AQUELLA NOCHE

Summary

- El romance entre dos seres de mundos completamente distintos. Cuando el despertó de su sueño, se encontró con que toda su raza había sido aniquilada mientras el no estaba, y si no se iba, ese destino también se convertiría en el suyo. Decidió irse y encontrar la oportunidad de vengar a su raza, en su camino por coincidencia o obra del destino, encontró a un aliado con quien tenía un enemigo en común. - Una alianza, O la muerte, me das muy pocas opciones.- Dijo mirando a aquel arcángel de cabellos azules. - Eres una amenaza, Su majestad ya es lo suficientemente benevolente.- - Entonces elijo....-

Genre
Romance
Author
lumine
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

1


".... No podría esperar menos..." Murmuró con pereza un joven de cabellos negros y ojos rojos como unos preciosos rubíes sangrientos.


Sentado en la silla del trono miro con condescendencia y frialdad el gran salón cubierto de sangre y cenizas, que delataba la cruel masacre que se había gestado hace no mucho tiempo.


Lentamente cerró los ojos, irritado.


Como blood puro lo normal para un ser como el es dormir la mayor parte del tiempo, después de todo, a veces vivir varios siglos se vuelve aburrido, ver las mismas caras y el mismo lugar, terminó por preparar su retiro y se fue a dormir.


Sólo que no esperaba que después de dormir casi doscientos años, al despertar se encontraría con su raza completamente aniquilada, la gran ciudad antes bulliciosa era tan silenciosa que resultaba espeluznante.


El Palacio lleno de las cenizas de los que fueron miembros de su misma raza, su sangre derramada antes de morir y sus piezas de ropa en los lugares donde murieron, las joyas, los adornos.


Parece que ahora es el único que queda.


Soltó un suspiro volviendo a abrir los ojos con más calma y pesades.


No se puede hacer nada, ni traer de vuelta a los que ya no están, lo sabía a la perfección.


Aunque tenían el poder de la inmortalidad, después de morir definitivamente, era imposible volver de la muerte


Se puso de pie dejando el antes imponente trono de oro, caminando por la larga alfombra roja de la tela más costosa, pasando por alto las cenizas en el piso.


Parece que la tarea de volver a restaurar su raza.... recae en el.


No es opcional, es obligatorio, no quiere ni pensar en la posibilidad que la raza de los vampiros, los poderosos blood, perezca.


Es un escenario que no puede permitir y una forma humillante de extinguirse.


Solo que primero debe asegurarse de que de verdad todos hallan sido aniquilados, no quería cometer errores, tal vez, aunque sea poco probable, haya más sobrevivientes.


Sus rubíes sangrientos se movieron mirando a detalle todo, como si buscará algún indicio de vida mientras caminaba lentamente y pausadamente.


Pronto sus pasos se detuvieron repentinamente y el se detuvo frente a unas grandes puertas que conducían al subterráneo del Palacio, había caminado por un largo rato, y bajado muchas escaleras para llegar ahí


Le pareció sentir un hilo de poder magico venir de ese lugar, si no fuera un antepasado de vampiro con un linaje extremadamente puro, no sería capaz de sentir una obra tan exquisita de sellado demoníaco, aunque aún era algo inmadura, al acercarse un poco más, sus sentidos agudizados fueron capaces de detectar la presencia de un sello demoníaco y varios poderes mágicos dormidos.


No deberían haber sido sellados por más de una semana, la masacre ocurrió hace tan sólo unos escasos días, y el despertó la noche anterior, pero detalles como esos ya no tenian relevancia, por que había algo más importante que estaba confirmado.


La raza de los vampiros no estaba extinta y aún tenía oportunidad de seguir prosperando.


Retiro la mano alejandola de la superficie de la puerta, pudo romper fácilmente aquel sello, pero lo pensó con cuidado en un corto segundo, llegando a la conclusión de que no era el momento.


Si quería que su raza prosperara, debía romper el sello y liberar a la más de una docena de vampiros dormidos dentro del sello para restaurar su raza, pero tenía el presentimiento de que al hacerlo, les esperaba el mismo destino que los demás, morir.


Sólo podía ser que aún no era el momento.


