1🫧
– ✦ –
Ser un omega lleno de bondad, calidez y un amor desbordante para ti simplemente no fue suficiente. Mi corazón, que latía con una pasión inmensa y pura, se entregó por completo, anhelante de ser correspondido con la misma intensidad. Creí que ese amor era un tesoro, una fuente inagotable de felicidad, pero para ti, Satoru, era simplemente una promesa vacía.
– ✦ –
El Encuentro que Lo Cambió Todo
Conocerte aquel día fue, para mí, lo más hermoso que pudo haberme pasado. Te veías tan frágil, tan sumido en la tristeza, porque el "amor de tu vida" te había dejado plantado, por el caprichoso destino que lo había unido a otra persona.
Destino....
Eso lo decides por tu propia cuenta y en ese momento en el que te ví fue que yo decidí que serías mi destino, yo tenía mucho amor para darte yo podía escucharte darte un hombro siempre que estuvieras triste yo podria consentirte en lo que quisieras.
Yo puedo hacer todo lo que tú me pidas porque yo Te amo con locura.
Escucharte aquel día, con esa voz suave, pedirme que fuera tu pareja... fueron las palabras más hermosas que jamás había oído. Había esperado tanto tiempo por ese momento, por escuchar esas palabras salir de tus labios. Era como si un sueño, un anhelo profundo y secreto.
- Yuji, quiero empezar una vida a tu lado. Si me lo permites, puedo hacerte inmensamente feliz. Quiero que permanezcas conmigo el resto de nuestras vidas, porque tú has sanado mi corazón herido de la manera más hermosa y delicada. Por eso, quiero pedirte que seas mi pareja - todo aquello se sentía exactamente como lo había soñado. Estábamos frente a un lago sereno, de día de picnic, rodeados por la delicada belleza de los cerezos en plena Florencia que creaban una atmósfera casi irreal.
-¿Sabes cuánto tiempo esperé por esto, mi querido Satoru? ¡Definitivamente es un sí!- grité, con el corazón a punto de salir de mi. Salté, dando pequeños brincos de alegría, y me lancé a tus brazos, llenándote de besos, de besos que transmitían toda la felicidad y el alivio que sentía. Estaba inmensamente feliz. Todo parecía perfecto, y así fue por varios años.
– ✦ –
"Omega Defectuoso"
La felicidad, sin embargo, no duró mucho, en el momento en que me enteré de la cruda verdad: era un omega defectuoso, incapaz de concebir, incapaz de dar a luz una nueva vida. En ese momento, la vida ya nos había unido en matrimonio. Estaba casado con mi Querido alfa, Satoru, el hombre al que había amado con cada fibra de mi ser.
-Lamento esta noticia- dijo el doctor, con una voz cargada de pesar que apenas lograba disimular la sentencia. Llevábamos tanto tiempo intentándolo, soñando con una pequeña vida que uniera aún más nuestros caminos. Pero a medida que el tiempo pasaba, los intentos fracasaban, tú, te volvías cada vez más agresivo, más hiriente. Tus palabras se transformaron en espinas afiladas que se clavaban en mi alma, dejándome heridas invisibles pero profundas.
Pero yo no estaba dispuesto a dejarte. Siempre estaba la posibilidad de adoptar, de crear una familia a nuestra manera, o simplemente de ser nosotros dos, juntos, bastándonos el uno al otro. Para mí, la felicidad solo existía si tú estabas a mi lado. Sin embargo, pronto me di cuenta de que ese sentimiento no era recíproco.
Nunca lo fue...
"Esto me está hartando", fueron las únicas palabras que salieron de tus labios antes de abandonarme, de dejarme solo, sin una palabra de consuelo, sin un apoyo, como yo siempre te lo había ofrecido.
Ese día no regresaste a casa.
Ni el siguiente día.
-¿Dónde te encuentras, cariño? Tu amado esposo espera por ti- murmuré, sentado junto a la puerta, la esperanza aferrándose a mí esperando tu regreso.
Intenté llamarte tantas veces, pero mis llamadas quedaron sin respuesta.
Mis mensajes se quedaban en visto, ignorados, como si mi existencia misma te fuera indiferente.
Una semana se sintió como una eternidad, cada minuto era una agonía.
Pero entonces, regresaste. Y para mí, tu regreso fue como si el color volviera a mi vida, como si un rayo de sol rompiera las nubes más densas.
