Capรญtulo 1
Los alfas marcados por la maldiciรณn carmesรญ no eran una leyenda ni un mito, sino un oscuro presagio nacido en los tiempos mรกs violentos de la historia. Cada vez que la guerra desgarraba el mundo, cuando la sangre se derramaba sin medida y el odio envenenaba las tierras, nacรญa un alfa diferente, uno cuya sangre ardรญa con fuego oscuro y un poder devastador, pero tambiรฉn con una condena que podรญa devorarlo desde dentro.๏ปฟ
Soonyoung fue uno de esos nacidos en medio de una guerra interminable, un lobo marcado por la furia de un linaje maldito. Desde antes de abrir los ojos, su destino ya estaba escrito con tinta roja en las pรกginas que contaban su vida.
Desde la cuna, Soonyoung cargรณ con una tormenta en sus venas que lo hacรญa diferente, separado de todo lo que entendรญa por normalidad. Mientras los otros cachorros de la manada daban sus primeros pasos tambaleantes, correteando y persiguiรฉndose entre risas agudas y aullidos de jรบbilo bajo la luna plateada, รฉl yacรญa en silencio, sintiendo cรณmo un calor cruel y persistente ardรญa en su pecho, un fuego carmesรญ que palpitaba con una fuerza inhumana.
No era un calor cualquiera. Era un latido oscuro, un tambor ancestral que golpeaba con la furia de la guerra que habรญa desgarrado el mundo mucho antes de que รฉl naciera, y que aรบn resonaba en cada rincรณn, en cada suspiro del viento entre las ramas del bosque. Cada golpe de ese tambor interno hacรญa que sus mรบsculos se tensaran involuntariamente, como si un incendio invisible consumiera su cuerpo desde adentro hacia afuera.
Su piel, mรกs pรกlida que la de cualquier otro cachorro, parecรญa casi traslรบcida bajo la luz de la luna, y en contraste, la cicatriz carmesรญ que cruzaba su brazo derecho brillaba con una intensidad casi viviente. Era una herida que no sangraba, pero que ardรญa con la insistencia de una llama pequeรฑa pero implacable, recordรกndole a cada instante el peso que llevaba.
Cuando intentaba unirse a los juegos, a las carreras y aullidos que llenaban la noche, ese fuego en su interior se avivaba con tanta violencia que sus manos temblaban y su respiraciรณn se aceleraba hasta dolerle la garganta. Los otros cachorros, ajenos a esa tormenta que hervรญa dentro de รฉl, se apartaban sin comprender, sus miradas llenas de una mezcla de miedo y curiosidad que lo aislaba aรบn mรกs.
En sus sueรฑos, la guerra no descansaba. รl veรญa campos de batalla inundados de sangre, escuchaba los gritos distantes de lobos caรญdos y sentรญa la furia de un destino que lo habรญa elegido como instrumento. Pero al despertar, el calor en su cuerpo seguรญa ahรญ, un recordatorio constante de que no habรญa escape.
Su padre, un alfa de mirada dura y pocas palabras, le dijo una vez en voz baja mientras le tocaba el brazo marcado, con la piel caliente como si aรบn tuviera brasas ardiendo bajo la carne.โEste fuego que llevas dentro no es tu enemigo, pero puede matarte si no aprendes a controlarlo. Eres un lobo diferente, Soonyoung, y tu destino no es fรกcil.
Pero el niรฑo no entendรญa aรบn. Solo sentรญa el aislamiento, el temor creciente de perderse a sรญ mismo en esa llama incontrolable, y la soledad que se volvรญa un frรญo permanente en su alma.
Cada dรญa era una batalla contra su propio cuerpo, contra ese fuego carmesรญ que lo devoraba lentamente, mientras los ecos de la guerra โun tambor lejano y persistenteโ marcaban el ritmo cruel de su existencia.
Su padre, un alfa fuerte pero taciturno, le explicรณ el significado de esa maldiciรณn con palabras duras y sin esperanza.
