje no haría mal para ello.
Taehyung nunca le puso mucha atención a su vida sexual, ni tampoco vino a este lugar con ánimos de tener sexo. Él está consciente que estos lugares no son para tocar a los bailarines de ese modo, e incluso le asqueaba la idea de que alguno de ellos fuera tocado indebidamente por viejos ricos y verdes que no tenían nada mejor que hacer un sábado en la noche. No, Taehyung no vino aquí con ese pensamiento, de encontrar alguien para tener sexo lo haría por fuera, aunque tampoco estaba muy ansioso de enredarse con un extraño. Su cuerpo era reacio a compartirse, no era apático o cabrón con sus parejas, de hecho tenía muy buena práctica pero… usualmente no buscaba a las personas, las personas venían a él.
Sentándose en el lugar que Jimin había reservado en la zona VIP, Taehyung miró el menú y pidió una sangría de frutos, decidido a solo tomar eso por hoy. No esperaba emborracharse esta noche, vino aquí para acompañar a Jimin y saciar su poca curiosidad acerca del lugar.
—¿Qué piensas? —comentó Jimin al lado de él, mirando los alrededores.
Jimin ya había estado aquí hace dos meses, y conocía a la mayoría de los bailarines y empleados. Una de las meseras lo reconoció a la distancia y caminó hacia ellos para atenderlos.
Taehyung se encogió de hombros.
—Interesante. —Sus ojos se movieron hasta un escenario principal con un tubo—. ¿Habrá un show más adelante?
—Oh, si, alguien va a presentarse —dijo Jimin, mirando hacia otro lado mientras bebía su champán.
—Mmm. —Fue lo que dijo Taehyung después de voltearse.
Internamente, Jimin estaba sonriendo para sí mismo. La persona que estaría allí arriba es la razón por la cual Taehyung llegó aquí en primer lugar, pero no iba a delatarse. Solo esperaba que todo saliera bien.
De pronto, la música que sonaba alrededor fue disminuyendo su volumen y toda la atención del público fue directo hacia la pista. En ella, las luces fueron guiadas para dar entrada al espectáculo principal, y los ojos de Taehyung miraron a una silueta acercarse con pasos confiados hasta enredar una de sus piernas al tubo y echar su cabeza hacia atrás con delicadeza. Al subir un poco las luces, se trataba de un bailarín masculino.
Y era…
Siguiendo la música, el bailarín alzó su cabeza y afianzó sus manos para girar por el tubo, flexionando las piernas en forma de arco y continuando con movimientos envolventes. Taehyung estaba consciente de la dificultad de tales acciones, se necesitaba una gran fuerza muscular y mucho entrenamiento para soportar su peso y aún así verse delicado, este hombre lo conseguía.
Era atrapante, más aún cuando su cuerpo era una combinación perfecta entre lo suave y lo masculino. El desconocido vestía un corsé negro en su cintura sin nada arriba, dejando sus pectorales a la vista de quién quisiera. Además, tenía un bóxer de encaje con transparencia en los costados de su cadera. Como accesorios tenía una linda gargantilla negra alrededor de su cuello, un par de aretes de cadena metálica en una de sus orejas y en la otra uno de metal diminuto, contrastando su rostro. No tenía medias ni guantes por la peligrosidad del baile, pero no los ocupaba para destacar, Taehyung ya estaba sorprendido por la silueta tan bien construida de este hombre, por su manera de hacer que el público se quedara apreciándolo en silencio mientras hacía el escenario suyo por completo. La música ciertamente funcionaba, y en algunos momentos descendía del tubo para bailar a su alrededor, exhibiendo cada rincón de su bello cuerpo con unos ojos tan oscuros como el alquitrán.
Taehyung se acordó a sí mismo parpadear cuando el sonido de aplausos resonó alrededor. Carraspeando y siguiendo al público, se preguntó a sí mismo de dónde era este hombre, sus rasgos no eran italianos, eran asiáticos. ¿Cómo había llegado a trabajar a Italia?
—El que acabas de ver se llama JK. Es su nombre artístico sobre el escenario.
—¿Y el real? —ingirió Taehyung con interés.
Jimin soltó una risita. Oh, había funcionado.
—Ve y pregúntale tú mismo.
Taehyung nunca estuvo tan tentado de hacerlo, pero había algo que se lo impedía. Él no era orgulloso, solo que temía verse como un pesado y que el hombre malinterpretara sus intenciones o incluso le echara a algún guardia. Aún así estaba deslumbrado por su habilidad y por su físico, ese rostro ciertamente era de alguien que sabía lo que tenía y lo mostraba con orgullo.
Pero aunque estuviera interesado por él, no se acercó, al menos no esta noche.
×
Era su tercer día en Venecia y había hecho todo lo que un turista normalmente haría: visitó la playa de arena blanca y agua cristalina, fue y comió en diversos restaurantes y puestos, compró objetos locales para llevarle a su madre de recuerdo, tomó fotos de la ciudad, visitó los famosos canales de Venecia, compró ropa junto a Jimin, fue a broncearse en la villa y durmió una siesta hasta despertar a las siete de la noche.
Finalmente, Taehyung se removió en las suaves cobijas de la cama y miró a su derecha, la puerta corrediza de cristal que daba al patio. Se escuchaban algunos grillos entre el césped y también el sonido de los patos en el estanque. Levantándose, Taehyung fue hacia el balcón y su piel tibia recibió una brisa de aire fresco. Si veía hacia el horizonte podía encontrar el mar nocturno con algunos veleros encendidos en brillos amarillos. Taehyung se dijo a sí mismo que antes de irse necesitaba subirse a un bote de esos.
