Prologo
Cuando Seojun Kim escuchó la sentencia del jurado, el mundo se desmoronó ante a sus pies
Condenado a cuatro años de prisión por una negligencia médica; en medio de una cirugía lo culparon por algo que no cometió.
Tenía sus días contados, lo sabía.
Fue trasladado hasta una prisión de máxima seguridad. Florence ADMX, está ubicada en colorado, Estados unidos.
Tenía sus días contados, allí dentro
Sería presa fácil para aquellos prisioneros dispuestos a desmembrar su cuerpo.
Era el eslabón más débil, de aquellos que caen con facilidad y son usados, rebajados y golpeados por no tener la condición física necesaria para defenderse.
Acostumbrado a una vida llena de lujos, en Pen house, era feliz desde que se mudó de corea.
No sabía cómo iba a sobrevivir en aquel ambiente hostil.
Golpearon su cuerpo con violencia, le quitaron su ropa y lo vistieron con el uniforme anaranjado que usaban los demás reclusos.
Cortaron su cabello y le dieron el más sentido pésame, seguros de que no sobreviviría más de una semana en aquel infierno donde los lamentos eran callados por las paredes.
Simón caminó por los pasillos de la prisión, con un guardia de seguridad por delante, escuchando las obscenidades y amenazas de los hombres que no dudarían en despedazarlo.
Y fue ahí, en ese húmedo lugar, donde el aroma del moho y el frío recorría su espina dorsal; lo vio.
Jiwoo Lee, su compañero de celda y el lider de la prisión. despiadado como ningún otro.
Seojun lo miro aterrado "tragó saliva", seguro de que sería la última vez que lo haría. Su cuerpo comenzó a sentirse débil, mareado y sus piernas se sintieron pesadas, no podria mantenerse de pie, cayó sobre el frío suelo de concreto, el frío recorría su cuerpo, su visión se volvió borrosa, sabía que estaba a punto de desmayarse.
Escuchaba a lo lejos la risa del guardia de seguridad, burlándose de su condición.
"Cuando solicité un compañero de celda para jugar, no imaginé que me traerían un tierno gatito" Sonrió jiwoo maliciosamente.