Prólogo
No hay muerte sin vida, ni vida sin muerte; ambos dioses dan forma al todo.
Hace mucho tiempo, cuando la tierra aún respiraba con el aliento de los dioses, existía un equilibrio que sostenía el mundo. En aquel entonces, los Nivaren no eran más que leyendas, guardianes secretos de la naturaleza, portadores de formas que se adaptaban al viento, al agua y a la tierra. Vivían entre los humanos, camuflados entre sus sombras, y mantenían el delicado balance entre las fuerzas de la vida y la muerte.
Los Nivaren se dividían en cuatro clanes, cada uno enraizado en los elementos más primitivos de la existencia.
Los Rådjur(ciervos), guardianes del bosque y la tierra, caminaban con la calma de la sabiduría ancestral y la belleza.
Los Fenrir (lobos), con su manada y su feroz lealtad, dominaban las noches y los instintos primarios de la supervivencia.
Los Kiniun(leones), reyes de la selva, gobernaban con poder, orgullo y un sentido de honor que pocos podían desafiar.
Y los Vögel(aves), los ojos del vasto azul, sus plumas portando secretos del viento y los cielos, observando desde las alturas lo que los demás no podían ver.
Pero los humanos, como siempre, no entendieron. Temían lo que no podían controlar. Un día, en su ambición insaciable, comenzaron a capturar a los Nivaren, a encerrarlos en jaulas de acero y cristal, usándolos como esclavos o espectáculos para su entretenimiento. La historia de los Nivaren se tornó una tragedia, escrita con sangre y grilletes, mientras el equilibrio de la tierra se quebraba.
Los Rådjur, aquellos que mantenían la sabiduría y la conexión con la vida, fueron perseguidos hasta el último rincón de los bosques, donde aún sus cantos se oyen al caer la noche, pero nadie se atreve a acercarse.
Los Fenrir, unidos por su lealtad, cayeron en las sombras del exilio, donde la manada nunca se rompió, pero sus huellas se perdieron en el viento.
Los Kiniun, que habían gobernado con fuerza y orgullo, fueron cazados por su valentía, y aunque su rugido aún resuena en los rincones olvidados de las tierras, su reino fue destruido.
Y los Vögel, con su magia y visión, fueron apresados, sus alas cortadas y sus voces silenciadas, sus secretos guardados solo en los vientos que ya nadie podía oír.
Así fue como el mundo cayó en el olvido de los antiguos, un olvido que ahora comienza a desmoronarse. Porque no todo está perdido. Las leyendas hablan de un tiempo en que los Nirvaren se alzarán una vez más, cuando la sangre de los antiguos vuelva a fluir en sus venas y las estrellas brillen con una luz que se extinguió hace mucho.
Y aunque los humanos aún los cazan, algunos, como sombras fugitivas, permanecen. Son pocos, sí, pero aún son fuertes. La vida, como la muerte, no puede ser contenida para siempre.
En las ruinas de las viejas ciudades, donde los hombres olvidaron el miedo, los Nirvaren comienzan a despertar.
El mundo está cambiando nuevamente...
