🐈⬛ II ~Jacinto Morado
12:02 A.M.
El recuerdo de nuestro primer encuentro me hizo sonreír con tristeza. Yo creía ser el Iceberg y al final termine siendo el salvavidas.
Nuestra historia tuvo mas bajos que altos, al final el abrupto final me hundió en un mar de mísera durante dos años, y el dolor aun permanecía intacto como aquel día que perdí el rumbo de mi vida.
El nudo en la garganta me hacia difícil respirar, esa opresión en mi pecho, tan solo de recordar aquel momento, me sumergía en una pesadumbre bastante familiar en estos últimos años. Mis labios temblaron al sentir como las lagrimas me pedían salir otra vez y negándome a hacerlo me puse de pie yendo a la cocina en busca de otra cerveza. La noche seria muy larga y la tormenta no tenía intenciones de menguar.
Un estruendo ilumino la oscuridad en cada rincón de mi casa cuando iba bajando las escaleras.
Fui directo a la nevera, saque la lata de cerveza y el celular abandonado en el sofá comenzó a sonar, probablemente tendría como mil mensajes y un centenar de llamadas de Magy. Le di un trago largo a la lata saboreando el sabor amargo en mi boca. Había perdido la cuenta de cuantas latas llevaba hasta el momento. La verdad no me interesaba la cantidad de alcohol que había ingerido desde que llegue a casa, de hecho esta noche había perdido el interés por los problemas que me atormentaban. Solo quería disfrutar del instante de tranquilidad en casa, escuchando la lluvia proveniente de afuera.
El celular volvió a sonar cuando lo tome entre mi manos comprobando la llamada, y finalmente decidí contestar.
— ¿Me podrías decir porque diablos no me contestas las llamadas? — Mi madre me dejaría hundirme durante mis momentos más frágiles pero Magy no, agradecía con el alma su preocupación y la amistad que teníamos, por que de verdad la consideraba mi mejor amiga, solo que había ocasiones en las cuales para poder seguir necesitaba espacio y soledad. — ¿Tienes idea de a cuantos hospitales he llamado? — Grito — ¡No es el fin del mudo, supéralo! — efectivamente estaba mas que molesta.
— Magy, hablé contigo en la salida de la clínica, no han pasado mas de 8 horas — por lo que recordaba antes de venir a casa, le dije que iba a escribir mi despedida. — ¿No te parece que has exagerado un poco?
— Cuándo llegue a casa entendí lo de escribir una despedida — Sabrá dios lo que entendió — Tú... — remarco la palabra un par de segundos — no se te ocurra suicidarte
— ¡Que! — estaba en un momento de debilidad pero no llegaría al punto de buscar la muerte, no después de todo lo que viví intentando mantener con vida a mamá y mucho menos después de prometerle a él, seguir aun sin las intenciones de hacerlo — por despedida, me refería a escribirle una carta a Iván
— Iván se puede ir al Diablo.
Condado Valle Azul, 05 de Noviembre 2019.
Estaba tan feliz que ninguna mirada acompañada de cuchicheos en mi contra cambiaria mi estado de ánimo. Por que !oh, si! El incidente en el café ayer, ya era parte del dominio público en la universidad. Pero eso no me importaba por que Mamá me había dado la mejor noticia que podría tener en el último año, y nadie opacaría mi alegría.
Ni siquiera esas miradas juzgonas.
Por la mañana antes de salir de casa, Mamá me compartió tímidamente la buena nueva.
— Juli — regrese a ver sus ojos verdes, mostraban un pequeño brillo que hacia mucho tiempo no lo veía. — ¡Lo conseguí! — espere a que continuara, pero era como si temiera siquiera pronunciar las palabras.
— Lo que sea que te haga feliz, me alegra mucho que al fin lo consiguieras Mamá — estuve buscando palabras para poder responder por que la realidad era que no tenía ni idea de a que se refería.
Su expresión se suavizó sonriendo como hacia meses no la veía —Soy la nueva educadora en la educación inicial del condado — lagrimas de felicidad comenzaban a picar en mis ojos
— Mamá eso es… — no sabia que esas palabras me podían dar tanta felicidad —Increíble — repuse corriendo en su dirección para darle el mejor de mis abrazos. Ella estaba siguiendo él camino, estaba intentando, estaba saliendo del abismo y eso era motivo de celebración.
