RUN AWAY 🕷 peter parker

Summary

━━━━━ 🕷️👹 ❛ Aunque el peligro este frente a mi, no pienso huir ❜ ✹Peter Parker x oc Male ✹Civil war → No way home ✹ ❛ the bulletproof series ❜ aerohope © 2020

Genre
Action
Author
Anne
Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
16+

prologue. promise

Durante algunos años hubo varias veces en el que se descubrían que varios países intentaban imitar el suero del súper soldado, pero los resultados siempre llegaron a ser fallidos, así que no tuvieron de otra más que darse por vencidos y cancelar los proyectos. A excepción de corea del norte.

A mediados del 2001 corea se negaba todavía a abandonar aquello por lo que estaban luchando, ¿la razón? El presidente de corea del norte quería usar el suero a beneficio propio e intentar venderlo a sus fieles aliados más cercanos; y sin descanso buscaban la fórmula correcta, pero todos los intentos eran en vano, daban los mismos resultados negativos, todos los hombres de prueba terminaban muertos una o dos horas después de inyectarles la fórmula. Lo que permitió entonces a cambiar sus planes sobre aquella sustancia, alejaron la idea de crear a un soldado. Ellos crearían a su propio ejército de alterados.

Comenzaron a llevar a personas contra su voluntad a una base oculta en el bosque y experimentaban con ellos. Primero empezaron con una joven pareja que no pasaban sus veintidós años, pero una de las cosas por la que ellos nunca tomaron en cuenta fue que la mujer estaba esperando un bebé. La débil mujer intentó ocultar su estado actual en un intento de proteger lo único por lo que luchaba para seguir con vida y soportar las dolorosas pruebas que les hacían. Mientras pasaban los meses su barriga comenzaba a notarse más y más, haciendo que no pasara desapercibida por el personal de la base.

El líder a cargo del proyecto al ser informado sobre ese pequeño asunto, no dudo en dar la orden de investigar más sobre el estado del sujeto de prueba.

La mujer peleó con uñas y dientes en el momento en el que dos enfermeras y un guardia intentaron tomarla para llevarla al laboratorio. De tan solo pensar en las horribles cosas que le podrían hacerle a la pequeña criatura todavía sin haber nacido provoco que su miedo incrementara más.

—A-aléjense —tartamudeó la mujer pelinegra estirando un brazo midiendo la distancia entre ella y las tres personas que tenía enfrente, mientras que con el otro brazo protegía su pequeña barriga de tres meses— se los advierto, si tan siquiera piensan en tocarme a mi o a mí bebé. Den se por muertos ustedes tres.

Aquella advertencia fue ignorada por el hombre vestido de blanco quien se acercó a ella con una jeringa que una de las enfermeras le había entregado que contenía una sustancia transparente. La morena soltó un jadeo en cuanto vio como el hombre quiso tomarla del brazo con la jeringa en alto y listo para ser inyectado en su cuello.

Un gemido de dolor salió de la boca de la mujer cuando el hombre incrustó la punta de la aguja de una forma no tan delicada en su cuello. Se sintió desfallecer, sus piernas se quedaban sin fuerzas para seguir en pie y si no fuera porque el guardia alcanzó a agarrarla en sus brazos justo antes de que esta cayera al suelo se hubiera hecho daño, no era como si a todos le importara pero si las sospechas que él líder tenía eran ciertas aquel sujeto de prueba tendrían que tomar cartas en el asunto.

Con la ayuda de una silla de ruedas lograron moverla al laboratorio para hacerle los estudios rutinarios de siempre.











—Entonces... Es cierto —dice el hombre que estaba detrás de un ventanal de cristal que lo separaba del laboratorio viendo a la mujer acostada en la camilla profundamente dormida a causa de la anestesia.

El doctor a su lado asintió— tiene apenas tres meses, señor.

Kang Dak-ho se llevó la mano a sus castaños cabellos peinando los con frustración y un poco preocupado por este pequeño despisto de parte de él. Si los altos rangos se llegaran a enterar de esto, tendrían que suspender las pruebas y todo habría sido en vano.

—Sin embargo, —continuó el doctor pasándole unos papeles— descubrimos también que los sueros están afectando no solo al sujeto de prueba, sino también al feto.

Dak-ho miró al doctor uno segundos para luego fijarse en los papeles que le acaba de dar— Eso quiere decir que…

—El bebé será un alterado.

—¿Y eso sería peligroso? —preguntó Kang volviendo a enfocar su vista en la mujer que comenzaba a despertar.

El médico suspiró con pesadez— Es probable, podría haber un par de complicaciones durante el embarazo o peor aún, tanto la madre como el bebé podrían morir durante el parto.

El hombre de cabellos castaños tragó duramente. Pensando en una posible solución para que no le quitaran el cargo y mucho menos para que cancelen el proyecto, estaban cerca de por fin encontrar la fórmula correcta para los alterados.

—Lo mantendremos en secreto por el momento —dice él empezando a caminar a su oficina, siendo seguido por el doctor quien este quedó anonado por la decisión de su jefe.

Señor, en tres meses más tendrá que mostrar avances. —Articula el de lentes mientras le seguía el paso— no podremos atrasarlo más tiempo, HYDRA no lo permitiría. ¿Acaso quiere que se repita lo que sucedió con lo del suero del súper soldado?

