—✿Único
Pedido de una seguidora, y lo hago feliz porque igual me gusta este shipp🥰🎉
Había una cosa que Felix quería hacer hoy sin falta, se había preparado para este día desde que su conchita empezó a mojarse por el capataz de la hacienda de sus papis.
Hoy fue su cumpleaños y había recibido muchos regalitos lindos. Pero había algo que le faltaba por hacer el día de hoy.
Y Felix estaba seguro que no podría conciliar el sueño si no cumplía uno de sus más íntimos deseos.
Se alistó y se cubrió del frío de la noche con una gran manta que su abuelita le había heredado.
Camino por los pasillos de su casa, sintiendo la suavidad del piso encerado en sus desnudos pies.
Estaba nervioso pero la humedad entre sus muslos era mayor, sus pezones erectos se rozaban en su ropa aumentando su expectación.
Sabía dónde Hyunjin estaba en las noches, pues le gustaba mirarlo cuando su cuerpo sudaba por la fuerza física.
En la noche llegaba el cargamento de fardos para las vacas así que Hyunjin como capataz junto a otros hombres descargaban el camión. Luego Hyunjin se encargaba de cerrar el lugar antes de irse a su casita en el fondo de la verde pradera.
Su padre le había ofrecido ocupar un cuarto en la casa pero el insistía en vivir allí, así que Felix solia seguirlo hasta que entraba en su casa, volvia corriendo y sus pensamientos lo llevaban a tocarse entre sus piernas soltando el nombre de Hyunjin al terminar.
Cuando tocó el pasto frío cubierto de rocío su cuerpo se estremeció. Escucho voces y risotadas fuertes. Se escondió tras una gran hortencia que su madre cultivada y vio pasar a los demás trabajadores. Era su momento; Hyunjin debía estar solo a punto de cerrar el establo donde guardaban los fardos.
Apresuró sus pasos, una luz apenas visible salía de la puerta abierta, vio al interior y Hyunjin estaba de espaldas acomodando la paja suelta en un gran monton, de seguro la ocuparían mañana.
El cuerpo moreno del capataz se contraria en los lugares correctos ante la fuerza que estaba ejerciendo. Afuera hacia frío pero las mejillas y cuerpo de Felix se sentían calientes.
Lo observó por otro momento más, saciando su curiosidad, entonces avanzó y ocupo toda su fuerza para cerrar las puertas del cobertizo. Ante el ruido Hyunjin se giro y vio un pequeño cuerpo envuelto en una gran manta que dejaba ver solo sus cabellos rubios.
—¿Que haces aquí corderito?
—Hyunjin yo..
—Estas muy lejos de tu palacio, si alguien te ve aquí estaríamos en grandes problemas.
—Nadie me vio entrar—Felix se acercó más y pudo divisar las gotas de sudor que corrían por el cuerpo de Hyunjin, su pelo escondido bajo un sombrero negro.
Un pequeño dedo salió debajo de la manta y se poso sobre el pecho sudado descendiendo lentamente. Felix había llegado demasiado lejos como para detenerse ahora.
—¿Que haces corderito?
—Quiero que me ayudes con algo.
—Yo no estoy a las órdenes de un niño.
—Pero si bajo las órdenes del apellido Lee. Y yo soy un Lee, así que me debes obediencia.—Se veía pequeño, frágil y sumiso pero su apariencia no describía su personalidad.—Ahora te quiero de rodillas.
Hyunjin claro que lo había visto, no era ciego ni nada. En si había reglas que se habían impuesto, el hijo de su jefe es lo más prohibido que tiene. Pero eso no le impide ponerse de rodillas y estar comiéndole el coño húmedo en ese mismo momento.
La lengua experta se paseo por la hendidura, una y otra vez, probando como cedía cada vez más, las manos grandes con callos tomándolo por las nalgas para que se colgara de él.
El equilibrio era mínimo así que de rodillas lo apretó contra la puerta perdiéndose entre sus pliegues húmedos. Causando espasmos casi eléctricos por el cuerpo virginal. Su clítoris estaba asomado pidiendo por caricias así que Hyunjin solo estuvo jugando con besos y dientes. Arrastrando al chico atrevido al máximo.
Las manos de Felix cansadas de tomar las paredes buscando estabilidad, se afianzaron al cabello negro terminando de botar el sombrero negro. El hombre entre sus piernas estaba poseído por el sabor agridulce de su coño, se podía escuchar el ruido de los labios succionando, cuando su lengua fue suficiente sus deseos entraron a la batalla. Un dedo, dos dedos todo lo que su estrechez le dejará avanzar. Sus labios no abandonaron su clítoris mientras los dedos lo follaban.