โLos alfas como tรบ โdijo una noche mientras Soonyoung intentaba dormir, con la cicatriz brillando bajo la luz mortecina del fuegoโ nacen en tiempos de guerra para ser armas. Pero esa arma quema y consume. Tu poder no es un regalo, es un veneno.
๐ฆน
Cuando apenas seguรญa siendo un cachorro, la furia de la maldiciรณn despertรณ con una violencia inesperada. Aquella noche de invierno, la aldea fue atacada por una manada rival, y el pequeรฑo, presa de la tormenta interior que no podรญa controlar, desatรณ su poder sin querer.
Sus ojos se tornaron rojos como brasas y, sin comprender del todo, extendiรณ sus manos hacia los invasores. La sangre de los atacantes obedeciรณ su voluntad oscura, y con horror, Soonyoung los vio volverse unos contra otros, desgarrรกndose en un frenesรญ sangriento que dejรณ el campo cubierto de cadรกveres.
La aldea, aterrada por el espectรกculo, comprendiรณ que el poder de Soonyoung era un peligro incontrolable. Para salvarlo y protegerse, buscaron una soluciรณn ancestral, la intervenciรณn de un omega.
Una joven omega de la aldea fue elegida para emitir sus feromonas, una seรฑal invisible que debรญa calmar el fuego carmesรญ que consumรญa al cachorro. Desde una distancia prudente, sus feromonas viajaron con el viento, envolviendo a Soonyoung en una calma artificial.
Pero la conexiรณn con la maldiciรณn fue demasiado para la omega. Su cuerpo comenzรณ a debilitarse, mareos y nรกuseas la golpearon, y pronto quedรณ postrada en la cama, consumida por una enfermedad que ningรบn remedio podรญa curar. Su piel palideciรณ, sus ojos perdieron brillo, y su alma quedรณ marcada para siempre por el vรญnculo con la maldiciรณn de Soonyoung.
Desde entonces, la aldea no solo temiรณ al alfa carmesรญ, sino tambiรฉn a cualquiera que intentara acercarse a รฉl. El temor a la maldiciรณn y a su contagio invisible creciรณ como una sombra oscura, aislando a Soonyoung en un exilio silencioso y doloroso. Nadie querรญa que otro omega sufriera el destino de aquella joven, y el rechazo se volviรณ un muro infranqueable.
Soonyoung aprendiรณ desde muy temprano que su poder era una condena que no solo lo destruรญa a รฉl, sino que arrastraba a quienes se atrevieran a estar cerca.
Y asรญ, marcado por el fuego y el rechazo, comenzรณ a caminar un camino solitario, cargando no solo la maldiciรณn, sino tambiรฉn la culpa por aquellos que habรญan sufrido por su causa.
๐ฆน
Con cada aรฑo que pasaba, la maldiciรณn en la sangre de Soonyoung se volvรญa mรกs difรญcil de contener. Lo que en su infancia era un fuego latente, una tormenta que rugรญa en silencio bajo su piel, en la adolescencia se transformรณ en un monstruo despierto que acechaba cada instante de su vida. Bastaba un sobresalto, una emociรณn intensa, para que el fuego carmesรญ se desbordara y lo dejara en un estado donde ya no distinguรญa dรณnde terminaba รฉl y dรณnde comenzaba la oscuridad que lo poseรญa.
Los primeros accidentes luego de aquella tragedia llegaron con la pubertad. Durante una cacerรญa, cuando los jรณvenes lobos practicaban la persecuciรณn en manada, Soonyoung sintiรณ un espasmo recorrerle la espalda y, de pronto, la sangre de su presa vibrรณ como si respondiera a su llamado. El ciervo que corrรญa frente a ellos se desplomรณ sin que nadie lo tocara, los huesos quebrรกndose por una presiรณn invisible que saliรณ de su propio cuerpo. La escena, lejos de traerle orgullo, desatรณ pรกnico entre los demรกs. Aquella noche, los murmullos se intensificaron,โEl fuego lo estรก consumiendoโ, โNo es seguroโ.