Mientras salía de su habitación, se topó con un Jimin bien vestido.
—¿A dónde vas?
—Al bar de striptease —respondió normalmente, arreglándose las mangas de su camisa. Le miró con curiosidad—. ¿Quieres ir?
Si.
—No —respondió en cambio, siendo su propio abogado del diablo.
Jimin levantó sus cejas.
—¿Estás seguro? Te vi muy interesado ayer.
—Y bueno, ¿qué haría exactamente aunque estuviera interesado? —preguntó con una sonrisa, cruzándose de brazos—. Yo no me conformo con ver, Park.
—¿Entonces por qué no te acercas a él?
—Porque… —Apretó la mandíbula—. No quiero quedar como un viejo del montón.
Jimin soltó un suspiro.
—Okay, mira, tampoco eres un adolescente, pero no eres viejo Taehyung. —Frunció el ceño, sin entender su punto—. ¿No sabes cómo funciona ese mundo, verdad?
—Claramente no, era mi primera vez allí —dijo con obviedad.
—Bien, vamos a aclarar tus dudas —comentó con una sonrisa, divertido a pesar del enfado ajeno—. ¿Estás buscando sexo con él?
—No —respondió de inmediato, pero luego la idea vaciló—. Es decir, no me negaría si lo pidiera, pero no es lo principal. Como que... me parece interesante.
Jimin asintió. Si Taehyung supiera realmente.
—Entonces no hay nada de malo, no está prohibido hablar con los bailarines. Si él te acepta, lo cual es muy probable, entonces puedes hablar tranquilamente. JK no te va a morder a no ser que lo quieras.
Taehyung le miró extrañado.
—¿Qué?
—Nada —respondió tan rápido como pudo, y le palmeó la espalda para que ingresara al cuarto—. Vamos, ve a cambiarte, el bar no abre hasta las ocho.
Y así fue como se terminó alistando para ir otra vez al dichoso lugar, pero a diferencia de antes puso un poquitín de esfuerzo en su imagen. Una camisa blanca de botones, pantalones beige y zapatillas, además de llevar su cabello hacia atrás dejando un mechón al frente. Se veía bien, como la clase de persona que saldría a la calle y quedarían viéndole, cosa que sucede muy a menudo en Corea. Para su sorpresa el tener estos rasgos asiáticos no había disminuido la atención que recibía en este país, ayer los ojos se posaron en él con bastante frecuencia, pero no de la única persona de quién quería recibirlos.
El bailarín llamado JK no volvió a aparecer ayer después de su baile, y Taehyung no mantuvo interés en quedarse, había vuelto a la villa una hora después. Hoy no planeaba hacer lo mismo.
Siendo honesto no sabía qué esperar después de hablar con él, pero… estaba pensando en la forma que podía llamar su atención. En términos estéticos el bailarín le agradaba, Taehyung era un hombre gay que tenía un buen gusto, hasta cierto punto, elevado en los hombres. Le gustaban en un equilibrio entre masculinos, fuertes, pero que fueran de personalidad pasiva al igual que su rol. Habría que descubrir cómo sería este hombre al hablarle, si es que lo lograba.
Hoy también estaba bailando, y de la misma forma Taehyung quedó capturado por él. Inhaló por su boca y se hizo hacia atrás en el sofá, viéndole crear esos movimientos que rozaban lo hipnótico, no sabía cómo aún con su cuerpo lograba verse suave pero lo hacía, y era su confianza lo que doblaba puntos al presenciar la escena.
—Le diré que se acerque cuando termine —avisó Jimin a su izquierda.
Taehyung volteó a verlo con curiosidad.
—¿Lo conoces personalmente?
—Mmm, algo así. —Sonrió, dejándole la duda.
Jimin no iba a decirle que, de hecho, JK era su primo. No, deseaba dejar algo de diversión para después.
Cuando la función terminó, JK se bajó de la plataforma y se fue a vestidores. Jimin se levantó de la mesa y tomó rápidamente su trago.
—Ya vuelvo.
No dejó que Taehyung respondiera y allí se quedó él, solo en una mesa con un mar de personas a su alrededor. No sabe cuánto tiempo se quedó solo hasta que su amigo volvió a aparecer.
—Dice que puedes hablarle.
—¿Quién?
—Lady Gaga —ironizó Jimin con un rodar de ojos, tirando de su brazo para que saliera de la mesa—. JK tonto, te espera en su camerino.
¿Camerino? ¿Los bailarines tenían camerinos?
Taehyung caminó hasta el lugar que señaló Jimin mientras esquivaba personas hasta alcanzar su objetivo. Habían puertas detrás del escenario, así que después de ser checado por un guardia de seguridad y decir que vino aquí por el bailarín JK con un idioma italiano muy pobre, Taehyung se adentró al pasillo. El lugar tenía diversas puertas con nombres diferentes, la mayoría siendo simples letras en colores neón. Subiendo sus cejas, Taehyung tocó la puerta de la que decía “JK” y esperó.
—Pasa —respondió una voz suave desde el fondo y oh, hablaba coreano.
Taehyung le hizo caso, girando la perilla para después ingresar a la habitación. El hombre estaba en una silla enfrente de una coqueta de luces y un espejo, la superficie repleta de brochas, maquillaje e incluso ropa. JK le miró con una sonrisa segura.
—Disculpa el desastre.
Como el hombre estaba hablándole en coreano, Taehyung siguió la conversación en su idioma.
