Denwa

Summary

La llama de Endeavor fue vencida, pero, la llama de Akane..., oh, su fuego, siendo más poderoso como el de Endeavor no podría extinguirse, ella quemaba a voluntad propia. Y él..., se quemó por ella.

Genre
Romance
Author
Alison
Status
Complete
Chapters
28
Rating
n/a
Age Rating
16+

1

Vivir como la pequeña de la familia Todoroki, no sabía si era algo bueno o malo, usualmente mi Quirk no apareció a los cuatro años, al igual que mis hermanos, yo era distinta, y una vergüenza para mi padre.

—Ven pequeña.

—Mamá, ¿Por qué papá es así conmigo? ¿Tan importante es tener un don?

—Para papá es importante, pero no para los demás, mira a Natsuo, tiene uno, pero no lo quiere.

Miré a mi madre, ella tampoco solía verme mucho a los ojos, algo que nunca fui predilecta, a pesar de que papá me miraba de vez en cuando.

Mis cinco años llegaron, y empezaba a entrenar por mi cuenta, Toya era quien me ayudaba, anteriormente entrenaba con papá, pero incluso lo dejó de lado a él.

—¿Lo hago bien Toya-nii?

—Lo haces muy bien, ya verás que serás una de las más fuertes sin un don.

Sonreía con entusiasmo, entrenaba duro para sorprender a papá, pero no recibía mucho, no recibía lo que quería, lo que deseaba.

—Lo haces mal.

—Entrenaré mejor.

Esas palabras dolían, y no sabía dónde me equivocaba, no sabía lo que hacía mal, no veía el error, pero sólo era una niña, una niña que no tenía idea de lo que sucedía.

La mayor parte del tiempo la pasaba con Toya, lo recuerdo bien solía decir que era fuerte, después de todo, siempre cuidaba de mí y Fuyumi, Natsuo decía que podía cuidarse sólo, pero aun así Toya veía por él.

Hasta aquel fatídico día...

—Hermano...

—¿Uhm? Oh..., eso es... —mi mano se sentía caliente, extrañamente era más fuerte de lo habitual —¡Estas despertando tu don!

Una pequeña llamita salía de mi dedo, algo simple, pero con un gran significado. Con Toya, me ayudaba para hacerlo más fuerte, decía que mi potencial estaba ahí, sólo debía despertarlo, no sabía cómo hacerlo, asique entrenaba siempre que podía, a escondidas de mamá, no le gustaba verme, y papá no me miraba mucho.

—¿Hermano? ¡Hermano!

—¡SAL DE AQUÍ!

Las llamas empezaban a envolverlo, y yo apenas y trataba de correr esquivando, me protegía con mis llamas, pero eso no significaba que no me hiciera daño, hasta que cierto lugar explotó, la casa se veía en fuego puro, Toya seguía adentro, a pesar de que quería volver, no podía, no me lo permitía.

—¡TOYAAAAAA! ¡TOYA!

Grité muchas veces su nombre, pero no apareció, y mi voz, también se fue con él.

—¡Akane!

Mis intentos por volver eran inútiles, sé que el seguía ahí, sé que estaba ahí, sé que esperaba por mí.

Sé que volverá...

—Akane, ¿Qué sucedió? ¡¿Akane?!

Papá me miraba, y yo no podía hablar, Toya no estaba, no estaría más conmigo...

Mamá lloraba mucho, al igual que Natsuo y Fuyumi, pero yo..., yo hacía lo que el deseaba, sólo que yo, no lo quiero.

—¡Tienes un don! —me asusté por ello, miré a la persona intrusa, era sólo Fuyumi —Papá estará feliz de...

La callé impidiéndole el paso con fuego, algo que la sorprendió, yo sólo negué, no quería que se enterara, no deseaba verlo intentar entrenarme, quería ser fuerte por mí misma.

Tomé la libreta que siempre llevaba conmigo.

"No le digas a nadie” Un mensaje simple y conciso, ella sólo me miró un momento para aceptar, sabía lo que sucedía si se enteraban, yo también sería parte de su entrenamiento, pero, ahora está encantado con Shoto, y no lo vemos mucho.

Hasta que mamá le quemó la cara, yo tenía mis quemaduras expuestas, siempre las veía como un recordatorio de que Toya volviera, siempre tuve fe en que eso pasaría, pero no lo hizo.

Y luego, fue Natsuo el que se enteró de mi don, el sólo me veía aburrido, la primera vez se sorprendió, y trató de hacerme entender que no lo use cuando papá esté aquí, yo lo entendía.

"Por eso lo hago ahora, papá no está”

De nuevo, un mensaje claro, pero, mi apariencia era el problema, cada vez que me veía, no era a mí a quien miraba, era a papá.

—Hoy quiero ver cuanto has avanzado —su llegada me tomó de sorpresa, se supone y no debería estar aquí, asique simplemente me quedé ahí, mirándolo fijamente —¿No vas hablar?

"No puedo hacerlo, desde que Toya se fue”

No eran las palabras que quizá quería leer, pero el resentimiento era más grande, pasé por su lado para irme, pero me retuvo, empezando a pelear, si, era cierto, tal vez era fuerte, pero no para ganarle a él.