Los gemidos de Felix seguramente se escuchaba fuera del cobertizo, cualquier trabajador que pasará cerca los podía acusar con el señor Lee. El cual se volvería loco si viera a un simple y bruto capataz comiéndole la flor a su hijo.
Y no se quedaría solamente entre sus piernas comiéndolo, bebiendo su humedad, lo tomaría como toro enfebrecido hasta dejarlo rebozando de su semilla, con sus hijos en el vientre.
Las piernas de Felix están agotadas de estar abiertas, sentía sus muslos tensarse. Estaba sorprendido del hombre fuerte que es Hyunjin. Sosteniéndolo en sus hombros todo el momento de rodillas, sus manos grandes podían tomarlo y hacer lo que quisieran con el cuerpo maleable de Felix.
Las paredes vaginales estaban completamente resbaladizas para gusto de Hyunjin, Felix se removió sobre él cuando no pudo más, estaba a punto de correrse. El vientre estaba tenso, las paredes de su sexo se apretaron alrededor de los dedos mientras el clítoris sufría con cada succión que daba, las manos en su cabeza tiraron para pegarlo un poco más al coño mientras se refregaba en la boca del semental.
Hyunjin entendió lo que buscaba y aceleró los movimientos de sus dedos, tanto que apenas unos segundos después, Felix se arqueo sobre sus hombros y se corrió gimiendo como un animal herido.
Su cuerpo se sacudió ante el orgasmo y Hyunjin no dejó de lamer hasta que el cuerpo colapsó casi cayendo de la posición en la que lo tenía
No dejo que se compusiera cuando lo tenía en brazos en la manta con la que salió de su casa, lo acomodo sobre el monto de paja y lo contemplo. Abierto con su conchita roja de tanta atención.
Hyunjin se acomodo a su lado pensando que Felix estaba demasiado cansando para reaccionar. Pero en el momento que su espalda tocó la manta lo tenía sobre el moliendo su coño en la aspereza de los jeans.
—¿Creiste que era todo? no has cumplido la mejor parte—susurro, antes de acercarse a sus labios, pasar la lengua por sus comisuras y recorrer su mentón con la punta de esta.—Me gusta tenerte así —murmuro mientras sentía su cuerpo tensarse, su coño aún moliendose contra la ropa, causando una mancha de humedad— No pienses en mí como una jovencita frágil, estoy caliente y dispuesto para ti mucho antes de lo que te imaginas.
Ante la sorpresa de Hyunjin, Felix se abalanzó a besarlo con hambre, sus manos torpes quitándole a tirones su ropa para moler su conchita directamente con el falo duro y caliente.
Está noche se desligaron de sus posiciones, Hyunjin tomaría a Felix el hijo de su jefe como animal en celo cuando no tan lejos en la casa estaba su papá durmiendo creyendo que su inocente y tierno hijo de dieciocho años estaba durmiendo y no moliendo su coño contra la verga dura de su hombre más fiel.
Las sorpresas de la vida.
Felix se movió hasta tener el glande presionando su entradita, en otro momento le hubiera gustado comerle el pene pero está vez se tendría que saciar con tenerlo dentro de él. Así que con un movimiento rápido lo llevo hasta el final de su vagina. Hyunjin lo tomo de los hombros para impulsar su cuerpo hacia abajo.
—Tienes una florcita tan apretada, es delicioso sentirte así corderito—Hyunjin plantó sus pies en la paja y se impulso fuerte hacia arriba, la boquita de Felix se abrió de la impresión, sentía el pene en su barriguita.—Tan cálido.
Hyunjin se apoyo en sus codos para tomar la boca de Felix y así acallar sus alaridos. Fue un beso caliente, sucio, uno que dejaba claro el camino que seguiría y al mismo tiempo para marcarlo, para que sintiera el verdadero placer y lo que ningún otro hombre podría darle, saco su miembro casi por completo, mientras sus labios aún lo devoraban.
Lo miró unos segundos, volvió a besarlo y empujó lentamente dentro, metiendose hasta la empuñadura, abriendo las paredes y disfrutando de ver a Felix entreabrir los labios de placer. No se perdió un segundo de los gestos grotescos.
Cuando las paredes dejaron de exprimirlo saco su miembro y de un golpe de cadera, brutal, salvaje y fuerte lo volvió a llenar,
Un grito de placer se le escapó, Hyunjin nunca había hecho un ruido tan vulgar, pero lo que estaba sintiendo en su pene era majestuoso.
Las uñas de Felix se clavaron en su pecho buscando afirmarse por la contienda de embestidas que estaba recibiendo, la sensación abrumadora en su conchita llena, abierta como nunca y con el pene tan profundo en sus entrañas.
Estaba recibiendo el mejor regalo de cumpleaños.
