🕯️1• "𝐸𝐿𝐿𝒜 𝒱𝐸 𝐿𝒪 𝒬𝒰𝐸 𝒩𝒪 𝒟𝐸𝐵𝐸"🕯️
Lisa despertó empapada en sudor frío. La habitación estaba a oscuras, pero no necesitaba ver para saber que eran exactamente las 3:17 a.m.
Siempre era a esa hora.
La hora de las visiones.
La hora en que el velo se rompía y lo que no debía ver... se mostraba.
Había algo nuevo esta vez. Algo más crudo. Más cercano.
Un cuerpo. Una cruz invertida dibujada en la palma de una mano.
Un farol roto.
Una silueta en la niebla.
| "Ella ve lo que no debe. Siléncialas", susurró la voz.
Lisa se llevó las manos a los oídos, como si eso pudiera borrar el eco, pero las palabras se habían tatuado en su mente. Su corazón latía como un tambor de guerra. Porque esta vez, no solo había visto una escena.
Había sentido miedo... pero no el suyo.
Era el de la otra persona.
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Cuando el sol se asomó sobre los altos edificios del campus de St. Marcellus, la vida siguió como si nada hubiese pasado. Estudiantes apresurados con mochilas llenas de libros que jamás abrirían, cafés en vasos de cartón, y conversaciones huecas que buscaban evitar la realidad.
Pero Lisa caminaba entre ellos como una sombra.
—¿Dormiste algo, Blackwood? —preguntó Max, mientras se le unía en el sendero hacia el edificio de Letras.
Ella negó con la cabeza.
—Otra visón —añadió, sin rodeos.
Max soltó una risa nerviosa. Estaba acostumbrado a los silencios densos de Lisa, pero no a sus ojos grises cuando hablaba de "ver".
—¿Algo más fuerte esta vez?
—Alguien... va a morir —susurró.
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A las 10:12 a.m, las alarmas no tardaron en sonar. Literalmente.
Las puertas del campus se cerraron. Un rumor, luego un grito, y pronto todos hablaban de lo mismo: una estudiante había desaparecido.
Lisa sintió que el piso se inclinaba bajo sus pies.
—Nora Castillo —escuchó decir a una profesora, temblando.
Lisa retrocedió. La última vez que vio a Nora fue tres días antes. Habían compartido un café rápido, hablando de lo "extraño" que estaba el ambiente últimamente, y del nuevo grupo de "católicos" que se estaba formando bajo tierra en la universidad: "La voz del Arrepentimiento". Un nombre que parecía salido de una secta de película.
Ahora Nora había desaparecido.
Y Lisa... lo había soñado.
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En otra parte del campus, Leo revisaba su celular mientras ignoraba a sus compañeros en la biblioteca. El mensaje llegó sin previo aviso. Solo dos palabras:
| "Ella ve."
Frunció el ceño. Era el tercer mensaje. No había firma. No había número.
Pero sabía perfectamente a quien se refería.
Lisa Blackwood.
La chica que decía tener visiones.
La que soñaba con cosas que luego aparecían en los periódicos.
Y ahora, alguien la estaba observando.
O peor: alguien quería hacerla callar.
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Esa noche, Lisa no encendió la luz de su habitación. Se sentó frente al espejo, envuelta en la oscuridad, como si espera una respuesta. Su rostro parecía más pálido de lo normal, más ausente.
Y entonces, el espejo... cambió.
No mostró su reflejo.
Mostró un altar.
Una capilla cubierta de sombras.
Una cruz de hierro goteando sangre.
Un ojo abierto, flotando sobre un libro antiguo.
| "No debería ver esto, Lisa", dijo la voz, suave y cruel.
"Pero ya viste demasiado."
"Y ahora, tienes que elegir..."
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Una sombra cruzó la habitación.
Lisa se giró bruscamente.
La puerta seguía cerrada.
Pero sentía que no estaba sola.
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Incógnita. ☕️