— El suero dejó de ser nuestro objetivo en el momento en que murieron los seis soldados a prueba —lo interrumpió elevando la voz, provocando que su acompañante guardara silencio. Guardó unos segundos de silencio para luego continuar hablando— Esta vez no dejare que cierren este proyecto, estamos así de cerca Doctor Park. Y que todo se vaya al demonio por culpa de esa... —Ni siquiera pudo terminar la frase por el sin fin de emociones que comenzaban a correr por su cuerpo. Se sentía cabreado e intranquilo— por el momento presentaremos al hombre, avisaremos que la mujer no ha dado señales anormales. —declara él abriendo la puerta de su despacho escuchando la afirmación del señor Park— Solamente dejo vivir a esa mujer porque ese bastardo puede ser nos de utilidad, si me hace perder el tiempo en cosas incompetentes, haré que lo maten. —fue lo último que dijo antes de cerrar de un portazo la puerta, provocando que el eco sonara por todo el lugar.

El hombre de cabello negro observó pensativo la puerta por la que su mayor había entrado, se alejó a paso tranquilo de ahí. Caminó por los largos pasillos de la base con las manos metidas en su blanca bata, luego de revisar todo el ligar y verificando que nadie lo seguía, aceleró el paso en busca de un lugar sin cámaras.

Cerró de un portazo la puerta de la habitación donde se guardaban algunas muestras de sangre de los únicos dos sujetos.

Saco de su bolsillo un pequeño celular y marcó al único número que tenía agendado.

Un pitido.

Segundo pitido.

Tercer pitido.

Espero que tengas una muy buena razón para llamarme’ se escuchó desde la otra línea

— Fury, tenemos que hablar.










Gritos, sudor, sangre.

Era lo único que se encontraba en la sala donde Hee-Jin estaba a punto de dar a luz a su bebé, y estaba aterrada, el parto se adelantó por las fuertes contracciones que le dio a la mujer esta madrugada del 9 de septiembre, ni siquiera nadie del personal de los que trabajan en la base se habría preparado para un eso.

El doctor Park al ser informado de lo que sucedía no dudó en salir corriendo de la habitación que le asignaron al empezar a trabajar para HYDRA , llamó a unas cuantas enfermeras —ya que Hee-Jin le había dicho semanas atrás que solamente lo quería a él cuando su bebé naciera— y les ordenó preparar una sala de parto.

Una enfermera sostenía con firmeza la mano de Hee-Jin alentándola a seguir pujando cosa que la pelinegra obedeció.

—Vamos Hee-Jin, ya puedo ver la cabeza. —el doctor Park la animó mandándole unas miradas discretas.

La mujer sentía que ya no podía más, con cada esfuerzo que hacía su cuerpo solamente se desgastaba como si su vida se iría en tan solo un instante y el hombre frente a ella lo notó. Desesperado para que no cierre los ojos —porque era justo lo que Hee-Jin estaba a punto de hacer— le gritó a una enfermera a que cambiara su lugar por el de él.

—Escúchame, eres fuerte, puedes soportar más yo lo sé.—comienza a decir el hombre tomando su mano con fuerza ignorando el intenso dolor que comenzó aparecer por toda su extremidad, desde sus delgados dedos hasta su codo.

Hee-jin soltó un audible sollozo— No puedo, mi cuerpo no da para más.

El doctor Park negó sonriéndole— Necesitas verlo, si crees que te iras mínimo ten la decencia de despedirte como es debido de aquella criatura.

Los ojos marrones de la mujer mostraban miedo, miedo por irse, miedo por ella, por su bebé. Tenía que verlo, tenerlo en sus brazos, besarle su cabeza, verlo crecer.

Un fuerte grito abandonó su garganta cuando hizo fuerza para pujar una vez más, las luces de la sala comenzaron a parpadear. Alarmando a las enfermeras presentes, pero no al pelinegro quien todavía mantenía su mano entrelazado con la de ella a la vez que con su otra mano quitaba rastros de cabello pegado a su frente por el exceso de sudor.

Dejó salir un suspiro de alivio al escuchar un fuerte llanto que inundo toda la sala.

—Doctor Park, es un niño.

El hombre se alejó de Hee-Jin para ver a la pequeña criatura que se encontraba entre los brazos de la enfermera. Con cuidado la mujer dejó al niño en los brazos del contrario.

Aquel pequeño no dejaba de llorar y retorcerse en los brazos del mayor provocando que riera suavemente. Con cuidado acercó al niño a su respectiva madre, Hee-Jin no contuvo las pequeñas lágrimas que amenazaban con salir al tener a su hijo cerca. Y como si este supiera que su mamá lo estaba cargando paró de llorar.

— Eres tan pequeño —logró decir la mujer en un susurro— Mi pequeño Minseok —depositó con cariño un tierno beso en la cabellera negra del bebé— espero puedas perdonarme, tu mamá no estará contigo para verte crecer, pero no quiero que pienses que fue por mi propia voluntadal haberte dejado, no, quiero que sepas que mamá te amaba en el momento en el que te vio, durante estos últimos minutos. —el doctor escuchó como la voz de la mujer comenzaba a quebrarse y sus ojos a crispar, sabía que no le quedaba mucho tiempo, pero no le importaba. Porque ahora misma tenía entre sus brazos a su pequeño, su mano se acercó a la del niño, y lo que la hizo quebrarse fue que él tomó con fuerza su dedo índice, a la vez que la veía con esos grandes ojos cafés— Aun así no estarás sólo, el hombre frente a mi te cuidará y te protegerá de cualquiera que quiera lastimarte.

