Ave maría

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Summary

🎶ave maría, llena eres de gracias y el señor 🎶es contigo bendito sea entre.. *esta historia habla del fanatismo religioso y como pueden afectar a los seres más inocentes, como aquí en México y parte latinoamerica se sintió feo y solo por unos pixeles hicieron su berrinche los religiosos y ignorando el daño psicológico puede causar

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Ave maría capitulo 1

El fanatismo es un monstruo que osa decirse hijo de la religión " - Voltaire]

Lunes, 12 de diciembre de 2001. En una estación de radio de Huajuapan de León, Oaxaca, el locutor anunció que las autoridades habían encontrado el cuerpo sin vida de una niña de once años. Tenía el pecho abierto y a un lado había una capilla improvisada con una figura de la Virgen María. Sobre la base de la virgen, un plumón rojo había dejado un mensaje con letras gigantes: "Dios me ordenó acabar con las pecadoras". Junto a la capilla, había una pequeña caja de metal con un candado.

Antes de eso, en una vecindad, dos niñas discutían de forma horrible. La más pequeña se defendía, harta de su vecina.

—¡Ya basta, Lorena! ¡No voy a hacerte caso! ¡Estás loca con tu obsesión por la religión! —dijo Laura, furiosa, mientras intentaba zafarse. Las uñas de Lorena se clavaban en su brazo como las de una serpiente sobre su presa.

Lorena no dejaría ir a su "juguete", a su "títere", a quien humillaba y manipulaba. Con fuerza, le enterraba las uñas a Laura, lastimándola.

—¡No te irás! ¡Tú y yo somos amigas! ¡Dios me ordenó que no te dejara! ¡No volverás a tener esos gustos del diablo! —decía con locura religiosa, clavándole más las uñas. Laura le suplicaba que la soltara, pero Lorena no la escucharía; no soltaría su juguete.

En ese momento, el tío de Laura, lleno de ira al ver a su sobrina siendo atacada, se acercó y le dio una cachetada a Lorena, tirándola al piso. Al ver a su sobrina, notó que tenía el brazo herido, con marcas de uñas y sangre. Sin dudarlo, la tomó en sus brazos y salieron de allí. Lorena solo se sobó la mejilla y gritó:

—¡Maldito idiota! ¡Es la voluntad de Dios que ella y sus padres se queden aquí! ¡Le diré a mi hermana Blanca! —gritaba con rabia, al ver cómo el tío se llevaba a su "juguete".

En una clínica de la ciudad, Laura estaba siendo atendida. Afuera, el tío de Laura, Antonio, hablaba con su hermana y su esposo. Estaba furioso y les dijo, mirándolos a los ojos:

—¡En serio! ¡Laura necesitaba que la protegieran de esa loca! ¡Se preocupan más por el qué dirán! —Antonio hablaba con un tono serio y frío.

La madre de Laura, Betty, con lágrimas en los ojos, intentaba decir algo ante su falta de responsabilidad y estupidez. Pero el padre de Laura, Roberto, intervino con un tono arrepentido, viendo a Antonio.

—Yo... yo no sabía que Laura era maltratada por Lorena. Me parecían buenas niñas Lorena y su hermana Blanca —dijo Roberto, nervioso y arrepentido de haber traído a su familia a esa vecindad y de haber metido a su hija en la boca del lobo.

Antonio vio a su cuñado y supo que haría promesas en vano y que no cambiaría. Sabía que seguiría bebiendo hasta matar sus neuronas. Dirigió su mirada a su hermana Betty, que no decía nada, solo estaba arrepentida. Él suspiró y dijo:

—En casa hablaremos de esto con seriedad —dijo en un tono serio y sin verlos a la cara. Sentía que debía salvar a su sobrina de esto, no quería oír otro caso de fanáticos religiosos que mataban o abusaban de un inocente y que la noticia fuera opacada, acusando a "modas estúpidas" o a un "show", sin que los responsables pagaran por sus crímenes.

Mientras tanto, en la vecindad, Lorena entró a su casa y vio a su hermana Blanca, rezando de forma enferma frente a un altar a la Madre de Dios. Con locura, sostenía un rosario con tanta fuerza que sus manos sangraban. Lorena se arrodilló a su lado para rezar, pero Blanca se detuvo y le dijo:

—¿Pudiste hacer que tu amiga Laura se uniera al camino de Dios? —dijo Blanca con arrogancia, esperando una respuesta.

Lorena balbuceó, viendo a su hermana con miedo, sabiendo lo que le esperaba. Tembló y dijo:

—No, no... Ella rechazó el camino de nuestro Señor.

Blanca, con ira, le soltó una cachetada, seguida de una patada en el estómago que hizo que Lorena se revolcara en el piso. Blanca, con el rosario en las manos y una locura desbordada, le gritó:

—¡Maldita estúpida! ¡Era tu deber traerla a nuestro templo! ¡Para tener más rebaño! ¡Mocosa estúpida! —gritaba mientras la golpeaba con el rosario.

Blanca levantó a Lorena del piso, la miró a los ojos y, usando chantaje emocional y blasfemando el nombre de Dios, le dijo:

—Hago esto porque te quiero. Porque Dios me lo pidió. Debemos tener a esa niña en nuestra congregación o tú y yo nos iremos al infierno. Debemos salvar a los niños de esas cosas vanas —dijo Blanca con una sonrisa demoníaca.

Lorena asintió. Tenía que obedecer a su hermana mayor. Tenía que traer a Laura a la "congregación sagrada de la Virgen María". No quería ir al infierno; quería ser parte de Dios, de Jesús y de María. Se limpió las lágrimas y salió de la casa, mientras Blanca rezaba con locura.

—Yo no iré al infierno. Yo seré buena y obligaré a Laura a unirse a nosotras —se dijo Lorena mientras se alejaba. Vio sus moretones y sonrió con una risa de locura. "Soy como los santos, una mártir que cumplirá su devoción ante Dios, Jesús y, principalmente, María. Mi hermana me ama por esto...".

Lorena se dirigió al portón viejo y oxidado de la vecindad para esperar a su ex amiga con una sonrisa que ya no era de inocencia, sino de locura y falsa esperanza.

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