[Red para mariposas]
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Entre las familias más ricas de la sociedad es común que las relaciones sean por interés económico antes que amor. Es por eso que muchas familias ansiaban que todos sus hijos fueran alfas y ver qué prospectos omegas o betas les eran ofrecidos por las otras familias y así mantener su estatus siempre en lo alto.
Los Kim eran de las familias que seguían al pie de la letra esta tradición. A la abuela le fue entregado un tierno omega por esposo, al padre le fue entregada una beta que le dio dos hermosos hijos varones; Taehyung y Yeonjun.
Taehyung, el mayor, era un chico calmado y tierno, que gustaba de salir a caminar y poder observar mariposas que más tarde añadiría a su colección. Taehyung amaba tanto a estos insectos porque envidiaba su libertad y belleza.
Yeonjun era muy diferente, un chico travieso y aventurero que con el tiempo se volvió la mano derecha de su padre. Taehyung era un poco más solitario desde la muerte de su madre, la beta había fallecido cuando Yeonjun tenía dos años y él cinco.
Es por eso que cuando el mayor de los chicos se presentó como omega no hubo mayor drama, era más que obvio que Taehyung pertenecería a dicha casta. Por su parte, Yeonjun se presentó cómo un alfa, lo que afianzó su vínculo con su progenitor.
Taehyung decidió que lo mejor sería crear su propio imperio, antes que esperar algo de su familia. Después de todo, como omega, solo podía aspirar a que le consiguieran una pareja alfa que su padre eligiera y él no estaba dispuesto a aceptar esas ataduras que antes le fueron impuestas a su abuelo y a su madre.
El omega no estaba interesado en los alfas de aquellas familias acaudaladas porque sabía que eran incapaces de sentir amor.
Y durante mucho tiempo pensó que los alfas de las familias menos afortunadas pensaban igual hasta que lo conoció. A aquel alfa con sonrisa de conejito y voz dulce que lo atrapó desde el primer momento, Jeon Jungkook.
Jungkook venía de un entorno complicado, sus padres lo habían abandonado con su tía cuando era muy pequeño. Para aquel alfa, su tía era su madre y su única familia.
Ver la dedicación y cariño con la que Jeon cuidaba de la mujer fue lo que terminó de cautivar a Taehyung. Ellos nunca supieron cuándo ni cómo, pero comenzaron a salir, una pareja encantadora. Lo único que recuerdan es la mañana en que Taehyung chocó con Jeon mientras intentaba atrapar una mariposa para su colección, ese fue el día en que se conocieron. Y también recuerdan la noche en que Kim se escabulló para ir al bosque cercano al pueblo a observar las luciérnagas, pues Jungkook siempre hacía bromas sobre que estos animalitos eran más lindos que las mariposas.
Ahí se dieron cuenta de lo mucho que se atraían, el alfa era una luciérnaga que llenaba de luz la vida de quienes lo rodeaban y Kim era una hermosa mariposa en busca de su lugar en el mundo.
Todo era hermoso para el omega hasta que llegó el día en que un maldito lobo apareció en su vida y puso todo de cabeza.
Una cálida tarde de otoño, Taehyung regresaba de la universidad. Con el rostro irradiando alegría, Jungkook había estado planeando algo especial para poder presentarse ante los Kim y hacerles saber que quería a Tea con él. Sabían que no sería fácil por la clara diferencia de clase social, pero valía la pena intentarlo.
—Hyung, que bueno que llegas —Yeonjun lo recibió con una cálida sonrisa— Papá te está esperando en el despacho —el mayor de los Kim fue sin dudar, su padre rara vez lo citaba ahí, así que de seguro era algo importante.
Todo estaba normal, hasta que pudo notar un olor extra, un olor muy diferente al característico Whisky que desprendía su padre. Un olor fuerte y poco agradable para el omega, tabaco.
Entró al despacho y ahí se percató que su padre estaba acompañado por otro chico, claramente un alfa. Aunque se puso algo nervioso, sabía que era muy pronto para sacar conclusiones. Tal vez solo era un amigo de Yeonjun que estaba de visita.
—Tae, hijo. Que bueno que llegas —su padre estaba más entusiasmado de lo normal.
—Si, padre. Estoy en casa —a diferencia de Yeonjun, él debía tener un trato más formal y respetuoso hacía el alfa.