La mujer miró al mayor recibiendo un asentimiento de su parte, jurando que podía irse tranquila sabiendo que su hijo estaría protegido en manos de esa persona, lo presentía.

El doctor Park dio la orden de que se llevaran al niño a que lo limpiaran y hacerles los estudios necesarios, ambos adultos quedaron completamente solos en la habitación.

Jackson Park se quitó los guantes de látex y el cubre bocas para luego desecharlos al pequeño bote de basura. Regresó su vista de nuevo hacia la pelinegro quien miraba la puerta por donde las enfermeras habían salido junto a su hijo segundos antes.

—Él estará bien —susurró el hombre— no pasara por lo que tu pasaste durante estos meses, veras que él no será un arma para hydra.

No obtuvo respuesta alguna de parte de la contraria, recibiendo solamente su silencio. Jackson cerró los ojos dejando escapar un doloroso suspiro, tomó la muñeca de Hee-Jin haciendo presión con dos dedos a la vez que veía el reloj de pared.

—Hora de la muerte, 11:30 pm.

Fue todo lo que dijo justo antes de salir de la sala dejando atrás el cuerpo sin vida de la única persona que alguna vez consideró como familia.









NUEVE AÑOS DESPUÉS

Minseok miraba con cansancio hacia el hombre posado frente a él, el doctor Park se encontraba aun lado del pequeño de cabellos negros intentando curar el labio inferior de este mismo bajó la atenta mirada de molestia del señorKang.

—Quiero que lo mandes de regreso a la sala —ordenó el hombre arremangándose las mangas de su camisa negra hasta los codos, Jackson asintió— ¿Qué diablosme ves? —pregunta Kang notando que el niño lo miraba con frialdad— Tal parece que necesitas que te enseñen modales también mocoso de mierda…

El más alto se interpuso entre ellos evitando a que el castaño golpeara al menor, de nuevo.

—Señor, lo esperan en la sala de pruebas. Será mejor que se apure —dice Park manteniendo su mirada baja.

Dak-ho dio una última mirada de advertencia a Minseok justo antes de salir de la habitación dejando a aquellos dos solos en aquella sala donde supuestamente dormía el alterado.

Jackson escuchó suspirar pesadamente a Minseok detrás de él.

—Te llegará matando en verdad si lo sigues desafiando —Minseok no artículo ni una sola palabra, solo estaba ahí sentado en el colchón abrazando sus piernas y sin dirigirle la mirada— ¿Qué acaso tan poco valoras tu vida?

Una risa amarga salió de los labios de Minseok— Tan siquiera ya no sería su rata de laboratorio. Me estaría haciendo un favor.

El doctor Park chasqueó la lengua dejando en claro lo molesto que estaba por aquel comentario, apretó el tabique de su nariz a la vez que contaba hasta diez mentalmente.Sí que era difícil cuidar a un niño, quitando las fuertes pruebas que le hacían tanto físicas y mentales, él hacía un gran trabajo de mantener vivo al muchacho, ya que la mayoría de veces también provocaba a ciertos guardias y al mismo líder logrando ganarse millones de castigos que terminaban con golpes.

Cuando Minseok llegó a la edad de cuatro años, Kang Dak-ho quiso empezar con las pruebas de inmediato, sin importarle lo poco que el cuerpo del niño lograra soportar. Ha sido un milagro que el sistema del menor haya aceptado del todo el sustituto del suero, de no ser así hubiera muerto el día de su nacimiento.

Jackson fingió no haber escuchado el comentario del castaño y juntó el pequeño botiquín que él mismo había equipado en su habitación por si dada la circunstancia de que su jefe no tuviera la decencia de mandarlo a la enfermería o al laboratorio para así curar sus heridos sin la necesidad de llevar todo su equipamiento.

—¿Recuerdas lo que te dije?, pronto estarás fuera de todo esto. Vivirás conmigo, no es una gran casa pero sí será mejor que este viejo y sucio intento de habitación. —sonrió esperando una acción de Minseok— solo debes ser paciente.

—Fui paciente durante nueve años, doctor park, no me dé esperanzas.

Un sentimiento de desilusión se reflejó en el rostro de Minseok,así que sin nada más que decir se levantó del viejo colchón y salió de la habitación siendo escoltado por dos guardias dejando solo al doctor Park.

En cuanto minseok pasó por la puerta que daba a la habitación donde le hacían sus pruebas, varios científicos le ordenaron que se sentara en la silla y comenzaron a ponerle parches en la cabeza. No era la primera vez que hacían eso con el menor así que minseok ya se lo tomaba como una rutina normal para él.

Con una señal de parte de Kang los científicos comenzaron con aquellos exámenes, primero le llevaron unos cubos de madera con los que el pequeño comenzó a jugar. Cada reacción era anotada por aquellas personas de batas blancas en una pequeña libreta y por una maquina especial que había dentro de la habitación.

