Capítulo 1
Capítulo 1
El amor para Terri era lo más abstracto e impersonal que existía en el mundo, podía escuchar sobre ello durante horas y horas y no sentirse identificado, no sentía nada a decir verdad pero luego comenzó a ver un chico que siempre estaba del lado de su prima.
Iban juntos a todas partes y había algo de ellos que a Terri le llamaba demasiado la atención, tenía que acercarse cada día más para comprobar que necesitaba algo de ellos.
Ellos le hacían sentir algo diferente, verlos le provocaba una sensación en todo el cuerpo, nervios, sonrojos y revoltijos en el estómago.
Bastante loco porque para él eran familia, no debería sentirse así, pero las cosas cambiaron cuando entró a uno de los baños más abandonados de la escuela y vió a la chica de espaldas, apoyada contra el lavado y al chico, Caleb, empujando su polla dentro de ella de manera frenética, ambos sudando y gimiendo.
Al principio Terri corrió muy lejos de allí, asustado y sin saber que pensar, pero los pensamientos no lo dejaban en paz, la escena se repetía cada vez más frecuentemente en su cabeza, ambos teniendo sexo en el baño de la escuela, desnudos y eran familia, el parecido estaba allí.
Terri no podía estar más escandalizado pero aún así los siguió a todas partes y se dió cuenta de que a pesar de que la chica ponía resistencia se dejaba tocar y besar por Caleb todo el tiempo.
Era inaudito pero Terri quería estar más cerca de ese pecado, así que tuvo que idear un pequeño plan. Estando muy nervioso se acercó a la chica para invitarla a salir, y para sorpresa de Terri ella había aceptado.
Sin embargo no la encontró a la salida, así que decidió ir a su casa, tenía una excusa perfecta para hacerlo y sabía perfectamente dónde vivían porque él los había seguido hasta allí.
Cuando llegó a la casa, todo aparentaba ser normal a excepción de la puerta principal que estaba abierta, quizás debió tocar el timbre pero algo dentro de Terri dijo que siguiera adelante y así lo hizo.
Nervioso cruzó el umbral de la puerta y caminó por la sala vacía, parecía no haber nadie en la casa pero aquello era extraño porque ¿quien dejaría la puerta abierta si salía de casa?
Se quedó en sus pensamientos durante unos segundos hasta que escuchó unos ruidos, a medida que dió pasos para acercarse, notó que eran gemidos. Sigiloso se acercó a la habitación y hubiera esperado ver cualquier cosa menos lo que sus ojos presenciaron.
Estaba loco definitivamente, porque de lo contrario significaba que estaba viendo a Caleb desnudo en las piernas de un señor con canas igualmente desnudos, sus cuerpos sudorosos muy juntos, moviéndose uno contra el otro agitadamente.
Los latidos de Terri se aceleraron al ver al cuerpo de Caleb contrayéndose arriba de ese otro cuerpo masculino, las manos de Caleb apretando los músculosos hombros del otro tipo, sus ojos aguados, y su boca abierta sin dejar de saltar sobre él.
Terri quedó anonadado cuando las pupilas de Caleb se dilataron, su cuerpo se sacudió, de la boca de Caleb salió un grito y el otro hombre se hundió en el más fuerte jadeando poderosamente. Y justo cuando Caleb se liberó unió miradas con Terri que no pudo huir de lo impactado que había quedado con ese encuentro.
—¿Qué? —Caleb se levantó del regazo del viejo y caminó hacia Terri quien no pudo evitar recorrer su cuerpo desnudo con los ojos muy amplios —¿nunca has visto a dos hombres desnudo o...—se paró frente a él quedando muy cerca de su rostro —...eres homofóbico?
—¿Eh...? No.... no...yo...no —Terri negó rápidamente dando pasos hacia atrás tratando de abandonar la habitación pero Caleb se pegó más a él haciendo que su espalda chocará con la pared de al lado de la puerta.
