EVISSIMBUS

Summary

Nacido y criado en una ciudad donde poco pasaba, Park Jimin no podía decir que sabía mucho sobre el mundo, sin embargo, su mayor error fue no intentar conocerse a sí mismo. Cuando Jeon Jung Kook aparece y sus caminos se cruzaron en un encuentro desastroso y desproposital en una habitación de hotel, Jimin tuvo el primer atisbo de algo intrínseco a su ser, pero que nunca antes había sido percibido: su sexualidad. El descubrimiento sobre su individualidad y el placer a la sumisión lo llevó a un efecto dominó que culminó en la construcción de un camino a veces tortuoso, pero fructífero, en busca de la comprensión sobre el amor, la autoaceptación y la resiliencia. Y desde la primera consecuencia de este efecto cascada irrefrenable, Jimin y Jung Kook ya sabían que se pertenecían el uno al otro incluso cuando no podían pertenecer.

Status
Ongoing
Chapters
54
Rating
n/a
Age Rating
18+

[1] quid quid pro quo

Era la primera semana de verano, pero el clima ya estaba tan caluroso que apenas podía soportar quedarme dentro de mi propia habitación.

Por eso, aquel día, dejé la comodidad de mi horno privado y me uní a Hyelin en la recepción del hotel de mi familia, donde un ventilador sobre el mostrador trabajaba perezosamente para aliviar el calor.

Como los hospedajes tradicionales no eran tan populares entre los nativos y el turismo nunca fue un punto fuerte de Nam-gu, el movimiento de huéspedes fue débil incluso durante lo que llamamos meses de temporada alta. Gracias a eso, mis padres no vieron mucho problema en dejarme estudiar allí, en la recepción, siempre y cuando no molestara a los pocos clientes que teníamos.

—Uh, quiero hacer este. -Aanunció Hyelin, mostrándome un nuevo test en un sitio web en la computadora del hotel. — “¿Qué tipo de chico es el ideal para ti?” -Leyó el título y luego soltó una risita. -El chico ideal para mí es el nuevo huésped.

—Creí que estabas saliendo con el tipo que vende patas de pollo. -

Rebati, mirando alrededor antes de volver a juguetear con mi celular.

Esta era la verdad. Ella fingía trabajar, yo fingía estudiar.

Pero mientras Hyelin usaba la computadora del servicio para hacer pruebas online, yo usaba el incómodo banco de la recepción para sentarme allí, con un libro abierto sobre el mostrador, fingiendo que estaba aprendiendo algo cuando en realidad estaba viendo Twitter en el teléfono.

—Mira, estoy saliendo, pero solo porque no puedo salir con Jeon

Jung Kook, ¿ok? -Respondió, simplemente.

—No sé quién es Jeon Jung Kook , pero espero algún día tener una relación tan intensa y sincera como la tuya con el chico del puesto de comida. -Bromeé, y ella se encogió de hombros con cierta despreocupación.

—Por lo menos como patas de pollo gratis. -Respondió, medio convencida de que realmente hacía que la relación valiera la pena. -

¡Ahora shh, necesito concentrarme!

La miré por el rabillo del ojo, riendo débilmente. Hyelin se toma muy en serio estas pruebas.

De todos modos, también tomaba las noticias sobre los ídolos -y todo lo que giraba en torno a ellos-, como temas de máxima prioridad en mi vida, así que no me importó interrumpir nuestra conversación improductiva y concentrarme en seguir una nueva discusión en la que un fandom acusó a otro de algo realmente estúpido.

—El rendimiento de esta unidad es el peor de todos. Aplicar una matriz SWOT no parece ser la mejor opción. -Escuché a alguien decir mientras intentaba reprimir una risa cuando vi un meme perdido en medio de la pelea.

—No, la mejor opción es cambiar el director de esa filial. -Dijo otra persona.

—Eres muy radical, Jun. -El chico de la primera voz rebatió y vi, todavía con la cabeza gacha, los pies de dos personas cruzando la recepción. -

Oh, buenas tardes. -Dijo, y escuché a Hyelin responder tímidamente, lo cual es extraño porque nunca se pone tímida.

Curioso, miré hacia arriba para ver quiénes eran, pero los dos hombres ya estaban de espaldas cruzando el pasillo que conducía a las habitaciones de invitados.

Al sentir un codazo en mis costillas, miré asustado hacia un lado y vi a Hyelin gruñir de una manera muy extraña.

—¡Es él! ¡El huésped del que hablé, Jungkook! -Contuvo los gritos en un susurro.

—¿Cuál de ellos? -Pregunté, volviendo mi rostro para analizar las espaldas de los hombres antes de que desaparecieran de mi vista, pero no hizo mucha diferencia porque no vi mucho sobre ninguno de ellos.

