Melodias del corazón ✶

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Summary

En una época distante, una ballena solitaria emitía su canto a una frecuencia de 52 Hz, un lamento melancólico que resonaba en los océanos. Los científicos especulaban que esta singular melodía era un anhelo de amor no correspondido, perdido en el vasto mar y sin eco en ningún otro corazón. Paralelamente, en tierra firme, Aiden Gray se encontraba atrapado en una realidad de caos emocional. Su forma de comunicarse con el mundo exterior era tan incomprendida como el canto de la ballena solitaria. Pero todo cambia cuando conoce a Liam Russell, quien rompe las barreras del silencio con una promesa de comprensión -o amor tal vez-. ㅡ Aiden, no tienes que preocuparte, yo si puedo escucharte.

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prefacio.

Caos.

Esa es la palabra perfecta para resumir toda esa mierda, y vaya que suena pesimista, pero no había otra forma de describirlo, ni una sola.

Su vida se ha convertido en un concierto completamente caótico, una sinfonía desgarradora de desorden y desolación desde que las decisiones de sus padres desencadenaron una tormenta que aún hoy no ha encontrado su calma. Donde aquella tormenta se había instalado dentro de aquel corazón y era jodidamente difícil deshacerse de ella. No sabía qué hacer, no se le ocurría ni una alternativa.

Parecía como un gran tornado en un mar donde un pequeño velero buscaba llegar a tierra firme.

Y sus esperanzas caían como las de aquel capitán, y eso que es imaginaria la situación; aunque, si nos ponemos a pensar un poco, no podía ser tan irreal. Imagina que en algún punto de la historia - cosa que seguramente se omitió por temor al descontrol poblacional - haya sucedido.

Mientras su padre se aleja, buscando refugio y consuelo en otras tierras, su madre se queda y lo supera de a poco, o esoeligecreer, aquella es una presencia desvanecida en un mundo que cambia constantemente y solo puede quedar varado, estático, esperando que algoo alguienvenga mágicamente y pueda cambiar algo. Con lo que sea, aún si son cosas mágicas que no crea, solo necesita eso.

La certeza de que puede cambiar, o de que este embrollo puede mejorar, aunque al final llegó a la misma conclusión. Nada, no pasará nada y es completamente inútil pensar que sí, que podría cambiar. No sabe qué hacer.

No sabe cómo sentirse.

Gran vida tenía.

Cambiando de tema, no sabe cómo socializar. Juraría que un animal en peligro de extinción se comunica más que él cuando no conoce a nadie y eso es tan jodidamente patético que solo consigue asquearle, odia compararse con medio mundo pero no lo puede evitar . Creció bajo las sombras de los demás y es lo que mejor se le da, eso y hacer unos muffins de vainilla con chispas de chocolate completamente deliciosos.. Estamos por las ramas, me disculpo.

Volviendo a superfectavida... -nótese el sarcasmo-.

ㅡOye rarito, ¿puedes dejar de leer un poco y prestar más atención?ㅡ Ese fue Jack Lee, un lindo nombre siendo utilizado por un idiota como el. Podría jurar que el que aparece en elTitanicle caía mucho mejor que este animal con deficiencia de materia gris. Su presencia le irrita más que un grano en la nariz en una fotografía escolar, completamente asquerosa.

Sacó un suspiro, la leve taquicardia viene a él luego de un pequeño lapso de tiempo, estabanerviosoo bueno, más que lo normal. La situación es poco más de lo que era capaz de controlar y aunque le agradaba la compañía ajena, era incapaz de tolerar a la gente, completamente contradictorio y no hay una razón viable para refutar.

Más que su existencia. Observa su rostro, y aquel entrecejo levemente fruncido le logra enfadar aún más de lo que ya estaba, no tenía idea de cómo era posible que unieran dos áreas de estudio completamente diferentes y que, para colmo, los estudiantes tuvieran que compartir área de ingesta alimentaria.

Era odioso.

El nuevo ambiente era odioso, insufrible ycasi inhabitable,sesentía asfixiado, no podía más.

Nuevo colegio, nuevos rostros, y una perspectiva remota de una vidaposiblementediferente - o eso era lo que deseaba en el más profundo rincón desuser-. Sin embargo, solo la primera de esas expectativas parece cumplirse. El amor, en el mejor de los casos, parece una fantasía lejana y casi inexistente para alguien como Aiden, reservada para aquellos que saben cómo navegar por las corrientes tumultuosas de la interacción humana hasta el ápice de la evolución, o la adaptación en algunos casos.