Así que poco me importaba como se dieran los eventos durante mi día, ya que nada podría opacar la esperanza que floreció en mi interior. Tenia pensado comprar un pastel y un vino al final de las clases para festejar, Magy estaría mas que invitada.
— La gran duda que tengo en este momento es, ¿Qué vas a hacer cuando te encuentres con Conde? — La preocupación de Magy me comenzaba a dar pena, parecía que quien le tiro el café sobre la cabeza a Conde, había sido ella y no yo.
— Relájate, no es como si hubiera cometido homicidio
— Juli, no lo entiendes — volvió a dar otro bocado a su almuerzo — ¡ES, CONDE!
— No hará nada — y yo esperaba realmente que no hiciera nada, por lo que me había contado Magy, Conde era el típico bad boy, todas las universidades tenían uno y realmente me desagradaban en extremo los hombres que no tenían respeto por nada y eran unos idiotas.
— Tal vez el no, pero su novia si — otra noticia importante era que el Bad boy tenia novia y que ya habían formalizado el compromiso, por el cual dieron una gran fiesta en celebración hacia apenas diez meses atrás, la fecha de boda no la habían divulgado pero las especulaciones decían que al finalizar la universidad se casarían
— Siento lástima por ella — solté antes de meditar quien nos estuviera escuchando en la cafetería, todos parecían ensimismados en su propia conversación — yo no podría estar con alguien que no es leal a mi, y no se trata de pertenencia — agregué — se tarta de respeto.
— Claramente no es algo que le importe — en eso estaba de acuerdo con Magy, por que darte cuenta que tu novio está intentando salir con otras chicas cuando tenía un compromiso contigo era insólito.
— Ninguno de los dos hará algo — volví a tranquilizar a Magy.
— Te mandan esto — escuche una voz aguda al tiempo que colocaron dos cafés frente a mi.
— Es tu favorito — dijo el intruso a mi lado, su sonrisa reflejaba empatía pero su mirada tenia un brillo extraño parecido a la malicia o burla — vainilla y caramelo — mi vista voló rápidamente a Magy.
— ¿Qué significa esto Caín?
— Yo solo soy el mensajero — respondió con un encogimiento de hombros. Preparada para rechazar los cafés, una figura que hace unas pocas horas atrás ya se había vuelto familiar, emergió al lado de Caín.
— No queremos problemas Conde — Advirtio Magy, su insistencia en involucrarse en mi vida me estaba dando dolores de cabeza
— Yo tampoco los quiero Magy — por alguna extraña razón no le creí, esa sonrisa de suficiencia en su rostro me decía otra cosa. Sobre todo por que ayer y hoy ha sido motivo de critica por mi inocente y tal vez un poco temeraria travesura — ¿Como. En el mundo dos cafés, van a suponer problemas? — claramente proviniendo de él , eran señal de problemas.
Entre risas Caín se apartó yendo hacia un grupo de compañeros observándonos con interés desde el otro lado de la cafetería cerca de la salida— Estas loco hermano
— Es, en serio Conde. ¡No busco problemas! — masculle ignorando su presencia a mi lado, todos a nuestro al rededor ya comenzaban a murmurar, y para este punto yo estaba rogando que no hiciera algo estúpido — Si vienes a exigir una disculpa. Creo que ya deberías saberlo... — mis ojos se cruzaron con los suyos por un pequeño instante — no te la daré. Estabas siento un patán molesto. Te lo merecías
Chasqueo la lengua en desaprobación — Solo quería saber tú nombre — no le creí
— y ya lo sabes
— Me siento complacido, pero me sentiré mejor si aceptas los cafés — me molestaba la sonrisa en su cara como si disfrutará el rechazo — no fue necesario preguntar en la cafetería qué sabor era — mencionó recordando nuestro encuentro un día anterior — lo saboree en primera fila, ¿recuerdas? — mi sonrisa apareció ante el recuerdo.
— Valla — exclamó divertido, como si hubiera encontrado la octava maravilla del mundo — sabes sonreír
— Esto va a terminar muy mal — no pase por alto el murmullo de Magy. Me negaba a apartar la mirada, sus ojos brillaban y por un momento sus pupilas se dilataron y ese gris opaco brillo.
— ¿Si los acepto me dejaras en paz? — pregunte
— Tal vez
— Bien, los acepto. — solté un suspiró exasperado — Ahora te podrías retirar por favor — me incline tomando uno de los vasos para entregárselo a Magy — Si tienen veneno, toda la cafetería en la universidad es testigo que tú me los diste
— ¿ Y por que debo ser envenenada yo también? — Protesto Magy observando el vaso en sus manos como si este fuera una serpiente.
