CAPÍTULO ÚNICO
Antes de terminar sus días acostada en la cama, la señora Evangelisthi le reveló a su hijo Marchionne que él en realidad tenía un hermano gemelo, pero que tuvieron que enviarlo lejos debido a las creencias de la iglesia sobre los gemelos del mismo sexo.
Tras el fallecimiento de su madre, Marchionne investigó en secreto el posible paradero de su gemelo sin llegar a dar con ninguna pista. Pero como si Dios quisiera verle feliz, Luciano, quien era el hermano gemelo de Marchionne, llegó al pueblo para encontrar al mayor.
Los dos se sintieron tan felices al conocerse por fin. Marchionne le propuso a Luciano que se quedase por un tiempo en su casa, a lo que Luciano aceptó y así poder pasar juntos lo que no pudieron por culpa de las decisiones de sus padres. Marchionne, por primera vez en su vida, era feliz, como si Dios le hubiese enviado, no solo a su hermano, sino también a su ángel.
Una noche con lluvia, Marchionne fue a darse un baño tras un largo y agotador día de trabajo mientras que Luciano volvía del bosque tras recoger unas piñas para enseñárselas a Marchionne y pudiese notar la resina que las cubría.
Una vez desnudo, se metió en la bañera mientras se relajaba con el agua caliente y se tumbada cerrando los ojos, con su cuello siendo de apoyo en el borde de la bañera.
March.: “Ah… Como me gusta cuando llueve por la noche.” Dijo en voz bajita mientras sonreía. “Las gotas de lluvia cayendo e impactando contra la tierra… ¡Y cómo huele la tierra mojada! Es una maravilla del señor.” Entonces cayó un relámpago seguido de un trueno. “¡AAAAAHHHH!”
Marchionne gritó de terror cuando empezaron los truenos y se quedó inmóvil en el agua mientras se abrazaba a sus rodillas. Resultaba que a Marchionne, desde pequeño, le asustaban los truenos debido a un evento traumático ocasionado por su madre cuando le pidió a ésta que por favor le dejase ir a fuera a jugar, pero debido al miedo que sus padres tenían de que supiesen que él era el mayor de dos gemelos varones, jamás le dejaban salir de la mansión. El día que le pidió a su madre que le dejase salir comenzó a llover mientras que Marchionne, sacado sin piedad por su progenitora, se mojaba y suplicaba que le dejase volver a entrar, cuando de repente cayó un trueno asustando al niño.
Desde entonces Marchionne sufría de brontofobia.
Luc.: Entró por la puerta trasera. “¡Marchionne, volví! *Normalmente, a esta hora, ya debe de haber terminado de bañarse.*” Miró sus ropas, todas mojadas. “*Creo que ahora me toca a mí darme un buen baño.* ¡Marchionne, voy a usar el baño ahora!” Pero el mayor no respondía. “*Qué raro. Tal vez se haya vuelto a poner a trabajar. No soporto verlo así.*” Comenzó a desnudarse en su dormitorio y salió con sus ropas y una toalla al cuarto de baño. Dentro echó en la cesta de ropa sucia sus prendas y se dispuso a llenar la bañera. “¡Ah!” Se asustó al ver a Marchionne, aún dentro del agua. Suspiró. “Hermano… Vaya susto que me diste.”
March.: “Perdón, Luciano.” Dijo triste y avergonzado.
Luc.: “¿Estás bien?” Preguntó preocupado por su hermano mayor.
March.: “N-no… No lo estoy…” Respondió avergonzado. “Quiero decirte, pero tengo miedo de que te rías de mí.”
Luc.: “Marchionne, sea lo que sea, prometo que no me reiré de ti.”
March.: “Ok…” Respiró hondo. “L-le tengo miedo a los truenos.” Apartó su mirada de Luciano.
Luc.: “¿Te asustan los truenos? Pero, Marchionne, ¿por qué no me lo contaste?” Se agachó en frente de la bañera poniendo su mano sobre el desnudo hombro de Marchionne.
March.: “Porque es una estupidez. Tengo 30 años y todavía me asustan los truenos.”