—¿Qué tú qué? —Caleb alzó una ceja juntando su cuerpo desnudo al de Terri que aún llevaba el uniforme de la escuela.
—Disculpa yo...tu prima me dijo que...—joder Terri sentía que se iba a orinar de los nervios, el otro hombre mayor los miraba desde la cama, y Terri no supo cómo fue consciente de ello pero el hombre aún tenía una erección, su polla muy grande y venosa —ella dijo que...
—Ahorrate las excusas, no me importa porque estás aquí, ni me molesta que estés aquí, lo que me molesta es —hizo una pausa y quedó muy cerca de su rostro, casi rozando sus labios —tu cara de asco ahora mismo ¿nunca has tenido sexo?
—Yo...—Terri nunca había estado tan nervioso, podría jurar que Caleb sentía sus latidos acelerados en su pecho.
—Es eso o...—Caleb dijo casi en su boca —que eres un homofóbico —el dijo y tomó su labio inferior con sus propios labios, dejando a Terri totalmente pasmado y sin borrar el contacto visual besó sus labios lentamente, Terri sentía que se moriría al sentir los dientes morder sus labios. Un cosquilleo le recorrió el cuerpo cuando Caleb le metió la lengua en la boca y saboreó todo dentro de él, el beso siendo sumamente lento para hacerlo enloquecer —hace unos minutos tenía una polla en mi boca —se apartó para dejarlo respirar —¿puedes sentir el sabor a semen? —lo volvió a besar está vez metiéndole la lengua hasta el fondo.
Terri intentó apartarse pero este lo tomó de la cintura y apretujo sus dos cuerpos juntos, restregando su pene contra la erección de Terri y sin perder tiempo, Caleb llevó su mano hacia aquella erección y apretó rudamente haciendo lloriquear a Terri.
—No sigas...déjame ir —dijo Terri como pudo en medio del beso.
—Asi que si era homofobia —Caleb se burló apretando su erección aún más fuerte y dandole una lamida a los labios de Terri.
—No...es eso...solo —Terri jadeó cuando sintió una fuerte palmada en su polla extrañamente erecta para su poca conveniencia.
—Ya ni siquiera me importa que sea —Caleb se apartó y miró al viejo quien se había empezado a masturbar viéndolos a ellos —¿que dices Russell? ¿Nos divertimos un poco con el chico?
Terri sintió la sangre subir a su cabeza cuando aquel viejo asintió. Comenzó a sacudir su cabeza de un lado a otro dando pasos torpes hacia atrás. Caleb se rió burlonamente tomándolo del brazo para tíralo hacia la cama.
—No...por favor no, déjame ir, yo no diré nada.
—Calla niño —dijo el viejo empezando a quitar su ropa.
—No...paren —intento pararse de la cama pero ambos hombres desgarraron su uniforme hasta dejarlo desnudo y llorando en la cama —no hagan nada por favor.
—Bueno, si eres muy homofóbico para recibir una polla, eso tiene solución —Caleb salió un momento en lo que todo pareció ser un bizarro sueño, dándolo solo con el viejo que pasó las palmas abiertas por su cuerpo desnudo, su pecho, y sus pezones marrones provocándole asco —esto servirá —Caleb volvió con una escoba acercándose a Terri.
—No...no, ni lo pienses —Terri se las arregló para pararse de la cama, pero no alcanzó a salir de la habitación cuando Caleb lo tomó de los hombros y lo tiró hacia el borde de la cama para que sus codos quedarán apoyados con la superficie.
—¿Que tenemos aquí? —Caleb pasó su mano por sus nalgas, las abrió y tocó su ano con los dedos —¿estará intacto? —pellizco la piel haciendo a Terri tambalearse.
—Dejame ir por favor, lamento haber entrado a tu casa así...