— Descuida Magy — Conde extendió la mano quitándole el café de las suyas — Los dos son exclusivamente para Julieta — cuándo mi nombre salió de sus labios sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo.
— Uno es para que mi nueva amiga lo tome — coloco el café en mis manos, satisfecho de lo que dijo mientras con su otra mano tomaba el café sobrante de la mesa
— No soy tu amiga — espeté
— y el otro... — lo llevo a sus labios probando el líquido — es para inaugurar esta amistad
Sin entender fui espectadora de como de un momento a otro quitaba la tapa del vaso y en menos de dos segundos lo estaba vertiendo sobre mi cabeza, igual que como yo lo hice ayer sobre la suya. Mi grito de exasperación, enojo, y odio envuelto en humillación salió acompañado de las exclamaciones de todos en la cafetería y de su risa estruendosa. Lo empuje botando el café en mis manos sobre su pecho, el impactó derramo el líquido manchándole la camisa negra. Diversión floreció en esos ojos grises y para antes de que pudiera detenerme le di una fuerte cachetada que por el dolor en mi mano calculaba me iba a durar toda la semana.
— ¡Esta caliente Idiota! — lo fulmine con la mirada y si Magy no me hubiera detenido ya estaría sobre él como piraña hambrienta arrancándole el cabello
— No te pareció importar ayer — soltó atípico
— Eres un Imbécil
— ¡Lo soy! — declaro en afirmación.
Podría decir que tal vez me lo merecía, podría pasar por alto su arrogancia, incluso podría llegar a empatizar con su actuar hace quince minutos. Pero lo que no podía soportar era que lo había hecho únicamente por diversión, su rostro estaba tan emocionado que me pareció ofensivo el siquiera considerar creer que lo que había hecho tenia un trasfondo personal, pero no, era mas que claro que solo había sido divertido para él.
Limpie dos estúpidas lagrimas que se colaron por mi mejilla, me encontraba en el baño limpiando el desastre de mi cabello, bueno, Magy lo estaba limpiando mientras yo observaba mi reflejo en el espejo, Sentía un sentimiento arremolinándose en mi interior “Odio” y eso ya era mucho, mi filipina estaba manchada y tenía que pasar el ridículo de esta manera lo que restaba del día.
— Solo lavo este mechón de aquí y tu cabello quedara totalmente limpio — apenas pude escuchar a Magy, me encontraba planeado mil maneras de asesinar a Conde.
— ¿Me estás escuchando ? — pregunto preocupada observándome desde atrás frente al espejo, asentí con la cabeza. No quería hablar.
— Ok, entonces espérame aquí — puso su sonrisa mas empática como si temiera que de un momento a otro fuera a reaccionar como loca — En mi casillero tengo una filipina limpia, la guardo ahí por alguna emergencia y esto es una emergencia — se apresuro a decir.
— Gracias — murmure apenas saliendo de mi trance
— En un momento vuelvo — no espero respuesta, salió sin mas de los baños, ofreciéndoles miradas hostiles a cada chica que nos veía con desdén.
— ¿Escuchaste reír a Conde? — dijo una de ellas viéndome de soslayo — fue muy divertida su broma — me daba náuseas la conversación
— ¿lo viste en la mañana cuando termino el entrenamiento con el profesor Ruiz?
— Lo vi, discutir con Denise — repuso la rubia tonta, sacando un lápiz labial de su mochila, su sonrisa se ensancho al pronunciar esas palabras.
— Estoy segura que no habrá boda — ambas soltaron varias risitas. Ignorarlas era imposible. Claramente querían que yo escuchara la conversación.
— Es tan guapo — muy a mi pesar debía reconocer que era medianamente atractivo. Alto, tenia unos ojos grises muy expresivos. Cabello negro. Si no fuera un idiota tal vez… negué sacándome de la cabeza esos pensamientos. El tipo me había derramado café frente todos en la cafetería y yo ¿estaba pensando en lo atractivo que era?. Definitivamente mis neuronas se ahogaron en el café impidiéndome pensar con cordura.
— Conde será mío. — eran repulsivas. Yo era rubia pero su estupidez estaba a años luz de la mía. Ahora comprendía por que teníamos esa mala fama de niñas tontas de poca inteligencia y sin sentido común.