Minseok vio como retiraban los pequeños cubos de madera y colocaban una lata de refresco vacía. Discretamente le dio una rápida mirada a Kang quién igual lo veía fijamente, sabía lo que quería y también sabía lo que vendría después, como si una parte de él le advertía que probablemente todo terminaría en un completo caos.

El chico volvió a enfocarse en la pequeña lata, y en un movimiento de cabeza aquel pedazo de aluminio quedó totalmente aplastado. Minseok cerró los ojos por la repentina punzada que sintió en su sien izquierda.

—Muy bien Minseok, pasaremos al nivel 2. ¿Estás listo? —el doctor al ver como el menor detrás de la ventana asentía sin articular una palabra continuó hablando— De acuerdo, traigan al gato.

Dos hombres con trajes entraron a la habitación donde se encontraba Minseok, con ellos llevaban una pequeña jaula con una gran bola de pelos blanca dentro. En cuanto dejaron la jaula metálica en la mesa frente al chico salieron tranquilamente, Minseok tuvo que aguantarse a taparse los oídos cuando uno de los hombres cerró demasiado fuerte la puerta logrando que resonara por la sala.

—Ya sabes lo que tienes que hacer niño —habló Kang por el micrófono.

Era la décima vez que intentaban hacer que el menor usara sus poderes en un ser vivo, al inicio solamente era levitar algunos objetos o aplastarlos para ya que estuviera acostumbrado a usarlos todos acudieron a obligarlo a usarlos en humanos. Pero tal parece que Minseok era incapaz de lastimar a alguien aun si intentan persuadirlo con amenazas, simplemente no cooperaba.

Minseok se fijó en los ojos negros del animal frente a él, deseaba volver a desobedecer la orden de lastimar al gato. Pero estaba tan harto del maltrato que le daban a su persona,odiaba el simple hecho de ver los múltiples golpes en su cuerpo y las tantas pesadillas debido a lo que vivía. Así que con todo el odio del mundo intentó asfixiar al felino, el animal soltó un fuerte maullido de dolor, cada vez se hizo más difícil mantener la mirada al gato.

Apartó la vista dejando al pequeño gato en paz, no podía.

Un fuerte suspiro de fastidio se escuchó por las bocinas de la habitación,el chico miró la ventana que lo separaba de las demás personas y pudo ver a Kang peinándose el cabello para atrás con frustración. Sintió un escalofrío cuando el hombre lo vio con aquellos ojos llenos de rabia y una sonrisa socarrona.

—Háganme el favor de llamar al doctor Park —ordenó a uno de los científicos quien solo asintió y salió de la habitación en busca de aquel hombre. Minseok tuvo un mal presentimiento en el momento en que vio al castaño tan tranquilo, demasiado diría él— ¿te confieso algo niño? Eres igual que tu madre, tan testaruda y débil, tal vez por eso murió y te abandonó aquí con nosotros.

El niño no contestó, sabía que solo decía eso para molestarlo y eso es lo único que menos quería ahora. No se iba a dejar manipular por aquel hombre mucho menos demostrarle que tan vulnerable estaba.

—¿Te comió la lengua el gato? —preguntó burlesco sabiendo que estaba tocando un tema sensible para el chico— ¡AH, JACKSON! ¡JUSTO A TIEMPO! —canturreo el hombre al ver al pelinegro entrar a la sala con una mirada confusa cuando este lo llamó por su nombre junto a una gran sonrisa— Al parecer el chico no coopera con sus pruebas, es igual que su madre ¿No lo crees? —carcajeo bajo la atenta mirada de Park— Pero bueno he pensado en una mejor forma para que el niño haga todo lo que le pida y para eso te necesito aquí.

Tanto Minseok como Park estaban igual de confundidos, pero sus dudas fueron respondidas cuando del pantalón de Kang Dak-ho se mostró una pistola que ahora apuntaba a la cabeza del doctor. Minseok se levantó de su lugar para correr hacía la gran ventanal de cristal dando fuertes golpes para romperla a la vez que gritaba el nombre del pelinegro.

—También me he enterado de unas cuantas cosas —continuó el castaño sin dejar de apuntar a la cabeza de Jackson— Señor Park, ¿Usted sabía que también en los cuartos donde guardamos las muestras de los alterados también hay cámaras y micrófonos? —La calma con la que el hombre miraba al castaño volvía loco a Kang— durante muchos años le he estado siguiendo el juego porque no pensé que fueras una amenaza hacía mi base, pero luego al intentar investigarte mis hombres y yo nos dimos cuenta que no había ni la más mínima información sobre ti —aclaró el hombre revisando la cantidad de balas que contenía el arma— ninguna fecha de nacimiento, tipo de sangre, familiares, expediente médico… Nada. Eres un fantasma. Como si nunca hubieras existido. Así que dime, ¿Quién eres?

Jackson miródiscretamente al niño del otro lado del vidrio, si intentaba defenderse Kang podría mandar a sus hombres a lastimar al menor. Necesitaba ser un poco precavido y mirar el panorama en el que estaba. Para eso tenía él un plan A.

