Chapter 1
El reloj sonó a las 5:00 a.m. la hora exacta en que Becky se levantó de la cama. Se alistó como cada mañana con su ropa especial para hacer ejercicio. Ese día le tocaba correr, amaba correr al aire libre. Agarró sus audífonos y salió de la casa.
Condujo hasta el parque donde regularmente iba a correr. El aire de esa mañana era refrescante, el viento era como una caricia a su rostro. Al llegar al lugar saludó a algunos conocidos.
Antes de correr hizo calentamiento para que su cuerpo no se lesionará con los ejercicios. Al pasar quince minutos comenzó a trotar y después a correr. Pronto su ritmo cardíaco comenzó a elevarse, su cuerpo entró en calor. Sus músculos comenzaron a tensarse poco a poco por el esfuerzo.
Corrió una hora por el parque, se sentía bien hacer esa rutina.
Al ver que su hora de ejercicio terminó, bajo la velocidad para que su cuerpo no lo resintiera. Mientras hacía eso, su amiga Nam la alcanzó, como de costumbre pasaban tiempo juntas y después se encontraban en el trabajo.
- Otra vez sola, como siempre - dijo Nam.
- Es solo que está cansado, su trabajo es demandante - respondió Becky.
Anteriormente, su esposo siempre la acompañaba en su rutina de hacer ejercicio todas las mañanas, ambos cuidaban su salud. Además, se preocupaban por su aspecto físico. Pero después de cinco años de casados, Carlos dejó poco a poco a acompañar a su esposa en la rutina que tenían.
- Becky, entiendo que trabaja en una farmacia y todo eso, pero debe hacerse un tiempo para ti -
- No te preocupes, tenemos tiempo juntos y la pasamos bien, de verdad -
- Tener sexo no significa pasar tiempo juntos, claro entiendo que eso es parte de. Pero también pueden salir a comer a pasear, hace mucho que no lo hacen y eso amiga mía, acaba con el matrimonio. Tú mejor que nadie lo sabe -
- Lo sé, lo sé, pero también está el que ambos trabajamos por nuestro futuro -
- Vaya... futuro. Eso es bueno, pero no descuiden su matrimonio, él más que nada -
- Solo está ocupado, Nam. Es normal -
- Si tú lo dices. Por cierto, ¿Cuándo le presentarás esa propuesta a la jefa?, ya sabes, ese sitio para encontrar parejas y todo el royo -
- Hoy mismo. Ya organicé todo. Solo falta que ella lo evalué el test. Espero y lo apruebe -
- Lo hará, créeme. Además, se dice, que la jefa tendrá a un nuevo inversionista, pero no sé del todo si es cierto - informó Nam.
- ¿Quién? No puedo creer que haya un loco que quiera invertir en una página web para encontrar citas -
- Pues se dice que sí, pero que nuestra jefa buscó al inversionista, necesita apoyo, pero hay tres candidatos fuertes, el último lo creo imposible, una se llama Harry, el otro Mario, y el último Freen -
- Pues espero que consiga esos inversionistas - Becky miró el reloj - bueno, nos vemos en el trabajo, se me hace tarde -
..........................
Cuando llegó a casa, encontró a su esposo durmiendo todavía. Con un suspiro se metió a la ducha. El bañarse por la mañana siempre le ayudaba a relajarse y a tener sus ideas claras. Sintió su cuerpo relajarse y refrescarse después de su actividad física.
Al salir, eligió un conjunto simple. Una falda larga que le llegaba por debajo de la rodilla, una falda amplia con una camisa holgada. Con unos zapatos planos. Acomodó su cabello en una coleta, no se maquilló, no lo hacía desde hace mucho, su esposo le dijo que dejara de hacerlo porque no lo necesitaba, a ella no le importó.
Eran las siete cuando su esposo comenzó a despertarse.
- Buenos días - saludó Carlos medio adormilado - ¿Tan temprano te vas? -
- Son las siete amor, y yo entró a las ocho al trabajo - le dijo mientras arreglaba su bolsa.
- Por cierto, se me olvidó decirte anoche que no me esperes a cenar hoy, tengo que hacer inventario, es quincena - informó Carlos.
- Esta bien - dijo algo decepcionada Becky. Pero su esposo no notó la decepción en su voz - ve tranquilo, la cena lo dejaré en el refrigerador -
- Gracias, cariño -
Becky se despidió de su esposo con un beso en los labios y se fue.