—No es necesario, sé que debe ser un caos detrás de escena.
JK asintió, mirándose un momento al espejo antes de pasar a él.
—Jimin me dijo que querías un show privado, ¿es cierto eso?
Taehyung sonrió, dejando el rostro estoico que tuvo toda la noche. Maldito Jimin.
—No, no vine para eso.
Lejos de comparecer la reacción, el bailarín se carcajeó y se giró en la silla hacia él.
—Lo sé, mi primo no llegaría a ese nivel de broma —aseguró con una sonrisa, viendo el rostro frente a él—. Pero no me opondría a la idea.
Taehyung tuvo dos dudas en un instante. Primero, ¿Park Jimin era primo de JK? Y segundo, ¿Le estaba coqueteando?
—Yo tampoco, pero no sería la clase de hombre que te lo pediría abiertamente. —Sonrió cuando logró un sutil sonrojo en el otro. Mirando la habitación, notó una silla libre y se sentó en ella—. Así que son primos.
—Mjm, aunque Jimin es un poco más… recatado. —La palabra fue graciosa en su mente, pero comparándolo era cierto—. Él no es un bailarín exótico como yo.
—Diría que solo por escucharte hablar eres más modesto que él.
—Si él estuviera aquí te habría pegado.
—Lo sé —comentó con gracia, sintiéndose más cómodo ahora. Ladeó su cabeza—. ¿Puedo saber tu nombre?
Hubo un brillo en la mirada ajena que no supo distinguir entre nervios o emoción, Taehyung sabía que muy pocos debían conocer su nombre real dado su trabajo, pero estaba demasiado curioso. La curiosidad fue lo que le trajo aquí después de todo.
—Me llamo Jungkook. —Ofreció una bonita sonrisa—. ¿Y tú?
Taehyung le analizó por un momento, entrecerrando sus ojos con una sonrisa. Oh
—Tengo el presentimiento… —Se inclinó hacia adelante en su silla, sin vacilar su mirada—. De que eso ya lo sabes, Jungkook.
El bonito cuello del contrario se movió al momento de tragar. Aún así no perdió su rostro sonriente.
—¿Debería?
—Deberías, ya que pusiste demasiado esfuerzo en llegar a mí. —Se hizo hacia atrás, cruzando una pierna sobre la otra en un gesto de dominancia. Le miró de arriba a abajo—. Lo menos que puedes hacer es investigar mi nombre.
Jungkook se quedó en silencio, pensando... Taehyung lo sabía, él lo sabía. Pero, ¿cómo se enteró?
No, no creía que se haya enterado de todo el plan, porque si es así podría morirse de la mortificación.
—¿Qué me delató? —preguntó finalmente.
—Un bailarín nunca dejaría que un hombre desconocido entrase aquí, a un camerino, antes de conocerlo previamente. Y si tu interés fuera en una dirección meramente sexual me habrías enfrentado en la mesa, habrías bebido conmigo y después me hubieras insinuado que deberíamos movernos de lugar —habló en voz baja, disfrutando como la personalidad de Jungkook se volvía más y más nerviosa—. No creo que alguien de este negocio sea tan tonto, mucho menos tú, que decidieron dejarte el escenario principal para hacer un show completo. Debes ser importante aquí y por ende tu seguridad es el doble. Los guardias nunca me habrían dejado entrar si no los hubieras convencido con más que palabras. No lo sé, ¿tal vez documentación?
Jungkook no pudo, finalmente se mordió el labio y desvió la mirada. Genial, había descubierto que tenía más que un interés por él.
—Perdón, no quise asecharte.
—No me molesta, creo que por tu ámbito de trabajo es más que justificable. —Se encogió de hombros Taehyung, ahora más curioso por él—. Así que, ¿me dirás qué es lo que tramaron Jimin y tú?
—Yo… —Respiró y tragando un poco, se levantó de su lugar—. Jimin me enseñó unas fotos tuyas cuando me visitó hace dos meses, y como que me gustaste —dijo al fin, sintiéndose avergonzado por la forma en que se estaba confesando, sin saber la reacción ajena—. Entonces le dije que en las próximas vacaciones quería conocerte, pero él dijo que mejor te traería aquí para que te sintieras más interesado al verme bailar.
«Y no se equivocó». Pensó Taehyung divertido, viéndole tan nervioso que francamente, fue adorable.
—Entonces, él-
—Ponte de rodillas.
Jungkook le miró con sus ojos bien abiertos y sus mejillas aún más sonrojadas. Taehyung se preguntó si él realmente era el mismo que bailaba en un tubo repleto de confianza.
—¿Perdón?
—Ponte de rodillas. —Volvió a repetir con su mirada en él, descruzando sus piernas.
Aún confundido, Jungkook se dejó caer al frente de sus piernas y miró cómo el otro se hacía hacia adelante, hasta quedar con su rostro frente a él.
—¿Estás enojado? —consultó Jungkook, aún sin saber reaccionar a la mirada ajena, parecía muy dura de repente.
Contrario a su pensamiento, Taehyung vagó sus ojos por su rostro y después a su torso aún desnudo con su corsé en color negro. La gargantilla hacía un contraste precioso en su piel.
—En realidad, lo único que siento ahora es interés —confesó en voz baja, un tono que sabía causaba una reacción en la mayoría de sus parejas.
Jungkook no decepcionó, removiéndose ante el tono.
—¿Por qué de rodillas?
