Fachadas
La pantalla gigante de Times Square iluminó la noche con imágenes de héroes perfectamente editadas. Mike Callahan, el presentador estrella de HeroTV, apareció con su sonrisa de diez millones de dólares.
“¡BUENAS NOCHES, AMÉRICA! ¿Listos para conocer a sus protectores?”
La multitud enloqueció cuando la plataforma giratoria reveló a los cinco miembros principales de Los Iluminados.
El Capitán Patriota avanzó primero, su traje azul y blanco tan ajustado que parecía pintado sobre sus músculos artificialmente realzados.
“Mike, el verdadero héroe es el pueblo americano”, dijo mientras posaba, haciendo que su bíceps izquierdo se tensara de manera calculada.
El Espectro, observando desde la azotea, murmuró: "Ese imbécil tiene más toxinas Botox en la cara que moral en el cuerpo. ¿Cuántos millones gastó en cirugías mientras niños morían en los laboratorios del Proyecto Liberty?”
La Dama de Hierro aterrizó con una pirueta innecesaria, su traje plateado brillando bajo los focos.
“¡La ciencia nunca duerme!”
Un hilo de mercurio se escapó de su manga derecha. El Espectro no lo pasó por alto: "Mira cómo tiembla. La ‘genio brillante’ se está envenenando con sus propios fluidos corporales. Qué ironía”.
Tormenta electrificó el aire alrededor de tres niños del público.
“¡La naturaleza obedece a mis órdenes!”
“Ese idiota ni siquiera puede controlar su poder”, comentó el Espectro. "La semana pasada electrocutó a un perro callejero ‘por accidente’. Lo enterraron como daño colateral”.
Centinela, el más joven, terminó su voltereta con una pose que mostraba cada músculo abdominal.
“¡Soy la prueba de que cualquiera puede ser un héroe!”
“Sí, si ‘cualquiera’ es un niño rico de Connecticut cuyo papá donó cinco millones al programa”, replicó el Espectro. "Él único ‘peligro’ que ha enfrentado es una uña rota en su manicura”.
El Halcón Nocturno permaneció en segundo plano, inmóvil como una estatua.
“Al menos ese no finge ser algo que no es”, admitió el Espectro. "Pero su silencio lo hace cómplice. Sabe lo que hicieron en Hiroshima y no ha dicho una palabra”.
Estrella Roja apareció junto al Espectro, mordisqueando una manzana con falsa indiferencia.
“Vaya, vaya. Parece que alguien hizo su tarea”, dijo, pasando un dedo por el borde de su máscara. "O es que me estás stalkeando, cariño?”
El Espectro no se inmutó. "Tú historial es igual de sucio. ¿Cuántos atentados fingiste el mes pasado? ¿Seis? ¿Ocho?”
Estrella sonrió, mostrando sus dientes perfectos. "Siete. Pero quien cuenta pierde la magia”. Se inclinó hacia él. "Aunque contigo me encantaría perderme...”
El Espectro la ignoró, señalando al Capitán que ahora fingía emocionarse ante una niña en silla de ruedas.
“Mira cómo le clava el chip de rastreo mientras la abraza. El muy hijo de puta hasta llora para la cámara”.
Estrella suspiró, pasando de coqueta a profesional. "Diez mil dólares ese llanto. Con lágrimas reales vale quince”.
En el escenario, los fuegos artificiales estallaron mientras Mike Callahan gritaba:
“¡RECUERDEN COMPRAR LAS NUEVAS FIGURAS DE ACCIÓN! ¡CADA COMPRA AYUDA A LOS ILUMINADOS A PROTEGERNOS MEJOR!”
El Espectro se alejó del borde de la azotea. "Protegernos de la verdad, más bien”.