Prólogo
A veces me pregunto si todo lo que vivimos fue real, o si simplemente lo soñé muy fuerte.
Damián llegó a mi vida como llegan las cosas que uno no sabe que necesita, pero que se vuelven imposibles de soltar. Como si su existencia estuviera escrita en algún rincón de mi alma desde antes de que yo pudiera imaginarlo.
Lo conocí en el momento más común de todos: un inicio de semestre cualquiera, con mis audífonos puestos y el corazón medio roto por costumbre. Nunca imaginé que ese chico nuevo, con su forma suave de mirar el mundo, se volvería el centro del mío.
No sé cómo explicar lo que sentí. No fue un flechazo, ni una historia de película. Fue algo más lento. Más íntimo. Como si, sin darme cuenta, empezara a extrañar a alguien que aún no conocía del todo.
Este libro no es una historia perfecta. Es una carta que me debía, y que quizás también le debo a él.
Porque aunque el mundo insista en decirme que Damián no existe… yo lo recuerdo.
Lo siento.
Lo amo.
Y si todo fue una mentira, entonces que me perdone el universo por haberle creído al amor, aunque fuera inventado.
Esta es nuestra historia.
O al menos, lo más parecido a lo que se siente amar a alguien que nació de mí.