— Mi ventaja es que compartimos clases y se que no le soy indiferente
— Denise te mataría Romina
— Si no le ha importado que aparente interés por una intrusa — escupió observándome de arriba a abajo — No le debería importar que yo intente conquistarlo.
— Denise solo busca el beneficio de la alianza con su familia — anunció una arpía más uniéndose al grupo — no es algo que él no sepa — Gracias a cristo Magy apareció y las arpías guardaron silencio al momento de verla. Salieron de los baños muy silenciosas regalándome miradas burlescas
— Víboras. ¿Ocurrió algo? — pregunto Magy
— Solo fui espectadora de los planes poco inteligentes de esas tres
— Romina y su grupito siempre se han caracterizado por no ser precisamente inteligentes
— Me acabo de dar cuenta
— Aquí tienes — ofreció la filipina limpia — ve a ponértela — señalo el cubículo a mi izquierda. Sin objeción entre al pequeño espacio, quite con cuidado la filipina sucia para no mancharme la cara, y cuando estaba por colocarme la limpia escuche la voz de Magy.
— ¿Qué quieres? — no hubo respuesta alguna — ¿no te parece que con lo que hiciste hace un momento fue suficiente ? — quise esperar un momento mas en el baño antes de salir, no quería interrumpirla, pero no hubo respuesta, después de unos minutos salí del baño amarrando mi cabello en una coleta alta
—¿Paso algo? — pregunté acercándome a los lavabos.
— Un idiota — no entendí así que espere a que continuara — te manda esto.
Me entrego una nota arrugada. Aparentemente con excelente caligrafía, se podía leer una línea bastante simple pero suficiente para ser directa.
¡Perdóname!, fui un idiota.
Magy pudo notar la confusión en mi cara — Dale vuelta— y efectivamente era un idiota el que había escrito esta estúpida y deplorable disculpa. Al reverso de la nota se encontraban cinco letras que me hicieron arrugar el papel y desecharlo en la basura.
— Conde
Salirme de clases no era algo que yo hiciera a menudo, pero últimamente ya ni siquiera yo misma me reconocía. Intente soportar las cuatro clases faltantes antes del final del día pero me fue imposible, cada mirada de lastima, cada murmuro cargado de burla y cada risa sínica al verme, era demasiado para un solo día, faltando dos clases, salí de la sala 7E.
— ¿A donde vas? — Magy venia pisando mis talones
— A una pastelería — esperaba al menos que eso no me saliera mal el día de hoy
— ¿una pastelería? — el pasillo estaba libre de idiotas — aun nos faltan dos clases antes de terminar el día
— Por hoy la universidad se puede ir al infierno
— Entonces llévame a la pastelería por que al infierno no pienso ir — sin duda debía darle mérito a Magy por aún querer ser mi amiga. Pasamos el jardín en extremo sigilo, si la Rectora Cosió nos descubría le podía decir adiós a mi ingreso al último semestre.
— Esto es tan emocionante — chillo Magy en alegría
— Solo espero no arrepentirme el día de mañana
— Si la rectora no nos ve, no debe haber problema — llegamos al estacionamiento y de inmediato entramos a mi coche.
— Hay algo que debo decirte — mas problemas en un solo día era agotador, yo solo quería pasar por el pastel de mamá porque aun qué mi día hubiera sido una mierda, debía festejar el logro de ella. Así que con pesar y esperando una mala noticia gire la cara encontrando a Magy bastante seria, su expresión relajada se había esfumado y sus ojos azules parecían impávidos.
— Por tu seriedad asumo que es grave — encendí el auto
— Es sobre Conde — la mención de su nombre me daba ataques de exasperación
— No me interesa nada que tenga que ver con ese idiota — gruñí saliendo del estacionamiento
— Es mi Primo — frene de inmediato ante la nueva información que Magy había guardado muy bien de mi — antes de que me eches de tu coche debo decir que es la primera vez que se comporta como un idiota y en todo caso yo no sabia que se fuera a meter de esa manera contigo, es mas me impresiona que quiera acercarse a ti, por lo regular es un amargado, oscuro que no habla mas de dos palabras — mi cerebro estaba procesado lo de “primo” todavía.
— ¿Es una broma? — negó
— Todas las familias tienen un idita — volví a encender el coche en dirección a la pastelería en el centro del condado — Tal vez sea adoptado
Magy estallo en carcajadas a mi lado — me esperaba toda clase de preguntas menos eso
— No hay mucho que preguntar
— Creí que querías saber algo de él.