En el caminó pensó en todo lo que tenía por delante en su día de trabajo. Los test, las personas que tenía que entrevistar. Pensó en las personas que llegaban a ella para una sesión de consejería matrimonial, era muchas cosas.
Aún faltaba media hora para llegar a su trabajo, encendió la radio y sonó algunas canciones de su cantante favorita. Cantó algunas canciones mientras conducía.
Por suerte para ella, las calles estaban despejadas, sin tanto tráfico como en otras ocasiones.
Al llegar al trabajo saludó a todo mundo. Era muy conocida por ser una persona de carácter noble, era humilde, sencilla. Nunca trató mal a nadie, siempre tenía una sonrisa en el rostro. Era una gran amiga, pero a veces la hacían sentir que ella no encajaba en su lugar de trabajo.
Las chicas que trabajaban en la empresa, muchas veces la veían de una manera despectiva por su forma de vestir. Algunas la apodaban la monja por su forma de vestir, otros la pobre por la calidad de su ropa. Pero eso lo ignoraba.
Tenía un trabajo, un esposo que la amaba, era feliz dentro de su rutina. ¿Qué más podía pedir?
Saludó a Nam desde lejos. Fue a su oficina, acomodó sus cosas a la perfección. Sacó las cosas que necesitaría para trabajar.
No tenía mucho tiempo cuando escucho su puerta tocar, levantó la vista y detrás del cristal estaba su primer cliente. Lo hizo pasar.
Era un hombre de aproximadamente cuarenta años de edad. En toda la entrevista el hombre le comentó el perfil que buscaba para su nueva pareja, le contó sobre su relación fracasada. La edad que el hombre buscaba era de una chica de veinticinco años de edad.
Becky tuvo que permanecer inexpresiva al escuchar las cosas que el sujeto decía. Tomó nota de casa sugerencia del hombre, prometió llamarle cuando tenga a la chica que se asemeje a los estandartes que él deseaba. Eso se repitió cuatro veces más.
- Hola, querida. Quiero que vengas a mi oficina para hablar sobre tu propuesta -
- Oh, claro - Becky recogió los documentos que utilizaría. Siguió a su jefa hasta la oficina principal.
- Puedes tomar asiento, y dame los documentos, por favor -
Becky le extendió los documentos. Amanda su jefa comenzó a leerlos con detalle. Eran seis páginas, llenas de preguntas. Pero cada pregunta estaba divido en secciones.
- ¿Qué puedes saber con estas preguntas, Becky? -
- Podemos conocer sus verdaderos gustos en cuanto a las relaciones, conocer la personalidad, el saber porque sus relaciones pasadas fracasaron, de igual manera podemos conocer el lado bueno y malo de cada persona que venga a una entrevista. Sus anhelos y ambiciones -
- ¿Todo eso con estas páginas? - preguntó Amanda, con asombro - me encanta, puedes comenzar a utilizarlos, dentro de una hora aproximadamente vendrá nuestro posible inversionista en este proyecto. Quiero que me saques dos copias de tu test y me lo entregues -
- Lo tendrás enseguida -
- Esa voz me agrada, puedes retirarte -
Becky abandonó la oficina con una gran sonrisa, estaba feliz porque su trabajo había sido aprobado. Corrió a su despacho y tomó su celular para enviarle a su esposo un mensaje dándole la buena noticia.
Nam al ver la sonrisa de su amiga, no dudo en ir con ella.
- ¿Qué pasa, Becky? Te veo muy feliz -
- Aprobaron mi trabajo - contestó alegre.
Nam gritó de emoción y le dio un fuerte abrazo a su amiga. La felicitó por su logro.
- Para celebrar te invito a que vayamos a un bar cerca de aquí -
- Nam, no puedo, sabes que yo no tomo, mi reli... -
- No digas nada - interrumpió Nam - Perdóname, lo olvidé. Entonces si no puedes, te invito a que salgamos a comer al restaurante que quieras. No tendrás que pagar nada -
- Perfecto, esa idea me gusta más -
- Entonces hasta en la noche. Y nuevamente felicida... - Nam no terminó la oración, se quedó viendo a la persona que entraba.