En la posición en la que estaba, con las piernas abiertas y de rodillas sobre el cabalgando su miembro, Felix competía con los dioses, bello, sublime.
Hyunjin podía sentir todo el peso de su cuerpo sobre él, su miembro clavarse profundo dentro de Felix era el pago perfecto. Está posición era extraña para el, ninguna puta lo había montado antes, pero sin dudas Feliz tenía el don para domar sementales salvajes.
Felix lamió sus labios, paseó su lengua por las comisuras de la boca de Hyunjin y mordisqueó antes de devorarlo en un nuevo beso que los dejo sin aliento, era un gran paso ser virgen y pasar a ser un besador experto en un sola seción de sexo salvaje, pero sin duda Felix lo había conseguido.
Se escuchaba el chapoteo de la penetración y ambos podían notarlo. Hyunjin tenía una sonrisa orgullosa en los labios.
—Estás chorreando, ¿Tanto querías que te folle? —inquirió tomando uno de los pezones de Felix entre sus dientes, sus manos ayudando al cuerpo joven a moverse sobre su miembro. Clavando salvaje hacia arriba.
—Estoy cansado.—Gimio tirando de los cabellos salvajes del capataz para apartarlo de sus botoncitos maltratados.
En un solo movimiento Hyunjin lo tenía con la espalda en la manta y tomando sus piernas contra su pecho recibiendo de nuevo sus arremetidas.
Resoplo y dejo que Hyunjin lo usara como quisiera y en la posición que quisiera, las manos ásperas estaban aferradas a las caderas anchas, para impulsarse como un animal furioso, con un mete y saca salvaje, enloquecedor que tenía a Felix al límite, o más bien a ambos, jadeando como locos, sin importar que alguien llegará.
—No puedo más aaah aah Hyunjin, por favor.—Solloso asustado de lo que sentía. El nunca había experimentado con su cuerpo tan exhaustivamente. Avises se tocaba cuando estaba húmedo pero lo que sentía en su estómago era mucho más complejo.
Hyunjin lo observo segundos antes de tomar sus rodillas entre sus manos, las abrió hasta su límite. Se salió y volvió a hundirse de un solo impulso, salvaje, como la haría un perro antes de darle su nudo a su perra. Gimió antes de retirarse y repetir aquel movimiento, provocándome un dolor caliente en la entrada ya ensanchada que en segundos se convertía en un dulce e indiscutible placer.
—Voy a enseñarte lo que reciben los corderitos malos como tú cuando le ofrecen el coño a capataces sucios e insaciables como yo—murmuró sobre sus labios antes de salir de su coño, darle la vuelta y de una sola nalgada dejarle la mano marcada, luego otra y otra, tanto que al cabo de un par de minutos, las nalgas de Felix escocían y asentía un calor que llegaba hasta su encharcado coño.
Posiciono el pene en su vagina nuevamente luego de pasearlo en su humedad y se lo follo de esa forma, poniéndole su culo en pompa, a veces dándole nalgadas, puntenado con los dedos su entrada trasera, demostrándo que él tenía el control, que mandaba allí en su improvisada cama y que Felix era una mocosa buscona con el coño mas rico que se había cogido.
Felix sabía lo que ambos estaban arriesgando así que sacó sus ganas resistiendo como nadie cada arremetida salvaje, el capataz estaba follandolo como si no hubiera un mañana cobrando cualquier fantasía de la mente de Felix.
Hyunjin daba por hecho que podía usarlo a su antojo y la prueba era que en ese momento lo tenía cogido del cabello rubio, con la verga bien dentro, cabalgando con pasión y locura, usando su cabello corto como riendas para impulsarse, duro, brutal.
El sonido de su cuerpo rebotando contra el trasero rojo por sus nalgadas y el chapoteo que provocaba la entrada y la salida de su falo del húmedo coño era sin dudaa una música nueva que no quiera dejar de oír esa noche. El cuerpo de su corderito mañana amanecería devastado por el placer.
Entra la paja, el sudor, el sonido y jadeo eran como dos animales tomándose en celo. Cuando el pelo de Felix escapó de entre sus dedos lo tomo por la parte delantera de su codos impulsandose y no dejando que la cara de su corderito se magulle en la paja. Era un tesoro que aunque cochino y caliente debía ser cuidado.
Su sexo estaba tan sensible que temía que nunca pudiera juntar las piernas de nuevo. Sus brazos y rodillas dolían. Pero Hyunjin no parecía querer parar, estaba poseído por el placer que Felix podía entregarle.
Un pequeño chorro de líquido escurrió de su vagina que se perdió en la manta luego de gotear. Hyunjin volvió a empotrar. Y Felix grito de placer y de inmediato, salió disparado un chorro más fuerte, su orgasmo lo había alcanzado de nuevo. Su cabeza cayó hacia delante moviéndose con cada estocada dura, resoplando tratando de respirar. En ese instante estaba a un paso del desmayo.
