Entre Dos Orillas: El Hilo Perdido by Aldora_Nox at Inkitt
Customize readability
Aa

Entre dos orillas: el hilo perdido

All Rights Reserved ©

Summary

Cuando Isabel descubre una antigua carta escondida en el desván de su casa familiar, no imagina que esa tinta desvanecida cambiará el rumbo de su vida. Lo que empieza como una simple curiosidad se transforma en un viaje entre continentes, lenguas y silencios heredados. A través de archivos olvidados, voces del pasado y lugares marcados por el tiempo, Isabel entreteje fragmentos de una historia que parecía perdida. Entre dos orillas: el hilo perdido es una narración íntima sobre las memorias que cruzan generaciones, los afectos que resisten al olvido y los hilos invisibles que nos unen a lo que no conocimos, pero de algún modo, siempre hemos llevado dentro.

Status
Complete
Chapters
3
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
13+

Capítulo I

En una tarde cualquiera, en la antigua casona de Guanajuato, Isabel recorría los recónditos pasillos de la casa familiar, donde los recortes del tiempo se mezclaban con el polvo danzante a la luz dorada del crepúsculo. Esa luz tibia que entraba por los ventanales altos parecía acariciar los muebles antiguos como si quisiera despertarlos de un sueño largo. Las maderas crujían bajo sus pasos, y el eco leve de sus pisadas se deslizaba por las paredes como un susurro que solo la casa podía entender.

La casona, con sus techos altos y corredores infinitos, tenía una manera peculiar de encerrar los recuerdos, de guardarlos entre las grietas y las alfombras carcomidas. Cada rincón parecía tener algo que decir. Mientras movía viejos baúles y revisaba documentos olvidados, en un rincón del desván, casi cubierto por una manta deshilachada y una pila de revistas de los años sesenta, descubrió una caja de madera oculta tras un alijo de reliquias.

La caja no tenía candado, pero sí marcas de haber sido muy querida. El barniz estaba agrietado por el tiempo, y en una esquina había una pequeña mancha de tinta seca. Al abrirla, un leve olor a humedad y papel antiguo la envolvió. Dentro, como un suspiro detenido en el tiempo, encontró varias cartas atadas con una cinta de tela azul. Todas estaban firmadas por su bisabuelo Antonio, dirigidas a una enigmática mujer llamada Lucía. Algunas letras estaban borrosas, otras intactas, como si hubieran esperado con paciencia que alguien las leyera. Pero, entre todas aquellas misivas, sobresalía una carta. No por su tamaño, ni por su apariencia, sino por la fuerza invisible con la que parecía tirar de su atención.

La tinta desvanecida aún guardaba firme la caligrafía de Antonio, un hombre al que apenas conoció. Isabel tenía cinco años cuando él falleció, y sus recuerdos eran vagos y borrosos, casi mitológicos. Lo recordaba en fragmentos: una figura sentada junto al ventanal del comedor, una voz grave que hablaba poco, las manos callosas sosteniendo un dedal.

Siempre se mencionaba su nombre en la familia, pero con un tono distante, como si hablara de él fuera casi un acto de respeto o reverencia, pero a la vez una evasión. A veces, cuando su madre pasaba frente al retrato de Antonio en el comedor, bajaba ligeramente la mirada, como si escondiera algo. A lo largo de su infancia, Isabel había escuchado murmullos sobre Antonio Rivas, aquel hombre taciturno de mirada ausente, como si viviera a medio camino entre dos mundos. No estaba loco, decían. Solo... distinto.

Con las manos temblorosas y una ansiedad que no comprendía del todo, Isabel desató la cinta. El papel crujió al desplegarse.

"Isabel, si alguna vez lees esto, es porque el destino ha querido que encuentres lo que me fue negado. Cruza el mar y vuelve a casa."

Aquellas palabras, escritas por alguien que Isabel apenas conocía, la sumieron en un mar de dudas. Sintió que la habitación se achicaba a su alrededor, que el aire se hacía más denso. Su corazón latía más rápido, su mente daba vueltas a pensamientos que no había deseado explorar. No era solo una frase. Era una súplica. Era un susurro de alguien que, aún muerto, parecía buscar redención.

Antonio había huido de España en 1939, cuando la Guerra Civil lo dejó sin tierra, sin patria y sin futuro. Había llegado a México con lo poco que cabía en sus bolsillos y una caja de hilos de seda que, según contaban las historias familiares, había sido su única posesión invaluable. Nadie sabía exactamente de dónde los había sacado ni por qué les daba tanta importancia. Pero nunca los vendió. Nunca los usó para clientes. Eran su tesoro mudo.

