205 y 206 | KookGi

Summary

El día que llegaron ambas clavé mi mirada en ella. Cabeza gacha haciendo que el pelo largo, oscuro como la noche, caiga dejando ver un poco la piel de su rostro pálido, los labios se le veían resecos y con rastros de sangre fresca (supuse que se los muerde). Caminaba lento, como si no tuviera prisa, como si le costara. Se paró en el apartamento de al lado esperando atrás de la señora, su mamá, supongo, abra la puerta. Dejó de tener la cabeza baja. La levantó como también levantó la vista y me vió. Y su mirada se quedó clavada en mi pensamiento. Esos ojos tan negros como su cabello y sin rastro de brillo alguno, sin vida me miraron. Hicimos contacto visual.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

00

El día que llegaron ambas clavé mi mirada en ella. Cabeza gacha haciendo que el pelo largo, oscuro como la noche, caiga dejando ver un poco la piel de su rostro pálido, los labios se le veían resecos y con rastros de sangre fresca (supuse que se los muerde). Caminaba lento, como si no tuviera prisa, como si le costara.

Se paró en el apartamento de al lado esperando atrás de la señora, su mamá, supongo, abra la puerta.

Dejó de tener la cabeza baja. La levantó como también levantó la vista y me vió.

Y su mirada se quedó clavada en mi pensamiento.

Esos ojos tan negros como su cabello y sin rastro de brillo alguno, sin vida me miraron. Hicimos contacto visual.

Su cabello poco se movió, pero me dejó ver que su mejilla estaba roja, sus labios pálidos y carentes de humedad mostraron que cerca de la comisura inferior estaba partido, la punta de su nariz y las orillas de sus ojos pintados de ese color característico después de llorar.

Y tan rápido como dirigió mi mirada a mí, la esquivó. Volvió a mirar abajo.

Caigo en cuenta en su ropa tan grande y que cubre todo su cuerpo. ¿También está lastimado como su rostro?

—¡Jungkook, ¿ya terminaste de barrer?!— el grito de mi madre hace que los tres saltemos del susto.

—¡Me falta poco, má!— apartó mi mirada de ellas y vuelvo a realizar el trabajo que mi mamá me mandó a hacer antes de que llegue enojada.

—Muchacho del demonio, sólo te mandé a barrer, ¿por qué tardas tanto? Oh… —el regaño de mi madre se corta, cae en cuenta que hay gente. —Hola, ¿son nuevas?

—Hola, sí— responde la señora que logra quitar el pestillo de la puerta.

—¡Mucho gusto! Soy Jeon SeoYeon y él es mi hijo Jungkook— ¿cómo pasó de estar regañándome a estar súper amable en cuestión de segundos? —Oye, tu hija se ve de la misma edad que el mío, ¿a qué escuela va? ¿Saben cómo llegar? Dios mío, discúlpame, me centro más en los niños que en sacar plática sobre nosotras por estar todo el día con ellos, ¿cómo te llamas? ¿En dónde trabajas? ¡Hay que tomar café o té un día de estos!— y el lado extrovertido de mi madre sale a flote.

La señora abre la puerta y le hace señas a su hija para que entre, y esta lo hace sin dudar, camina rápido como si no quisiera ser vista. En cambio su mamá se queda platicando con la mía. Se llama JiHye, Lee JiHye, intentó responder las preguntas de mi madre. Se le ve cohibida y tímida. Ella tiene el pelo castaño y su piel es blanca, es una copia de su hija. Sólo que los ojos de ella no están apagados, pero muestran dolor guardado. No sé si sea por el maquillaje que no se muestra rastro de una cachetada, no como el de su hija.

Su hija.

Su hija se llama Min YoonJi.

Mamá no preguntó por el cambio de apellidos y parece ser que JiHye está aliviada de que no pregunte.

Y ya no escucho más de su plática porque mamá me corre a jugar con la consola porque, según ella, es una plática de mayores.

Y en mi cama me pongo a pensar en YoonJi, en el dolor y tristeza que trae consigo. En cómo también parece que quedé flechado por ella.





Inicio: 11/06/25