Reino de cautivos

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Summary

Que pasaría si los humanos son la raza esclavizada, cazada y domesticada por las bestias que alguna vez llamaron salvajes. Los grandes reinos se alzan según la especie dominante, y entre ellos, el Imperio de los Felinos, una tierra de belleza letal, gobierna con arrogancia desde sus ciudades talladas en piedra y oro. Kael es un joven humano criado en el Palacio de Zarh-Tah, sirviente del linaje real de los tigres. Su vida, aunque enjaulada, parece más afortunada que la de otros de su especie: ha crecido como sombra y confidente del Príncipe Aryen, un majestuoso tigre blanco tan noble como salvaje, y posiblemente el único felino que ve en Kael algo más que una mascota. Mientras tanto, tensiones entre el Reino de los Felinos y la Confederación Canina, liderada por los lobos del norte, comienzan a hervir. Se habla de invasiones, de alianzas rotas, de cacerías cruzadas. Y en medio del caos político, Kael se ve arrastrado a una red de traición, profecías y antiguas guerras olvidadas. Los humanos no son solo víctimas. Algunos han aprendido a fingir obediencia. Otros han creado santuarios secretos en las montañas. Y unos pocos, los más peligrosos, están dispuestos a incendiar el mundo animal desde dentro. Y Kael debe decidir: traicionar al único felino que ha amado como a un hermano, o despertar el rugido de una humanidad dormida por generaciones.

Genre
Adventure
Author
Harley
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

El mundo, tal como lo conocemos, es un teatro de vanidades. Detrás de cada rostro se oculta una máscara, un reflejo distorsionado de lo que anhelamos ser... o tememos mostrar. No es que seamos todos falsos; es que hemos aprendido a imitar lo que nos rodea. Y lo que nos rodea, con frecuencia, es corrupción, brutalidad y engaño.

Llevamos la imperfección en la sangre, como una herencia antigua que aún no hemos logrado romper. Por eso, nos escandaliza la pureza de los animales, su brutal honestidad, su forma de existir sin máscaras ni excusas. Ellos no mienten. No conocen el disfraz ni la pose.

Y sin embargo, nos hemos erigido sobre ellos como amos. Hemos trazado una línea invisible que nos separa —la del pensamiento, la de la invención—, y con ella justificamos el dominio, la caza, la esclavitud y la arrogancia. Hemos olvidado que su dolor no necesita palabras para ser real.

Solo cuando uno de los nuestros se halle en su lugar, solo cuando sufra en su carne lo que ellos sufren en silencio, comprenderemos la magnitud de nuestro error.

En medio del torbellino de ideas que cruzan mi mente como relámpagos en la tormenta, una surgió con fuerza y propósito. Una historia que no solo merece ser contada, sino que tal vez —solo tal vez— contenga un espejo en el que podamos vernos tal como somos.

Que esta narración despierte algo en ustedes. Que al recorrer sus páginas, sientan lo que yo sentí al forjarla: asombro, dolor... y una chispa de esperanza.

ATTE: Harley T. Brown