Con esos hilos, Antonio comenzó a tejer una nueva vida en Guanajuato, convirtiéndose en un sastre respetado. Un hombre de silencios, de precisión quirúrgica con la aguja. Su sastrería era pequeña, pero su reputación creció rápidamente. En los retratos antiguos, aparecía junto a políticos, militares y figuras de la alta sociedad, todos luciendo trajes firmados por sus puntadas.

Pero había algo más, algo nunca mencionado. Entre los papeles polvorientos de Antonio, Isabel encontró un pasaporte español, viejo y arrugado. Las esquinas estaban rotas, y la fotografía de un joven Antonio parecía mirarla desde otro siglo. Aquel documento era más que una prueba de origen: era una huella de lo que alguna vez fue y, quizás, de lo que había querido olvidar.

El peso de la historia se asentó sobre sus hombros con tal intensidad que Isabel, quien siempre había considerado que el presente era lo único que realmente importaba, se sintió atrapada en una espiral de preguntas. ¿Qué había dejado atrás Antonio? ¿Por qué, habiendo huido, jamás reclamó su herencia ni regresó a la tierra que lo vio nacer?

La carta entre sus manos no era solo un recordatorio del pasado, sino una llamada que no podía ignorar.

Se quedó sentada en el suelo del desván por horas. Afuera, el crepúsculo cedía lentamente a la noche, y el canto de los grillos comenzaba a llenar el silencio. No lloró. No del todo. Pero una punzada amarga se le alojó en el pecho, esa que aparece cuando uno se sabe parte de algo más grande y desconocido. Una grieta que no se ve, pero se siente, como el eco de una palabra apenas susurrada en una habitación vacía.

Recordó entonces una escena de su niñez. Ella, escondida debajo del mostrador de la sastrería, jugando con botones antiguos mientras Antonio trabajaba en silencio. Había olvidado ese momento. Solo ahora lo recordaba. Él había bajado la vista y la había mirado con una mezcla de tristeza y ternura. No dijo nada. Solo le acarició el cabello y siguió cosiendo.

¿Qué había en esa mirada? ¿Remordimiento? ¿Miedo? ¿Esperanza? ¿Una súplica muda?

Algo en ella se removía, como si el recuerdo no viniera solo. Como si, al abrir esa caja, también se hubiese abierto una herida que no sabía que llevaba consigo. El desván entero parecía haberse transformado. Ya no era el rincón polvoriento de la infancia, sino un umbral. Un espacio suspendido entre tiempos, donde las cosas calladas seguían vibrando.

Al día siguiente, Isabel regresó. El día era gris, espeso, como si la casa también recordara. Releyó las cartas. Algunas hablaban del clima en México, del olor a pan recién horneado en la calle de atrás, del café que tomaba en silencio frente al ventanal cada mañana. Otras eran más crípticas, hablaban de ausencias, de decisiones difíciles, de algo que nunca se dijo del todo.

Y siempre aparecía ese nombre: Lucía.

No sabía quién era. No había escuchado ese nombre en boca de nadie. No aparecía en los álbumes familiares ni en los relatos de sobremesa. Pero ahí estaba, escrita con tinta firme entre líneas cargadas de un peso antiguo. ¿Qué la unía a Antonio? ¿Por qué tanto silencio?

Isabel comenzó a tomar notas, a armar una línea del tiempo, a trazar rutas, a cruzar fechas. Sentía que algo le correspondía. No por herencia, sino por instinto. Como si alguien le hubiese pasado una brújula sin decirle a dónde apuntar.

La casa se volvió otra. Las paredes, los retratos, los muebles: todo parecía mirarla de otra forma. Como si la historia que dormía entre esas vigas supiera que alguien había despertado. Y que ahora, ya no se dejaría dormir otra vez.

En el fondo, Isabel lo intuyó desde el primer momento. Esa historia no le pedía permiso. Le exigía presencia. Aún sin saber por qué, sabía que tenía que seguir. No por respuestas inmediatas, sino por lo que fuera que vibraba entre esas palabras antiguas, entre los silencios que las sostenían.

No lo entendía aún, pero algo le decía que el desván no le había mostrado todo.

Solo el comienzo.

Let Aldora_Nox know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

1

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

1

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Read Now
Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Read Now
A Blessing in Disguise

C.: Well written, good story and some spice, tons of personal growth!

Read Now
Bear Roberts

C.: This is not the run of the mill story. Great attention to detail and wonderful weaving of words. A complete and total story, young adult and adult interests. Well done Sophia 👏 thank you!

Read Now
Welded Shut

Linda: I loved the story, but sex lines were too long and detailed.

Read Now
 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

ceawlin_57bwwa: Für alle die auf Herz Schmerz Geschichten stehen. Gebrochene Frau trifft Alpha der nur das Beste will, aber keine Ahnung hat wie man mit Jemand verletztem umgehen soll.

Read Now
Til Kingdom Come

Nequa: I AM LOVING THIS CHEMISTRY BETWEEN THEM!!!!

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Read Now