Prólogo
Amé a un monstruo
Una vez amé a un monstruo narcisista.
Lo amé locamente.
Me abrió las puertas de su casa y yo le abrí mi corazón.
Ese monstruo no me persiguió, yo fui detrás de él, sin saber lo que en verdad era.
Se veía como un ángel, pero nada más lejos de su realidad.
Lo acariciaba mientras él me despellejaba en vida.
Sí, amé a un monstruo de esos que con besos te arrancan el alma, te roban el aliento y sin que te des cuenta, se llevan tus ganas de vivir.
Te dejan vacía, rota, sin ilusiones, sin sueños.
Se llevan todo, dejándote en el silencio del olvido, prisionera de la soledad y ahogada en su recuerdo.
Amar a ese monstruo casi me cuesta la vida, mi humanidad y mi alma.
Sí, amé a un monstruo, un ser infame, cruel, despiadado, que te infecta la sangre y te convierte en un monstruo igual o peor a él.
Cuánto lo amé, pero no me arrepiento de haberlo amado así.
Porque así superé mi miedo a ellos.
•~Carla Kirstein~•