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Normalmente, Taeyong no era alguien que juzgaba a una chica caliente por probar algo nuevo en la cama, oye, que era un chico de veinticuatro años con mente abierta y una conducta sexual sana, pero pensaba que era totalmente razonable pedir alguna advertencia antes de que una chica con la que estaba conectando le metiera un dedo en el culo.
—Whoa, ¿qué haces? —dijo con una sonrisa, mirando a la rubia desnuda entre sus muslos. La vista era fantástica, la curva de su cintura y trasero le estaba haciendo agua la boca, pero el dedo mojado en el culo de Taeyong lo tenía demasiado espantado como para apreciar completamente la vista.
Seeun dejó de chupar su polla el tiempo suficiente para sonreír y decir.
—Relájate. Tal vez te guste. A mi ex le gustaba tener un dedo en el culo durante una mamada. Dijo que se sentía más intenso.
Taeyong sacudió la cabeza riendo.
—No estoy en ese tipo de cosas, bebé...
Ella torció su dedo y Taeyong vio las estrellas, su cuerpo se convulsionaba mientras dejaba escapar lo que probablemente fue una mezcla entre un grito y un gemido. Él se corrió, y se sintió desorientado, su cuerpo temblando de placer.
Cuando Taeyong finalmente fue capaz de enfocar su mirada de nuevo, se encontró con Seeun mirándolo con una mirada de asombro en su rostro.
—Wow —dijo débilmente antes de sonreír— no estás en eso ¿eh?
Taeyong se sonrojó, sintiéndose incómodo, avergonzado y asustado, por lo que rápidamente les dio la vuelta y se hundió en ella hasta que se olvidó incluso de su propio nombre, y más importante... de ese incidente.
Después, cuando la puso en un taxi y se dio una larga ducha, Taeyong trató de no pensar en lo que había sucedido. No era un gran problema.
No lo era.
🍸
—Ya suéltalo
—¿Qué? —dijo Taeyong dentro de su vaso de cerveza.
—Tienes algo en mente —dijo Jung Jaehyun—Suéltalo.
Taeyong bajó su cerveza y miró a su mejor amigo a través de la mesa antes de pasear su mirada alrededor del pub.
—No sé lo que estás hablando, hombre. Silencio.
Suspirando, Taeyong volvió a mirar a Jaehyun, que se limitó a levantar las cejas, expectante. A veces Taeyong odiaba lo bien que Jaehyun lo conocía. Como que, eran camaradas y todo, pero apestaba ser un libro tan abierto para Jaehyun. Siempre le había molestado Taeyong, en el pasado cuando iban a la escuela secundaria juntos, que Jaehyun nunca había comprado su mierda cuando Taeyong alardeaba sobre sus conquistas. Jaehyun siempre se burlaba con esa mirada molestamente divertida en los ojos, cada vez que Taeyong... exageraba las cosas un poquito.
Era molesto que todavía no pudiera mentirle a Jaehyun ni una mierda, incluso luego de todos estos años. No era como si vivieran inseparables hoy en día. Ya no iban a la misma escuela: Jaehyun estaba en la escuela de derecho, mientras que Taeyong no se había molestado con la Uni luego de la sexta aplicación, había decidido trabajar en el pub de su familia en cambio. Tenían diferentes amigos en estos días, diferentes intereses y todo.
Pero que mierda. Jung Jaehyun seguía siendo su mejor amigo. Eran camaradas de por vida; Taeyong lo sabía.
No habían perdido el contacto incluso en el año en que Taeyong había vivido con sus abuelos en Los Ángeles. Cuando había regresado a Londres, su amistad era tan sólida como siempre. Taeyong había sido la primera persona con la que Jaehyun había salido del closet, la persona en que Jaehyun había confiado más. Como que, aunque realmente ellos no hablan sobre sentimientos, ya que no eran niñas, pero ambos sabían que se cuidaban la espalda el uno al otro, sin importar qué.
Razón por la cual Taeyong estaba considerando la posibilidad de compartir su problema con Jaehyun.