De un movimiento logró patear la mano del castaño haciendo que este soltara el arma, lo agarró de la muñeca y su nuca; y estampó su cara en la mesa inmovilizándolo.Dak-ho se removió en un intento de zafarse del agarre del doctor, pero era más que obvio que este era mucho más fuerte que él a tal punto que el castaño se sentía avergonzado por nunca notar que había alguien infiltrado en su base y que este lo haya vencido a la primera.

—Sera mejor que lo pienses bien —habló el hombre con dificultar por culpa de que Jackson aplastaba su tráquea obstruyéndole su respiración. El pelinegro observó la puerta del cuarto en el que minseok se encontraba abrirse y dos hombres uniformados entraron apuntando sus armas al menor— hazme algo y el que pagará las consecuencias será el mocoso.

La respiración de Park se volvió pesada, miró al hombre que sujetaba y luego al niño que se mantenía quieto en su lugar con la precaución de no alertar a aquellos hombres que amenazaban su vida.Cerró sus ojos con fuerza, sus manos temblaban, sabía que iba a cometer un error, pero no quería que el alterado saliera lastimado. Sin ningún cuidado soltó a Dak-ho lanzándolo lejos, el hombre tocio y jadeó en busca de aire.

Dos guardias sujetaron ambos brazos del pelinegro inmovilizándolo para que no haya más sorpresas de parte de él.

Kang volvió a su posición deshaciéndose el nudo de su corbata, todos en la habitación sabían que el hombre estaba cabreado por tal humillación pero Jackson solo podía ver al menor que estaba en la siguiente habitación. Quería pensar que ya estaba fuera de peligro.

—Eso fue, bastante estúpido de tu parte —fue lo único que murmuró el general antes de tomar su arma y jalar del gatillo.

El sonido de la pistola hizo eco por todo el lugar junto a los gritos eufóricos de Minseok quien golpeaba la ventana viendo como el cuerpo de la única persona que estaba dispuesto a protegerlo y darle una vida normal caía al suelo en un sonido sordo. Minseok sin siquiera que sus nudillos estuvieran sangrando siguió golpeando con todas sus fuerzas en un intento de destruir lo único que lo separaba de Jackson, quería ir a él, quería ayudarlo.

—Todo esto lo provocaste tu —dijo Dak-ho entregando el arma a un guardia— deberías entender que eso de irte de aquí nunca sucederá, serás entrenado como un arma por el resto de tu putrefacta vida hasta que mueras. —sonrió con satisfacción cuando el chico paró de golpear y mantenía su cabeza gacha en un intento de que aquel hombre no viera su cara llena de lágrimas— ¿Estas molesto? ¿Acaso no tienes ganas de matarme? —se burló el hombre recibiendo la mirada furiosa del niño— llévenselo a su dormitorio, continuaremos con esto mañana.

Los brazos de Minseok fueron sujetados con fuerza y jalaban de él para sacarlo de la pequeña habitación. Con una última mirada que el menor le dio al hombre pudo ver como este le daba una de esas enfermizas sonrisas cuando se sale con la suya, y eso fue lo suficiente para hacer que el interior del chico explotara con enojo.

Las luces del lugar comenzaron a tintinear, la mesacomenzó a moverse de forma brusca asustando a los guardias que llegaron a la conclusión de que todo esto lo provocaba el niño junto a ellos. Uno de los enfermeros sigilosamente y sin que Minseok se diera cuenta sacó una de las jeringas que contenían un tranquilizante, las tenían por si el alterado se salía de control junto a sus poderes.

Minseok pudo ver las intenciones del guardia y de un movimiento de cabeza la punta de la jeringa salió volando al ojo derecho del hombre, haciéndolo soltar un fuerte grito, y al otro guardia solo pudo pegarse a la pared asustado viendo la escena. Los ojos de Minseok estaban negros, con un pequeño punto azul que simulaba el iris.

El niño estiró uno de sus brazos con dirección al guardia y muy lentamente comenzó a cerrar su mano en puño. Lágrimas negras salían de sus ojos deslizándose por sus mejillas hasta el final de su barbilla, su mente estaba nublada por el dolor y el coraje, le han quitado todo lo que más amaba en su corta vida y esta vez no se quedaría de brazos cruzados.

El hombre frente a él se llevó ambas manos al cuello de su uniforme sintiendo como su garganta se cerraba obstruyéndole la respiración, jaló de ella para que los primeros botones de la camisa salieran volando en un intento desesperado para poder coger aire aun sabiendo que sería lo suficiente.

Minseok dejó caer el cuerpo del guardia notando que este ya no respiraba. Tuvo un terrible dolor de cabeza luego de unos segundos al igual que sintió como un líquido espeso se deslizaba por una de sus fosas nasales, sabía que era sangre, pero no se molestó en limpiarse cuando uno fuerte aplauso resonó por todo el lugar. Dak-ho lo veía con una sonrisa burlesca mientras aplaudía lentamente.

—No era tan difícil, ¿o sí? —si escucharlo le daba asco, ahora mismo sentía unas enormes ganas de estrangularlo cada vez que hablara. El pelinegro quiso avanzar hacia él pero al dar el primer paso sus piernas se debilitaron haciendo que cayera al suelo de rodillas— Has usado casi el cincuenta por ciento de tu poder al matar a dos de mis mejores guardias, tu cuerpo todavía no está listo para tanto. Niño, tu puedes hacer eso y mucho más, si das de tu parte y te dejas de comportar tan infantil podría ayudarte a controlar tu poder a un cien por ciento —Dak-ho vio a Minseok intentar pararse y apoyarse en la pared detrás de él— ¿Qué dices niño? ¿Una tregua?

