Capitulo 1: ¡Feliz aniversario, mi amor!
Este capitulo esta narrado en forma presente, sin embargo, las negritas son Adrian hablando en un programa de streaming mientras que las comunes describe las acciones de Pedro.
Black Bathing Suit - Lana del Rey.
Pedro mordía su labio mientras aguantaba un suspiro que amenazaba con escapar. Se encuentra disfrutando del momento, porque así era él, un hombre de placeres simples, algo que su esposo no entendería jamás. El apartamento está sumido en una penumbra dorada que filtra las cortinas semi-abiertas, creando un ambiente íntimo y clandestino.
—Sí, así, seguí, dale. —murmura Pedro mientras está parado desnudo, su mano se dirige a la cabeza de una persona que está arrodillada frente a él. El contraste de su piel blanca contra la luz tenue resalta cada músculo de su torso velludo. Puede sentir como su pene es envuelto por una húmeda boca, su pene está erecto y palpitante, los vellos de su zona íntima se encuentran húmedos por la saliva y el sudor corporal. —Aguantá, así. —es lo que ordena Pedro mientras oye al extraño tener arcadas, su respiración se vuelve más agitada. Pedro hace más presión, buscando obtener mas placer, mientras el sujeto parece le aprieta la pierna con la mano para que lo suelte.
El vago que está arrodillado tiene los ojos llorosos pero no se detiene, sus manos se aferran a los muslos peludos de Pedro mientras lucha por mantener el ritmo. El sonido húmedo llena la habitación junto con los gemidos contenidos de ambos.
—¡Bienvenido Adrian! —es una voz bastante grave y carismática lo que le saluda, junto con el equipo técnico que ajusta los micrófonos. El estudio es pequeño pero profesional, con luces LED que crean un ambiente cálido y acogedor. —¿Cómo estás?
—Un poquito nervioso, Marce. —hace una pausa mientras siente su cuerpo temblar ligeramente, sus manos perfectamente manicuradas se aferran al borde de la silla, sus uñas pintadas de un rosa pastel brillante.—Pero me alegro de estar acá.
Adrian había sido invitado a "Tarde de Mates", un programa de streaming local que se había vuelto viral en las últimas semanas. Siendo un famoso youtuber de pueblo que se mudó a la gran ciudad hace 7 años, mientras subía tutoriales de maquillaje y reaccionaba a famosos, jamás pensó que crecería tanto. Sus ojos cafe oscuro y felinos, delineados a la perfección con un smokey eye dorado, recorren el set nerviosamente. Estar ahí lo hace temblar; únicamente de él depende su carrera artística. Aunque constantemente está haciendo colaboraciones y produciendo en redes sociales contenido, debería estar acostumbrado pero no lo esta. Adrian es una máquina que ha aprendido de los errores del pasado y ha resurgido como los mejores, mientras otros youtubers simplemente se estancaron y otros decidieron hacer contenido para adultos, él siguió apostando por las redes sociales porque no sabía hacer otra cosa...
—Mirá, antes que nada tengo que decir que sos mucho más lindo en persona —comenta Marcelo con una sonrisa que no llega a sus ojos.—En los videos se te ve más... ¿cómo decirlo?
—¿Más qué, Marce?—Adrian arquea una ceja perfectamente depilada, su voz mantiene un tono juguetón pero hay una tensión sutil.
—No sé, más artificial. Acá se te ve más natural.
El comentario cae como una piedra en el estudio. Adrian sonríe pero sus nudillos se blanquean al apretar el mate que le pasaron. Como sí fuera un presagio de que las cosas se saldrían de control...
—Date vuelta. —ordena Pedro con voz ronca y el sujeto que está ahí, también desnudo, lo hace sin dudar. Su piel contrasta con las sábanas blancas arrugadas. —Ponete en cuatro. —Pedro se posiciona detrás de él, sus manos grandes y velludas acarician la espalda sudorosa del otro hombre antes de comenzar a introducir su pene erecto, largo y venoso sin protección en el cuerpo de aquel sujeto con el que había quedado para tener relaciones sexuales a través de una aplicación.
El extraño gime y se arquea, sus músculos se tensan al recibir a Pedro. El sonido de respiraciones entrecortadas llena la habitación junto con el crujir de la cama.
—Más fuerte, papi —susurra, y Pedro responde con una embestida más profunda que los hace gemir a ambos.
—¿Te gusta puta? Mostrame como me abris tu orto para mí.
Y el sujeto poso sus manos en sus nalgas y las abrió. Pedro siguió. Aquello lo excitaba más.
—Dale puta movete. —Ordena Pedro con una voz gruesa, y gurutal, como si fuera un jugador de basquetbol profesional.
—Sos bastante simpático, Adri. —comenta Lujan, la co-conductora del programa, una mujer de unos 40 años con el pelo teñido de rosa chicle. —Pensé que eras una diva, como dicen por ahí.
—Y lo soy, Lu, lo soy. —Adrian ríe y hace un gesto dramático con la mano, relajándose un poco. Intentando restar importancia.
