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Summary

¿Qué haces cuando tú mundo deja de girar pero el de los demás sigue su rumbo? Si no hay razón para existir y tus latidos duelen. ¿Rendirse o pasar página? (Historia corta)

Genre
Drama
Author
Mary
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Por siempre y para siempre


Los rayos que se colaban a través de la cortina iluminaban la habitación desconocida. La ropa tirada en el suelo seguía allí.

Con el dolor de cabeza ya común, se incorporó lentamente, intentando recordar cómo había llegado hasta esa cama.

La mujer desnuda a su lado se movió adormilada, murmurando cosas. La observó unos segundos, no sabía su nombre, no le importaba.

Con un suspiro se levantó de la cama para ponerse su ropa y recoger sus pertenencias.

Todo el cuerpo le dolía desde hacía días y con el paso de estos aumentaba. Sentía una gran carga sobre sus hombros que tenía que llevar a todos los lados.

Los recuerdos de la noche anterior llegaron borrosos e inconclusos, pero recordó la fiesta. Demasiado alcohol por una noche pero no el suficiente para hacerle olvidar aquello que lo atormentaba.

La casa daba asco, botellas por el suelo, confeti en todos los lados, personas durmiendo en los sofás. Él atravesó el salón impasible hasta llegar a la puerta principal, estaba demasiado acostumbrado a todo aquello.

Con las manos en los bolsillos, caminaba sin expresión alguna. Pocas veces sonreía, pocas veces ya reía, la noche era el único testigo que veía como el mismo chico volvía en la madrugada de todas las fiestas como un zombie.

Se paró frente a la puerta de su apartamento, observando la llave que no había sido capaz de dejar atrás.

Una vez dentro intentó sentirse como lo hacía al entrar hace un año, pero la calidez y tranquilidad fueron reemplazados por frío y soledad.

Lo primero que llamó su atención fue el reflejo de él en el espejo del pasillo. Las ojeras a causa de su insomnio se habían comido sus ojos, todo él había cambiado, nada era parecido a la última vez.

Recordó todos los momentos guardados en las paredes que ahora recorrían con la yema de sus dedos.

La gente quería que pasara página pero ¿cómo iba a hacerlo si su corazón estaba hecho pedazos y no tenía las fuerzas suficientes para recogerlos?.

Sabía que la bebida y mala vida no lo iban a curar pero no había cura para su enfermedad.

Su corazón latía sin razón alguna.

¿Para qué arreglarlo ahora si era demasiado tarde?. Todas las oportunidades de su vida, se habían esfumado, poco a poco.

Se tumbó en su lado de la cama esperando a la persona a la que pertenecía el otro lado.

¿Cómo pasar página y seguir con tu vida si el amor de ella ya no estaba para acompañarte en el camino ?.

Lo peor era que el mundo no se paraba ante tus llamadas de auxilio, no te esperaba.

Él no conseguía seguir. Su mundo se había parado cuando el de ella dejó de existir.

Si tan solo hubiese llegado antes, tal vez no la habrían obligado a subirse a ese coche, conducido por el borracho de su exnovio.

Siete años conquistándola, cinco segundos para perderla y seis palabras que se quedarían grabadas de por vida. Una frase había bastado para que un amor nacido de entre las hojas de los libros se escondiera bajo los escombros del cuerpo de uno de los dos.

El sonido de la ambulancia se repetía en sus pesadillas junto al cuerpo de una preciosa chica siendo llevada en camilla.

Cuatro costillas rotas, el mango de cambio de marcha había destrozado su hígado al atravesarle parte del estómago, todos los cristales de la ventanilla hicieron miles de cortes a lo largo de su brazo derecho, al intentar cubrirse la cara. Aunque el golpe que la mató, fue el de su cabeza contra el techo del coche.

Lo peor era que su asesino había sobrevivido al choque. Sabía que ni siquiera buscar venganza llenaría el vacío de su pérdida, nada podría remplazarla nunca.

Justo después de la noticia, no conseguía asimilar lo que escuchaba. Ya no se distinguían los colores que se oscurecieron con el paso de los años.

Ahora, noche tras noche siente el calor de ella, mientras la abraza.

Sueña que nunca hubo ningún accidente.

Reemplaza el sonido de las sirenas por los violines de la boda que ya nunca tendrían. El vestido blanco que ella lucía era el más bonito de todos y justo al ponerle el anillo juraba que la protegería por siempre y para siempre.