El futuro rey vampiro

All Rights Reserved ©

Summary

Por motivos que ni él mismo comprende, el heredero al trono vampírico siente una atracción insaciable por la sangre humana. Su destino toma un giro inesperado cuando se cruza con un enigmático joven tailandés cuya belleza y misterio lo empujan a desafiar al mismísimo inframundo. Alex, un híbrido con un poder mágico sin igual, ha pagado el precio de su talento enfrentando una interminable persecución. Oculto entre las sombras, evita ser atrapado por las fuerzas del inframundo que desean utilizarlo… hasta que su camino se cruza con un demonio-vampiro. Nathan guarda secretos que incluso él desconoce, secretos que podrían costarle la vida al príncipe heredero. ¿Será el amor suficiente para resistir el peso de un destino marcado por el deber y el peligro?

Status
Complete
Chapters
69
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

Arrastrado por un vampiro (+18)


Narración por un anónimo.

—¿Por qué demonios me salvaste? —interrogó—. ¡Prefiero morir a estar aquí!

—Querido, si estuvieras muerto, vendrías aquí, igual, por esa boca sucia.

Lo contemplé de pies a cabeza y concluí que, de verdad, estaba curado. Generalmente, mi cuerda deja marcas a los humanos, pero su piel las había borrado por completo, lo cual me parece maravilloso. Su piel blanca permanecía brillante. Me asombra la velocidad a la que sus células se regeneran, incluso los sabios quedaron impresionados. Si logro analizar qué hay en su sangre y crear más híbridos como él, podría ser el descubrimiento más importante de todos los milenios. Leland será solo un recuerdo en este reino, porque yo lograré aún más que él.

—¡Cuando Leland se entere de que me secuestraste…!

Todo gracias a este sexi chico, que continúa mirándome con esos ojos furiosos. Me fascina ese tipo de resistencia. Generalmente, todos sucumben a mis pedidos y deseos, pero veo que él no. Ni siquiera los otros demonios pudieron atraparlo. Me hace sentir poderoso.

—¡¿Y qué?! ¡¿No dirás nada?! ¡¿Te comió la lengua el gato?!

Creo que será divertido ver cuánta terquedad hay en él.

—¡No pienses que te saldrás con la tuya! ¡Solo matándome lograrás que cierre la boca!

No entiendo de dónde saca tanto valor y coraje, incluso sabiendo que está aquí, en la capital del infierno, donde cualquier criatura podría entrar y matarlo de mil maneras, haciéndolo rogar por su muerte...

—¡Estar junto a ti en el mismo lugar me da náuseas! ¡Violaste a Nathan y bebieron su sangre hasta…!

Y le cerré la boca. No puedo reflexionar si continúa así.

—¿Quieres que te mate? —pregunté.

Quité mi mano de su boca para escuchar la respuesta que tanto esperaba.

—Hazlo, no me importa… Solo así dejarán de buscarme por todo el maldito planeta.

Este Alex se me ha metido en la cabeza como nadie. Cuanto más me contesta así, más me provoca. Las pocas veces que nos enfrentamos, siempre dejaba ese dulce olor a flores, creando muchos problemas en mi entrepierna. ¿La razón? No tengo la menor idea.

Algunos rumores apuntan a que las hadas bajaron al mundo humano hace millones de años para esconderse del inframundo, lo que conllevó a la creación de la flora y la fauna… Alex, siendo un híbrido de todo, no podría serlo. ¿Se lo imaginan? Un hada en mis manos, y el rey demonio reviviendo bajo su hechizo. Imposible, por supuesto.

Sin poder abstenerme más, extendí una mano y capturé su cuello, sin presionar, ya que estaba recién curado. Su mirada estaba confundida, pero se quedó quieto, esperando que lo ahorcara. Ahora me confunde. ¿Por qué me gusta esa mirada? ¿Por qué me imagino en otro escenario, donde él gime mi nombre y me suplica por más? Mi corazón comenzó a palpitar de emoción.

—¿Y qué? —bramó—. ¿Vas a quedarte mirándome como un idiota? ¡Vamos! ¡Mátame de una buena vez!

Sonreí de lado y comencé a arrastrarlo hacia la cama. A estas alturas, ya todos sabían que tenía a Alex en mis aposentos, lo cual me hizo acreedor de una gran parte de subordinados, incluso miles de servicios. Y como él aún tiene sangre humana, era aún más valioso y codiciado por todos los vampiros… y yo lo tenía aquí, solo para mí.

—¡Maldito bastardo! ¡¿Qué haces?!

—Cuando contestas así, te ves muy lindo.