-Esposo mío, ¿cómo has estado?- dije, acercándome, anhelando tu cálido aroma, tus mimos reconfortantes. Pero solo me apartaste, tu rechazo fue un golpe en seco a mi corazón.
-Ahora no-, fue lo único que pronunciaste antes de dirigirte a la habitación y desplomarse en la cama, cayendo en un sueño profundo y silencioso.
Llegué a la habitación, te acomodé, te quité las prendas que pudieran incomodarte. Mi único pensamiento era que estabas cansado. Un alfa trabajador, por supuesto que estaría agotado.
Por supuesto que no tenía nada que ver con mi "defecto", ¿verdad? Me dirigí a la cocina, decidido a prepararte tu cena favorita.
Hoy mimaría a mi querido esposo, porque se lo merecía.
-Querido-, te moví suavemente. -Te preparé tu comida favorita-. Pero tú solo te volteaste, ignorándome por completo. -"¡Satoru!"-, dije, con la voz un poco más alta. Nunca rechazabas tu comida favorita.
-¡¿Qué quieres, maldita sea?!-, gritaste, mirándome con desprecio, una mirada que me perforó el alma. -¿No entiendes la situación o qué? No necesito nada. Solo quiero que me dejes en paz.-
"Un día cansado", pensé. "Sí, solo es eso. No debo preocuparme. Debo dejarlo descansar..."
Pero la verdad, cruel y despiadada, se abrió paso en mi mente: "Tu estúpido omega esperando como estúpido por tu presencia, y tú solo apareces con un apestoso olor a otro omega y a alcohol." Son palabras, que no pronuncié, quedaron en mi interior.
Salí de la habitación, bajé a la planta baja lo más rápido que pude y con rabia, tiré la bandeja al suelo.
El estruendo resonó en el silencio de la casa, un eco de mi desesperación.
Maldito omega que osaba regresar adonde no pertenecía.
Ese maldito olor que tantas veces te escuché describir cuando te consolaba, cuando estabas roto por su amor perdido. Ese maldito olor a rosas que tanto te atraía, que tanto deseabas desde siempre.
Lloré toda la noche, con el alma hecha pedazos. ¿Cómo podía todo desmoronarse tan rápido? ¿Qué había hecho yo para merecer esto?
– ✦ –
-Te ves mal, amigo-, mencionó Nobara, su voz llena de preocupación al verme con los ojos hinchados. -¿Todo bien?-
-Esa rata albina no te hizo nada, ¿verdad?-, intervino Megumi, con su tono protector.
-No me ha hecho nada. Simplemente son unos altibajos que toda pareja tiene-, reí con amargura, una risa que no ocultaba mi dolor. -¿Quién no se pondría así al saber que eres un maldito omega defectuoso, jaja? Todo el mundo se pondría así-, dije, mirándolos, esperando que comprendieran la profundidad de mi cinismo.
-¡No eres un maldito omega, Yuji! Que no puedas tener un bebé no significa que no deban valorarte igual. Eres el omega que todo alfa querría tener: eres atento, cariñoso, irradias alegría, cocinas delicioso, eres divertido, eres hermoso, ¡eres perfecto!-, exclamó Nobara, visiblemente enfadada por mis palabras, mientras Megumi asentía enérgicamente, afirmando cada una de sus palabras.
-Gracias por sus lindas palabras chicos-, les dije. Era reconfortante escucharlo de mis mejores amigos, pero en el fondo, lo único que deseaba era escuchar esas palabras de él, de Satoru...
La tarde la pasamos entre pláticas y cafés, una tarde agradable que hubiera sido perfecta... si el dolor no me hubiera acompañado como una sombra constante.
– ✦ –
La Soledad del Sofá y el Límite de mi Paciencia
Llegué a casa tarde, no era mi intención. Soy un esposo responsable, y debía tener una deliciosa cena lista para mi esposo. Por suerte, aún no había llegado.
Y no llegaría pronto ya se había vuelto una costumbre.
Eran las dos de la mañana y yo estaba en el sofá, sumido en los recuerdos de aquellas noches maravillosas en las que nos recostábamos en ese mismo sofá, abrazados, entre besos y caricias. Todo era tan cálido, tan nuestro.
"¿Cuándo fue la última vez que nos quedamos así?", me pregunté en la soledad de la sala. "Creo que ya fue hace un mes, tal vez dos o tres. ¿Cuándo fue la última vez que te besé, querido Satoru, o cuándo fue la última vez que tú me besaste con tanto amor?"