—Porque te lo ordené. —Levantó un dedo y lo envolvió en un mechón oscuro del otro—. Si te muestras incómodo al seguir órdenes claramente perderías el interés en mí y yo en ti. —Levantó el mentón del otro, admirando su expresión sonrojada—. Veo que este no es el caso.
No, no lo era. A Jungkook le gustaban las personas de buen carácter, que sepan manejarlo pero que no fueran bestias. Desde que Jimin le contó la actitud de Taehyung quedó más flechado por él, tenía un aura de mando tan atrapante.
—Entonces, básicamente estabas interesado en mí y le dijiste a Jimin que debía acompañarlo a Italia solo para verte.
La garganta de Jungkook se sentía muy seca para hablar, así que asintió.
—Bueno, te he visto. —Sonrió por la expresión tan flechada del otro—. ¿Y te conformas solo con que te vea?
Jungkook negó con su cabeza, lamiendo sus labios. No, él quería más ahora que lo tenía frente y no se había decepcionado, tenía que tenerlo.
—Estoy aquí Jungkook. —Taehyung pasó un pulgar sobre el labio ajeno—. Podrías aprovechar mi visita de más formas.
—¿Mis formas son las mismas que las tuyas? —susurró.
—¿Un baile privado entra en una de ellas? —repitió lo que había insinuado en un principio, pasando la mano a su moflete rosa.
Riéndose bajo, Jungkook volteó a la mano que acariciaba su mejilla para asentir.
—Lo hace. —Volvió a mirarle con un brillo en sus ojos—. Pero aquí no.
Oh, la lujuria. Hace mucho tiempo que Taehyung no la experimentaba y se había olvidado de ella, de lo que hace sentir a su cuerpo y cómo reacciona en cadena. Esto provocó que minutos después estuviera saliendo del bar con un bailarín a su lado dispuesto a lo que él deseaba también: pasión.
—¿A dónde vamos? —preguntó Taehyung una vez estuvieron fuera.
Por supuesto, Jungkook se había puesto unos pantalones y una chaqueta antes de salir. No podía ir por ahí caminando semidesnudo. Aún así Taehyung no veía la hora de ver su cuerpo sin ninguna prenda.
—A mi apartamento. —Enredó su mano en el brazo ajeno, guiñándole—. Sé que eres de confianza.
—Mmm, ¿por mi historial sin antecedentes?
Jungkook se rió y le dijo que subieran al taxi que había llamado. El apartamento no quedaba tan lejos de la villa, así que Taehyung se dejó guiar por el hombre que lo había atrapado, además, Jungkook merecía un reconocimiento extra luego de haber creado todo un plan para verlo en persona. Este hombre tenía un interés muy claro en él y era halagador.
El apartamento donde vivía era enorme, Taehyung debió imaginar que Jungkook viviría en un buen sitio por su trabajo, pero esto parecía a un nivel mayor. Moderno, lujoso y espacioso, un apartamento que parecía sacado de una película. Jungkook no parecía compartir las tradiciones coreanas, por lo que ambos entraron con zapatos. Taehyung dejó que le guiara a la habitación luego de ir a la zona de bar y conseguir un whisky para él.
—Puedes esperarme aquí —susurró Jungkook tras de él, dejando que mirase la habitación—. Voy a tomar una ducha.
Taehyung lo notó desaparecer en el baño y él fue adentrándose al cuarto, pero todo su ánimo de explorar los alrededores se esfumó al momento en que miró una barra de poledance situada frente a la cama.
Así que realmente planeaba bailarle de forma privada.
El hombre formó una sonrisa en sus labios y miró el tubo metálico de arriba a abajo, haciéndose el cuestionamiento de cuántas conquistas han tenido la oportunidad de ver lo que él está a punto de presenciar. A Taehyung no le importaba su vida sexual cuando él siquiera había formado parte de ella, pero su parte dominante deseaba que él fuera el único que recibiera esta clase de shows ahora.
Cuando Jungkook volvió de la ducha, lo hizo portando algo que quedará guardado en su memoria de forma permanente: unas diminutas cadenas de plata alrededor de su cintura, otra de ellas colgando de un pezón a otro, además de adornar sus tobillos y alrededor de sus muñecas como pulseras, y por supuesto, el collar alrededor de su cuello no podía faltar. Eran finas, apenas perceptibles, pero dándole un toque de sensualidad y belleza atroz. Taehyung sentía que su miembro cobraba vida ante semejante imagen.
Sin decir nada, Jungkook se movió hasta él luego de prender la música en el equipo de sonido de su habitación y se deshizo del control remoto para dejar que el otro acariciara las cadenas en su cuerpo. Taehyung se inclinó en su oído mientras hacía círculos en su espalda baja.
—Que preciosidad —Sus yemas descendieron a los hoyuelos de su trasero, para subir por la columna de su espalda. Apreció el escalofrío ajeno, la forma en que su piel se erizó. Era halagador ver la forma en que su cuerpo reaccionaba de forma sincera a su toque. Besó su oreja—. Baila para mí, chico bonito.
Jungkook se hizo hacia atrás y procedió a hacerlo, mientras Taehyung tomaba asiento en la cama para disfrutar la vista. Jungkook tenía una forma de bailar que era un deleite visual, concentraba toda su atención en la manera en que su vientre y caderas se llevaba el protagonismo. La música era sensual, concentrada en el ritmo y sin letra, perfecta para dejar las distracciones y centrarse en la figura frente a él. Jungkook llegó hasta el tubo y después de allí procedió a hacer el erotismo puro, girando su cuerpo de manera suave, acercándose al tubo para balancear sus caderas hacia él, darle el frente mientras bajaba su posición hasta quedar abierto de piernas y sus manos hacia arriba… Taehyung no parpadeaba, sintiéndose como una serpiente atrapada por un flautista que de un momento a otro, se deshizo de su ropa íntima provocativamente para continuar bailando desnudo.