Despuรฉs vinieron los episodios mรกs violentos. En una discusiรณn con otro alfa, un empujรณn encendiรณ la chispa y la maldiciรณn se desatรณ sin previo aviso. Soonyoung sintiรณ cรณmo su furia se conectaba con la sangre de su oponente, y antes de poder detenerse, lo obligรณ a arrodillarse con un dolor que no podรญa explicar. No fue hasta que varios miembros de la manada lo contuvieron que el trance cediรณ, dejando al otro alfa desmayado, con la respiraciรณn dรฉbil y el cuerpo cubierto de sudor frรญo.
Con cada accidente, la aldea repetรญa las mismas palabras en susurros que pronto se convirtieron en gritos:โEs un peligro. No podemos contenerlo.โPero para Soonyoung, la maldiciรณn no era algo que pudiera desactivar. Era parte de su respiraciรณn. Parte de su ser.
La maldiciรณn seguรญa creciendo. Y con ella, la necesidad de un vรญnculo que la contuviera.
En la tradiciรณn de su especie, un omega podรญa ser el equilibrio, la presencia capaz de apaciguar la tormenta, de convertir al alfa en protector en lugar de destructor. Pero todos recordaban lo que habรญa ocurrido aรฑos atrรกs con la omega que emitiรณ feromonas para salvarlo de niรฑo, y el precio que pagรณ por ello. Nadie querรญa repetir esa historia. Nadie querรญa acercarse.
Soonyoung, sin embargo, no podรญa seguir solo. El fuego lo estaba matando. Asรญ que, cuando encontrรณ a un omega dispuesto a intentarlo โun joven de la aldea que, movido por una mezcla de compasiรณn y deber, aceptรณ ser marcadoโ, creyรณ que al fin tendrรญa una oportunidad.
El ritual comenzรณ al anochecer. Bajo la luna, Soonyoung sintiรณ el pulso del omega como una brisa fresca que tocaba la superficie de su tormenta. Por un instante, creyรณ que funcionarรญa. Creyรณ que, al fin, la maldiciรณn podรญa ser domada.
Pero el vรญnculo se volviรณ en su contra. En lugar de estabilizarlo, la maldiciรณn se aferrรณ al omega como una garra invisible. Soonyoung sintiรณ el dolor ajeno mezclarse con el suyo, y el fuego carmesรญ devorรณ aquella conexiรณn incipiente hasta quebrarla.
El omega colapsรณ en sus brazos. Sus ojos, que minutos antes brillaban con la determinaciรณn de alguien que deseaba ayudar, se apagaron con un รบltimo espasmo.
Soonyoung no gritรณ. Ni siquiera llorรณ. El silencio fue mรกs desgarrador que cualquier lamento. Sabรญa, mientras sostenรญa aquel cuerpo inmรณvil, que habรญa sellado su destino.
La aldea no necesitรณ discutirlo. Aquella muerte sellรณ su destino.
En medio del juicio improvisado, su padre, el alfa ya mayor, hablรณ por primera vez en dรญas. Su voz no temblรณ, su decisiรณn estaba tomada.
โSoonyoung se irรก โdijo, mirando a todos con firmeza, aunque sus ojos traicionaban un dolor profundoโ. No porque lo odiemos, sino porque aquรญ morirรก... y nos arrastrarรก con รฉl. Afuera tal vez encuentre lo que nosotros no pudimos darle.
Soonyoung lo mirรณ con una mezcla de incredulidad y comprensiรณn amarga. Sabรญa que su padre no lo entregaba por miedo, sino por fe en una posibilidad que sonaba casi imposible, que el mundo, en algรบn lugar, le ofreciera un vรญnculo capaz de sobrevivir al fuego carmesรญ.
Cuando partiรณ al amanecer, lo hizo sin despedidas. La aldea lo observรณ marcharse con un silencio tan pesado como una tumba, y su padre, erguido entre ellos, no dio un solo paso para detenerlo.
Por primera vez en su vida, Soonyoung sintiรณ lo que realmente significaba estar solo.
Y mientras avanzaba hacia los bosques que no conocรญa, una certeza se grabรณ en su pecho: o encontraba a ese omega capaz de soportar la maldiciรณn, o el fuego terminarรญa por consumirlo del todo.