[GL] STRANGE REINCARNATION: VOLVER A ENCONTRARTE

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Summary

Mi nombre es Alona Ong y, en esta vida, soy abogada de las personas más influyentes. Todo parecía marchar bien… hasta que un martes 13, día de mala suerte, la maldición que me ha perseguido a lo largo de todas mis vidas volvió a alcanzarme. No es la primera vez que sucede. Y si no logro cambiarlo… tampoco será la última.

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Complete
Chapters
25
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5.0 2 reviews
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16+

Prólogo

Era el día más lluvioso del año. Para entonces vivía en Buenos Aires, otra vez. Había intentado establecerme en distintas partes del mundo, pero Sudamérica siempre encontraba la forma de arrastrarme de vuelta, en esta y en otras vidas. Lo peor era que no volvía sola, también volvía él, porque donde él moría, yo también lo hacía, y todo volvía a empezar.

Por alguna razón que todavía desconozco, alguien en el cielo parecía empeñado en que recordara todas mis vidas. Solo se me ocurría que fuera por esa persona, porque no encontraba otra explicación. Sin embargo, en ninguna de ellas había logrado evitar lo inevitable. Con el tiempo comprendí que ese destino no nos pertenecía por separado.

Para explicarles quién soy, comenzaré diciendo que mi vida es una completa locura y que nadie la creería si intentara explicarla. Es como despertar una y otra vez en el cuerpo de un niño que apenas sabe respirar, con la conciencia rota de alguien que ya ha vivido demasiado. Entonces, ¿cómo le explicas al mundo que recuerdas tus vidas?

Así que sí, esta era otra vida. El mismo lugar —o uno muy parecido—, la misma hora, la misma sensación de urgencia. En pocas palabras, el mismo patrón. Pero esta vez, había algo diferente.

—No lo hagas.

Mi voz resonó en la azotea mientras intentaba recuperar el aire. La persona seguía intentando subir al pretil para lanzarse al vacío. Cuando giró el rostro al escucharme, vi cómo las lágrimas rodaban sin control por sus mejillas. Afuera llovía, pero en su interior era peor.

—¡No puedo más! —sollozó.

—Tampoco yo —respondí—. Pero aun así tengo que seguir respirando. No puedo quitarme la vida, aunque a veces quiera.

—Si tú también quisieras, ¿por qué no sigues con tu vida y me dejas caer?

—Porque da igual cómo termine, siempre vuelvo y tú también.

No respondió, así que me acerqué con cuidado.

—Estoy agotada de repetir este bucle —continué—. No creo que lo entiendas.

—No, no lo entiendo —admitió.

—No puedo explicártelo porque… —Un rayo iluminó la fachada del edificio y nos hizo estremecer—. Por eso —terminé, señalando el cielo.

Me miró como si estuviera frente a alguien completamente fuera de sí.

—¿Puedes irte?

—No puedo.

Me miraba confundida mientras yo encendía un cigarrillo. Le di una calada sin quitarle la mirada de encima y volví a hablar.

—Si yo fuera tú, no lo haría —dije tras soltar el humo—. Nadie lo dice, pero caer así puede doler más de lo que crees, y con tu suerte… podrías quedar con vida, lo cual sería peor.

Se me escapó una sonrisa irónica.

—¿Quién eres?

—Tu compañera de vidas —respondí sin dudar—. ¿Quién más?

Se tambaleó.

En ese instante reaccioné. Tiré el cigarrillo, corrí y la sujeté antes de que cayera. Perdimos el equilibrio y rodamos por el suelo de la azotea. Quedó encima de mí, mirándome con temor. No era él, sino ella, de cabello oscuro y piel morena. Su nombre era Laura Bardem, y el mío, Alona Ong.