Taehyung tragó cuando vio su miembro y aún más impresionante, su perfecto culo. Oh, se vería tan hermoso con unos estampados rojos con la silueta de su mano…
Percibiendo la dirección de su mirada, Jungkook recorrió las manos lentamente por su cuerpo y las viajó detrás de sí para después darse la vuelta, tomando las mejillas de su trasero para separarlo brevemente. El fugaz vistazo a esa entrada hizo que Taehyung se lamiera los labios, con ánimos de tocar.
Jungkook no le hizo esperar mucho, luego de finalizar la canción y comenzar una nueva, caminó hacia él y se puso al frente para empujarlo del pecho, subiéndose encima con las rodillas a cada lado de su cadera. Jungkook le miró la boca para después ver sus ojos, buscando su permiso.
—Adelante —susurró el contrario.
Entonces lo hizo, y desde allí, Taehyung fue derrotado por su instinto, aquel que le dictaba tocar, tocar y tocar, traer a ese hombre consigo y unirlo a su cuerpo. Jungkook estaba cada vez más ido por los movimientos de lengua dentro de su boca, gemía a la vez que movía sus caderas para frotar su erección en el regazo aún vestido del hombre. Taehyung le rodeó la cintura y se sentó mientras seguía consumiendo su boca, apreciando sus sonidos de placer. Había olvidado lo bien que se sentía el sexo.
—Quiero chuparte —confesó Jungkook para después tomar su lengua entre sus labios y hacer lo que deseaba con su miembro.
Taehyung se separó y le tomó del cabello, alzando su cabeza para llevar su lengua en un recorrido de sus clavículas hasta la garganta. Al llegar al mentón, le dió un beso y atrapó su labio entre sus dientes.
—Ponte de rodillas.
Jungkook se hizo hacia atrás y lo miró mientras descendía sus piernas hasta el suelo, quedando entre los muslos del otro. Con lascivia, acercó su rostro hasta el bulto ajeno y frotó su mejilla allí, antes de girar la cabeza para atrapar entre sus labios la silueta de la cabeza. Taehyung empujó sus caderas hacia su rostro y Jungkook sonrió, ahora sacando la lengua para lamer la tela. Olía bien, se sentía bien y no dudaba que sabría aún mejor.
Retirándose, Jungkook llegó a su cinturón y se deshizo de la hebilla para después desabotonar el pantalón. Miró un segundo el bóxer y pasó su palma del inicio de su miembro hasta su costado, donde se extendía erecto. Sin miramientos necesarios enganchó los dedos en la bragueta y la bajó, dejando que la gran polla se liberara finalmente.
Taehyung podía percibir que le gustaba lo que estaba observando, y siendo honesto él sabía que lo habían dotado con un buen miembro. Esas manos suaves tomaron su base y acariciaron hasta cubrir el glande con el prepucio, hasta volver a bajar. Volviendo a lamer sus labios, Jungkook miró la oscuridad en los ojos de Taehyung, abrió su boca y chupó la cabeza, zumbando de placer al distinguir su sabor. Taehyung dejó que el hombre lo saboreara por un momento antes de hacerse cargo.
Jungkook bajó sus labios por la extensión y delineó las venas con la lengua, dejando que su rastro suave de caricias irguieran más el miembro. Cuando llegó a su escroto, envolvió sus labios en un testículo y lo enredó con su lengua, apreciando la manera en que Taehyung jadeó y puso una mano en su cabello para animarle a continuar. El hombre repitió su acción con el otro y volvió a subir hasta la punta para abrir su boca y zambullirse en su pene, dejando que engrosara su garganta y cortara su respiración. Taehyung miró con asombro y placer como Jungkook continuaba bajando hasta que en un punto, su nariz chocó con su pelvis y las respiraciones pausadas cosquillearon en su vello púbico. Se retiró un poco y volvió a hundirse hasta la misma zona, sin sacar demasiado del grosor que expandía su boca de una manera tan exquisita.
Estuvo así por un par de minutos, gimiendo en su extensión y chupando de forma honda hasta acumular la saliva en su mentón. Jungkook se veía tan precioso, las mejillas rosas, sus labios rojos y brillosos envueltos en la extensión de su pene, y sus cejas fruncidas en placer. Taehyung tragó saliva y dejó que el otro tomara lo que quería, acariciando su cabello de vez en cuando.
Cuando Jungkook se quedó quieto y lo miró con ojos anhelantes, Taehyung acunó su rostro entre sus manos y sonrió, sabiendo lo que quería.
—Si es demasiado, toca mi rodilla. —Fue lo único que advirtió antes de mantener su cabeza en su sitio y levantar sus caderas.
Jungkook entrecerró sus ojos en plena dicha y se dejó al momento en que Taehyung comenzó a follarle la boca, adorando los hormigueos en sus labios, los hilos de saliva y semen que colgaban de su mentón, el sucio sonido de succiones y sobretodo, la expresión de placer del contrario. Jungkook siempre amaba la sensación de quedarse quieto y dar placer, como un juguete donde Taehyung podía meter su miembro y saciar su sed de sexo. Sumado a esto, su boca era muy sensible y en cada arremetida sentía que su propio miembro se endurecía mucho más. Podía sentir como su pene yacía inútil entre sus piernas, y Jungkook realmente quería envolver una mano en él y tocarse, pero se contuvo.
