Introducción
Para quien lea esto.
Esta es mi historia personal la cual, a diferencia de las demás historias escritas por mí, esta es real, porque me ocurrió a mi: esta es básicamente mi autobiografía.
Si eres sensible te recomiendo que no la leas, debido a que contiene temas muy fuertes de mi pasado con cosas como el maltrato psicológico hacia mí por parte de mi primo, pensamientos suicidas, el dolor emocional y la pérdida.
Sé que ya han pasado unos años de aquellos sucesos que cuento en este libro, sin embargo, aun así, hay cosas que quiero desahogar de mi pasado, Pues, alguien me dijo que la mejor forma para desahogarse es escribiendo un libro, y aquí estoy.
En la pandemia, recuerdo que yo tenía unos doce años cuando caí en la depresión debido al encierro. Lo peor era esa canción que salía en la televisión. La letra me llenaba de esa sensación de tristeza. Mi depresión era por la soledad que sentía en aquel momento, y aunque estaba con mis padres y mi hermana no era lo mismo que salir afuera, ver a mis amigos, viajar o simplemente salir a dar una caminata.
Recuerdo esos rumores que decían que el fin del mundo estaba pasando, que la vacuna contra el coronavirus tenía chips para espiarnos y controlarnos: Que la vacuna era mortal (todo falso). Por esos rumores quería salir corriendo y gritar con todas mis fuerzas porque pensaba que era de verdad que el mundo se iba a acabar.
¡Sorpresa!, el mundo aparentemente no se acabó.
Pero por culpa de esos charlatanes religiosos de internet: Que como siempre dicen estupideces sin sentido y argumentación con el fin de tomar “control” y aprovecharse de la situación para provocar el miedo a las personas.
Afortunadamente, hoy en día comprendo mejor en concepto del fin del mundo: No se trata de un suceso de devastación, sino del fin y el inicio a una nueva era. Ojalá hubiera sabido esto de niño.
Volviendo a la pandemia, admito que me la pasaba jugando videojuegos o en internet, ya que no había nada más que hacer. Pero se sentía ese vacío en mi alma, que me atormentaba; las ganas de salir; de viajar; de tener vacaciones de verdad. Pero por lo que estaba pasando en el mundo, no se podía hacer más que sentarse o acostarse y atreves de una pantalla ver cómo iban las cosas en el mundo de afuera.
Cuando terminó la pandemia y el mundo volvió a la normalidad, pensé que mi dolor y mi sufrimiento había acabado, pero para mí desgracia no fue así, ya que mi primo el Chupacabras me hizo la vida imposible, y por eso no lo he podido perdonar.
Aclaro que esta es mi historia personal, y que conozco que no soy la única persona en conocer el dolor emocional; sé que habrá alguien que quizás haya sufrido más que yo, pero no por eso voy a pensar que esos años de sufrimiento son simplemente nada, pues todos sufrimos y vamos a sufrir emocionalmente: No hay nadie en este mundo que no haya sufrido. Esta es mi historia y, por lo tanto, trata sobre mí.
De una vez aviso que es posible que este libro contenga palabras fuertes que tú puedas interpretar como ofensivas.