Capitulo 1: Atrapado por años
Se escuchan como goteaban gotas del techo por el vapor que emanaba las máquinas.
-¡VAMOOOOOOOOS!-
-¡VAMOOOOOOOOS!-
- SIGAN PICANDO, ESOS MINERALES NO SE ENCONTRARÁN SOLOS -
Esas eran palabras que escuchaba a menudo, muy a menudo, en toda esta mina llena de bultos mal formados de minerales, rocas y una que otra bestia espiritual de roca.Estalactitas colgando sobre nuestras cabezas y una que otra rata de caverna o gusano sobre la tierra que a veces pasábamos.
A saber qué más habrá, ya que estoy aquí atrapado por años y siempre hay más y más oscuridad infinita la cuál explorar.
En fin y al cabo es todo lo que conozco, ahora ya ni me acuerdo lo que era estar afuera, pisar césped, sentir un aroma dulce, mirar el sol,dormirse debajo de un árbol, o algo tan simple como ser "libre"... Eran cosas que aquí no se ponían en práctica.
Lo bueno que no dormíamos en el piso rocoso, teníamos campamentos, muchos campamentos con una fogata en el medio en cada una de ellas, teníamos agua y comida, o bueno, la necesaria... Si cumples con tus tareas diarias claro, los que se negaban a cumplir estás tareas o desobedecian en la más mínima cosa, a veces pasaban semanas sin comer o beber, aunque eso dependía de que tan grave era la ofensa para ellos.
Éramos personas, bueno, más que personas éramos esclavos, pero yo prefiero referirme así de nosotros para considerarnos más que simples trapos que se pueden usar y desechar a su antojo.
Cómo todos los días, me levanté de una cama de paja con una manta sucia por el polvo y la tierra. Camine hasta encontrar un pequeño charco de agua que se encuentra rodeado de rocas medianas.
Con mis manos cicatrizadas y magulladas por el pico que usaba todos los días. Junte mis manos en forma de cuenco, las sumergí en el pequeño charco de agua que se encontraba, mientras lo hacía, pude ver mi reflejo, todo seguía igual, nada ha cambiado.
El mismo rostro de siempre, con mi cabello marrón que ya me llega hasta los ojos, que estos mismo eran de un color rojizo potente. Una cara casi desnutrida ya que podía ver mis pómulos, me consideraba alguien flaco pero definido, llevaba puesto en ese momento una camisa blanca (o lo que se veía de un blanco casi inexistente en este sitio), pantalón azul ambos gastados y con un par de agujeros.
- Debería cortarme el cabello - pensé
Me lleve la mano al rostro dejando caer el agua que sostenía en mis manos, toque mi barbilla sintiendo pequeños pinchazos mientras lo hacía.
- y la barba me está creciendo de nuevo - pensé consecutivamente.
Lavandome la cara por fin, me dirigí a mi tienda cogiendo mi pico, guantes y mochila, preparado para cumplir mis tareas un día más, pero antes de ir, me dirigí a otras tiendas de campaña un poco lejos de la mía. Llegando a las otras tiendas de campaña me aproximé a una pequeña tienda, entrando sin avisar veo a una niña dormida con cabello rubio desordenado.
- sigue dormida, mejor la dejo descansar - pensé mientras la observaba con detenimiento.
Me dirigí a la zona de minería constante, pero ellos lo llaman "Rich In Minerals" no sé qué significarán esas palabras.
Comenzando a buscar por varios minutos un lugar donde poder picar los minerales, al final lo termine encontrando.
Me quité la mochila de la espalda y comencé a buscar mis materiales de trabajo: los guantes, un casco con linterna que estaba roto en la lentilla, un silbato y una lista de minerales.
Al ponerme los guantes y el casco cogí la lista de minerales y con la linterna rota del casco ilumine la lista, comencé a leer lo que tenía que buscar: 20 de Cronizorita, 10 de Flurorita, 10 de Cobre, 20 de Oro y 5 Aderita.
Al terminar de leer la lista cogí el pico que tenía en mi costado y comencé a picar durante un par de horas. Al rato de un largo tiempo escucho como un par de pasos se aproximan a mi dirección.
- ¡SEÑOOOOOR NEIL! - giro mi cabeza para ver quién me llamaba, aunque yo ya lo sabía.
Al iluminarla gracias al casco veo una niña de no más de 12 años, de altura pequeña, contextura delgada, cabello rubio recogido, ojos no tan grandes, usaba una camisa y un pantalón de color café, que le llegaba hasta las rodillas, ambos usados sucios y un poco rasgados.
La miro y digo:
- ¿Qué haces aquí Emma? -
- ¿Por qué no estás en el campamento con las demás chicas? -
Titubeó en contestarme pero antes de responder alzó la mirada y pude ver sus ojos de color marrones claros.
- Porque esas personas me dan miedo y no confío en ellos - me respondió.
- Ya, pero debes aprender acostumbrarte o charlar con ellos, porque si no estarás sola - le respondí.
Casi al momento dije con un susurro: - cómo yo en su momento -
Emma agachando un poco la cabeza dijo: -Lose Neil, solo que todavía no me acostumbro a qué tantas personas se me acerquen y quieran saber de mí a la "fuerza"-
La miré e inmediatamente entendí a lo que se refería, puse mi mano izquierda en su cabeza consolándola. Al fondo de la cueva se veía una luz aproximándose.
- Ven, creo que nos llamarán para comer- tras decir esas palabras fui primero mientras que Emma me seguía por detrás.
Sin darme cuenta ella aprovecho mi despiste para coger mi mano y dijo - oooooh espero que comamos algo más que esas galletas de trigo, no me gustan mucho -
Mientras la escuchaba me puse a recordar cuando yo también llegué a este lugar.
******
******
******
- Ey muchacho cómo te llamas? -
Mientras abría mis ojos con un poco de dificultad, el señor volvió a repetir
- Ey chico, ¿puedes escucharme? -
Tras escuchar al señor medio adormilado sentí como mi alma regresaba a mi cuerpo y lanzando un grito ahogado dije - ¡ALICE! -.
Mi cuerpo volvió a desplomarse contra el suelo rocoso, poco a poco viendo cómo más y más personas se acercaban más a mi, me desmayé. Solo pude pensar en lo último que dije momentos antes "Alice".
******
******
******
Una brisa fresca recorría mi cara mientras estaba acostado en el césped y escuchó una voz sorda.
- ¿Quién me llama? - pensé
- Neil vamooos, llegaremos tarde de nuevo - escuché, luego logré diferenciar otra voz.
- Si Neil, vamos amigo, hazle caso a Alice y levántate si no se enojara otra vez -
De repente me levanto exaltado, los dos niños delante de mí se asustan, uno de ellos de cabello corto, blanco como la nieve y ojos rojos me dice
- ¿Qué es lo que te pasa?-
- Nos diste un buen susto -
La otra niña de cabello largo, liso de un color rojo carmesí me mira a los ojos, gracias a eso pude diferenciar entre todo ese cabello rojizo, unos ojos fuertes y determinados de color verde esmeralda
- Levántate de una buena vez Neil - su voz un tanto molesta.
Me levanté de un salto mientras me guiaban al lugar al que íbamos.
- Lo siento, nunca más me quedaré dormido, lo juro -.