Chapter 1Unikal'nyy
Existe una leyenda que cuenta que, en las proximidades del pie de la montaña Sangbangsan ubicada en la Provincia de Jeju, había un pequeño pueblo, dónde el número de hogares era mínimo debido a la reducida población que habitaba el lugar, pero a pesar de ser un pueblo pequeño, contaba con todos los recursos para poder llevar una vida sana y feliz.
Dentro del pequeño pueblo, destaca en él una pequeña casa en la que vivía el matrimonio Kim, con un único hijo varón llamado Taehyung.
Kim Taehyung.
Los Kim, eran mercaderes que se encargaban de vender e intercambiar productos como telas y accesorios de metales preciosos, por ello, les era imposible establecerse en un solo lugar y cuanto menos en el lugar de nacimiento de Taehyung ya que se la pasaban de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad tratando de vender y hacer dinero.
Taehyung, era feliz, conocía nueva gente, nuevos lugares, nuevas costumbres y sobre todo, tenía demasiados momentos felices con sus padres.
Pese a que Taehyung había acompañado a sus padres en diversos viajes, aseguraba que ningún lugar se podía comparar en cuanto a belleza con su poblado y sus alrededores, colmados de maravillas naturales y lo afirmaba constantemente, aunque solo viniera 5 días cada año.
Ni las grandes casas de los funcionarios, ni la magnificencia del río Han a su paso por Seul o los suntuosos palacios que hacían sombra a la tierra que solían habitar la familia real, nada... hasta que conoció y se enamoró perdidamente de él hijo de sus vecinos, Jeon Jungkook.
Después de varios días, en los que por fortuna de Taehyung, los utilizaron como un descanso de esa vida de mercaderes que sus padres habían iniciado a una joven edad y de la que estaban cansados de vivir en tal; él, había decidido hablar con Jungkook.
Al inicio le fue difícil hablar con el, mantener una conversación y hasta decirle hola, pero al final de cuentas, le hablo y ambos se llevaron muy bien.
Tenían demasiadas cosas en común, les gustaba parlotear sobre todo y aunque a veces tenían sus discusiones se complementaban tan bien.
Pasaron los meses y entre Taehyung y Jungkook nació una hermosa amistad; salían a todo lados, iban al mercado a comprar algo de Makgeolli, se divertían todo el tiempo que podían, tenían una relación digna y se auto-nombraban como los mejores amigos, o bueno eso creían, porque después de todo ese tiempo comenzaron a surgir sentimientos muy distintos y no, no eran de amistad.
Un sentimiento donde nacía la necesidad de tener a esa persona especial a tu lado, de pensar las 24 horas del día por los 7 días de la semana, de cuidarlo y protegerlo.
Y sobre todo, ambos sentían las famosas mariposas en el estómago, las mismas que la madre de Taehyung le relataba en los cuentos cuando era niño y la situación de Jungkook no era muy distinta.
Fue hasta entonces que ambos se sentían y comportaban extraños al tener la presencia del otro, y como buenos amigos que no se ocultaban nada, dijeron el como se sentían resultado así en una confesión de sentimientos, el cual era mutuo.
Por qué si, Taehyung confesó su enamoramiento por Jungkook, y este le correspondió de la misma forma, aceptando la confesión de Kim y después de una pequeña charla y la ya muy conocida pregunta, se convirtieron al instante en novios.
Ah...Kim Taehyung y Jeon Jungkook, la pareja más hermosa e interesante del todo el pueblo.
Y puede que para algunos estaba mal visto que dos hombres se relacionaran de una forma sentimental pero con el tiempo fueron aceptando que no importa lo que fuera, si era mujer u hombre, lo importante era que ambos fueran felices.
Y por supuesto que lo eran.
Los dos enamorados pasaban largas tardes planeando sobre su futuro en común y sobre la posibilidad de vivir juntos e irse lejos de ahí o adoptar dos niños y un perro.
A veces comían dumplings y bebían Soju o simplemente se tomaban de la mano y se miraban mutuamente durante horas mientras apreciaban el atardecer.
Incluso en los peores momentos, Taehyung sentía que mientras estuviese junto a Jungkook nada ni nadie, podría hacerle daño, pero comenzaba a albergar el temor de que su suerte cambiase de un momento a otro y que todo eso especial con Jungkook cambiará o incluso hasta que dejara de existir, como finalmente sucedió.
Porque los finales felices no existen, solo son una cortina de humo que separa la situación de la realidad.
Una tarde, Taehyung llevaba como regalo a Jungkook un ramo de tulipanes, que simbolizan la sencillez y la pureza del amor, mientras pensaba en las más sublimes palabras para dedicarle a su amado.
Al verlo, le dedicó una amplia sonrisa y un beso, pero cuando sus labios se juntaron Taehyung pudo presentir que algo no marchaba bien, pues aquel beso era tan frío e indiferente como si fuese un completo desconocido.
Kim no quería hacerse ideas erróneas, le preguntaba a su amado que era lo que le sucedía, más éste se negaba a articular palabra, no fue hasta después de unos minutos en los que a Taehyung se le hicieron eternos.
Acto seguido Jungkook le confesó que su relación había llegado a su fin, ya que el debía marcharse lejos, dejando así, a un pobre corazón roto a causa de su primer amor.
El desolado Taehyung tuvo que enfrentarse a la situación, pero su amor por él, no le dejó pensar en otra cosa y comenzó a buscarlo por todas partes: en el campo, en pueblos vecinos, en calles, callejones y ciudades.
Hasta que un día lo vio fugazmente y se acercó, pero en su desesperación por recuperarlo y exigiendo una explicación más profunda de la que ya le habían dado, hicieron que sus palabras hacia ella fueron torpes e impertinentes, de reproche por su actitud, a lo que Jungkook respondió con desdén y frivolidad.
Al ver el error que había cometido por no pensar sus palabras, hablando solo por hablar valga la redundancia, decidió que ya no lo buscaría más y que lo había perdido para siempre.
Todos sus sueños, planes y su amor habían quedado como pequeñas motas de polvo que el viento se lleva y probablemente nunca regrese a su lugar de origen
Pasaron los años, pero una tarde, después de mucho tiempo, Taehyung vio a Jungkook en la distancia, pero en lugar de acercarse se quedó mirándolo desde lejos, viendo que los años lo habían vuelto incluso más hermoso que antes, imaginado que probablemente estuviera casado hasta incluso con hijos.
Las llamas de su pasión y amor por el aun ardían con intensidad, pero había decidido dejar que Jungkook fuese libre, así que se marchó.
Poco después, Taehyung se encontraba a orillas del mar y lentamente comenzó a adentrarse en sus aguas, susurrando
" Te amo Jeon Jungkook, te amo tanto como la inmensidad del cielo"
Hasta que desapareció bajo ellas, terminado así con su vida, una en la que apresar de haber sufrido mucho siempre tuvo momentos felices que guardará como si fuese el tesoro más valioso en lo más profundo de su ser, en su corazón.
Se dice que la pasión de su corazón dio a los atardeceres el color rojo del fuego, el de la llama que ni las frías aguas pudieron apagar, como aquel ocaso que nace cada que se pone el sol listo para darle paso a el alba.
Más sin embargo...
Jungkook nunca supo que el color carmesí de los atardeceres nació del recuerdo de su joven y único amor.
Si todo tiene un principio
ha de tener un final.
El alba busca el ocaso
el rió corre hacia el mar.
Yo que lo amo en silencio
quisiera poder gritar.
- Autor desconocido.
Porque claro estaba, Jungkook era como aquel alba que aparecía por las mañanas y Taehyung el ocaso que se manifestaba por las tardes.