Prólogo
Rusia, conocido como el país del pecado; secretos y corrupción que nadan en la superficie como lobos sedientos por una probada. Poder... codicia y una sola corona. ¿Quién será su dueño?
La Bratva, la Mafia Rusa.
Y si, al final, solo pudo ser él, aquel que con una sonrisa inocente y paciente se ha convertido de presa a cazador. Con unas hermosas alas negras que gotean la sangre de sus enemigos. Plumas negras que se extienden por cada rincón de Rusia, sí, él es el Rey.
Es solo que; sería más fácil que fuera todo, y no aquel hombre que le teme al sueño, envuelto en las sombras que lo persiguen, pero que aún así, allanó el camino del despertar de una cascara vacía; una mujer vulnerable y sin recuerdos, con una mente distorsionada y fragmentada.
En el abismo, mientras él busca la salvación en un lugar roto, ella busca encontrar las piezas rotas de su alma dividida.
"Éramos uno.
Ahora somos dos.
Si muero primero es porque él tomó mi vida, y si él muere es porque yo he tomado la suya.
Le pertenezco y él a mí."
Somos la Bratva