Fue hace mucho tiempo.
Llegaste una hora después. No hubo ni una palabra, ni siquiera te percataste de mi presencia. ¿Tan insignificante era para ti?
Acumular la ira es, definitivamente, algo terrible. Y mi límite, mi paciencia, no era ilimitada.
Me acosté a tu lado, oliendo tu cabello, tu hermoso cabello. Antes, tú lo hacías cuando dormíamos de cucharita; olías mi aroma, luego mi cabello. Un recuerdo tan bello, ahora empañado por la amargura.
-Dame la fuerza para poder soportar esta dificultad. Yo sé que tú me amas y te darás cuenta. Solo debo esperar-, me susurré a mí mismo, aferrándome a una esperanza que se desvanecía.
– ✦ –
La Visita Inesperada y Una verdad Dolorosa
Ver a ese asqueroso omega en nuestra puerta fue repugnante.
-Hola, Yuji, ¿cierto?-, se atrevió a sonreír, como si se estuviera burlando de mí, gozando de mi miseria.
"¿Te vienes a burlar de mí, acaso?"
-¿Nos conocemos?-, respondí, aunque claro que sabía quién era. ¡Descarado! Venía a restregarme en la cara que tenía la atención de mi esposo, de mi querido esposo.
-Me presento, mi nombre es Suguro Geto. Sé que es muy descarado de mi parte, pero necesito hablar contigo. Sé que sabes quién soy-, dijo, y lo dejé pasar. Se acomodó en el sofá, con una confianza que me irritaba. -Sé que eres el esposo de Satoru, y sé que cuidaste de él mientras no estaba. Pero sabes que él y yo siempre nos hemos amado, ¿verdad? Y vengo a pedirte que le des el divorcio a Satoru-.
-¿Por qué piensas que aceptaré esta estupidez?-, dije, mirándolo amenazante. -El omega que lo dejó a pocos meses de casarse... ¡Ah, no me hagas reír! Me costó tanto conquistar a ese alfa, porque todo el tiempo hablaba de lo maravilloso que era el omega que lo dejó plantado. No pienso dejarlo porque tú me lo digas.-
-No solo seré yo quien te lo pida-, dijo, mirándome con la misma amenaza. -Él también lo hará, porque él sigue amándome, ademas yo sí podré darle lo que tú no podrás, nunca." Escuchar esas palabras hizo que perdiera el control.
¿El mundo estaba en mi contra?
¡Posiblemente si!
Justo cuando me abalancé sobre él para descargar toda la ira que había acumulado, llegaste tú.
Todo fue rápido, todo fue tan decepcionante.
Me apartaste bruscamente y solo te preocupaste por él.
¡Qué irónico, qué malditamente doloroso!
-¿Qué haces, Satoru? Tú deberías de preocuparte por mí, no por él-, dije, mi voz apenas a un hilo. -Soy tu esposo, eres mi esposo.- Solo lloré y lloré, y nunca llegaste a consolarme, a abrazarme, tal como yo lo hice cuando lloraste desconsolado por él.
¿Tan poco fui para ti?
Llorar es un asco.
Llegaste horas después, y solo llegaste enfadado. Yo era la víctima.
-¡Enloqueciste!-, gritaste. -¡Él está embarazado, y por tu culpa casi pierde a mi bebé!-
...
...
...
...
¿A su bebé?
...
...
...
...
-¿Tu bebé?-, pregunté con un dolor que me desgarraba por dentro. -Pero tú estás casado conmigo. Tú me amas a mí. ¿Por qué tendrías un bebé con él?-, dije amargamente. -Tú no pudiste hacerme esto, ¿verdad que no?-, lo miré, mis ojos inundados de lágrimas. Él solo miró hacia otro lado, sin responderme.
-¡Contéstame!-, grité. -Tú no serías capaz de hacerme esto porque nos amamos tanto, tanto que no serías capaz.- Lo vi con mis ojos llenos de lágrimas; él siguió sin verme a los ojos. - Juraste amarme y serme fiel al casarnos. Todo fue una mentira. Mientras volvía, solo fui tu estúpido...-
No podía con esto.
...
...
...
...
Nuestros momentos juntos...
Tus palabras ¡Nunca! fueron para mí...
Tus caricias ¡Nunca! eran para mí...
Tus besos !Nunca¡ fueron para mí...
Tus abrazos ¡Nunca! fueron para mí...
Nunca fue para mí tu amor.
...
...
...
...