Luc.: “Oh, Marchionne…” Se sentía triste por él.
March.: “Oye… Sé que querías bañarte, pero… ¿T-te importaría bañarte esta noche conmigo?” Luciano se sonrojó. “Por favor, hermanito. E-estoy muy asustado, y te necesito.”
Luc.: “M-Marchionne…”
March.: “Además… No tuvimos la oportunidad de bañarnos juntos en nuestra infancia.” Otro trueno cayó, haciendo que Marchionne agarrase la mano de Luciano con mucha fuerza. “¡L-Luciano, por favor! ¡Báñate conmigo!” Las lágrimas salían de sus ojos con mayor intensidad.
Luc.: “Shhh. Tranquilo, Marchionne. Claro que me bañaré contigo.” El mencionado abrió los ojos y vio que Luciano le sonreía. “Estaré contigo siempre que me necesites. Porque te quiero mucho…” Ambos se sonrojaron a más no poder. “¡Q-quiero decir como hermano!” Agitaba sus manos con nerviosismo y Marchionne soltó una risita de lo lindo que su veía.
March.: “Yo también te quiero mucho.” Le besó en la frente. “Bueno… ¿V-vas a entrar?” Luciano se metió en la bañera justo enfrente de Marchionne. “Ahora me siento culpable.”
Luc.: “¿Por qué? Tú no hiciste nada malo. Además, no eres la primera persona con la que me baño acompañado. Recuerda que yo estuve casado.”
March.: “S-sí… c-cierto, je je. Que tonto de mi parte.”
Luc.: “¿E-estás bien, Marchionne?”
March.: “Estoy un poco nervioso.”
Luc.: “¿Por si vuelve a caer otro trueno?”
March.: “Y también porque no me creo que esto esté pasando. Nos estamos bañando juntos.” Los dos se sonrojaron. “¿Quieres… que te frote la espalda?”
Luc.: “Marchionne… *Espera, ¿qué es este sentimiento? ¿Por qué siento lo mismo con mi hermano?* Cl-claro…” Se dio la vuelta y el mayor comenzó a restregar el jabón por su espalda. “*Estas cosquillitas… ¿Por qué las siento?*”
March.: “*Siento unas cosquillas en mis partes bajas. ¿Acaso esto es lo que se siente cuando te atrae alguien?* O-oye, Luciano… T-tú… tu espalda es bastante suave.”
Luc.: Se sonrojó más. “G-gracias, Marchionne… *P-pero… é-él es mi hermano. Es el tío de mi hijo. No puedo sentir esto por él.* ¿Quieres que ahora te frote yo?”
March.: Se sonrojó igual que Luciano. “M-me… encantaría…” Se volteó y dejó que Luciano le frotase con el jabón por su espalda. “*¡No! ¡Dios no aprueba el amor entre dos personas del mismo sexo! ¡Y además es mi hermano!*” Me gusta mucho Luciano. Casi se nota como un masaje.” Dijo con sus ojos bien cerrados disfrutando de los movimientos de su mano.
Luc.: “Me alegra mucho saberlo, Marchionne. Aunque estés un poco gordito, he de decir que no me molesta para nada. Tu piel es más suave que la mía y es cálida.”
March.: “S-sí… No pude controlar el apetito cuando papá murió. Me siento feo y asqueroso.”
Luc.: “No eres ni feo ni asqueroso, al contrario. Eres hermoso.”
March.: Esas palabras le llegaron al corazón. “L-Luciano…” Entonces cayó otro trueno. “¡AAAHHH!” Se abrazó a Luciano, sin importar que ambos estuviesen desnudos.
Luc.: “*M-mi… Mi hermano me está abrazando, y ambos estamos desnudos. ¡No, calma, Luciano! ¡Solo te abraza porque tiene miedo!* Marchionne…” Le abrazó poniendo su mano mojada en su cabello. “Shhh, tranquilo.” Dijo en un tono dulce. “Ya pasó. Tu hermano pequeño está aquí y te protege. *¡Oh no! ¡Me he emocionado! ¡Que no la note!*”
March.: La rodilla de Marchionne notó algo duro entre las piernas de Luciano. “Noto algo.” Abrió los ojos y entonces vio la tremenda erección que Luciano tenía. “¿Pero qué…?”