Lo arrojé a la cama con fuerza, a pesar de que tenía las manos atadas detrás de la espalda. Se lastimó, pero no me importó. Después de todo… ¿no vino a morir?



Días antes...


Narrado por Nathan.

Comenzó un nuevo ciclo. Dicen que será el que nos impulsará al mundo artístico con ayuda de nuestras habilidades. Estoy muy emocionado, ya que fue muy difícil llegar hasta aquí, sobre todo porque es muy peligroso. Hay rumores que dicen por ahí que algunas personas aparecen muertas, sobre todo por las noches. Lo más extraño es que tienen unas marcas características en el cuello y, a veces, en todo el cuerpo.

Vivo al día, al máximo, divirtiéndome como quiero, porque sé que la muerte nos atrapará en cualquier momento. Como sea, salí con unos compañeros a un bar para pasarla bien. Esto me hace reflexionar: hace tiempo que no tengo pareja, no estoy activo y comienzo a oxidarme.

Es increíble que un muchacho tan hermoso como yo, esté buscando a alguien con quién joder. Si antes caían como moscas. No sé la razón, pero de un tiempo a esta parte, nadie se me acerca. Es como si yo apestara.

Como sea. Me propuse encontrar a un chico por aquí; quizás alguno esté muy solo.

Supongo que no tengo suerte. Dicen que los ebrios la pasan mejor; ahora veo que es pura mentira. El chico que me gustó e intentaba llevar a mi casa me atacó con una botella que él mismo rompió. Me lastimó un poco. ¿Por qué la violencia? Bastaba con decir “no”; no es que lo estuviera obligando a ir conmigo. Mejor me fui con mi grupo; sin embargo, sin venir a cuento, sentí un jalón que me llevó a la parte de atrás del bar, y justo cuando pude mirarlo, me puso contra la pared. Pensé que se trataba de ese mismo chico, pero lo que vi me dejó perplejo.

Esta persona era hermosa. El chico más bello que jamás vi: su cabello rojo combinaba a la perfección con sus ojos azules y su piel de porcelana, ligeramente pintada por algunas pecas. Pero lo que más me hechizó fueron esos labios acorazonados que se abrían poco a poco hasta... ¿Qué sucede? ¿Por qué mira la herida de mi brazo de esa manera? Era como si tuviera hambre. Entonces pensé que posiblemente iba a matarme. ¿Era yo la próxima víctima que saldría en los diarios?

No puedo hacerle eso a mis padres. Ellos deseaban que viviera muchos años y alcanzara mis sueños. Por eso lo empujé con todas mis fuerzas y salí corriendo. Afortunadamente, llegué al mismo bar y me refugié allí.

—Vaya, volviste. ¿Qué te pasó? —preguntó el cantinero.

—Quiero seguir tomando.

Encogió los hombros y comenzó a preparar mi bebida. Quiero irme con alguien. Me dio mucho miedo ese hombre.

—Toma esto y déjame curar tu herida. Ese chico no quería contigo; no le gustan los hombres —dijo el cantinero.

—Ya me di cuenta.

De verdad que me odiaba. Aún me miraba desde su asiento en la esquina, claramente hablando mal de mí con su grupo de amigos. ¿Qué les estará diciendo? “No se junten con ese gay”, o, posiblemente, “quiso llevarme a su casa”. Idiota, solo hablando se entiende la gente. Ya sea así, el cantinero terminó de curarme y me dispuse a irme. Supuse que ese hombre ya no estaba por aquí.

¡Qué gran mentira!

En un ágil movimiento, ya me encontraba en un bosque que no reconocía, pero que sabía que sería mi tumba. Ese mismo hombre de cabello rojo estaba allí.

—¡¿Qué quieres de mí?! —grité.

—Perro, te atreviste a huir.

Acercó su rostro a mi cuello y cerré los ojos. No puede ser. Entonces... quienes atacaban a esas personas son... Moriré.

—Así es, correcto. Soy un vampiro.

Eso no es verdad. Es un cuento de hadas. Bajo ningún motivo existen los vampiros. Es imposible. No, no existen, no existen, no.

—¿Así que no existimos, eh? Entonces no sabrás quién te mató.

Lamió mi cuello y respiró de mí como si fuera un pastel recién horneado.

—Tu aroma y sabor son deliciosos. Voy a disfrutar cada gota de ti.

—Por favor, si es una broma, basta.

—¿Quieres que me detenga? ¿En serio? Vamos, solo será un momento.

¿Qué le pasa a este chico? ¿Toma drogas, acaso? Abrí los ojos y lo contemplé con súplica. Esos ojos... son rojos. Ese color no existe. Es imposible. Entonces, si es un vampiro... Por Dios.

—Podemos buscar ayuda. Te arreglarán los ojos si...