Me encontraba en la sala de vinos. Las botellas se veían tan apetitosas, prometiendo un olvido temporal.
Tomé una botella.
Nunca había tomado tanto.
No es que no hubiera querido, simplemente nunca me había llamado la atención el alcohol.
-Yuji, deberías dejar de tomar-, habló ese hermoso albino que entró a la habitación.
-Ya no es mi querido Yuji-, dije sonriendo con nostalgia, una sonrisa que era más una mueca de dolor. -Qué lindo se escuchaba, lástima que no era 'querido' lo que en verdad querías decir, ¿no? Lo que querías decir en verdad era 'mi estúpido Yuji'-. Me tomé la copa de un solo trago. -Déjame solo. No necesito tu estúpida compasión. Ve a ver al amor de tu vida, él te necesita más. No te preocupes por mí, siempre me he cuidado solo. No será la excepción ahora-, dije, llenando de nuevo la copa, pero él me la quitó.
-No es bueno que bebas demasiado-, dijo. Yo solo me levanté del sofá y salí de la habitación, agarrando mi abrigo. -¿A dónde piensas ir ahorita en la madrugada?-, me dijo, agarrándome del brazo.
-No debe importarte-, dije, soltándome bruscamente, y me fui.
No tenía un hogar, no tenía ningún familiar, no tenía trabajo, no tenía nada.
-¿Qué haré?-, grité a la nada. -No tengo ni dónde caer muerto. Esto es gracioso y triste. Necesito conseguir un trabajo, y tal vez pueda vivir un tiempo con Megumi o con Nobara. ¿O no sería una molestia?-
Llegué a una tienda que está abierta 24 horas. Tomé unas cervezas. ¿Quién diría que este omega ejemplar estaría bien borracho en la madrugada, comprando unas cervezas? Pagué, luego salí, solo para tropezar... ¿con una pared?
Subí la mirada, y ahí estaba: un hombre demasiado alto, con una mirada muy intimidante.
"¡Dios mío!"
-¿Qué hace un omega a estas horas de la noche, tan solo?-, dijo el desconocido.
-Comprando unas cervezas. Es día de despecho-, dije riéndome amargamente.
-¿Quieres acompañarme?-
"Sí, estúpido, pero estoy borracho. ¿Quién piensa algo coherente estando así? Pues yo no." Vi cómo levantaba una ceja y luego asintió. Yo solo atiné a sentarme en la banca que había fuera de la tienda. -Dime, tipo espeluznante, ¿qué haces a esta hora de la noche en una tienda?-
"Compraba cigarrillos", dijo para luego destapar una cerveza. "Y también busco a alguien", dijo, viéndome mientras se tomaba la cerveza.
"No creo que la encuentres aquí sentado", dije riéndome.
"Creo que ya he encontrado lo que estoy buscando." Yo solo lo vi confundido, pero seguí tomando, restándole importancia.
– ✦ –
Un Nuevo Amanecer Incierto
El tipo desconocido no me dejó solo. Se aseguró de que llegara a casa. Ya no se encuentran personas así de amables hoy en día, aunque su presencia es algo rara, con esa aura misteriosa que lo rodea.
"¿Te has dignado a regresar?", dijo el albino, su voz cargada de reproche.
"Por favor, puedes callarte. Me duele la cabeza y necesito descansar", dije, acostándome en el sofá. Él solo se quedó viéndome, enojado.
"¿No piensas ir a la cama? ¿Te piensas quedar ahí?", dijo acercándose, pero lo detuve con un gesto.
"No pienso acostarme ahí otra vez en mi vida. No te preocupes, solo pienso descansar un poco, luego me iré para poder dejarte el pase libre", dije, viéndolo ya enojado de nuevo. "Aunque eso viene valiendo una mierda en este caso, porque te importó una mierda que estemos casados y siempre tomaste tu pase libre."
"Yuji", dijo, pero lo callé de nuevo.
"¡Cállate! Me fastidia oír tu voz. Es irritante escuchar la misma voz que dijo que un día que me amaba." Me puse una almohada en la cabeza. Él ya no dijo nada más, solo se fue a la cocina. "Cobarde", grité. "Estúpido cobarde", dije ya más bajo, porque el sueño me estaba ganando.
¿Qué crees que sucederá ahora con Yuji? ¿Logrará encontrar la fuerza para seguir adelante sin Satoru?
--– ✦ –--
Rezemos para que pueda sacar segunda parte 🥲🥴🫣