Capitulo único
Hace un tiempo habia un chico llamado Paul. Paul era un joven de 22 años de edad, que trabajaba en un café. Pero de cariño le decian "Ideal". Ya que el siempre era "perfecto" como decian las personas de su alrededor, ya que Paul hacia varías cosas en el café al mismo tiempo y sin cometer errores o tener quejas de superiores. Definitivamente el "ideal". Pero todos sabemos que nadie en esta vida es perfecto y que todos cometemos errore. Y eso un dia la vida se lo demostró a Paul.
Un dia Paul estaba en el café, ya era de noche. El dueño del café se acerco a Paul para hablar con el.
— Paul, ¿Tienes un momento?
Pregunto el dueño de el café.
— Claro señor. ¿Que necesita saber?
— Es sobre ti muchacho. Veo que trabajas mucho aqui y e decidido que te tomes unas vacaciones.
— No. No se preocupe señor, no las necesito, estoy bien asi trabajando para usted.
— No, insisto, tomate unas vacaciones por 2 semanas. Para que despejes la mente un rato.
— No, en serio señor. Gracias pero no las acepto.
— No me queda de otra que la aceptes a las malas muchacho. O las aceptas o te despido de la cafetería.
Paul se queja pero a regañadientes acepta.
— Esta bien señor. Acepto las vacaciones.
— Está bien joven. Nos vemos en dos semanas.
Después de que Paul aceptara esas dos semanas de vacaciones se sentía un poco estresado si asi lo podemos decir. Ya que Paul le encanta hacer oficio o tener algo que hacer, asi que en un momento desesperado, el cometio una locura.
El decio ir de aventuras a un campo lejano donde el vivía antes. Quedaba lejos del pequeño pueblo de donde vivia antes. Paul empacó algunas prendas ropas y viveres para después irse.
Decidió irse caminando para mantenerse entretenido. Pero el no contaba de que este viaje todo saldría mal.
Cuando el iba llegando a donde vivía antes, se dió cuenta que muchas cosas habían cambiado. El camino hacia el campo ya no existía, ahora simplemente era un gran huerto y las casas fueron derrumbadas, pero para su suerte habia una pequeña choza. Paul va rápidamente y toca la puerta de la choza y le atiende un señor.
— ¿Que le puedo ofrecer joven?
— ¿Que le paso a las casas que habian aquí antes?
— Ah, bueno jóven. Yo derrumbé esas casas para poner mi huerto, ya que las personas que estaban allá fallecieron por una enfermedad rara.
— Pero yo vivi 18 años ahi y nunca me enferme.
— Bueno joven, usted es un afortunado.
— Podría ir yo a ver por lo menos un ultimo vistazo, extraño donde yo vivia antes.
— Claro que si joven, tómese su tiempo.
Paul sin pensarlo dos veces. Fue corriendo hacia el campo. Después de buscar unos pocos segundos encontro un lugar del campo donde no era un huerto todavía y decidió acostarse en la hierba donde el se acostaba de niño. Simplemente lloro porque en estas tierras a el le enseñaron a ser perfecto pero con muestras de amor. Por primera vez Paul no pudo hacer algo que no lo pudo controlar.