A la Distancia - Chifuyu Matsuno

Summary

Nunca hizo un intento en acercarse, solía pensar que era una acosadora, asiqué dejó de hacerlo, de verdad trató de hacerlo. Se armó de valor caminando hacia el chico rubio con aires de bad boy y peinado raro, pero simplemente adorable. Acercarse, hablarle, invitarlo un helado, ¿fácil verdad? Se acercaría a él, por más rechazos que reciba, quería ser al menos, su amiga..., se había cansado de quererlo a la distancia.

Genre
Romance
Author
Alison
Status
Complete
Chapters
14
Rating
5.0
Age Rating
16+

1

Apenas salí de casa, el sol cegó mis pupilas, inevitablemente choqué con el chico que me ha tenido en las nubes desde que lo conocí...

¡Mentira!, me quedé dormida asiqué me veo corriendo para no llegar tarde, es una mala imagen a mi persona, ¿por qué acepté ser delegada? Es un trabajo pesado...

Por suerte, había llegado cinco minutos antes, miré a mi grupo de amigas, tenían un par de hojas en sus manos, asiqué me acerqué a abrazarlas.

— Tarde, otra vez – reí nerviosamente por ello.

— En mi defensa, mi cama estaba calentita, pero, gracias, no sé qué haría sin ustedes.

— Pasarla con Matsuno.

— ¡Sh! – tapé su boca para mirar en dirección al rubio, que se encontraba hablando con dos de nuestros compañeros.

— No te apenes, ve a hablarle, invítale un helado – me sonrojé violentamente mirándolas – o tal vez no.

— Bueno, el es...

No pudo continuar, pronto se vio sumida en sus clases, pero cada cierto descanso observaba al chico a su lado, el cabello rubio junto a sus ojos verde agua habían llamada su atención, pero, nunca entendería porque usar su cabello hacia arriba, tapaba su rostro, pero mirándolo de perfil, su vista era diferente.

El sonido de la campana llamó su atención, ¿se quedó mirándolo mucho tiempo? Eso significaba más problemas en sus clases, era su descanso, su vendito descanso, cuando sus dos amigos se acercaron para hablarle, ¿y yo? Había perdido una oportunidad de acercarme.

— Vamos, no te desamines, mira el lado bueno.

— ¿Cuál es el lado bueno?

— Iremos por un helado, ¿tal vez lo encuentres en la salida y lo invitamos, inevitablemente los dejo solos, y haces que la conversación, ¡fluya!

— Suena fácil – asentí pensando, sonaba muy fácil – bien.

Mal, no aceptó, y se fue, pasaron un par de días más, era hora del descanso, era mi oportunidad de hablarle, pero estaba muy relajado en su asiento, pero sus amigos llegaron, se había enterado de un nuevo chico en la otra clase, habías tenido la oportunidad de conocerlo, y te parecía raro.

Miré el como hablaban de ese chico y como el iba a “ponerlo en su lugar”, algo ridículo, asiqué una vez salieron, recogí unas hojas, y salí, no sin antes recibir apoyo moral de mis amigas.

Apenas salí, los seguí a la distancia, y el como ingresaba, te acercaste un poco más a ver, pero, el salió de inmediato, chocando conmigo, pero no un choque entre cuerpos, sino un choque de miradas, las desvié un poco tapándome con las hojas para seguir mi camino, eso había sido vergonzoso.

Aquellos papeles eran importantes, y ahora estoy saliendo algo tarde, me perdí la ultima clase, apenas ingresé, mis amigas estaban ahí, pero por la puerta entró el, mis amigas me miraron y se fueron no sin antes cerrar la puerta, recogí mis cosas rápidamente, para salir, pero el también estaba en la puerta, ¿es mi día de suerte? Espero que sí.

— Espera – me detuve ante su llamado, y abrió la puerta.

— Gracias – le sonreí, pero no obtuve respuesta, apenas salí y di un par de pasos, me giré a verlo, pero el ya había dado tres y en una dirección contraria – se fue...

Proseguí con mi camino a la salida, literalmente llegué corriendo y azotando la puerta, escuché la queja de mi hermano, pero lo ignoré, asiqué llamé a cada una de ellas, contándoles lo que paso, era información muy pobre, pero, para mí era suficiente.

— ¿No vas a comer? – miré la voz ajena en mi habitación – se enfriará, y Mori no te volverá a calentarlo.

— Dame un minuto, voy enseguida – el solo salió y fui a mi armario, quería ponerme algo diferente, aunque esté solo en casa.

Apenas llegué, comencé a comer, pero, extrañamente no había preguntas, asiqué los miré, y ellos me miraban.

— ¿Qué?

— Estas muy alegre, ¿algo interesante? – miré a Mori, era el único que sabía mi interés amoroso por Chifuyu.

— Algo, hice un gran avance.

— ¿Avance? – miré a Tao que me miraba fijamente – mañana pasaré por ti.

— ¿Por qué?

— Porque quiero.

— ¡Mori! ¡Ryu! ¡digan algo!

— Yo también iré a verte, Mori tiene asuntos que atender, asiqué, comeremos afuera.

— No es justo...

Me lamenté internamente, no era una niña, o tal vez sea por eso, el me ve como una niña, ahora me estoy lamentando.

Ya era el día siguiente, apenas entré, me fijé que no había casi nadie, asiqué comencé a preparar las clases del día de hoy, hasta que escuché la puerta abrirse.

— ¡Buenos días! – me giré a ver a esa persona y me sorprendía demasiado.

— Buenos días... - su rostro tenía algunos golpes, asiqué me acerqué para verlo.

— ¿Estas bien?

— ¿He? – señalé su rostro para que me entienda – oh, si, no es nada.

— Si necesitas algo, no dudes en pedírmelo, estaré dispuesta a ayudarte.

— Gracias... - ok, ¿escucharon eso? Fue el crujir de mi corazón – disculpa, no me sé tu nombre.

— Yuko Wataru – sonreí un poco.

— Yo soy...

— Losé, Chifuyu Matsuno – suspiré un poco para girarme hacer mis deberes – ya te conocía.

Ese día, me di cuenta de algo, algo que cabía en una posibilidad, pero que no me había dado cuenta, yo no existía para él, nunca supo de mí, nunca me miró (ni siquiera sabía mi nombre), supongo que hoy estaría bien, dejarlo de ver, aunque sea un momento.

En la salida, miré a mis hermanos esperarme, alcé mi brazo en dirección hacia ellos, me despedí de mis amigas y me colgué de sus brazos comenzando con nuestro camino.

— Hoy no te vez muy feliz.

— ¿De que habla? Sigo siendo yo.

— Ryu quiere decir, que no hay esa ensoñación de ayer, incluso, hay desilusión en tus ojos, ¿quieres contarnos?

— Hay un chico que me gusta, pero, el apenas supo mi nombre, y yo llevo conociéndolo mucho más.

— ¿Cuál es su nombre?

— Chifuyu Matsuno, es mi compañero de clase.

— Oh, no te recomiendo, una relación con un compañero, no termina bien, tanto como pareja como por amistad, dale tiempo.

No dije nada y seguimos nuestro camino, hacia un deliciosos restaurante, por curiosidad miré a un lado de mí, había un chico haciendo berrinche por una banderita, algo irónico y raro, pero un chico alto le puso una, no se parecían en nada, ambos tenían su cabello rubio y los ojos oscuros, si, en nada.