—¿Y cómo es eso de ser diva pero del interior? Porque vos sos de Formosa, ¿no? —pregunta Marcelo mientras toma mate.
—Del Chaco, en realidad. Y mirá, ser diva en el interior es todo un arte —Adrian se acomoda en la silla, cruzando las piernas. —Tenés que brillar donde nadie espera que brilles. Yo empecé haciendo videos en el patio de la casa de mi abuela, con la cámara del celular y un espejo roto como aro de luz.
—¿Y tu familia qué decía?
—Uh, ese es todo un tema... —la sonrisa de Adrian se desvanece por un segundo pero vuelve aparecer mas radiante que nunca, intentando desviar aquel tema doloroso que le hace mal... —Pero bueno, acá estamos, ¿no?
El sonido de pieles chocando se intensificaba en el apartamento. Pedro había encontrado su ritmo, sus manos se aferraban a las caderas del otro hombre mientras sus embestidas se volvían más intensas y desesperadas.
—Así, así, no pares —gemía el extraño, su voz entrecortada por el placer y el esfuerzo.
Pedro sentía cómo el sudor le corría por la espalda y el pecho. El calor del cuerpo del otro, la fricción, los sonidos... Todo lo transportaba lejos de su vida cotidiana, lejos de las responsabilidades y las expectativas de estar casado.
—¿Qué se siente estar casado?—preguntó Marce de repente, la primera pregunta personal que no estaba en los planes de contestar. Adrian se pone nervioso, sus ojos felinos se abren un poco más. —Me imagino que entre hombres es más facil todo jajaja, ya sabes, no hay que pasar por el cambio de humor de las mujeres y eso. —Añadio Marce, que al parecer buscaba que cancelen su programa a toda costa. Y es lo que pasa cuando tenes a un presidente pelotudo, cualquier imbecil se da el lujo de hablar boludeces sin pensar.
—¿En serio vamos a hablar de eso?—pregunta Adrian, tratando de mantener el control. Aunque su voz sono mas chillona que de costumbre como si se tratara de una broma, intercambio miradas con Lujan.
—Dale, boludo, somos todos amigos acá. —insiste Marcelo con una sonrisa que Adrian encuentra cada vez más molesta.—Yo estuve a punto de casarme pero no funciono, ella era una loca celosa que no me dejaba trabajar..
—Es hermoso—responde finalmente Adrian, su voz se suaviza.—Estoy casado con un hombre que amo y creo que él me ama.
El estudio se llena de un silencio incómodo por un momento. Porque las preguntas personales no estaban dentro de lo previsto.
—Awwwwww —añade Lujan, rompiendo la tensión. —¿Cuántos años llevan juntos?
—Llevamos 3 años de casados, pero lo conozco desde hace tiempo. —Adrian juega con su anillo de casamiento, un simple anillo de oro blanco.
—¿Y cómo es él? Porque nunca lo mostrás en redes. —Lujan se inclina hacia adelante, genuinamente interesada.
—Es atento, un caballero, alto, musculoso y totalmente activo. ¿Sabes lo dificil que es encontrar eso en la comunidad gay? Jajaja, ademas que cuida su cuerpo y cuida el mío.—los ojos de Adrian brillan al hablar de Pedro, su voz se vuelve más dulce. —Es médico, bueno, estudiante de medicina. Es más reservado que yo, prefiere mantenerse alejado de las redes.
—¿Y no le jode que vos seas tan público? —pregunta Marcelo, masticando un vigilante.
—No, él me entiende. Sabe que esto es mi trabajo, mi pasión.
Mientras tanto, en el apartamento, Pedro estaba llegando a su límite.
—Estoy por correrme —murmura contra el cuello sudoroso del extraño, su respiración caliente contra la piel morena.
—Ah, sí papi, dale, correte dentro mío, soy tu perrita —dijo el sujeto con voz entrecortada, y Pedro lo hizo. Se corrió dentro de él mientras liberaba su ser con un gutural sonido de placer, arrastrando palabras roncas consigo. Su cuerpo se tensó y luego se relajó completamente, cayendo sobre la espalda del otro hombre.
Se quedaron así unos minutos, respirando agitadamente, el olor a sexo llenando la habitación.
—¿Es difícil la carrera de influencer?—pregunta Lujan mientras Marcelo hace chistes por lo bajo que irritan a Adrian.
—Cuando empecé se decía youtuber, ahora los tiempos cambian y constantemente tengo que adaptarme —Adrian respira profundo. —Hay nuevas personas todo el tiempo y es difícil por ahí mantenerse... Pero lo intento. ¿Sabés? Yo no pude estudiar una carrera universitaria, apenas terminé el colegio, lo hice de noche. La primera vez que vine a Buenos Aires, ni siquiera tenía dinero, ni dónde quedarme, había recibido un email de Youtube que me invitaba a aparecer en uno de esos videos promocionales. ¿Puedes creerlo? Ni siquiera empezaba a monetizar por completo, tampoco sabía cómo hacerlo... Por suerte una fan me recibió y el resto es historia.