Tal vez no lo parecía, pero Minseok estaba dispuesto a dar tregua y dejar de luchar en contra de Dak-ho. Se había sentido bienquitarle la vida a esas personas que lo lastimaron, se había sentido bien usando todo su poder. Ya no tenía a nadie más, estaba solo y sus esperanzas cayeron junto con el cuerpo muerto de Jackson Park. ¿Qué más podría perder?

EL castaño lo miraba esperando una respuesta, aun teniendo en mente que aceptaría pero quería escucharlo de parte del menor. Minseok abrió la boca para responder pero una tercera voz lo interrumpió.

—No lo hagas… —Jackson habló apenas en un susurro.

Un gruñido se escuchó de parte de Dak-ho— maldito hijo de perra, sigues vivo.

—Minseok por favor, todavía hay esperanzas para ti —continuó hablando como pudo ignorando totalmente al general.

—Doctor —habló el castaño con un tono sombrío—ya ríndase, el niño ya eligió.

Jackson sonrió mostrando sus dientes ensangrentados— ¿seguro?

Una fuerte explosión se escuchó que hizo temblar todo el lugar, segundos después la alarma de la base sonó alertando cualquier peligro. Minseok en un instinto se metió bajo la mesa y se tapaba los oídos intentando silenciar todo aquel ruido.

Dak-ho no entendía lo que sucedía, no fue hasta que alguien le habló por el intercomunicador.

Señor, estamos siendo atacados.

—¿Por quién? —preguntó molesto buscando su arma

Shield

El general se quitó el intercomunicador furioso, mirando con recelo a la persona que hacia un intento de sentarse recargando su espalda la pared.

—Fuiste tú. —afirmó pasando una mano por su cabello para no perder la cordura— eres una basura.

—No tanto como tú.

Dak-ho rio con sorna llegando a su límite. Se abalanzó sobre Jackson pero este fue más rápido, sacó un arma que traía escondida y le disparó al hombre justo en la frente. El cuerpo cayó encima de él, Jackson respiraba entrecortado buscando por toda la habitación a alguien y ahí lo vio, echo bolita debajo de la mesa tapándose los oídos y mirándolo con pequeñas lágrimas.

Minseok tomó fuerzas para ir y correr a tropezones hacía Jackson, con la poca fuerza que le queda quitó el cuerpo muerto de Dak-ho. Un suspiro tembloroso salió de sus labios al ver como la bata del pelinegro tomaba un color rojo oscuro proveniente de la herida de bala, con sus pequeñas manos hizo un esfuerzo de tapar la herida y detener la hemorragia pero nada parecía funcionar.Más lágrimas salieron de sus ojos cuando vio a Park toser e hilos de sangre salía de las comisuras de sus labios.

Pasos se escucharon por el pasillo, Minseok se puso en modo de defensa cuando vio a alguien entrar a la sala de prácticas con su arma en alto siendo precavido. Un muchacho alto y complexión delgada, vestía un pantalón militar negro junto a una camisa manga larga y cuello de tortuga del mismo color definiendo todo su torso, pero lo que más llamó la atención del menor fue el escudo dibujado en una de las mangas. Era extraña pero su forma era de un águila.

El intruso se quitó el cubre bocas y corrió en dirección del doctor herido, Minseok al ver las intenciones de querer acercarse creó un campo de fuerza alrededor de ellos dos con sus poderes.

El muchacho solo pudo levantar ambas manos mostrando que no tenía intenciones de atacarlos, aun sabiendo que el menor no se quitaría y no bajaría la guardia.

—Déjalo,es un amigo —el menor sintió la grande mano del hombre en su hombro, tranquilizándolo. Minseok dudo varios segundo pero aun así quitó el campo de fuerza permitiéndole el paso— ¿Qué acaso no te dije que esperaras mi señal? —le recriminó Jackson al desconocido.

—El disparo fue la señal suficiente para que interviniéramos.

—Eres un testarudo.

—Lo que digas, ¿Qué tan profunda esta la bala? —preguntó el muchacho sacando del bolsillo de su pantalón unas pinzas, Jackson lo detuvo antes de que hiciera algo— Vamos hombre, debemos sacarte de aquí.

El pelinegro negó, recargando su espalda en la pared y echando su cabeza para atrás con dolor— Kang instaló una bomba en la base, es mecanismo de autodestrucción por si alguien intentara descubrir lo que estaban haciendo —tanto Minseok como el castaño abrieron sus ojos de sorpresa— Ya debe estar activada, deben irse. —De su bolsillo sacó una USB y se la entregó al agente— Dáselo a Fury, es la información que el necesitaba sobre el proyecto alterados.

El muchacho negó varias veces— Vas a venir con nosotros, no te voy a dejar aquí.

—Solo los atrasaría, y no saldríamos a tiempo. Por favor, y respecto a Minseok —ambos voltearon a verlo, el menor seguía con sus manos en la herida del mayor y con sus ojos rojos de tanto llorar— Cuídalo, no tiene a nadie más.