Taehyung no pudo evitar fijar su vista en el chico, en definitiva era de la misma edad que Yeonjun. Aquel alfa levantó una mano para saludarlo, brindándole una sonrisa que podría cautivar a cualquier omega o beta que no fuera Taehyung.
—¿Taehyung, no vas a saludar? —su padre volvió a intervenir.
—Ah, si —el omega hacía todo lo posible para que su voz no demostrara lo nervioso que estaba— Soy Kim Taehyung, soy hermano mayor de Yeonjun. Mucho gusto —dijo mientras extendía la mano hacia aquel muchacho, este no tardó ni un segundo en devolverle el gesto.
—Mucho gusto, Tae —el omega no pudo evitar hacer una mueca de desagrado por la confianza que se estaba tomando el alfa— Mi nombre es Christopher Bang, o bueno, así me llamó en Australia. Aquí soy Bang Chan, pero tu llamame como gustes.
—¿Australia? —preguntó Taehyung incrédulo.
—Sí, Chan viene de Australia —el alfa mayor se colocó de forma rápida atrás del mencionado y puso su mano en el hombro de éste de forma amistosa— Su familia es dueña de una cadena de hoteles de lujo. Con eso de que te gustan los insectos y en la tierra de Chan hay muchos, pensé que se podrían llevar bien.
—Padre…
—Bueno, ahora esos hoteles son míos —el joven volvió a sonreír, mostrando unos hoyuelos que le daban un aspecto adorable— Mis padres y hermanas fallecieron en un accidente en la carretera hace un par de meses y yo me quedé con todo.
—Bueno, espero puedan conocerse bien —ahora el señor Kim se acercó a Taehyung y lo abrazó— Considero que Chan es un un buen chico, además es un alfa muy guapo y bueno en los negocios. Sin duda alguna será un gran esposo.
Y ahí Taehyung pudo comprobar todas sus sospechas. El alfa al que lo amarrarían y al que toda su vida le tuvo miedo se había materializado en Chan.
—Yo… —Taehuyng sintió como sus pulmones se vaciaban, su peor pesadilla se estaba por cumplir.
Bang parecía un buen tipo, pero aunque demostrara ser una buena persona, Taehyung ya lo odiaba. Odiaba la idea de pasar su vida con alguien que apenas conocía, que no les gustaba en lo más mínimo. Odiaba que él no fuera Jungkook.
—Debo irme, tengo cosas que hacer —dijo el omega apenas en un hilo de voz mientras salía corriendo a toda velocidad.
—¡Taehyung vuelve aquí! —gritó su padre con indignación pero fue ignorado olímpicamente por el mayor de sus hijos.
La mente del chico no estaba funcionando al cien, solo quería salir de esa casa y no pensar en lo que su padre había dicho y mantenerse alejado lo más que pudiese de Bang Chan y su espantoso olor a tabaco.
—Tae, nuestro padre te dio una orden —la voz de Yeonjun también hizo aparición— ¡Regresa de inmediato, maldito omega! —gritó el menor con desprecio.
El corazón de Taehyung se apretó de dolor, su hermano jamás le había dicho algo así. Jamás había mostrado algún tipo de desprecio a su condición de omega. Y eso, lejos de detenerlo, lo hizo acelerar el paso, cruzando la puerta de la mansión y el gran jardín en cuestión de segundos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
No tenía ni idea de cuanta distancia llevaba recorrida, hasta que chocó con alguien cuyo aroma lo calmaba y lo hacía sentirse a salvo del mundo. Inconscientemente había corrido a la casa de Jungkook.
—¿Taetae, que ocurre? —el alfa acarició la mejilla de Taehyung con cariño— ¿Por qué estás llorando, amor?
—Yo te amo a ti, Jungkook —el omega se aferró a su novio mientras comenzaba a llorar de forma desconsolada— Me lo presentaron hoy y ya lo odio con toda mi alma.
—¿De qué hablas, amor? —Jeon solo se limitó a abrazarlo, dándole caricias en su espalda.
—Mi padre me presentó a un alfa, es extranjero —la mente del omega había bloqueado todos los datos que el alfa había mencionado sobre sí mismo— Dijo que él iba a ser un buen esposo.
Jungkook abrió la boca de la impresión, sabía lo que las familias más poderosas llevaban a cabo. Pero tenía la esperanza de que su novio no se uniera a esas estadísticas.
—Tranquilo, amor —le dio un pequeño beso en la frente— Ya veremos cómo resolverlo. Verás que tu papá se dará cuenta que yo soy mejor que ese alfa extranjero.