Luc.: “*¡Mierda, la notó!* ¡L-lo siento, Marchionne!”
March.: “¿Por qué? Si te está pasando igual que a mí.” Le mostró su pene igual de erecto que el de Luciano. “Jamás he llegado a tener algo similar.”
Luc.: “Espera, ¿eres virgen?”
March.: “Me avergüenza reconocerlo, pero… sí. Nunca he tenido sexo con nadie.”
Luc.: “N-no tienes de qué avergonzarte. Entiendo que seas un adulto muy ocupado y que tu trabajo no te permita…” Entonces lo entendió. Dios se enojaría muchísimo con él si tuviese sexo antes del matrimonio, pero Marchionne ni estaba casado ni tampoco prometido con ninguna mujer.
March.: “Así es. El señor no me perdonaría jamás si cometiese semejante pecado. Créeme, me muero de ganas por probar cómo se siente, pero no puedo.” Entonces Luciano le besó apasionadamente con lengua. Estuvieron con un baile de lenguas por 30 segundos hasta que se separaron por la falta de aire.
Luc.: “Tenía que hacerlo. Yo no creo en esas cosas, pero estoy seguro de que Dios no te castigará porque tengas tu primera experiencia sexual fuera del matrimonio y con un hombre.”
March.: Estaba en shock. “P-pero, Luciano…”
Luc.: “El día que nos conocimos me dijiste que Dios me trajo a tu vida, que yo soy tu ángel. Pues este ángel enviado por Dios te da permiso para que experimentes con él lo que es el sexo. Penétrame, hermano.”
March.: “Bueno…” Respondió con lujuria en su voz. “Si vas de parte de Dios…” Le tomó su mano y le lamió sus dedos. “Entonces es para mí un gran privilegio perder mi virginidad contigo hermanito.”
Salieron de la bañera, sin secarse y sin cubrirse, para ir directos al dormitorio de Marchionne. Luciano tumbó a Marchionne en su cama mientras que los dos no paraban de besarse.
Luc.: “¿Te gusta?”
March.: Gimió de placer. “Me encanta, Luciano. Me muero de ganas de estar dentro de ti.”
Luc.: “Poco a poco, hermanito.” Entonces otro trueno cayó y Marchionne solo respondió abrazándole y tiritando de miedo. “Guau, vas mejorando.”
March.: “¿Eh?, ¿Qué quieres decir?”
Luc.: “No gritaste, solo te aferraste a mí. ¿Ves cómo en el fondo soy tu ángel de la guarda?”
March.: “Tienes toda la razón. Y como mi ángel, creo que es hora de darte una recompensa por protegerme.” Dijo juguetonamente.
Luc.: “Primero tienes que saber por dónde vas a perder tu virginidad. ¿Sabes cómo follan los hombres?” Marchionne negó. “Deja que te lo muestre.”
March.: Luciano se dio la vuelta poniéndose en cuatro patas en la cama y le enseñó su entrada a Marchionne. “¿P-Por ahí? P-pero… parece bastante antihigiénico.”
Luc.: “No, no es, lo prometo. Estoy completamente limpio por esta zona. Empieza metiendo un dedo dentro y cuando esté dentro sácalo sin llegar a sacarlo del todo y vuelve a meterlo, ¿vale?”
March.: Estaba entusiasmado. “V-vale…” Obedeció a Luciano e introdujo su dedo lentamente en la entrada del pequeño soltando éste un gritito. “P-perdón… ¿T-te duele?”
Luc.: “N-no… E-es solo que… Esta va a ser mi primera vez por el culo y… No estoy acostumbrado, es todo.” Marchionne continuó con el movimiento de su dedo unos segundos más mientras que Luciano solo gemía al sentir como su hermano rozaba su próstata. “A-ahora mete otro.” Marchionne obedeció y continuó con el movimiento.