—No voy a ser niñera

—Él será tu nueva familia, tal vez no lo parezca. Pero tú y él son muy parecidos. —“diez minutos para la autodestrucción” informó una voz robótica por toda la base. Jackson suspiró pesadamente— y tú —se dirigió al pequeño alterado— Te prometí una nueva vida, pero perdóname por no estar contigo. Nunca olvides quien eres, tus poderes no son destrucción Minseok, úsalos bien.

El menor negaba en cada palabra que decía el mayor, se negaba a dejarlo, se negaba a tener una vida sin él, no lo quería perder. Sus pequeñas lágrimas volvieron a salir cuando el doctor le sonrió débilmente. El pelinegro le hizo un ademan al chico y este asintió entendiendo su orden, agarró del brazo al menor sacándolo del lugar a pesar de sus suplicas para que lo dejara.

En los pasillos se podían oír varios disparos y gritos de todo el personal de la base, y aquellos dos solo se limitaron a correr, el joven todavía desconocido para MInseok lo seguía sujetando del brazo y lo protegía de cualquier guardia que intentaba atacarlos.

Minseok sentía una fuerte presión en el pecho, su cabeza dolía, se sentía débil, pareciera que en cualquier momento vomitaría o se desmayaría.Su mirada cayó en sus pies los cuales sangraban por culpa de algunos vidrios esparcidos en el piso provocado por la invasión.

El castaño que lo acompañaba se detuvo provocando que este lo imitara.

—Bueno, el pasillo está despejado. —dice él observando desde la esquina en la que estaban escondidos— si logramos llegar a esa puerta podríamos usar las escaleras de emergencia y… Oye niño, ¿Qué sucede? —el mencionado solo negó restándole importancia mientras limpiaba sus lágrimas con el dorso de su mano. Escuchó al agente suspirar— Sé que duele, pero no hay mucho que hacer ahora. Ven, vi tus heridas en tus pies, no dejare que sigas caminando en esas condiciones.

Se inclinó dándole la espalda y el menor con pocas dudas se trepó aferrándose a su cuello, una vez ya arriba el castaño retomo su camino en ir hacia la puerta acordada encontrándose con dichas escaleras y como pudo fue bajando lo más rápido que pudo.

—¿Cómo te llamas? —preguntó Minseok en un susurro que fue escuchado perfectamente por parte del mayor.

—Pero vaya sorpresa puedes hablar —bromeó el castaño— Soy Jaehyun, agente de nivel tres en shield.

Ambos escucharon un portazo proveniente de la puerta por la cual habían entrado segundos antes. “Ahí están, no dejen que escape con el alterado” gritaron desde la planta de arriba, unos tres guardias bajaban corriendo las escaleras con la intención de alcanzarlos.

—Agárrate fuerte y cierra los ojos, esto se pondrá feo —ordenó Jaehyung soltando un gruñido— por favor desgraciado ayúdanos por esta vez.

Minseok arrugó la nariz sin entender nada, preguntándose de quién hablaba pero aun así acató su orden, con sus ojos cerrados escuchó un par de gruñidos más de parte del castaño y algo rasgarse. Y de un momento a otro sintió que Jaehyun iba corriendo más rápido, podría jurar que hasta brincaba de escalera a escalera pero todavía con la precaución de que este no cayera de su espalda.

Los disparos no tardaron en aparecer, haciendo que Minseok se aferrara aún más a Jaehyun, rezándole a Buda de que ambos salieran de esta situación ilesos.

El menor percibió el aire frío deduciendo que por fin estaban afuera, Jaehyung siguió corriendo más rápido a uno de los autos más cercanos. Minsok escuchó una puerta abriéndose y siendo colocado con cuidado en un asiento.

—Quédate aquí, no te muevas y por lo que más quieras sigue manteniendo los ojos cerrados niño o morirás. —le dijo Jaehyun, un escalofrío recorrió todo el pequeño cuerpo de Minseok cuando notó la voz de Jaehyung más ronca que la otra vez y pensando en lo último que dijo, “Morirás.

No supo cuanto tuvo los ojos cerrados pero comenzaba asustarlo todo lo que escuchaba afuera, gritos, disparos y una risa que lograba ponerle los pelos de punto, al igual que sentía como a veces el auto se tambaleaba.

Una vez que lo escuchaba fue el silencio, abrió un ojo observando toda la tranquilidad dentro y fuera. La puerta del piloto fue abierta bruscamente dejando ver a la vista a un Jaehyun jadeando en busca de aire, Minseok no dejó pasar las manchas de sangre en su cara y manos, las cuales temblaban sobre el volante. Una vez que su respiración se hizo tranquila encendió el auto y a toda marcha se fueron a la salida.

Minseok veía preocupado a Jaehyun quien no dejaba de hablar solo y se repetía que todo estaba bien más para el menor pareciera que se lo decía a sí mismo, en un intento de convencerse de algo.

Un fuerte estruendo se hizo presente haciendo que el mayor perdiera el control del auto por unos segundo y tal parece que lo regreso de sus pensamientos.El menor volteo encontrándose con la base en llamas y destruida sintiendo un millón de emociones en su interior, felicidad, libertad y tristeza.

A lo lejos percibió como un automóvil los seguía a toda velocidad. Logrando llamar la atención del castaño también quien soltó una maldición y aumentó la velocidad intentando perderlos.