—Me romperas—Sollozo sobrepasado—Me partiras mi florcita.
—Solo te estoy dando lo que pedías corderito—Lo tomo por los hombros pegándolo a su pecho para que su cabeza callera entre su hombro y cuello.
Lo rodeo con sus brazos grandes mientras su pene no paraba de salir y entrar marcando su forma en la pancita del chico.
Felix gimoteo y chillo cuando sintió unos dedos recorrer sus pliegues, buscando su maltratado clítoris, sus manos más pequeñas se cerraron sobre las grandes y ásperas cuando empezaron a torturar su clítoris moliendo con fuerza.
—Hyun~aaah ~Hyunjin por favor—Unos labios succionaron y mordieron su cuello, Felix siguió pidiendo pero ni el sabía que quería exactamente. ¿Que lo soltara? ¿Que continuará? ¿Que no lo dejara ir? ¿Que hicieran esto todas las noches?
Cuando Hyunjin aumento nuevamente sus movimientos Felix se aferró a los brazos que lo rodeaban afirmandose como pudo; al mismo tiempo, él siguió dándole cual semental domando a la yegua, sujetándolo de su parte delantera para que no hubiese separación en sus cuerpos, agarrando y embistiendo como un primitivo.
Felix colapso en su brazos nuevamente, está vez cayendo en la inconsciencia, Hyunjin dió un par de embestidas mas, salvaje y dejó caer todo su peso sobre la manta llevándose a Felix con el mientras se vaciaba en su interior con un rugido animal que si Felix hubiese estado en sus sentidos lo grabaría en su memoria como el día que fue jodido por su más grande amor.
La eyaculación fue lenta pues Hyunjin ya tenía un tiempo sin usar un buen agujero, sus pelotas estaban cargadas de semen caliente y fertil.
Cuando finalmente salió y lo dejó caer a un lado, jadeante, sudoroso y agotado. Sentio el peso de sus acciones, se había jodido al hijo de su jefe de la forma más animal posible, tomando su virginidad en un establo sobre la paja. ¿Cómo iba a dejar al chico inconsciente en su cama nuevamente?
Tomo sus pantalones y aunque le dolía el pene por toda la fricción bruta se lo subió con rapidez, una vez listo se fijó en la entradita del chico, que en su momento estaba lampiña, suave y rosita: ahora estaba abierta, irritada y expulsando un caudal de líquido blanco. Lo acomodo en la manta que venía para que el frío de la noche no toque su cuerpo.
Tomo la poca ropa que tenía y la metió entre sus bolsillos grandes, tomo el cuerpo de Felix en su brazos acalambrados, lo había cogido como un loco pero eso no quiera decir que no estaba cansado, porque lo estaba, su cuerpo no había experimentado tal clase de cansancio.
Más cansado que cuando tuvo que domar cinco caballos salvajes a la vez, el chico lo había exprimido como nunca.
Cuando llegó a la puerta de la mansión entro con cuidado, para su fortuna estaba abierta y no se toparon con los vigilantes del turno de noche.
Subió las escaleras buscando a tientas la habitación de su corderito, agradecio que las bisagras estuvieran engrasadas porque no había experimentado una noche tan silenciosa como esa.
Lo dejo con cuidado en su cama quitándole la manta de lana llena de paja, ya tendría tiempo para limpiarla después.
Acostó a Felix y fue por una toalla humedad para quitarle todos los fluidos de su cuerpo, era lo mínimo que podía hacer luego de dejarlo en ese estado, para su suerte en el botiquín del baño habia una crema para coceduras e irritación, así que se la aplicó después de limpiarlo. Fue una pena sacar el semen de su interior. Se vería tan lindo relleno de su hijo.
Aparto la loca idea y para ir por una pastillas antiinflamatoria y la dejo en el velador junto a un vaso con agua.
Le dio un beso en su labios antes de abandonar el lugar a hurtadillas.
Cuando llegó a su casa al otro lado de la pradera los pantalones ya le habían irritado el miembro así que se los saco apenas entro, tomo una ducha fijándose que solo le quedaban dos horas para dormir, el era el capataz Hwang Hyunjin de la hacienda Lee y debía levantarse primero que todos.
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Cuando paso un mes recién Felix pudo volverlo a mirar a la cara al capataz, lo seguía deseando pero Hyunjin no le daba atención
Solo que al segundo mes Felix se empezo a sentir mal y la mentira estaba a punto de caer cuando su pancita empezó a dejar ver una criatura formándose.
A la primera cogida Hyunjin le había dejado su descendencia en su interior.
Pobre señor Lee.
~Fin
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