—¿Buscar ayuda? Solamente necesito comer, lindo. Nada más.

¿Comer? Oh, no. Se refiere a…

—Ven conmigo. Serás mi alimento esta noche.

El aullido de un lobo me sobresaltó y, de pronto, aparecimos en una cama dentro de una cabaña con una limpieza cuestionable. Probablemente me dejará muerto aquí, porque seguramente nadie vendrá a este lugar.

—No quieres morir, ¿verdad? —preguntó.

—No. Por favor, no me mates.

Podía verlo encima de mí, a punto de devorarme, pero eso me hizo calentar las orejas. ¿Qué es lo que usualmente hacen los vampiros cuando beben sangre? De repente, estaba pensando en cosas que no debería.

—Veo que tienes una mente muy sucia.

Mi corazón latía rápidamente y no podía detenerlo. Quería cerrar los ojos para ya no verlo, pero su rostro era demasiado hermoso. Su lujuriosa sonrisa contrastaba con la perfección de sus facciones. Sus colmillos destacaban con ese aire salvaje, y ese largo cabello anaranjado rojizo, bajo la luz de las velas, era fuego líquido.

Su suspiro me sacó de mi fantasía; no obstante, él me contempló de pies a cabeza, dándose cuenta de que mi cuerpo estaba muy vestido. Me arrancó todo, dejándome sin ropa alguna, y admiró mi musculatura sutil.

—Solamente mirarte así es excitante, en verdad. No sé si comerte primero o cogerte... Creo que me daré placer primero.

—Tú... ¿de verdad eres un vampiro?

—¿Quieres comprobarlo?

Apretó con fuerza mi cuello y me presionó contra la cama. Era increíble su fuerza; ni siquiera podía moverme. De pronto, vi cómo estrechó la mirada y sus colmillos se mostraron aún más. No importaba cuánto hiciera: él se veía muy atractivo, a pesar de todo.

—Tienes miedo, pero con tan poco ya estás erecto. Dime, ¿acaso eres virgen? —dijo, mordisqueando mi cuello.

Mi evidente excitación lo hizo burlarse de mí con su mirada lasciva. Su comportamiento me hizo prever que algo malo iba a suceder, y no me equivoqué. Llevó su mano a mi falo sensible, causando que me derritiera. Acto seguido, me arrastró por el pelo hacia el gran espejo de la choza, su respiración fría rozando mi oreja.

—Mírate —ordenó con voz ronca—. Quiero que veas cómo te rompo.

Antes de que pudiera protestar, me giró bruscamente, aplastando mi torso desnudo contra el vidrio helado. La superficie se empañó con mi aliento entrecortado. Sus manos ásperas me sujetaron las caderas, alineándome con brutal precisión.

—Así no… —gemí, pero un mordisco repentino en mi hombro me hizo callar. El dolor se mezcló con ese placer perverso que solo él sabía extraer de mí.

Con poca preparación —y sin advertencia— entró de una embestida, desgarrándome con su tamaño. El espejo tembló bajo mis palmas cuando me empujó contra él, cada movimiento calculado para maximizar el roce interno.

—¿Ves lo que haces? —susurró, clavándose más hondo—. Cómo te abres y te mojas solo.

Mis reflejos en el cristal se distorsionaban: su cuerpo poderoso encorvado sobre mi espalda, mis muslos temblando, la expresión de éxtasis sucio en mi rostro. Me odié por disfrutarlo, por arquearme hacia atrás buscando más.

Sus dedos se enredaron en mi pelo, tirando hasta que el cuello quedó expuesto.

—Sangra para mí —ordenó.

Los colmillos perforaron la piel en el mismo instante en que su empuje final me hizo gritar. La doble sensación —dulzura vampírica y penetración despiadada— me llevó al borde sin permiso.

Cuando me soltó, el espejo estaba manchado: saliva, sangre y, entre mis piernas, la prueba innegable de lo que me había hecho.

—Nunca vas a olvidar esta noche —afirmó, lamiendo su labio inferior—. Tu cuerpo ya es mío.

Respiré hondo, creyendo que ya me dejaría en paz...

—Y ni creas que he terminado contigo.




Les comento que esta historia es mía, está actualmente en otra plataforma. Le he cambiado el título y la portada para que no la encuentren jajaj. Pero la historia es la misma, le he corregido la gramática y otras cosas, para que se lea mejor.

Por el momento, les presento el físico que me imagino de los protagonistas en la vida real. Esta historia no es un fanfic de TXT :D. Pero si, el rubio es Alex y el moreno es Nathan.

Aquí les presento su versión anime:

Se parecen, ¿no?

Next Chapter