—Esa fan era lesbiana, ¿no? —interrumpe Marcelo con una sonrisa burlona. —Siempre pasa eso.
—No, Marcelo. Era una mujer muy dulce que creía en mi contenido —Adrian mantiene la compostura, pero hay fuego en sus ojos. —Ademas tambien limpiaba su casa hasta que encontre un trabajo de secretario en un consultario medico.
—Uy, perdón, no quería ofender —Marcelo levanta las manos fingiendo inocencia.
—¿Por qué no terminaste el colegio la primera vez? —pregunta Lujan, tratando de cambiar el rumbo de la conversación.
—Porque en ese momento recibía muchos golpes y me bardeaban compañeros por subir videos... —la voz de Adrian se quiebra ligeramente. —Se burlaban y dañaban mi salud mental. Era un adolescente gay que hacía videos en Youtube en un pueblo del interior donde ser diferente te convierte en blanco de todo el mundo...
—¿Y tus papás? ¿Te apoyaron?
—Nunca lo hicieron—Adrian traga saliva. —Aunque volví a conectar con ellos cuando tuve mi primer contrato y mi placa de Youtube, jamás lo aceptaron por completo. Para ellos soy el hijo raro que se fue a Buenos Aires a "hacer el ridículo".
—Wow... Es una historia muy difícil —añadió Lujan mientras Marcelo hacía uno que otro comentario estúpido sobre "la plata que debe ganar ahora".
—Sí, qué se yo, lo intento. Al final del día, tengo una familia elegida que me ama, tengo mi esposo, tengo mi trabajo... No está mal para un "mariconcito del interior", ¿no? —la sonrisa de Adrian era de alegría pura, porque el consiguio lo que consiguio lavando pisos... Nada fue regalado, no venía de una familia de plata, no tenía contactos, era solo él y su creatividad contra el mundo que siempre quería consumirlo, devorarlo por completo dejar al desnudo cada detalle de su vida privada cosa que odiaba pero necesitaba comer...
En el apartamento, después de unos minutos de silencio post-coital, Pedro se separó del extraño y comenzó a buscar su ropa.
—Eu... —empezó Pedro mientras se ponía los boxers, evitando el contacto visual. —No le digas a nadie de esto. Yo estoy en una especie de relación, mejor si nadie se entera.
—Tranqui rey, sí a vos no te importa tu relación, a mí menos.
Pedro se quedó callado, sorprendido por la reacción.
— ¿Sabés qué? Sos un forro —continuó Pedro enojadisimo, mientras se vestía rápidamente.
—Tu novio o lo que sea merece saber qué clase de basura está con él.
Sin decir más, el extraño se vistió y se fue, dejando a Pedro parado en el medio de la habitación, semi desnudo y confundido.
La entrevista no fue como Adrian la planeó, para nada... Jamás pensó que se tocarían temas privados de esa manera tan invasiva. En primer lugar, no debió haber ido... Los comentarios de Marcelo habían sido cada vez más incómodos y las preguntas sobre su vida privada habían cruzado límites que él no había autorizado.
Entró en X desde el Uber que lo llevaba a casa y vio como sus seguidores hablaban del streaming. Los comentarios estaban divididos: algunos atacaban los comentarios estúpidos de Marcelo y otros lo defendían diciendo que "solo estaba haciendo su trabajo". Adrian le dio me gusta a los tweets que lo defendían y bloqueó a algunos haters particularmente agresivos. Sobre todo en estos tiempos de violencia digital, desde que asumió el payaso con la putita de genocidas en la presidencia, el odio se había incrementado y hasta había una fijación en él.
Sus manos temblaron ligeramente mientras escribía un tweet:
"Gracias por el amor y el apoyo siempre, familia virtual 💕 Algunos no entienden que detrás de la cámara hay una persona real con sentimientos reales. Los amodoro".
Subió las escaleras hasta su departamento con una mezcla de agotamiento emocional y expectativa. Tal vez Pedro le haría una sorpresa por haber completado la entrevista, tal vez habría preparado algo especial... Por su aniversario...
Pero al abrir la puerta se encontró con el vacío absoluto. No había flores, no había cena, no había ni siquiera la presencia de Pedro. El apartamento olía raro, había una ventana abierta que él no recordaba haber dejado así, y las sábanas de la cama estaban tendidas y arrugadas de una manera extraña.
Adrian se quedó parado en el umbral, con su maquillaje aún perfecto pero sintiendo cómo algo en su interior se desmoronaba lentamente.
—¿Pedro? —Pregunto entrando hacia el apartamento vacío, con su voz resonando en el silencio.
Y nadie respondió...
Narcissues;
¿Alguna vez sentiste que tu vida pública y tu vida privada eran dos personas distintas? ¿Cómo lo manejaste?
Adrián es un sobreviviente, pero también es parte de un sistema que premia la exposición constante. ¿Hasta dónde creés que debe llegar la 'autenticidad' en las redes?