《20.08.19》
Llevo horas sentado y lo único que puedo pensar es que tengo frío. Me siento vacio, perdido y solo.
¿Que debo hacer? Dicen: "Los milagros existen" si, claro. ¿Y si ni merezco uno? Que duro es ver el final de tu vida tan próximo. Mi corazón está agotado y se quiere apagar cómo un cacharro viejo. Pero ¿y yo? A mi corazón no le importa lo que mi alma anhela, a decidido que no vale la pena continuar y el mismo me ha traicionado.
Observo el reloj que hay frente a mi, justo encima de las tristes bancas ocupadas por pacientes desmotivados que aceptaron su final. Se resignaron.
No los juzgo, estoy haciendo lo mismo... por que no puede haber esperanza en un lugar cómo este. Un lugar donde las frías paredes tienen el color mas blanco y aburrido que podrían imaginar, un lugar lleno de enfermeras con sonrisas fingidas que se convierten en muecas de fastidio a medida que se acerca el final de su jornada. Se han cansado de los moribundos quejumbrosos que no dejan de rogar a dios porque los reciba cuanto antes.
¿Debería desear lo mismo? Si los anhelos que antes tenia hoy desaparecieron.
Creí que iba a llorar cómo el pobre chico que acaba de ser papá. Tiene una hija preciosa y solo tres meses de vida para disfrutarla.
Pura mierda.
Sigo cómo estatua admirando la nada y a la vez todo. Mi tortuosa tranquilidad se ve interrumpida por un castaño que me abraza mientras llora.
¿Que debo decirle?
¿"Oye, tranquilo. Podremos ponernos al día por la ouija, hyung"?
Ni hablar. Elijo abrazarlo también aunque no se que mas hacer, ni que decir.