Becky miró con rareza a su amiga, siguió su mirada, se dio cuenta de que miraba a una joven pelinegra, que vestía con un traje negro completamente a su medida, uno que hacía resaltar su esbelta figura. La mujer tenía una mirada penetrante. Su rostro sin expresión, con mirada altiva, como si ella mandara en ese lugar.
Amanda le hablaba con entusiasmo a la mujer, que asentía de vez en cuando a lo dicho por su jefa. La perdió de vista cuando doblaron a la esquina derecha a la oficina de su jefa.
- NO.... puedo.... creerlo - dijo Nam estupefacta.
- ¿Qué no puedes creer? - preguntó algo desconcertada Becky.
- ¡¿Viste quién entró?! -
- Sí, era una mujer -
Nam al escuchar la respuesta abrió los ojos y boca en señal de sorpresa y al mismo tiempo ofendida.
- Rebecca Patricia Armstrong, dime que conoces a la mujer que acaba de entrar -
- No, nunca la he visto, ¿es alguien importante? -
- ¡BECCKY ELLA ES FREEN SAROCHA CHANKIMHA! Es la empresaria más exitosa del país, es sumamente rica, bueno tanto físicamente como en dinero. Ella está en el top diez de las personas más ricas del mundo. Ocupa el lugar número cinco -
- ¿Qué? ¿Lo dices enserio? -
- Claro, aún estaba en la universidad cuando fundó su empresa. En poco tiempo se catapultó como la persona más influyente de Tailandia. Y no solo eso, mantiene una relación muy cercana con Faye Malisorn dueña de los hoteles más lujosos del país, Lingling es considerada como su hermana mayor, ella es la mejor doctora del país y su esposa Orm, de igual manera se codea con Engfa y su esposa Charlotte, personajes reconocidos por su máxima belleza -
- Me sorprende que estés bien informada acerca de todo lo que respecta a esa mujer, parece que te gustara -
- ¿Y a quién no? Nadie en su sano juicio ignoraría la belleza que Freen posee, además, se dice y esto no se ha confirmado, que ella forma parte de la realeza. Cuentan que ella es la hija adoptiva de los reyes, o sea una princesa, pero no hay nada confirmado -
- Tremendo chisme que te cargas, me cae -
- No son chismes, es la verdad, que tú vivas debajo de una piedra no es mi culpa, solo necesitas buscar en internet y te saldrá información de ella -
Cuando Becky iba a hablar, unos toques en su puerta la distrajeron, vio que era su jefa.
- Quiero que vengan -
Nam y ella se miraron. Sin decir más siguieron a Amanda. Entraron a su oficina. No dijeron nada.
- Señorita Chankimha, quiero presentarle a Nam Orntara, quien trabajará con usted y a la señora Rebecca A-Wunt, ella es quien hizo el test que le comenté -
Freen no estrechó la mano de las mujeres, ni las saludo, simplemente observo a las dos mujeres frente a ellas.
- Quiero que la señora A-Wunt trabaje conmigo. Si ella fue la que hizo el test que se me fue mostrado, entonces necesito a su autor conmigo para trabajar - demandó Freen con voz calmada pero firme - o tiene alguna objeción a mi pedido -
- Ninguna señorita Chankimha -
- Perfecto, siendo así - Freen dirigió su atención a Becky - señorita A-Wunt, por favor, si es tan amable de guiarme a su oficina para comenzar a trabajar -
Becky estaba sorprendida. Algo torpe por la sorpresa, guio a Freen a su oficina. La empresaria miró cada detalle de la pequeña oficina de cristal. Eral algo creativo.
- Puede sentarse - indicó Becky.
Freen se sentó con elegancia, contempló por un buen rato a la mujer que estaba frente a ella. Siguió con su mirada cada movimiento que Becky hacía.
- Quiero que comencemos a trabajar con el test, quiero que me lo muestres para poder examinarlo a.... profundidad -
Becky, le entregó los papeles de la prueba. Sentía la intensa mirada de Freen que la hacía sentir nerviosa.
Freen recibió los papeles mirando a Becky. Con gran concentración revisó cada pregunta, cada sección. Supo lo que se trataba todo. Se sorprendió de la inteligencia de la mujer frente a ella.