Lamiéndose los labios, Taeyong se quedó mirando a su mejor amigo con incertidumbre.
Jaehyun le devolvió la mirada, sus ojos grises expectantes.
—¿Recuerdas la pajarita rubia con la que salí hace unos días? —dijo Taeyong.
Jaehyun tomó un sorbo de su cerveza, pero había algo de curiosidad en sus ojos ahora. Jaehyun sabía que Taeyong no se enganchaba con sus ligues ocasionales. Taeyong ligaba un montón; era fácil, divertido y sin complicaciones, lo cual era básicamente su lema de vida.
—¿La que estuvo manoseándote la polla en la pista de baile? —dijo Jaehyun.
—Sí —dijo Taeyong, inclinándose hacia atrás en su asiento con una sonrisa.
Jaehyun resopló.
—Sácate esa estúpida sonrisa. Pareces un idiota. Uno más grande de lo normal.
—Las chicas que se van a casa conmigo todas las noches, claramente no están de acuerdo contigo, y lo siento, su opinión es la que cuenta.
Jaehyun se rio.
—Es jodidamente adorable que realmente pienses que follan contigo a causa de esa sonrisa idiota. Agradece a tus padres por tus genes. Ese es el único motivo por el que logras follar. Aunque, personalmente, no veo el encanto.
Taeyong rodó los ojos. En privado, él siempre pensó que Jaehyun exageraba un poco todo ese asunto de... no encontrarlo atractivo. Era un poco insultante, de verdad. No era algún tipo de gilipollas homofóbico. Jaehyun debería saberlo ya. No iba a salir gritando si Jaehyun admitía que Taeyong era caliente, objetivamente hablando.
Como que, Taeyong era perfectamente consciente de ser un poco vanidoso, pero era por una razón, ¿de acuerdo? No era su culpa que a las mujeres les gustara tanto. Era un tipo bien parecido, en forma objetiva. Tenía un bonito cabello rubio oscuro y ojos azules. Las chicas enloquecían con sus ojos... lo cual, a decir verdad, Taeyong no entendía, pero lo que sea.
—Mis padres no me dieron estos bebés —dijo Taeyong, acariciando su abdomen.
Nick, el culo, se rio.
—¡Por favor! No me digas que llamas “bebés” a tus abdominales. Por favor.
—Oh, vete a la mierda —dijo Taeyong, pateándolo por debajo de la mesa— Desearías que tu cuerpo fuera tan sexy como el mío —Bueno, para ser totalmente honesto, Jaehyun estaba tan en forma como él. En realidad, eran exactamente de la misma altura y de contextura similar. Jaehyun podría o no tener mejores brazos, pero Taeyong no iba a admitir eso en voz alta. Nunca.
—Cierto —Jaehyun descartó rodando los ojos— Entonces, ¿qué pasó con esa chica rubia? ¿No pudiste hacer que se corriera o algo?
—Vete a la mierda. Deberías saber que la hice gritar — Taeyong bajó la mirada hacia su cerveza— Fue sólo que... ella hizo algo... fue extraño y un poco asqueroso, pero no puedo dejar de pensar en ello ahora —lanzó una mirada hacia Jaehyun y lo encontró con el ceño fruncido.
—¿Algo? — dijo Jaehyun.
Taeyong sintió que su cara se ponía caliente.
—Como... ella puso un dedo en... en mí. Silencio.
—¿No te gustó?
—No... sí... yo —Taeyong gimió, incapaz de mirarlo a los ojos—.. Me gustó, hombre. Ese es el problema. Nunca llegué tan duro. No puedo dejar de pensar en ello ahora, y está jodiéndome la mente. ¡No soy gay! ¡Sabes que no lo soy!
—Ty.
Taeyong se obligó a mirarlo.
Jaehyun tenía una expresión de incredulidad en el rostro.
—Te das cuenta de que los tipos homosexuales no son las únicas personas que pueden sentir placer por la estimulación anal, ¿verdad? En realidad, a algunos tipos homosexuales ni les gusta. Un dedo en el culo no te hace insatisfactorio de algún modo, hombre. Mucho menos intenso —miró a Jaehyun implorante— Eres gay... Lo entiendes, ¿verdad? gay, imbécil.
