Único
Ahora todos estaban descansando en un lugar que no era su residencia habitual, habían ido a una locación diferente, una casa con piscina para grabar un episodio de su programa de variedades, todo estaba grabado y era más tarde en la noche así que por suerte ya no había más cámaras o staff al rededor, sólo ellos y su paz, cosa rara para ellos, pero ya que tenían sus muy estrictas costumbres su tiempo de privacidad era muy preciado. En ese preciso momento todos andaban por la casa, ordenando y desordenando cosas, aunque ya que Sunoo estaba tomando un baño tres de los chicos decidieron aprovechar para llevar a cabo uno de sus planes.
Jungwon bajo corriendo hasta la cocina para abrir el congelador en busca de cubitos de hielo, por suerte el dispensador estaba lleno de ellos, grandes, pequeños y algunos hasta tenían una forma similar a una bola de billar, hizo lo posible para no ser descubierto, quería jugar con sus mayores un rato y ya había llegado a un acuerdo con Sunghoon y Jake para que esta vez sólo fueran ellos cuatro, Jake a su vez también había sido sigiloso para poder llegar hasta la sala y tomar las llaves de la habitación principal sin que nadie más los descubriera, seguramente nadie lo notaría aquellos no involucrados estaban muy ocupados gritando por un videojuego de terror, incluso tenían la luz apagada. Volvieron a cruzarse en la escalera y Sunghoon seguía entreteniendo al ahora pelirrojo.
– Sunghoon... Me está dando frío déjame secarme al menos.– Se quejo el más joven en la habitación hasta ese momento, pero aquel joven de evidentes y blancos colmillos no se movió siquiera un poco por el contrario apretó más sus brazos al rededor del pequeño cuerpo de su menor e hizo fuerza para volver a sentar al chiquillo en su regazo.– No, bonito, no me hagas esto... Llevo todo el día viéndote con ropa y he tenido que aguantar mucho para no arrancartela... No seas cruel... Si tú supieras cuánto me duele...– Furfullo aquel pelinegro fingiendo sufrimiento mientras subía un poco su cadera para que el pelirrojo sobre su regazo pudiera sentir de lo que hablaba siendo sólo la tela del boxer que él llevaba era la única barrera entre sus pieles.
Sunoo no podía evitar temblar y retorcerse ante ello, en especial porque para entonces Sunghoon ya se estaba encargando de prepararle, había llenado sus dedos de un lubricante que tenía un efecto particular, no sólo tenía sabor a cereza, sino que también aumentaba la sensibilidad de la zona donde se aplicará; el pelinegro estaba metiendo dos de sus dedos tan profundo como podía en el coño de Sunoo, abriéndolo bien al separar sus dedos cómo dos tijeras y curvandolos casi cómo si quisiera raspar algo, además presionaba el clítoris de su pequeño, apresando esa bolita entre sus dedos cada que cerraba las imaginarías tijeras pensando que se trataba de un botón que lo hacía lloriquear.
Para cuando los dos faltantes llegaron a la habitación se llevaron el mejor espectáculo de la noche, una visita en primer plano de la escena en curso, justo antes de que Sunoo terminara logrando humedecer los muslos de Hoon por completo, aún así este no había dejado de mover sus dedos.
– Hoon...– Aquel nombre salió de sus labios afectando su voz por la agitación y llanto, pues Sunghoon no dejaba de soltar y apretar las tetas de Sunoo, haciéndolas rebotar, pues al mismo tiempo lo estaba haciendo saltar al mover su pierna, estiraba los pezones del chiquillo logrando ponerlos rojos e hinchados, ahogando sus gemidos en un beso que también le hacía difícil respirar, pues su mayor le sujetaba bruscamente, además de explorarle hasta la garganta con la lengua, Sunoo sentía que se iba a desmayar, su cuerpo se puso demasiado ligero en pocos segundos, sin embargo se retorció queriendo cerrar las piernas en cuanto sintió dos cosas entrar en sus agujeros, la primera un de esos hielos en forma esférica entrar en su coñito, sus paredes al instante se apretaron por el frío y queriendo expulsar aquello y por su parte trasera había entrado un juguete, grande que de inmediato empezó a vibrar.