March.: “Oh, Luciano… Suenas TAN lindo cuando gimes.”
Luc.: “C-creo que… y-ya estoy bastante ampliado. Saca tus dedos y embísteme. Seguro que te está doliendo un poco tu erección.”
March.: “Lo cierto es que… s-sí.” Sacó sus dedos, se puso de rodillas detrás de Luciano y colocó su pene rozando la entrada de Luciano. “E-estoy un poquito nervioso.”
Luc.: “Es normal que lo estés. Yo también lo estuve en mi primera vez, pero créeme. Lo harás bien. Ahora empuja y mételo.” Marchionne fue introduciéndose en Luciano con suavidad hasta estar todo su pene dentro de él. “¡Oh, por Dios, Marchionne!” Gritó en estado de éxtasis.
March.: “¿Te duele, Luciano?” Preguntó preocupado por su hermanito.
Luc.: “¡N-no, al contrario! Sentir tu pene dentro de mí es tan… placentero.” Gemía de placer. “¿C-cómo te sientes tú?”
March.: Su cuerpo temblaba. “U-un poco extraño… p-pero… increíble al mismo tiempo. ¿Esto… siempre es así?”
Luc.: “Sí. Ahora embísteme con todas tus fuerzas. No te preocupes por mí, lo resistiré.”
Y así fue. Marchionne comenzó a dar pequeñas embestidas dentro de Luciano, aún preocupado de lastimarlo, pero a medida que Marchionne penetraba y tocaba la próstata de Luciano éste último le rogaba y suplicaba que por favor fuese más rápido y con más fuerza, cosa que Marchionne empezó a hacer.
Marchionne no podía creerlo: por fin estaba teniendo su primera vez y no era como lo que la religión le hizo creer que sería. Era algo tan único, mágico, íntimo y especial para él.
Agarraba los costados de Luciano mientras los dos jadeaban y sus cuerpos comenzaban a cubrirse de sudor. Marchionne embestía y embestía sin parar a Luciano dando en el sitio justo para provocar que gimiese y jadease mientras gritaba de placer su nombre y sus testículos chocaban con los de Luciano en el acto.
Daba igual que cayese otro trueno, Marchionne estaba demasiado distraído para prestarles atención y que se asustase, casi como si Luciano le hubiese hecho superar su miedo. Eran solo él y Luciano.
Luc.: “¡Ah, Marchionne! ¡M-me vengo!” Marchionne no entendía a qué se refería. “¡Me corro!” Gritó por el placer y manchó las sábanas de Marchionne con su semilla.
March.: “¡Luciano, niño malo!” Le dijo en tono travieso, reprimió su grito de placer sin éxito alguno y terminó soltando su esperma dentro de Luciano.
Luc.: Una vez que terminó de correrse dentro de él, sintió como el mayor le abrazaba, aún dentro suyo, con su respiración agitada, su cuerpo empapado en sudor y temblando. “L-lo…” Trató de hablar, pero debido a que estaba igual que Marchionne apenas podía. “L-lo h-has hecho… m-muy bien… Jamás… había disfrutado… t-tanto del sexo… c-como esta noche.” No mentía.
March.: “¿E-enserio? ¿No… te hice daño?” Luciano negó con su cabeza y Marchionne suspiro de alivio. “Menos mal. Lo que me faltaría era que salieses lastimado por mi culpa.”
Luc.: “Marchionne…” Le tomó de la mano y le sonrió. “Sé que nunca me harías daño. Sé que me quieres, y yo te quiero a ti.”
March.: Le sonrió de vuelta. “Gracias, Luciano.”
Luc.: “Y… ¿qué te ha parecido tu primera vez?”
March.: “Hermano, ¡ha sido increíble! ¡He visto el cielo!”
Luc.: “*Creo que exageras un poco, hermano. Pero me alegra saber que lo disfrutaste.*”
March.: “Y tenías razón.”
Luc.: “¿Uh? ¿En qué?”
March.: “Que eres un ángel. Un hermoso y verdadero ángel.” Besó a Luciano en su frente y éste último se sonrojo.
