Capítulo 1 El inicio de todo
Una mirada penetrante, pero un rostro dulce, sus palabras son frías y aún así le permito que tenga todo el control de mi cuerpo.
Por qué ella me eligió? Por qué decidió que sea su asistente? Pero más importante aún, ¿Por qué no puedo resistir a su juego de seducción?
Todavía recuerdo como encontre este empleo, buscaba desesperadamente, acababa de graduarme y parecía que nadie quería contratarme.
Afortunadamente mi mejor amiga, Linda, me permitió quedarme en su departamento mientras encontraba un empleo.
Meses antes...
- ¿Aún buscas trabajo?, llevas todo el día enviando tu CV a distintos lugares, descansa un poco.
- Es difícil, ahhh, supongo que nada es fácil para los recién graduados, no tenemos la experiencia que se requiere para conseguir un trabajo, creo que tendré que buscar cualquier cosa de lo contrario me quedaré sin dinero y mi mamá se preocupará. Le prometí que al llegar aquí tendría un trabajo que me sirviera para mantenerme por mi cuenta.
- Tranquila, ya encontrarás algo, mientras puedes seguir quedándote conmigo, somos amigas, jamás te voy a correr.
Si tan solo alguien me hubiera dicho que el trabajo que tanto deseaba sería también el principio de todos mis males y la fuente de mis deseos más profundos, tal vez hubiese pensado un poco más antes de aceptar la propuesta que recibí tan solo un dia despues de esa conversación.
Una llamada telefónica que no esperaba me sorprendió durante la hora de comida, el número desconocido que solo por curiosidad respondí resulto ser del asistente de un hombre más que poderoso, el dueño de una de las cadenas hoteleras más reconocidas, varios restaurantes de lujo y principal donador de fondos para la ciudad, el señor Douglass Reit, quien queria entrevistarme y tenia una oferta de trabajo para mi.
Llegue a la entrevista con más miedo que nunca, no sabía como dirigirme a un hombre tan importante y más aún esa era mi primer entrevista en varias semanas despues de tanto buscar.
- Tome asiento señorita Arias, es un placer poder conocerla - dijo el señor Reit, con un gesto amable y educado, señalando el sofa, mientras el se ponía de pié como el caballero que es.
- Si, muchas gracias también es un placer estar aqui y poder conocerlo señor.
Debo admitir que la entrevista fue muy comoda gracias a la amabilidad de el sr. Reit, y pronto me dijo que el puesto para el que me estaba entrevistando era de asistente de su esposa, quien es una mujer muy conocida en el medio, es la directora de la fundación más grande del país para ayudar a niños con enfermedades terminales y dueña de una de las plazas más exitosas de la ciudad, donde solo hay tiendas departamentales de alto prestigio.
En parte fue un alivio saber que el puesto no era directamente con él, ya que aun no creía que estuviera lista para un trabajo al lado de alguien con tanto poder, aunque trabajar para su esposa también era algo grande, como dije ella es realmente reconocida por los medios de comunicación y ademas por practicamente todo el mundo empresarial, ya fuera por los negocios de su esposo o por los de ella misma.
- Bien señorita Arias, solo queda una pregunta más... ¿Cuándo puede empezar?
Mi emoción fue más que grande pero solo dí una sonrisa y agradecí con educación.
Lo más importante era que por fin conocería a mi futura jefa, la señora Reit, quien también sería en un futuro mi mayor debilidad, aunque eso yo aún no lo sabía.
Llegué a la enorme casa, donde el personal de servicio fue quien me recibió, pero a los pocos minutos de espera, estaba frente a mi, la mujer con la figura más hermosa que haya visto antes, las entrevistas en televisión o las fotografías de las revistas no le hacian justicia a la enorme belleza que desborda, cómo es posible que exista alguien así. Ni siquiera podía respirar creo que por un momento olvide como hacer funcionar mi propio cuerpo.
- Debes ser la señorita Arias, es un gusto conocerte - su encantadora sonrisa estaba detruyendo cada celula de mi cerebro y los latidos de mi corazón parecian taladro en mi pecho y apenas logre decir unas palabras.