—¿Acostumbrado a hacer esto con tus clientes, bonito? —preguntó Taehyung mientras lo sacaba de su pene, viéndolo jadear.
El otro negó de forma rápida y buscó su polla con los labios abiertos, ansioso de tenerla nuevamente dentro. Taehyung se rió y lo mantuvo en su sitio.
—Palabras JK.
—N-No… —Sus ojos dilatados lo miraron—. Desde que te vi no me ha interesado ninguna polla más que la tuya.
—¿Fiel antes de conocerme? Hmm. —Le tomó el cabello de la frente y lo sostuvo allí, mientras la otra fue a su pene húmedo y puso la punta en una mejilla sonrojada, frotándola—. ¿Y qué piensas ahora?
Jungkook quiso girar y atraparla en sus labios pero Taehyung no le permitió, apretando el agarre.
—Pienso que debería estar en mi boca —contestó descaradamente, lamiendo sus labios—. Y después dentro de mí.
Taehyung dejó de tirar de su cabello y se hizo hacía atrás con la mano en su polla. Le miró con una sonrisa confiada.
—Tómala, entonces.
No se lo tuvieron que repetir. Jungkook se hizo hacia adelante para chupar la cabeza una última vez y luego se fue hacia su regazo, envolviendo sus brazos en los hombros ajenos. Lo besó con el ánimo de que saborease lo bien que sabía él mismo y Taehyung tomó sus dos nalgas, apretándolas entre sus dedos para después azotar una de ellas. Jungkook gimió y echó su trasero hacia atrás, siendo recompensado por otro azote.
—Oh Dios, solo métela.
—Debo prepararte —gruñó mientras balanceaba sus caderas, frotando su erección entre las mejillas de su trasero.
Jungkook se retiró y tomó el pene de Taehyung con sus dos manos, la extensión siendo tan grande para tomarla y que sobrara espacio en la punta. Y como si fuera un tubo de poledance, comenzó a mecer su entrada hacia ella, balanceándose de adelante hacia atrás. Taehyung miró sus muslos extendidos y la forma en que se estaba frotando hacia adelante para después jadear.
—Me preparé en el baño —susurró Jungkook tardíamente, gimiendo al roce de su ano contra él—. No es necesaria la preparación, estoy listo para ti.
El hombre sentado en la cama separó las manos de su erección y volvió a guiarla a su trasero, tomando una mejilla para expandirlo. Cuando ingresó la cabeza en su cavidad pudo sentir la humedad envolverlo y gimió, dándose cuenta de que Jungkook se había lubricado lo suficiente. Sin temor, lo embistió de un solo hasta el fondo y el otro soltó un largo gemido aferrándose a sus hombros.
—Muévete —ordenó Taehyung.
Jungkook asintió, subiendo de inmediato para volver a dejarse caer en su polla, comenzando a cabalgarlo como se lo imaginó durante meses. No iba lento, era una montada rápida de alguien que disfruta y desea complacer al otro para llevarlos a sus orgasmos. Jungkook estaba ido, amando como la cama se removía por la fuerza de sus impactos y como Taehyung lo sostenía de la cadera para que no cayera de espaldas. El lubricante había comenzado a filtrarse y mojó un poco el pantalón ajeno, así que Jungkook continuó saltando mientras buscaba los botones en la camisa ajena y lo desvestía para mayor comodidad.
Taehyung le dejó que le quitara la ropa entre movimientos rápidos y descoordinados, ansiosos de volver a tocarse. Cuando llegó el momento de sus pantalones, Jungkook se retiró la polla con su entrada hormigueando y sus piernas temblando, haciéndose a un lado para que Taehyung pudiera tirar la prenda al suelo. Cuando lo hizo, no dudó un segundo en volver a subirse a su regazo e ir por su boca mientras encajaba nuevamente la extensión en su entrada.
La quería adentro, llegando a los más profundo y expandiendo hasta hacerle sentir lleno. Jungkook no dudó en encontrarse con los empujes de cadera de Taehyung y gimotear, se sentía tan bien, tan adictivo, no era solo el presionar en su próstata, todo su canal parecía sensible y hambriento de estocadas fuertes y seguras. Aún no entendía cómo una parte de su sistema que no fue creada para recibir una polla se podía sentir tan bien con una dentro. Jungkook soltó un gemido lastimero cuando volvió a recibir un duro azote y siguió bajando hasta que sus nalgas chocaron con los muslos ajenos.
La piel de Taehyung era suave como la suya y le animaba a tocar, así que vagó sus dientes por las venas del cuello ajeno y continuó bebiendo de su piel, sediento por este hombre. Taehyung sintió el familiar cosquilleo del orgasmo en su zona baja y se detuvo, ignorando los quejidos de Jungkook, aún no quería venirse.
—Ponte en el centro de la cama —dijo contra su oreja, amasando el glúteo que había azotado.
Temblando e ignorando lo vacío que se sintió al retirarse, Jungkook salió de su regazo y fue hacia el centro de la cama, sintiéndose emocionado y ansioso mientras el otro cubría su cuerpo como un depredador. Era inevitable sentirse más débil y pequeño mientras los ojos duros de Taehyung le miraban así, como si estuviera a punto de convertirse en su cena. Sintiéndose más emocionado, abrió más las piernas mientras Taehyung se acomodaba entre ellas, mirando su cuerpo sonrojado y sudoroso con las cadenas en el cuerpo. Con una sonrisa, viajó un dedo hasta la cadena de sus pezones y tiró de ellos, viendo cómo Jungkook curvaba su espalda en la cama. Era hermoso ver unos pezones rosas siendo apretados por unas pinzas, quedando más erectos y notables. Sabía que esto no se podía lograr sin una buena estimulación previa, así que sonrió a la imagen de Jungkook tocándose en la ducha y pensando en usar una cadena en el pecho para él.