— Me es suficiente saber que es un idiota — Magy soltó un par de risitas.
— No es tan malo una vez lo conoces
— Me humilló en el almuerzo — objete
—Ambos son muy parecidos
— Podemos cambiar de tema — me estaba exasperando el rumbo de la conversación — seria más interesante hablar de los Dinosaurios que de tu primo idiota
— El T-rex es por mucho el mejor en la era cretácico — agradecía que aceptara los cambios de tema así de rápido.
Mamá se encontraba en el jardín de la casa, las grandes jardineras que eran adornadas por flores daban un ambiente tranquilo y hermoso a nuestro patio trasero. Pasaba la mayoría del tiempo ahí, leyendo sus libros de fantasía por lo que no se percato de nuestra llegada. La casa era grande y cómoda, evidentemente la mejor vista era el jardín que abría paso al lago al fondo, el cual se encontraba rosando las afueras del Condado Valle azul, ir a la universidad era mucho mas rápido que en la ciudad, tan solo me tomaba veinte minutos en coche. Nuestros únicos vecinos colindantes se encontraban aproximadamente a dos kilómetros, del poco tiempo que llevábamos viviendo aquí nunca los habíamos encontrado por casualidad, tampoco sabia que familia era la que poseía una mansión al estilo de un castillo barroco francés
— Puedes tomar tres copas del bar por favor Magy — señale con el mentón el pequeño bar ala izquierda
— Claro — dijo ella mientras yo buscaba tres platos y un cuchillo en la cocina.
— No sabia que vivías en esta casa
— Tenemos poco de habernos mudado
— Te ayudo — llego a mi tomando los paltos y el cuchillo
— El agente inmobiliario se encargo de todo. — comente saliendo de la cocina en dirección al jardín
— Puedo verlo — murmuro — solo me sorprende
— ¿Porque? — gire un poco hacia ella a medio camino
— ¡Oh, Juli!, has regresado. — mamá se apresuro a tomar el pastel de mis manos, sus lentes se corrieron un poco por el movimiento apresurado. — que alegría que hayas invitado a una amiga.
— Ella es Magy Olmos
— Mucho gusto señora — Magy le dio un pequeño abrazo a mamá después de colocar los platos y copas en la mesita, ante el atrevimiento mi madre soltó un par de risitas nerviosas apartado un mechón rubio tras de su oreja.
— El gusto es mío Cariño, puedes decirme Ivi — era extraño que mi madre pidiera que la llamaran por el diminutivo de Ivone, el único que la llamaba así era papá y eso se me hacia muy raro. No quería que recayera por algo tan simple como el gesto de pedir que la llamen igual.
— ¿Sabes quienes son nuestros vecinos? — pregunte colocando el destapa corchos en la botella de vino
— Ayer por la tarde vi pasar a un chico muy apuesto — mencionó mi madre — iba hacia el lago con una caña para pescar
— no lo mencionaste
— llegaste algo exaltada y no quise molestarte
— ayer fue un día complicado — sacando el corcho comencé a llenar las tres copas, mamá ya había partido el pastel
— ¡Muy complicado! — la sonrisa de Magy contagio a la de mi madre — tus vecinos son tan complicados como el café de ayer
— A mi me precio un joven muy amable
— ¿Hablaste con el mamá?
— Me saludo y menciono que le gustaba la tranquilidad del lago, y me pidió permiso para venir a pescar de vez en cuando — se encogió de hombros llevando el dedo manchado de Chantilly a su boca
— ¿Tu lo conoces Magy? — le ofrecí una de las copas la cual tomo de inmediato.
— Lo conozco per… — fue interrumpida por mamá
— De hecho pegunto por ti — ¿Cómo un extraño que no conozco va a preguntar por mi ? — le dije que te encontrabas en la cafetería del centro — mi madre me podía ofrecer a un secuestrador y nunca se daría cuenta. — dijo que eras muy bonita y después se fue. — Magy escupió el vino de su boca.
— ¿Te encuentras bien Magy?
— Si… si, gracias — le pase un par de servilletas
— Pero que distraídas chicas, se les olvidaron las cucharas — me apresure a levantarme de la mesita de jardín. — descuida cariño, yo iré
Una vez que se alejo un par de pasos me gire en dirección a Magy — Me estas ocultando algo
— ¿Soy así de transparente? — se quejó — creí que íbamos a seguir hablando de Dinosaurios
— Habla — inste
—Tal vez no te valla a gustar la información que tengo que darte
— Te escucho — soltó un suspiro cansado antes de tomar un trago a su vino y decir.
