CAPÍTULO 1: UNA PEQUEÑA HABITACIÓN
Los ojos de Mario comenzaron a abrirse, pero algo no andaba bien.
No se encontraba en su habitación. Despertó en una celda con una cama, un retrete, una ducha y un pequeño agujero por dónde dejaba pasar aire. Las paredes eran de piedra, y de ellas emanaban finos riachuelos de lava. Entonces supo dónde estaba: Bowser lo había atrapado en su castillo justo en los calabozos.
Justo cuando se puso en pie se revisó a sí mismo. Sus ropas… ¡Ya no estaban!
Entonces escuchó un gemido, se giró y vio a Luigi dormido y también desnudo. Preocupado por él, fue corriendo para despertarlo.
M: “¡Luigi! ¡Vamos, bro, despierta!” Lo sacudió con suavidad.
L: Abrió los ojos. “¿Qué… qué ha ocurrido?” Entonces se percató de que no estaba en su cuarto y se levantó asustado. “¿¡D-DÓN-DÓNDE ESTAMOS!?” Miró a Mario y luego a sí mismo. “¿¡POR QUÉ ESTAMOS DESNUDOS, MARIO!?”
M: “N-no lo sé, pero cálmate. Ayúdame a encontrar una salida.”
L: “O-ok…”
Cuando Luigi se levantó, comenzaron a buscar una posible vía de escape. Palparon las paredes esperando que hubiese un botón escondido que abriese la celda en la que estaban, golpearon los muros… pero nada. ¿Cómo era posible?
Entonces, por arte de magia, literalmente, Bowser y Kamek entraron en la celda logrando que Luigi, asustado ante la figura de Bowser y avergonzado al estar desnudo, se escondiese detrás de su hermano con el fin de que le protegiese, ya que Mario no le tenía miedo al Rey Koopa.
B: “¿Os gusta vuestro nuevo hogar?” Preguntó con maldad y burlándose de los hermanos.
M: “Bowser. Era obvio que tú tenías algo que ver.” Respondió enfadado. “¿¡Qué es lo que quieres ahora!?”
B: “¿Acaso es obvio Mario? Quiero a la princesa Peach y al Reino Champiñón, y con vosotros estorbándome siempre nunca lo logro.”
K: “Por eso os lancé un hechizo de sueño instantáneo y así aprovechar para encerraros aquí.”
L: “P-pe-pero… ¿p-por qué nos habéis desnudado?”
B: “Digamos que… ¡Ahora seréis algo así como mis mascotas, y las mascotas no usan ropa!” Rio con esa malicia suya.
M: “¡No te creas que te saldrás con la tuya, Bowser! ¡Peach se dará cuenta de nuestra ausencia y nos salvará!”
B: “Mario, Mario, Mario. Mira que eres idiota.” Chasqueó los dedos, y Kamek les arrancó un trozo de piel. “Nadie vendrá a rescatar a dos cadáveres.”
L: “¿Q-qué… quieres decir? ¿N-nos vas a matar?”
K: “Todo a su tiempo, pequeño bigotudo de verde. Todo a su tiempo.” Bowser y Kamek volvieron a usar la magia teletransportadora para abandonar la celda dejando a los hermanos solos mientras sonreían maliciosamente.
L: “¿Qué habrá querido decir, Mario?”
M: “No lo sé, Luigi, pero algo me dice que esto supera concretes los planes de Bowser. Sigamos buscando por una salida. ¡Rápido!” Seguía buscando mientras que Luigi solo se quedaba quieto. “¡Vamos, Luigi! ¡Ayúdame!”
L: “Y-yo creo que alguien nos rescatará.”
M: “¿¡QUÉ!? ¿¡HABLAS ENSERIO!? ¡NO PUEDES PERDER NUESTRO TIEMPO SOLO POR ALGUIEN QUE JAMÁS NOS RESCATARÁ! Ni siquiera sé si este sitio sea en verdad una celda en los calabozos de Bowser. No sé si alguien puede oírnos.”
L: “¡S-solo… t-ten esperanza! ¡Sé que nos rescatarán! ¡Tienen que hacerlo! ¡Y-yo…!” Cayó de rodillas al suelo y comenzó a llorar por el miedo que sentía.
M: “¡WHOAH! ¡B-bro…!” Se arrodilló a su lado colocando su mano en su hombro y con su otro brazo rodeó a Luigi atrayéndolo hacia él para abrazarlo. “Shhh, tranquilo. Respira hondo. Yo también tengo miedo, pero estamos juntos. No dejaré que te hagan daño, ¿vale? Cálmate.
L: “¡Tengo mucho miedo, Mario!”
M: “Lo sé. Pero yo voy a estar contigo. Te lo prometo, saldremos de aquí.”
Hola.
Sé que este primer capítulo fue bastante fuerte, pero prometo que la historia tendrá un final feliz.
Seguid atentos a las actualizaciones.
Nos vemos 💕