Con esa misma sonrisa sacó la pinza de uno de ellos y llevó su boca a la zona, dándole un breve soplido que erizó los vellos de todo el cuerpo ajeno. Jungkook sintió sus ojos rodar hacia atrás cuando una boca húmeda cubrió su duro pezón y lamió de arriba a abajo, creándole espasmos en el cuerpo. Mientras lamía y chupaba la protuberancia, Taehyung vagó una mano entre sus piernas y puso dos dedos en su perineo, estimulando la próstata con ligeros golpecitos y movimientos circulares en la zona. Jungkook tomó su cabello y dejó que comiera su pecho, gritando y removiéndose ante las sensaciones. De haber sabido que este hombre iba a ser tan bueno le habría dicho a Jimin que lo trajera el mismo día que lo vio.
Taehyung sentía el pezón duro en su boca y lo mordió suavemente, lo suficiente para hacer sus Jungkook soltara un gran gemido y una cuerda de semen se disparara de su miembro. Aún no se había venido, las secuelas de chorros preseminal eran muy comunes ante una estimulación intensa e inesperada, más no era el orgasmo final. Taehyung tiró del otro extremo de la cadena y el pezón enganchado en ella se estiró, sacándole un alto sollozo al hombre que gemía en la cama.
A Taehyung siempre le pareció estúpido como los hombres heterosexuales alegaban que las mujeres eran más sensibles en la cama. Vaya estupidez, Taehyung siempre ha reducido al llanto a sus parejas sexuales masculinas, y todo siempre dependía de una cosa: de la forma en que los toque. Taehyung podía hacer que un hombre se volviera un saco de nervios y gemidos, podía hacer que un hombre se viniera intacto solo por follarle el trasero, podía hacer que un hombre se viniera por morder y lamerle los pezones. Toda persona podía llegar a comportarse sensible en la cama siempre y cuando hubiera la estimulación necesaria.
Aunque siendo honesto, había pasado tanto tiempo desde la última vez que folló con un hombre que estaba bastante excitado y ansioso por un orgasmo también, así que retiró la otra pinza y movió su boca de pezón, los gemidos de Jungkook eran como música para sus oídos.
Dos minutos después y con su polla chorreando en anhelo, llegó a la conclusión de que mierda, había entrado en él previamente y no había usado condón. La desesperación por sexo le había nublado el juicio.
Taehyung se retiró de una succión y recibió una imagen gloriosa. Las mejillas de Jungkook estaban mojadas por sus lágrimas, sus labios estaba agrietados y rojizos por las mordeduras de sus dientes, sus pupilas se encontraban dilatadas y todo su cuerpo estaba bañado en sudor. Si se lo proponía, realmente podía darle un orgasmo por sus pezones, pero su cuerpo estaba demasiado excitado para aguantar un momento más. Necesita entrar en él.
—¿Sigues conmigo, príncipe? —consultó en voz baja.
Como en un sueño, Jungkook parpadeó y asintió, su vientre sufriendo espasmos al igual que su polla llena y mojada. Levantó sus caderas y expandió más sus piernas, exigiéndole que entrara. Taehyung no los hizo esperar un momento más, a la mierda el condón.
Después de eso fue un borrón de folladas bruscas, gemidos, arañazos en su piel y gritos a su nombre. Taehyung no conocía la personalidad de Jungkook en la cama, pero podía jurar que dada su personalidad no era del que gritaba, hablaba incoherencias y rogaba por más. Taehyung estaba más que complacido con sus habilidades, no habían disminuido desde la última vez que se había acostado con alguien.
—Oh Dios Oh Dios —gemía el bailarín como una mantra, aferrándose a él con su voz desgarrada.
Taehyung bajó para darle un beso rápido y después tomó su mentón, buscando su mirada ida.
—¿Era esto lo que querías? —susurró contra su boca, lamiendo un hilo de saliva para después regresarlo a su boca—. ¿Era esto lo que imaginabas mientras veías mis fotos?
—S-Si —Se retorció y más lágrimas descendieron de sus ojos, siendo lamidas por la lengua ajena. Iba a quedar adolorido después de esto pero no le importa—. D-Dios, lo haces tan bien, me follas tan bien, eres tan bueno, j-joder —sollozó sin aliento.
El ego de Taehyung pareció no tener límite después de esto. Elevó las caderas de Jungkook de la cama, se inclinó hacia adelante y continuó así, dejando al cuerpo de Jungkook aún más indefenso debajo de él. El otro parecía tan bien con eso, dividido entre llorar, sonreír o desmayarse por la cantidad tan abismal de placer que estaba recibiendo. Su agujero siquiera se contraía, estaba tan ido que recibía todo lo que Taehyung estaba dispuesto a darle, flexible y fácil debajo de él. Taehyung seguía chocando su pelvis y dejando sus testículos sensibilizar su perineo con cada roce, vagando sus dedos sobre sus pezones y algunas veces jalando de las cadenas alrededor de su cuello y cintura para pegarlo contra sí. Jungkook sentía como lentamente su alrededor comenzaba a nublarse y volverse puntos de luz mientras el hombre seguía arremetiendo contra él.