Luc.: “G-gracias… M-Marchionne…”
March.: Salió de Luciano y de su entrada comenzó a salir su semilla. “Perdón, solté mucho.” Sonrió nervioso.
Luc.: “No te preocupes. Por la mañana nos bañaremos y limpiaremos tu cama.” Trató de levantarse, pero no pudo.
March.: “¿Estás bien?”
Luc.: “S-si… No te preocupes.” Era la primera vez anal de Luciano, y junto con el tamaño del pene de Marchionne era normal que le doliese. Fue arrastrándose hasta las almohadas y Marchionne le ayudó.
March.: “Perdón por todo esto, Luciano.” Dijo mientras le tapaba con las sábanas y se tumbaba a su lado cubriéndose también.
Luc.: “No pidas perdón, Marchionne. Ninguno de los dos sabíamos que esto sucedería.” Dijo aún con esa sonrisa que le encantaba ver a Marchionne. “Ven aquí.” Puso su cabeza en el pecho de Marchionne y cerró sus ojos.
March.: “¿Luciano?” El pequeño se estaba quedando dormido gracias a los latidos del mayor.
Luc.: “Eres tan calentito, Marchionne… Y tus latidos… son tan… relajantes…” Y calló dormido.
March.: La habitación quedó en silencio. “*Oh, Luciano…*” Acarició el cabello de Luciano como si fuese un gatito. “*Me has dado la noche más feliz de toda mi vida. Como quisiera que estuviésemos juntos para siempre, sin tener que ocultarte en mi casa.*” La respiración de Luciano, junto con el sonido de la lluvia, hizo que los ojos de Marchionne comenzasen a cerrarse poco a poco. “*No te preocupes, hermanito. Yo siempre te protegeré… aunque me cueste la vida.*” Se quedó dormido, abrazando a Luciano.
Pero, como todos ya sabemos, Marchionne y Luciano no tuvieron un final feliz.
Tras la muerte, Marchionne y Luciano volvieron a encontrarse. Pero el lugar era oscuro, casi imposible el poder verse, solo podían sentirse y oírse. Cuando se abrazaron, notaron sus desnudos cuerpos y comenzaron a llorar.
Marchionne había realizado un hechizo que les haría renacer a él y a Luciano, a pesar de ir en contra de los principios de la iglesia. Pero él ya había cometido herejía, por lo tanto, ¿qué más daba ir en contra otra vez?
Nueve meses después, la luz se alzó.
March.: “Supongo… que este es el final… Y el comienzo para los dos. ¿Estás asustado?”
Luc.: “Un poco.”
March.: “Hey. No tienes de que asustarte. Estoy seguro de que, donde y cuando sea que estemos ahora, las cosas serán completamente diferentes. Y esta vez, te prometo que cuidaré bien de ti y te protegeré. Lo prometo.”
Luc.: “Yo quiero… creer lo mismo.”
March.: “Y cuando volvamos a ser adultos, nos vengaremos. Destruiremos todo lo que tenga que ver con la maldad, la tristeza y las injusticias.”
Luc.: Tomó su mano. “No digas eso. Has pasado por tantos malos momentos, pero… en tu corazón aún hay amor, compasión, humildad y amabilidad. Tú me vas a proteger, pero yo me aseguraré de que la luz siga viva en tu corazón.” Le sonrió.
March.: “Eres tan bueno y dulce. Pero, ¿cómo lo harás? ¿Cómo evitarás que la luz no muera?”
Luc.: “N-no lo sé… Pero siempre seré tu ángel de la guarda… Lo prometo.”
March.: La luz cegó a los hermanos. “Llegó la hora. Vamos a volver a vivir. Te veré en el otro lado, hermano.”
Luc.: “Lo mismo digo, hermano.”
Demasiado hermoso, verdad?
La verdad es que este relato me gustó mucho más que el de "Al menos fue contigo" a la hora de escribirlo.
Pero bueno, cada quién tiene sus propios gustos.
Gracias por leer.
Nos vemos 💕