Entrée
❝—La Entrée es la danza de entrada al escenario. También es una danza individual dentro de un segmento más amplio de la actuación. Es el inicio de la función, la presentación ante el público.❞

Quizá debí darme por vencido desde hace muchos años, cuando era niño y mis padres me advertían sobre las consecuencias de ser un artista.
Habría evitado tantas cosas: Las burlas de las niñas de mi academia de baile, quienes sostenían que los chicos deberían tomar clases de fútbol en lugar de ballet; las malas miradas de mis maestros, los cuales no daban crédito a que su mejor estudiante quisiera ser un bailarín en lugar de un gran médico; que mis padres me echaran de casa apenas cumplir los dieciocho...
Pero sobre todo, habría evitado conocerte a ti, Jungkook.
No es que me arrepienta de amarte. Nunca podría arrepentirme de ello. Eres la persona más maravillosa que he conocido, con un corazón etéreo y una amabilidad exorbitante, siempre preocupándote por los demás aun cuando apenas podías cargar con tus propias penas.
No había manera de no caer rendido a tus pies.
Y aun siendo el sueño de cualquier persona, te enamoraste de mí, Park Jimin: el bailarín rebelde de sexto semestre. El niño becado que venía de una familia disfuncional e intentó suicidarse dos veces en lo que iba del curso.
Pues tú lo sabías, todos lo sabían. Para nadie era un secreto que yo no era más que un chico ahogado en problemas; alguien destruido que no podía ser arreglado, un caso perdido.
La primera vez que hablamos creí que todo terminaría allí. Pensé que sólo querías ayuda para la presentación de fin de año y que después de eso me dejarías en paz.
Nunca debí aceptar una cita contigo. Aunque, claro, en el momento en que acepté sólo pensaba en pasar un momento lindo con mi amor platónico de preparatoria, dando por hecho de que apenas acabara la cita tú te sentirías asqueado de mí y te alejarías.
Porque eso era lo correcto:
Alejarte.
Pero me besaste en lugar de insultarme y acariciaste mis cicatrices en lugar de crear más heridas.
¿Por qué, Jungkook?
¿Por qué te enamoraste de alguien tan roto como yo?
¿Por qué tenderle la mano a alguien cuando tú también estabas a punto de caer?
Me ayudaste a salir adelante. Cuando todos estaban en mi contra y yo sentía que no podía más tus brazos eran mi refugio, el hogar que nunca tuve. Tus besos, tus caricias, tu voz, tu bonhomía. Tú eras mi salvación y mi motor para seguir adelante.
Eras mi ángel, pero tus alas se quebraban cada vez más y más por tener que cargar con los dos.
Fui ciego ante tu dolor. Mis tobillos se sentían ligeros porque eras tú quien ahora llevaba las cadenas.
Bailé con libertad, mis brazos se movieron fluidos como corrientes en un río sin final, rozando el infinito con las yemas de mis dedos, y mis piernas se elevaron llevándome a un paraíso efímero donde estabas tú, dándome palabras de ánimo y alentándome a nunca volver a tocar el suelo.
Así fue como a los veinticinco años obtuve mi lugar como profesor en la Escuela de Artes Escénicas de Seúl.
Perdido en mi limerencia, creí tener todo. Hasta que ese día de otoño, cuando el crepúsculo acompañaba mi regreso a casa, entré a la habitación y te vi.
Tus párpados estaban cerrados y una corta sonrisa apacible surcaba tus labios mientras descansabas en nuestra cama matrimonial. Parecías dormido, pero no respirabas.
Entonces me di cuenta de que, en realidad, nunca tuve nada.
Y me odié. Me odié como nunca antes me había odiado, me odié más que en aquellos días de estudiante en los que me encerraba en el baño de mi casa a herirme a mí mismo; me odié más que cuando mis compañeros me golpeaban y mis padres me recordaban a diario lo basura que era; me odié porque acepté tu ayuda e hice a un lado mis sospechas.
Debí enfrentarte para no perderte.
No debí dejar que me mintieras.
No debí dejar que me amaras.
Es por eso que me arrepiento de haberte conocido, pero más que nada, me arrepiento de que todo tu esfuerzo por ayudarme haya sido en vano.
Porque, aunque esta nunca fue tu intención, me volviste a romper y esta vez no estás aquí para repararme.
Por favor, perdóname, Jungkook.
Perdóname por enamorarme de ti.