– Quédate quieto príncipe... Entre más aguantes mejor te sentirás.– La voz dulce, cómo si le hablará a un bebé, pero a la vez demandante de Jungwon lo hizo estremecerse, terminó asintiendo sumiso mientras sentía los dedos de Jake empujar otro hielo en su interior haciéndole sentir una presión en el estómago cuando antes de poder respirar otro hielo más grande ya estaba dentro de él.– Mira que bien lo haces y hasta lo disfrutas, pequeña zorra...– Jungwon volvió a llamarle mientras abofeteaba los labios entre las piernas de Sunoo que ahora estaban eneojecidos por el frío, había subido el nivel de aquel juguete también y no sólo la vibración era mayor, aquel accesorio tenía una peluda cola de zorro para hacerlo parte de un disfraz, parecía agitarse con alegría.
Las mejillas del bajito estaban totalmente llenas de lágrimas, mientras los labios Jake lo callaban, era este quien tenía el turno para tocarle las tetas a Sunoo, lo hacía con fuerza hasta dejarle las manos marcadas, mientras tanto Jungwon seguía metiendo bolitas de hielo, aunque obviamente se iban derritiendo ya llevaba unas 6, aquel chico de ojos gatunos iba poniendo cada una según le daba el impulso, justo estaba poniendo 3 de tamaño más o menos grandes una detrás de otra, empujándola para forzarlas a entrar, Sunoo se estampó contra el pecho de Sunghoon cuando sintió demasiada presión, además de chillar por sentir la respiración y la lengua calientes de Won contra su piel, incluso había sentido rozar la nariz de este contra su bolita de nervios, ya que el susodicho había empezado a lamer el hielo que no entraba del todo bien.
–Tengo frío...– Lloriqueo con la voz tiritando mientras daba saltitos entre sus dos mayores queriendo que el juguete se saliera.– Tienes las tetas como una vaca, Sun ¿Por qué no me quitas la sed?– Sintió los colmillos de Hoon rozar su pecho y segundos después lo sintió succionar con fuerza y desespero, escasos segundos el chasquido de los labios de su mayor, efectivamente lo estaba ordeñando como una vaca, podía sentirlo, acompañaba a los sonidos que provocaba Jungwon entre sus piernas.
– 15...llevas 15 hielos Sunnie... Estoy muy impresionado.– Era obvio por su forma de hablar que la sorpresa que le causaba era real, pero también se estaba burlando un poco, más cuando parecía que tanta estimulación había dejado a Sunoo completamente fuera de sí, la expresión en su rostro era totalmente obscena con la mirada perdida y sólo parecía estar emocionado por extraño cumplido tanto como para chorrearse en un nuevo orgasmo, por ello los tres pararon un momento, se miraron entre si y no pudieron evitar reírse totalmente orgullosos de lo que habían logrado. –Pero aún no acabamos...– Después un beso bastante más dulce de lo que esperaba por parte de Jake, sintió como este le levantaba para poder quitarle el juguete, sintió los dedos de este entrar para llenar esa entrada con un poco de lubricante, sin más y sin nada de la delicadeza de antes metió su polla entera en aquel agujero de Sunoo.Por su parte Jungwon había entrado por delante, lo frío que estaba el coño del pelirrojo lo hizo suspirar y temblar, Sunghoon espero unos segundos sólo usando su mano sobre su miembro, no es que lo necesitará, pero no quería impacientarse mientras debía esperar a Won, iban turnándose hasta que estaban cerca de acabar.
– Grande... Demasiado... Estoy muy lleno...– Balbuceo Sunoo aún más perdido que antes, teniendo espasmos hasta sentir la boca de su estómago cerrarse, al mismo tiempo ya que todos habían dejado sus restos dentro del chiquillo Jungwon sólo se apresuró a poner otro juguete ahí para que funcionará como tapón, el bajito no protesto, sus pestañas apenas se agitaban y su cuerpo se había hecho pesado como un muñeco de trapo así que seguramente ya estaba profundamente dormido, Sunghoon y Jake estaban acostados a cada orilla de la cama abrazando la cintura de Sunoo y uniendo sus propias manos y Jungwon aún se había quedado en medio para poder tomar del pecho de Sunoo hasta dormir.