Estaba a nada de venirse y tenía una idea de cómo quedaría después del orgasmo. Ansiando su liberación, elevó sus caderas hacia arriba y cuando los embistes dieron únicamente en su próstata, su cuerpo se tensó y procedió a verter semen por todo su pecho, volviéndose una masa de temblores, sollozos y gemidos. Taehyung echó la cabeza hacia atrás y se vació en él mientras los espasmos musculares envolvían su extensión, haciendo la alusión de que ordeñaba su polla. La visión de ambos se volvió blanca por un minuto, siendo el sonido de sus respiraciones y los temblores lo único que percibían.
El primero en volver a la realidad fue Taehyung, quién bajó sus caderas con cuidado y fue sacando su miembro. Al sacar el glande, todo el líquido blanco comenzó a salir de su agujero expandido y mojó la cama en secuelas. Con ojos llorosos, Jungkook sintió el líquido cálido salir de su cavidad y tragó, disfrutando la sensación por primera vez en su vida. Siquiera había recordado de que follaron sin condón, y su felicidad post coital tampoco le permitía filtrar la preocupación, se sentía flotar en el clímax, deshecho y feliz por haber conseguido lo que quería, o bueno, lo primero que quería.
Cuando Taehyung cayó a la par de él en la cama, Jungkook lo miró. Se veía delicioso con su rostro sudado, su cejas fruncidas y boca entreabierta. Juntando sus piernas, Jungkook se puso de lado y lo miró por varios minutos, hasta que este decidió abrir sus ojos y mirarle igualmente.
—¿Feliz?
Jungkook sonrió y asintió, pasando un dedo por su rostro.
—Si, ¿y tú?
—No estaría aquí aún si no lo estuviera —contestó en voz ronca y se lamió los labios—. ¿Qué harás mañana?
Jungkook lo miró por un momento antes de reírse.
—Uf, creo que le debo una grande a Jimin.
Taehyung correspondió su risa y se irguió a su rostro, dándole un pequeño beso.
—Diría que tu plan fue exagerado, pero si Jimin me hubiera mostrado fotos tuyas antes, yo también habría volado hasta aquí para verte.
Las mejillas de Jungkook se sonrojaron aún más por lo dicho. Era bueno saber que no estaba siendo tachado de loco, es solo que… Taehyung era una persona que no podía dejar escapar.
—Me alegra de que haya valido la pena el viaje —respondió coqueto y volvió a besar a Taehyung, acariciando su mejilla con una mano—. Y respondiendo a tu pregunta, no haré nada mañana, los bares de striptease solo abren los fines de semana.
Taehyung llevó una mano a su cintura para jugar con la cadena de plata allí enredada.
—Entonces, ¿qué dices de una cita en los canales de Venecia? Algo de película.
Jungkook se le subió encima y volvió a besarlo con las mariposas removiéndose en su interior. Secretamente ese siempre fue su sueño, tener una cita montado en un barquito y recorriendo los canales de agua cristalinos con la compañía de un buen hombre. Aún no sabe si Taehyung será el indicado para él pero… ¿por qué no intentarlo?
—Acepto —susurró al separarse, algo falto de aliento.
Y secretamente también, Taehyung sabía que esos ojos brillosos y redondos serían su próxima debilidad. Le quedaba un día en el país, pero sabía que esta no sería su última noche, todo lo contrario, sería la primera de muchas.
×
—Vaya vida la tuya primo. Primero te vas a Italia por una propuesta laboral de poledance que solo se le da a grandes celebridades, vives con lujos por cuatro años y luego, ¿te regresas a tu país natal con un Sugar Daddy? —molestó Jimin a la parejita mientras iban en el auto camino al jet privado.
Jungkook solo se encogió de hombros mientras sostenía la mano de Taehyung en su regazo. Resulta que estaba dejando su vida de bailarín para irse con su pareja a Corea del Sur, y una parte de él todavía estaba incrédulo de haber dejado todo atrás. Hay una parte de él que está consciente de que la hubiera dejado en algún momento, ser bailarín de poledance no era algo que habría hecho para siempre, solo necesitó un empujoncito para decidirse. Y ese empujón fue Kim Taehyung.
—Sabes que tengo el suficiente dinero para mantenerme por mi mismo —dijo rodando sus ojos.
—Mh, pero la idea no se escucha mal —aportó Taehyung a su lado, logrando que su novio riera.
Jimin los vio a ambos y sonrió, por supuesto que la relación iba a funcionar, conocía a Taehyung desde hace mucho tiempo y tomando en cuenta sus gustos, Jungkook era perfecto para él. Estaba feliz por ambos.
—Por supuesto que estoy bromeando tonto, sé que eres muy suficiente e independiente, fue por eso que dejaste Corea en primer lugar. —Le pegó con la pierna, defendiéndose cuando el otro se la devolvió—. Solo me preguntaba si te vas a arrepentir de esto más adelante.
Jungkook sonrió bajo y miró por la ventana un momento, el cielo de esa mañana era tan azul como el mar de Busan. Realmente extraña su país.
—No lo haré —respondió de forma segura, con la mirada de Taehyung y Jimin en él—. Creo que es tiempo de volver.
Contento por la seguridad en su respuesta, Jimin miró a Taehyung y lo encontró mirando a su pareja. Esperaba que Taehyung apoyara a Jungkook en esta nueva etapa, confiaba en él para cuidarle.
Cuando abordaron el jet y despegaron, Jungkook miró el territorio de Italia desde la ventanilla y luego al hombre que llevaba al lado, sintiéndose emocionado por lo que sucedería en un nuevo país.
No podía esperar.