— La mansión pertenece a la familia de Damiano.
— Necesitas decirme mas que eso, no tengo idea de quien es Damiano
— Damiano Conde es tu vecino
Si me hubieran dicho que el diablo era mi vecino habría hecho fiesta — No se si reír o llorar, pero definitivamente esto es una mala coincidencia
— Juli yo creo que solo tuvieron un mal comienzo — apenada prosiguió — si yo te hubiera dicho ayer que era mi primo tal vez no habrían pasado los accidentes de las últimas 24 horas.
— Aquí tienen chicas — mamá llego, y el resto de la tarde estuvo tranquila. Conversamos del festival que se avecinaba en un par de semanas en honor al fundador del condado.
— Ya es un poco tarde, creo que debo retirarme — poniéndose de pie Magy observó el reloj en su muñeca izquierda.
— Te llevo a tu casa — ofrecí ya que no iba a permitir que pidiera un taxi en la noche.
— No es nec…
— Hola Damiano, buenas noches — escuche a mamá saludarlo a mi espalda, de poco gire el cuerpo y me encontré con sus ojos grises. No había ninguna expresión en su rostro cuando bajo de la Jeep
— Mi día no puede terminar peor — murmure
— Buenas noches Señora Ivi, espero no le moleste que venga a pescar mi cena — traía una caña para pescar en su mano derecha y una hielera pequeña en la izquierda. Su espeso cabello oscuro se encontraba alborotado.
— Para nada, si necesitas algo no dudes en pedirlo hijo — mamá podría ser el ser más servicial cuando se lo proponía.
Nuestras miradas se cruzaron por un instante, parecía que reflejaba cierta pena y podría decir que hasta se sentía avergonzado, lo cual me pareció raro. Sali del trance cuando Magy me susurró al oído.
— Mi taxi ha llegado — camino en dirección a él
— Deje mi coche en la universidad, no tengo como volver, — pidio como niña de ocho años — ¿Podrías llevarme a casa?
— Abandonar las clases a mitad del día es irresponsable — reprendió a su prima observándome de soslayo
— Deberías saber de quien fue la culpa — eso ultimo lo gritó —¿Olvidaste tus acciones en el almuerzo? — sus ojos grises me miraban expectantes.
— Yo te llevare Magy — anuncie pasando al lado de mamá mientras me acercaba a Magy
— No es necesario — hablo el, su voz que antes era divertida y burlesca cambio a una mas seria y apagada — No quiero causarte más problemas. — por ese instante sentí la necesidad de no objetar, ninguno de los dos volvió a agregar nada mas. Magy nos dejo solos mientras se despedía de mamá
— Muchas gracias por la tarde señora, me dio mucho gusto conocerla
— Lo lamento — su susurro fue casi imperceptible, Conde observaba el lago iluminado por las luces tintineantes del muelle como si se encontrara fuera de su hábitat
— El gusto fue mío Cariño — de fondo nos acompañaba la conversación de mamá y Magy
— ¿Qué lamentas? — pregunte —¿el pobre intento de disculpa en una nota, o el ser un idiota? — me mordí la lengua por que claramente él no era el único responsable de todo, debía admitir que yo también tenia algo de culpa.
— Lo del café en el almuerzo — parecía niño regañado y no me gustó ver esa faceta. Por qué entonces ya no lo veía tan idiota.
— Estamos a mano, yo derrame café sobre ti ayer — ninguno de los dos volvió a hablar. Él se dispuso a meter sus cosas otra vez dentro de la Jeep
— Nos vemos mañana — Magy me dio un rápido abrazo antes de subirse como copiloto en el Jeep. Conde volvió a observarme con intenciones de decir algo.
—¿Te vas a quedar como estatua toda la noche frente a Juli? — el grito proveniente del Jeep lo sonrojó, algo que nunca había visto antes en un hombre. Y menos uno como el.
Alzo la vista hacia mi madre — Señora Ivi me retiro, pasare en otra ocasión
— Puedes venir cuando gustes hijo
ofreció una sonrisa a mi madre antes de volver a mi — De verdad lo lamento Julieta — sin mas subió a su Jeep y se marchó.