La persona que ordenó su aniquilación aún estaba con vida y era demasiado poderoso, al punto de que ni siquiera el podría vencerlo fácilmente, no les convenía mostrarse cuando estaban en clara desventaja.


Aunque era orgulloso, sabía bien que actuar por impulso podría ser lo más estúpido que podría hacerse, el tampoco tenía prisa por vengar a los de su raza, ni tampoco restaurarla.


Quería aprovechar el elemento sorpresa como carta secreta, y lo haría.


Encontraría la manera de devolverle todo al causante de la destrucción de su raza, Ese maldito que se hacia llamar Rey Demonio.


Los blood habían sido leales al Rey Demonio siempre, eran una valiosa espada afilada en las manos del Rey Demonio, mientras que el Rey Demonio era un excelente patrocinador y respaldo para ellos.


Aunque la alianza entre ambas razas era más un trato donde veían por sus propios intereses, los vampiros nunca planearon traicionar a los demonios, ni ir en contra de ellos, eran seres de palabra que sin una buena razón, no dejarían de ser aliados de los demonios.


Pero parece en sólo bastaron algunos rumores sin fundamento, algunos susurros en el oido y celos bien disimulados para que el Rey Demonio decidiera aniquilarlos.


Esto sólo evidenciaba que nunca confió en ellos, y que sólo los quería como armas para pelear contra el clan de las diosas, cuando dejarán de serle útiles, y por el contrario, se volvieran amenazas, no dudó en arremeter contra ellos.


Incluso un corazón frío como el de Moss se siente decepcionado, una persona así, jamás será digna de confianza (Aunque ellos tampoco es que confiaran del todo en el Rey Demonio).


Solo que ya no podia hacer nada, cuando le dijo a los ancianos blood hace años -antes de irse a dormir- que fueran cautelosos, ellos respondieron con confianza que no era necesario y que veían un futuro próspero para la raza vampiro en sus visiones.


Que incluso si por alguna razón terminaban enemistados con el Rey Demonio y tenían que luchar, aún tendrían la ventaja.


En su momento, pensó que eran demasiado ingenuos y confiados, pero en sus visiones el también vio lo mismo, fue por eso que se fue a dormir en calma.


El futuro puede cambiar, las visiones también.


Moss se mostró cansado mentalmente aunque hubiera dormido casi dos siglos seguidos.


Chasqueo los dedos apareciendo en una magnífica habitación, con un diseño elegante y sofisticado, lejos de dar un sentimiento de ostentación, era bastante agradable.


Avanzó hasta una mesa donde había papel y tinta, con las manos tras la espalda con una postura erguida, como un pino recto e imponente.


La pluma de movió sola, bañando su punta en tinta, empezó a escribir sobre el papel blanco en un idioma desconocido, letra por letra, carácter por carácter, hasta dar el trazo final.


"Parece que sólo puedo actuar con discreción por un tiempo..." Murmuró acercándose a la ventana que le daba una perfecta vista del exterior, la ciudad que alguna vez fue próspera y bulliciosa ahora era lúgubre y desierta, como una ciudad fantasma.


Cuando la tinta se seco, la hoja de papel levito en el aire, se enrollo por si sola y con una fina tira de tela que se amarró a ella, se dirigió hacia Moss quien no la atrapó, la dejó levitar a su lado pensativamente.


"Suspiro." Moss agitó la mano, y la hoja enrollada se dividió en varias otras hojas del mismo tamaño y con el mismo contenido, la había clonado. "Envialas a todos Los bloods dentro y fuera del continente, que esperen mis órdenes."


Sus palabras cayeron y una sombra en la habitacion empezó a tomar la forma de la silueta de una persona, que se veía muy aterradora, luego apareció otra, y otra, y así sucesivamente, hasta que varias sombras con un aura siniestra aparecieron, se inclinaron hacia Moss, cada uno tomo una carta y se fueron uno por uno, desapareciendo entre las sombras.


Moss siguió mirando por la ventana, con una mirada profunda, su reflejo en el cristal se vio, aquellos rubíes sangrientos que parecían gotear sangre estaban teñidos de una espesa capa de escarcha, Extremadamente sombríos.