Taeyong exhaló. Jaehyun tenía razón. Jaehyun lo sabía mejor. Jaehyun era en realidad homosexual. A diferencia de Taeyong.
—Pero —dijo, mordiéndose el labio— El problema es que me tiene mal... la cosa dedo. Ni siquiera puedo pajearme sin sentir que algo falta. Me follé una chica super caliente ayer y se sintió... no sé.
Jaehyun lo miró con extrañeza.
—No realmente, en realidad. No soy —Se pasó los dedos por su negro pelo con una sonrisa irónica—.. No es lo mío, Ty.
Taeyong parpadeó.
—Pero eres gay —Se sentía casi traicionado. Se suponía que Jaehyun era la persona que lo entendería.
Jaehyun le dio una mirada algo taimada.
—Como dije, no a todos los hombres heterosexuales les gusta—Se encogió de hombros— No hace mucho por mí. No vale la pena la molestia. Creo que mi próstata no es tan sensible. Pero parece que la tuya sí, así que felicidades. Disfrútala.
Taeyong lo miró con incredulidad. ¿Disfrutar?
—¿Estás bromeando, hombre? ¿Ese es tu consejo?
Jaehyun se rio entre dientes.
—¿Qué tipo de consejo quieres? Comprar algún buen lubricante y prueba con tus dedos.
—Mantén la voz baja, maldición —dijo Taeyong, con el ceño fruncido dentro de su cerveza. Hasta sus orejas se sentían calientes— Soy un hombre heterosexual. Los hombres heterosexuales no hacen eso.
Jaehyun exhaló con fuerza.
—Dios, eres un idiota. ¿Dime por qué somos amigos de nuevo? Tengo amigos mucho más relajados.
Taeyong se golpeó la rodilla contra la de Jaehyun.
—No mientas —dijo, sonriendo— Soy tu mejor camarada. Todos tus amigos del colegio de abogados de lujo son aburridos y horribles. Y soy totalmente el mejor copiloto que un gay pueda desear.
Jaehyun resopló.
—No recuerdo que nunca fueras mi copiloto. No necesito un copiloto al que arrastrar de todas formas.
—¿Por qué crees que levantas algo cuando salimos juntos? Los homosexuales te ven con un tío caliente como yo y piensan que no eres el perdedor que realmente eres.
—Sí —dijo Jaehyun secamente— debe ser eso.
—Oh, no me jodas.
Cayeron en un silencio agradable. Taeyong echó un vistazo hacia la barra, pero no parecía que Mark necesitara ayuda. Mark era nuevo, pero no era la hora pico. Él debía estar bien.
—Lo digo en serio, amigo —dijo Jaehyun, haciendo que Taeyong volviera a mirar hacia él—Consigue un buen lubricante y pruébalo. Si se siente tan bien como dices, te debes a ti mismo el probarlo. Si se trató de un golpe de suerte, no hay daño. Si no fuera así, bien por ti. Ponerte un dedo en el culo no te hará gay —Jaehyun resopló y levantó las cejas— ¿Salvo que estés inseguro sobre tu heterosexualidad?
Taeyong entrecerró los ojos.
—Que te den. No estoy inseguro —Era cien por ciento hétero. Jaehyun lo sabía mejor que nadie.
Recostado en su asiento, Jaehyun lo miró por sobre el borde de su vaso de cerveza.
—Entonces hazlo. ¿Qué tienes que perder?
Más tarde esa noche, Taeyong se quedó mirando el techo de su habitación, jadeando como si acabara de correr un maratón, su polla gastada, sus dedos todavía enterrados en su culo, su cuerpo aun hormigueando luego del orgasmo más intenso de su vida.
No podía esperar a volver a hacerlo. Y otra vez, y otra vez, y otra vez.
—Mierda —susurró.
Era todo culpa de Jaehyun.