—Ya te dije que eso me daba igual, todo el que quiera divertirse un rato puede entrar —Caleb se rió antes de acercarse al trasero de Terri para escupir en él, Russell también hizo lo mismo, pellizcando sus pezones haciendo a Terri apretar los dientes —veamos...
Terri sintió algo muy duro presionarse contra su ano, inmediatamente su cuerpo comenzó a temblar sin control, su corazón se disparó, podía sentirlo en su garganta y en ese mismo instante, Caleb empujó el palo de la escoba para forzarlo en su entrada.
—¡Aaahhhh! —Terri gritó desgarrando sus cuerdas vocales, nunca había sentido tanto dolor en su vida, aquello era inexplicable, era cierto que no había tenido sexo nunca porque más que querer un momento especial, no había aparecido alguien con quién hacerlo, pero hubiera preferido que fuera cualquier otra persona, de cualquier otro modo, aquello era demasiado despiadado —¡NO SIGAS!
Terri lloró fuertemente cuando el palo se retiró un poco de su interior y volvió a entrar forzosamente rompiéndolo desde dentro y causando que la sangre cayera a montones por sus piernas.
—¿Esto se siente bien o prefieres un pene dentro? —Caleb se burló y siguió empujando el palo una y otra vez tocando fondo.
Russell sostenía al chico para que esté no cayera de la cama ya que se sacudía sin parar y gritaba y gritaba de dolor. Cuando pasaron unos cuantos minutos, Caleb retiró el palo viendo cómo había quedado el ano magullado del chico, inflamado y lleno de sangre.
—Probemos con un pene, quizás aprendas que si se siente bien —Caleb se masturbo un poco para estar lo suficientemente duro y así se hundió en la entrada menos angosta de Terri quien no había parado de llorar y apretar las sábanas en puño durante todo el encuentro.
Russell se puso frente a Terri sobre la cama, para alzarle la cara, tomar su mentón y forzar la entrada de su boca con su polla gorda. Terri renegó cansado y adolorido pero Russell no le dió tregua, sino que le abrió la poca son su polla y así empezaron las embestidas violentas de ambos lados.
El cuerpo de Terri se sacudía sobre la cama como un trapo al control de ambos hombres que se empujaban dentro de él. Después de un tiempo cambiaron la posición, pusiera a Terri boca arriba y así Caleb lo penetró en la boca y Russell estaba vez tomó control de su trasero.
Ambos hombres lo penetraron durante mucho tiempo, parecían insaciables, cuando se corrieron muy dentro de Terri lo dejaron desorientado, ni siquiera se percató de que Caleb lo subió a su regazo y volvió a hundirse en él mientras que Rusell se pegó a su espaldas y comenzó a dejar besos en su cuello.
Caleb lo tomó del cabello para comerle la boca al tiempo que embestía en él y así mismo Russell se acercó para también enterrar el pene en su ano, haciendo a Terri gritar y babear en la boca de Caleb. Estando así ambos hombres lo apretaron contra sus cuerpos desnudos, piel contra piel, y dejándolo en medio de ellos lo penetraron brutalmente hasta volver a correrse sin dejar de tocarlo por todas partes, dejando moretones en su cuerpo sudado, la sangre manchando las sábanas junto a todo el semen.
Terri podría definir ese momento como aquel que había cambiado toda su vida, como aquel que había dado rienda suelta al desenfreno y al descontrol, especialmente porque aquel desenfreno duro toda una semana, siendo follado una y otra vez por aquellos hombres que aclamaban su cuerpo como suyo, incluso perdio la nocion de quien era, el mismo se atrevio a suplicar por todo aquel abusivo sexo, piediendo mas y mas fuerte, sin embargo el odiaba no tener el control sobre ello, odiaba tener que pasar de mano en mano mientras era maltratado y usado de esa manera.
Ya nada sería lo mismo y él cambiaría todo por su cuenta, aún si tenía que hacer lo mismo que le hicieron a él.