- Voy a contestar el test y me lo interpretas. Deseo ver si de verdad eres buena en tu trabajo - sacó su pluma y miró su reloj - ¿Cuánto tiempo tengo para contestarlo? -
- Una hora -
Freen asintió. Comenzó a contestar cada pregunta, nunca tuvo que pensar en las respuestas. Sabía bien lo que debería contestar. El cuestionario lo terminó en quince minutos. Se lo entregó a Becky, quien la miró sorprendida.
- ¿Tan rápido? -
- Mis trabajos regularmente los hago rápido, no necesito pensar nada cuando me sé las respuestas - hizo una pausa, después habló de nuevo - al menos que tenga un trabajo sumamente delicado en mis manos, entonces dedico todo mi tiempo - comentó Freen de forma casual.
Becky no era tonta. Pero ignoro el comentario. En cambió analizó las respuestas de la prueba, se sorprendió de lo que el resultado le decía sobre la mujer que tenía frente a ella.
- ¿Y bien? - preguntó Freen.
Becky suspiró profundamente y contestó:
- Es una mujer directa, necia, orgullosa, atrevida. Tiene gustos demasiados excéntricos, es alguien decidida, que cuando se fija en un objetivo no se detiene por nada. Pero también veo que usted es el problema en muchas de sus relaciones fallidas, por lo que veo disfruta mucho del sexo, con antiguas tendencias a las drogas. Y un pasado que le duele, pero trata de ocultarlo bajo esa capa de seguridad. Además, es una mujer que le gusta el control -
Terminó de decir Becky.
Freen la miró con un brillo en sus ojos, un brillo que antes no estaba y con una sonrisa ladeada. Freen aplaudió lentamente, al escuchar las respuestas.
- Impresionante, es una mujer inteligente además de hermosa - elogió Freen - viendo su potencial, me gustaría comenzar a trabajar desde ya -
Se desabrochó el saco para después quitárselo, se desabotonó las mangas de la camisa y las dobló hasta su codo, dándole una imagen relajada pero aún dominante.
- Enciende la computadora y trabajemos -
Becky acató la orden.
Ambas comenzaron a trabajar en el proyecto. No hubo otra cosa de que hablar más que trabajo. Becky se dio cuenta que la mujer era adicta al trabajo, era una persona sumamente centrada en lo que hacía. Pero lo que le sorprendió fue que Freen escuchaba con atención cada sugerencia, incluso las anotaba.
El ruido de su estómago sacó a las mujeres de su concentración. Freen frunció su ceño al escucharlo.
- ¿Por qué no me dijo que tenía hambre? Una persona no puede trabajar bien con el estómago vacío - Se levantó y agarró su saco - vamos a comer, que yo también comencé a sentir hambre -
- No se moleste, pero estaba tan concentrada en el trabajo que me olvidé comer. Y por la comida no se preocupe, puedo comer algo de la cafetería -
- Entonces la acompaño, para serle sincera se me hizo una mujer interesante, quisiera hablar con usted, algo que no sea trabajo, quiero conocerla -
- Me halaga, pero temo que no... -
- No le estoy proponiendo matrimonio, aunque me veo tentada al tener a una mujer tan hermosa e inteligente, pero es solo un desayuno, por favor. No me lo niegue. Eso dejaría que tenga una mala impresión de usted -
- Esta bien, en ese caso, vamos -
Freen abrió la puerta dejando que Becky pase primero. Ambas caminaron a la cafetería, Freen caminó a lado de la consejera. Al llegar a la cafetería pidieron sus comidas. Se sentaron a la mesa a platicar. Freen anotó en su mente cada cosa que la mujer frente a ella decía.
Becky se sorprendió una vez más al ver frente a ella, una mujer algo relajada, alguien fácil para platicar. Tenían algunas cosas en común. Le contó un poco sobre su vida, lo básico. Le dijo sus colores favoritos, su comida y bebida favorita, incluso le contó un poco sobre sus estudios universitarios.
Era una plática amena, pero por desgracia el trabajo demandaba. Tuvieron que regresar a la oficina, pero nuevamente, se dio cuenta que Freen adoptaba otra postura, una más seria. Estoica. Entonces confirmó que ella separaba el trabajo de la vida personal.
Estuvieron trabajando por otras cuatro horas más.
Freen prometió regresar al día siguiente.
Becky, regresó a su casa al terminar la jornada laboral. Llegó a su hogar exhausta, no tenía fuerzas para cocinar. Pero lo tuvo que hacer. Se preparó una cena simple, para ella y su esposo. Prendió la televisión y comenzó a reír al ver quien aparecía en televisión, el rostro de Freen. Las noticias la alababan.