Él, por otro lado, se ahoga en la marea de su propia timidez, y lo peor del caso es que no sabe nadar, fallo suyo.

Es tan jodido ser así, es jodido ser él, solo se limitó a mirarlo a los ojos y dejar aquel libro a un lado.Aquiles tendrá que esperar un poco.Ensimismado, lo observó y paseo la mirada alrededor, bailando entre cada persona reposando en ese lugar, algunos riendo, otros enojandose y unos pocos más gritando; al final, estaban absueltos en su burbuja. Todos estaban en su mundo, y en parte agradecía eso desde el fondo de su ser. No le agradaría ser el centro de atención de todo ser viviente en esa universidad el primer día de clases. Sería repugnante vivir eso.

Vuelve la mirada hacia él, pequeños toques de burla se asomaban en sus ojos.

No lo digas.

Sentía que una idiotez saldría de su boca. Y realmente no se equivocaba.

ㅡ¿De verdad puedes ver con esos ojos?ㅡ Su voz sisea como el viento helado, asemejándose a una serpiente escupiendo el peor de su veneno, más cargado y letal, mientras pasaba sus manos por sobre su rostro y jalaba tenuemente el borde de su párpado, dando forma a una máscara de su rostro, una caricatura cruel de su existencia. Sin duda, no tenía materia gris; ni una sola pizca. ㅡdescuida, con una operación bastará para que tengas ojos normales.

Su comentario no fue lo que hizo que su enojo incrementara, fueron sus gestos e intenciones, deseaba cagarle el día y vaya que lo había conseguido. Y digamos que sumando a todos los problemas que tenía antes, paciencia no le quedaba mucha.

ㅡTal vez yo pueda arreglar mis ojos, perono te puedes arreglar el cerebro, así se nace después de todoㅡ Aiden se levantó con tranquilidad y salió de la cafetería, se paseo por el primer pasillo con tranquilidad y al segundo, huyó de ese lugar temiendo por su vida.

¿La había cagado? Indudablemente ¿Se arrepiente? Ni un poquito, ese gusano palmípedo le estaba quitando la poca paz que leer19 Daysle regaló antes de venir aquí.

Si ese tipo de cosas pasarían todo el tiempo que le queda en este lugar, se iba ahora mismo a casa. Y no aceptaría un no como respuesta.

.·:¨¨:·. .·:¨¨:·.

Sobre el pasto se hallaba recostado, mirando al cielo y suspirando de tanto en tanto, siendo consciente de que el humano respira, parece que el modo automático se esfuma completamente. El cielo era simplemente hermoso y eso nadie lo podía negar. Estaba despejado, bajo el cielo que se tiñe de púrpura y rosado, creando una vista sublime. Se podría decir que era el atardecer más lindo que había visto en su vida, y eso era demasiado para alguien que constantemente miraba al cielo y deseaba con los ojos cerrados, no importando el clima o la hora.

Se levantó y solo se limitó a observar alrededor, estaban ahí varias familias jugando, comiendo o simplemente pasando el rato. ¿Realmente esa era una familia? ¿Así de felices deben ser los niños junto a sus padres?

Revolvió su cabello con exasperación y quitó cada pensamiento negativo de su mente, no quería acabar el día con pesimismo en la cabeza. Se levantó y sacudió su ropa, quitando el pasto seco de su cuerpo y miró por última vez el cielo. No quería irse.No deseaba hacerlo.

Pero incluso aquí, entre los susurros del viento y el tintineo de la hierba bajo sus pies, la sombra del caos se cierne sobre él, ahogándose completamente, recordando que el hogar sigue siendo un lugar lejano e incierto para él, haciendo mención de que cada familia existente, jamás serásuya.

Esta vida es un cúmulo de incertidumbre, un reflejo distorsionado de los sueños que una vez tuvo, de aquellos deseos prolongados qué le hacía a la luna de tanto en tanto, pidiendo que las cosas cambiaran por una vez. Que aquella paz qué muchos profetizaban viniera a su vida, que se manifestara, o en el mejor de los casos - para Aiden- que la muerte encontrara una víctima en él.

Claro que ninguna de las opciones anteriores sucedieron, así que se resignó a vivir al día, sin expectativas de que pudiera pasar. Era horrible estar vivo.

Caminó por los bordes del lugar, quería prolongar su llegada, o tal vez ni siquiera llegar, al final se arrepentía de lo que pensaba y decidió acelerar el paso, yendo entre calles mientras los pies le pesaban.