- Ah.. si, puede llamarme SoL, si le resulta más cómodo, señora - baje un poco el tono de mi voz, porque no estaba segura de si mis palabras podían ser incomodas para ella.
- Sol, entonces, que encantadora jovencita asignó mi esposo para ser mi asistente, ¿Qué edad tienes Sol?
- Oh, si..tengo 26 años, señora
- Vaya eres muy joven, a tu lado me sentire tan grande, que mal - dijo en un tono entre broma y algo de picardía, pero no podía dejar que se expresará así de ella misma ya que siendo una mujer tan hermosa, como podía sentirse mal a lado mio.
- No diga eso señora, usted es una mujer tan bella..
- ¿Bella dices? - su sonrisa brillante aparecio nuevamente ante mi, genrando ese estado de nerviosismo, que pareciaa interminable.
- Perdone, no queria ser tan atrevida, solo queria decir que no tiene motivo para sentirse mal..
- Lo se, solo quiero bromear contigo un poco, además tampoco es tanta la diferencia de edad sabes, yo apenas tengo 36 años, así que quiero que te sientas comoda, que te parece si el dia de hoy en lugar de trabajar vamos a comer algo y sirve que te conozco un poco mejor.
- Le agradezco mucho su amabilidad señora Reit
- Bien entonces esta dicho, pero una cosa más... No me llames señora Reit, Sahara es suficiente.
- Si señora Sahara
- Oh vaya, dejarlo en Sahara te costará verdad
- Bueno, usted es mi jefa
- Si pero seuna aburrido cuando hay tanta formalidad, además para que la confianza crezca entre un jefe y sus asistente personal, debe existir familiaridad.
- Si señora
- Bueno, trabajaremos en eso.
Justo como ella dijo ese día solo lo dedicamos a ir a comer y hacer algunas compras, ocasionalmente hacía algunas preguntas sobre mi y mis pasatiempos, nunca sobre mis habilidades de trabajo o algo por el estilo, parecia estar más interesada en mi vida personal que en mi experiencia laboral o en mis estudios, tal vez esa información ya se la había dado su esposo, tendría sentido que así fuera ya que él me entrevistó para esto.
Al final del día estaba por irme a casa cuando me dijo algo que me sorprendio mucho.
- Sol, no se si mi esposo te comento esto, pero la asistente que busco no solo debe trabajar para mi en mi oficina, requiero que me acompañe casi a cualquier lugar, asi que como parte de este trabajo también es necesario que te mudes a nuestra casa, ¿Puedes hacer eso?
- ¿Mudarme dice?...
- Si no puedes hacer eso, tendre que buscar a alguien más, aunque no quisiera que fuera así, en verdad me agradas
- Yo... Si puedo... Puedo mudarme
- Bien entonces, te daré una semana para que arregles lo que tengas pendiente y me avisas cuando asi sea para que alguien vaya por tus cosas, ¿Esta bien?
- Si, señora...
Explicarle a mi amiga fue sencillo pero yo misma aún estaba algo nerviosa, viviría bajo el mismo techo que mis jefes y eso era algo estresante.
Pero por alguna razón también deseaba poder estar un poco más cerca de la mujer hermosa que me acababa de contratar.
La semana pasó rápido, la mudanza fue corta ya que no contaba con tantas cosas, como vivía con Linda nunca quise usar demasiado de su espacio.
Mi nueva habitación era acogedora y para mi fortuna se encontraba en una parte de la casa retirada de las habitaciones principales, por lo que no me sentía tan observada. De algún modo me daba la sensación de tener un poco de libertad.
- Espero que te sientas como en casa, esta habitacion tiene todo lo que necesites, y espacio suficiente así que puedes traer más cosas si lo deseas.
- Le agradezco mucho, no se como agradecer tantas atenciones
- Espero que des lo mejor de ti, con eso me sentiré pagada - dijo esto con esa sonrisa que me acelera el corazón, y me rompe las ideas.