Cansada de todo. Apagó la televisión y fue a su cuarto en donde se acostó en la cama para dormir profundamente.
Y al día siguiente. Tal como Freen había prometido, estaba en su oficina lista para volver a trabajar.
****
Su despertador había sonado a las 5:00 a.m. su hora habitual. Con algo de pereza Freen se levantó. se hizo el aseo personal y vistió sus ropas para hacer ejercicio. Se puso los audífonos y se dirigió al parque donde solía correr dos veces por semana.
Al llegar se encontró con sus hermanas de corazón, Faye, Ling y Engfa. Que la miraban con una sonrisa. Las tres mujeres amaban a Freen como una hermana pequeña, después de lo que había pasado se habían vueltos sobreprotectoras con ella.
Las cuatro comenzaron a iniciar su calentamiento. Para después empezar a correr, iban en silencio, cada quien en su mundo. Freen iba centrada en su camino. Mientras corría rebasó a dos personas que iban enfrascadas en su conversación. No le tomo importancia, pero a la segunda vuelta la vio.
Paro abruptamente para verla más detallada. La mujer era hermosa. Las mujeres que la acompañaban se dieron cuenta a quien miraba Freen. Era una mujer de rasgos delicados, angelicales con una belleza etérea.
- ¿La conocen? - preguntó Freen a sus hermanas.
- No, tal vez es nueva - respondió Faye - pero si lo deseas puedo investigar por ti -
- Sería grandioso, hazlo, por favor -
- Despreocúpate, lo haré -
Freen quedó mirando a la mujer por un rato más y luego volvió a correr como si nada hubiera pasado, pero en su mente estaba trazando la forma de acercarse a ella, solo sería una noche, no más. Al dar las siete se despidió de sus hermanas.
Al llegar a casa, se ducho y se alisto con su traje para ir a la junta que tenía con una mujer llamada Amanda, por simple curiosidad iría. Subió a su auto y condujo por media hora. Al llegar a recepción dio su nombre y el asunto que le traía.
La recepcionista llamó a Amanda para avisarle que su cita había llegado. La hicieron pasar directamente.
La mujer la recibió con una gran sonrisa en su rostro, Freen no le devolvió la sonrisa.
- Vengo a que me expliques para quieres mi dinero y si vale la pena - dijo directa.
- Claro, sígueme -
Amanda le explicó la forma en que funcionaba su empresa, al llegar al último piso, vio a muchas mujeres vestir ropas demasiado cortas y apretadas, parecían no poder respirar. No necesitaba girar su rostro para mirar a su alrededor.
Mientras caminaban a la oficina de Amanda, vio que la mujer que había visto en el parque trabajaba allí. Una sonrisa imperceptible se apoderó por unos segundos de su rostro.
- Siéntate por favor - Amanda se acomodó mejor sus ropas. Freen vio el gesto, pero ignoró a la mujer - bien, quiero crear una página y una App de citas, para que puedan encontrar las personas a su pareja, obviamente tenemos un test, para saber cuáles son las parejas ideales -
- ¿Quién diseñó la prueba? -
- Se llama Rebecca A-Wunt , es una de las mejores que tenemos junto con Nam que trabajará contigo -
- Quiero ver las pruebas y estudiarlas para ver si son buenas -
Amanda, cumplió el deseo de Freen, le entregó una copia que tenía.
Freen lo estudió con calma, se dio cuenta que la mujer era inteligente, las preguntas revelaban más de lo que se imaginaba de la persona. Le devolvió la prueba a Amanda. No hizo comentario, dejó que la mujer hablara.
- Te presentaré a las dos mujeres de las que te hablé -
La mujer salió de su oficina. Ella esperó pacientemente sentada.
- Señorita Chankimha, quiero presentarle a Nam Orntara, quien trabajará con usted y a la señora Rebecca A-Wunt, ella es quien hizo el test que le comenté - la voz de Amanda le hizo prestar atención a las mujeres que tenía frente a ella.
Freen no estrechó la mano de las mujeres, ni las saludo. Se sorprendió de ver que la mujer que le interesó era Rebecca A-Wunt, ahora tenía el nombre, sería más fácil buscar sobre ella.
- Quiero que la señora