—El más bajo. El otro es un tal Namjoon y ya rompió un frigobar, solo Jesús sabe cómo. -Respondió, todavía eufórica. -¡Ah, quiero casarme con ese hombre y tener quince hijos con él!

—Santa madre de dios, Hyelin, los bebés saldrán de ti como si se resbalaran en un tobogán de agua. -Rezongué, aterrorizado ante la imagen de una persona tan desnaturalizada considerando la posibilidad de ser madre.

Apoyó el codo sobre la encimera y luego la barbilla sobre su mano, suspirando. -¿Viste esas piernas? ¿Cómo puede un chico verse tan sexy con ropa social?

Forcé una sonrisa y le di unas palmaditas complacientes en la espalda. -

Probablemente no conseguirás nada con él, pero al menos puedes comer patas de pollo gratis, ¿verdad? Hyelin me dio una mirada poseída, arreglando su postura a una menos apasionada y más agresiva. -¿Qué tal si le das un poco de apoyo a tu noona, ¿eh?

Levanté las manos en un gesto de rendición, riendo. -Si pudiera ayudar, ayudaría, pero no creo que pueda...

Respiró pesadamente, pareciendo estar de acuerdo, pero luego abrió mucho los ojos y se volvió hacia mí con una expresión espantosa.

—¡Pero puedes!

Sonreí falsamente, un poco asustado también. -Ok, primero deja de poner esa cara, ¿de acuerdo? Te pareces a Mojo jojo viendo la destrucción de Ciudad saltadilla y eso es extraño.

Hyelin me dio un golpe en la frente. -Respétame, niño

Rezongué bajito, pasando mi mano por el lugar adolorido. Realmente la loca parecía un experimento defectuoso del profesor Utonio.

—Ahora escúchame. -Comenzó, bajando la voz como si estuviera contando un secreto del estado. -Voy a escribir una nota y se la vas a entregar, ¿entendido?

Entrecerré los ojos con sospecha. -¿Por qué no lo entregas tu misma?

—Porque soy tímida. -Respondió, cínica. -También porque tus padres no pueden ni soñar con una empleada coqueteando con los huéspedes.

La última justificación parecía más aceptable.

—¿Qué obtengo con eso?

Pareció pensativa, se mordió la lengua, se golpeó la barbilla con su dedo y finalmente pareció llegar una respuesta.

—¡Te traigo patas de pollo gratis por una semana!

—Nadie soportaría comer tantas patas de pollo así.

Ella resopló, decepcionada. -Te ayudo con tus tareas.

—Eres tan tonta como yo. -Refunfuñé aburrido. -Es lo mismo que pedirle ayuda a un gorila.

Hyelin chilló, frustrada. -¡Entonces di lo que quieras, demonio!

Esta vez, fui yo quien quedó pensativo. ¿Qué podría ofrecerme Hyelin a cambio de un favor?

Me sonrojé ante la única posibilidad que cruzó por mi mente, y ella sonrió cuando vio que, después de todo, había algo que podía pedir.

—¿Qué es? -Preguntó, y negué con la cabeza porque era demasiado vergonzoso, pero Hyelin es insistente. -No te avergüences, dile a noona lo que quieres, dilo.

Bajé un poco la cara y me rasqué la nuca, revelando mi pedido a la velocidad de una ametralladora, pero mucho más bajo. Quierodarmiprimerbeso.

Frunció el ceño, confundida. -¿Cómo?

Respiré hondo, obligándome a no sentirme tan avergonzado por un asunto tan tonto. Pero no funcionó.

—Quiero dar mi primer beso... -Revelé, de una manera más lenta y comprensible, pero lo lamenté en cuanto abrió los ojos, asustada.

—¿Tú nunca...? -Se detuvo, sorprendida. -Wow. A los doce años me saltaba las clases para besuquearme un poco a los chicos mayores de la escuela. Que ejemplo eres Chim. En hora buena.

Me encogí un poco más. ¿Por qué era tan vergonzoso?

—Está bien, te ayudo, no es demasiado. -Dijo de nuevo, y vi que se obligaba a no hacer más comentarios sobre mi castidad labial. -¿Tienes alguna chica en mente?

Negué, porque no tenía. Nunca en mi vida sentí atracción o ganas de besar a una chica y ya estaba empezando a creer que algo andaba mal conmigo, pero tenía curiosidad por saber cómo sería.

Tal vez me guste la sensación y entonces finalmente comenzaré a notar más a las chicas.

—Ok, eso lo complica un poco, pero aún puedo arreglarlo. Tengo unas primas más jóvenes que besan cualquier agujero en la pared, así que besarte no será un problema para ellas. -Dijo Hyelin, no exactamente tranquilizándome, ye tendió la mano. -¿Tenemos un trato?

Miré su mano extendida por un tiempo, antes de finalmente sellar nuestro vergonzoso trato.

Esa noche, iría hasta la habitación de Jeon Jungkook.