Toya me había instruido en muchas cosas para ser la mejor, sin don, claramente.

Y así lo hacía, tenía 10 años, y peleaba físicamente contra él, a pesar de que en algún punto llegó a lanzarme con su don, podía desviarlo intencionalmente para que no me diera, mientras hacía una maniobra.

—Debes esforzarte más.

Se fue, dejándome iracunda en el mismo lugar, quería llorar, quería gritar, quería destruir, quería prenderle fuego...

Prenderle fuego a la casa.

El mismo recuerdo de Toya pasó frente a mis ojos, lo extrañaba, demasiado.

Y sólo me quedé ahí, mirando por la pequeña ventanita que había, papá sólo veía a Shoto, me compadecía de él, no quería estar en sus zapatos, y tal vez quería darle un merecido a papá.

Que simplemente elevé mis llamas al máximo, había sacado el don de mi padre, Toya también lo hizo al principio, pero, con el tiempo el suyo cambio de color, al igual que su cabello.

La casa empezaba a sofocarse, la habitación empezaba hacer quemada una vez más, como aquel día donde Toya entrenaba y me enseñaba.

El hielo de Shoto y Natsuo y la escarcha de Fuyumi era lo que los mantenía a salvo, pero quería más, deseaba llegar a más, hasta que llegó él, sacando a mis hermanos para volver por mí, extrañamente, a pesar de que heredé su don, él no podía manejarlo ni pasar por él.

Quería llegar a más, al punto que exploté, exploté todo el potencial del que Toya me hablaba, del que tanto me decía para ser fuerte.

Todo se debía a mi intento de sacar mis sentimientos.

—¡AKANE! —verlo ahí, desesperado, mirándome impresionado, fue suficiente, apagar las llamas, para irme de ahí, Toya, ¿Dónde estás hermano? ¿Por qué siento que sigues con vida?

Vagar por lugares que nunca accedí, daba miedo, lo hacía, no lo niego.

—¿Estás perdida? —un chico estaba ahí, sin poder verlo fijamente —¿No hablas? Está bien, no hay necesidad.

Lo miré un momento, el parecía no querer irse de ahí, tenía aquella sensación de nerviosismo dentro de mí.

—¿Estás solo...?

—Asique sabes hablar, bueno, no sé si estar solo sea la palabra correcta, pero podría decirse que sí, ¿Estás bien? Pareces herida.

—Si...

—No hablas mucho, ¿Cuál es tu nombre?

—Akane —aquel chico regresó su vista hacía mí, parecía sorprendido en algún sentido.

—Es un bonito nombre, deberías irte, empieza hacerse tarde.

Asentí, para regresar por los mismos pasos que di hasta aquí.

—¿Tu nombre...?

—Te lo diré..., la próxima vez que nos veamos.

Era misterioso, pero asentí, caminando nuevamente, sintiéndome mejor. Volví hasta el anochecer, sabía que mi padre estaba buscándome, sabía que mi pecho dolía por la frustración de Shoto, pero, ¿Por qué? ¿Por qué dolía tanto?

Cuando regresé, Fuyumi fue hacía mí, mirando mi estado, una quemadura en mi cuello, no me sentía cansada, parecía que tenía muchas energías, pero mi cabeza sentía que explotaría.

—¡Akane! ¿Estás bien?

—Si, ¿Ustedes están bien? Lo siento.

—Estamos bien, cuando sentí el ambiente muy cálido los saqué, Shoto quería volver por ti —miré a mi hermano mirarme serio.

—Lo siento.

—No debiste hacer eso, ahora el viejo también te entrenará —ahí estaba mi hermano, la persona que vino conmigo al mundo.

—Pero estás bien.

Sonreí de lado para abrazarlo, sintiendo nuestro lazo más fuerte, hasta que él volvió, pidiendo explicaciones, gritando y llevándome a entrenar, tal vez quería esto hace años, pero esto fue lo que ocasionó que Toya se fuera.

—¿Desde cuándo tienes don?

—Meses antes de que Toya se fuera —dije en voz baja, sin remordimientos, mirándolo fijamente, aquí estaba yo, una copia de él, enfrentándolo.

—¡¿Por qué no lo dijiste?!

—¡¿Para qué?! ¿Para entrenar contigo? ¡Prefiero hacerlo sola! —solté cada palabra con amargura.

Papá..., nunca hizo nada contra mí, nunca me trató mal, tal vez me consentía en algunas cosas que quería, pero, lo hacía más por culpa de haberme dejado con Toya ese día.

Mis palabras habían salido en un volumen alto, sorprendiéndolo, habían pasado 5 años desde que me comunico con mi familia por letras, y hoy había sido el detonante para sacar aquello.

Aunque me atacó, su fuego no me hacía nada, sólo lo desviaba, y cuando ataqué, él no podía frenarlo, mirándome como miraba a Shoto.

Pero una barrera se puso en medio.

—No seré una héroe como tú.

No, no quería serlo, el recuerdo de Toya me perseguía a donde sea que vaya, y papá me lo recordaba siempre, el simple respirar causaba que lo recuerde, yo era la razón por la que se quería convertir en héroe, yo había acogido su legado, lo había tomado como mío.