De la nada, las palabras del Doctor Park resonaron en su cabeza, enterrándose en lo más profundo de su ser y dándole sentido ahora por lo que fue entrenado: “Tus poderes no son destrucción Minseok, úsalos bien”. Y el sonido del cristal rompiéndose fue lo que hizo tomar valor para levantarse bajo los gritos de Jaehyun diciéndole que se agachara manteniéndose seguro y oculto.

El corazón de Minseok latía rápidamente, sus manos sudaban, aun así no quitó su vista del auto de las personas de Hydra quienes estaban a unos pocos metros de ellos, un hombre sacó la mitad de su torso y los apuntaba con su arma. Todo sucedió en cámara lenta, el sonido del arma disparando resonó en sus oído y la bala se acercaba a él con tal de darle directo en la cabeza. Podía escuchar su respiración densa por los nervios, así que cerro sus ojos concentrándose para reunir todo su poder.

Al abrirlo estos volvieron a ser negros junto con el punto azul, deteniendo la bala a casi unos centímetros cerca de du nariz. Lo que sucedió después fue que de su garganta salió un grito junto a un movimiento de cabeza haciendo que el auto que los seguía volcara hacía arriba.

Jaehyun observando todo desde el retrovisor frenó de golpe haciendo que las llantas hicieran un sonido con el asfalto.Todo quedó en un profundo silencio donde solo se escuchaban los jadeos de cansancio de ambos, Minseok se dejó caer en el asiento sintiendo una gran punzada en su cabeza y la sangre volvía a caer de sus orificios nasales. Recordó las advertencias que Dak-ho le había dicho hace unas horas atrás sobre usar sus poderes en exceso.

—¿Minseok?, Hey Minseok —el castaño sacudió su hombro preocupado por su estado.

Su cuerpo dolía demasiado, el cansancio le estaba ganando, no podía mantener sus ojos abiertos por mucho tiempo. Jaehyun parecía hablarle pero simplemente no lo oía. Lo último que vio fue al castaño tomando su comunicador.







El silencio era lo único que podía percibir en estos momentos, no hacía más que dejarse llevar en la oscuridad. Se sentía en paz, como si esto fuera la primera vez que descansaba tan bien durante años. Pero también tenía ese sentimiento de intranquilidad recorriendo todo su cuerpo, y pudo confirmarlo cuando quiso levantarse pero su este mismo no reaccionaba.

De pronto, lo que una vez fue silencio; se volvió suaves ruidos, como gente murmurando, el sonido de algo goteando y un pitido desconocido para el chico.

Tuvo que parpadear varias veces para acostumbrarse a la luz cuando este abrió los ojos lentamente. Sus ojos cáfes recorrieron el lugar en donde estaba, las paredes estaban pintadas de un color beige, una pequeña pantalla estaba colgando en la esquina de la habitación donde mostraban un canal de noticias, Dos puertas en tonos claros en cada una de las dos esquinas de la habitación, Minseok como pudo giro a su lado derecho encontrándose con una muchacho aparentando ser algunos años mayor que él acostado en uno de los sillones de la habitación mientras que una frazada lo topaba de pies hasta el cuello.

Intento moverse pero un ligero piquete lo hizo soltar un jadeo de dolor, resultaba que en su brazo derecho había una intravenosa y en su nariz un pequeño tuvo que lo ayudaba a respirar. Al igual que en su pecho múltiples pegatinas con cables se conectaban a una máquina que hacía sonidos.

—Ya despertaste… —la voz del desconocido lo hizo sobresaltarse, lo vio estirarse quitándose rastro de sueño y con una mano peino su cabello— creo que debo traer a un doctor para que te haga un chequeo y…

—¿Dónde estoy? —lo interrumpió Minseok, su voz salió algo ronca al igual que un ardor apareció por toda su garganta haciéndolo toser y tocarse la zona sensible.

—Estas en un hospital, estuviste tres casi cuatro días dormido —el mayor le acerco unvaso de agua a lo que Minseok no dudo en tomar— ¿Cómo te sientes?

El menor no respondió solo se dispuso a tomar del líquido transparente, no sabía a qué responder su pregunta; ¿acaso se sentía bien? ¿Se sentía mal? No lo sabía, ni siquiera sabía el cómo había llegado a parar a ese lugar.

—Solo, quiero saber cómo llegué aquí —preguntó él en un susurro sin saber si estaba bien o mal el que supiera lo que sucedió.

El joven frente a él parpadeo confundido— ¿No recuerdas lo que sucedió? —el niño negó tímidamente sin verlo, un suspiro de parte del otro se hizo escuchar— tu… ¿Me recuerdas? —aquella pregunta tomo por sorpresa al pequeño, ¿debería recordarlo? ¿Se conocían?, le resultaba familiar pero sin duda alguna, pero aun así su respuesta fue negativo.

Un silencio incomodo inundo la habitación. El mayor lo miraba fijamente demasiado afligido incomodando al niño quien miraba a todos lados menosa él.

Agradeció cuando una mujer jovenentró a la habitación acomodando su bata de doctora, junto a ella se encontraba un hombre de mediana estatura vistiendo un traje negro.La mujer al ver que el menor estaba despierto le sonrió dulcemente.

—Estás despierto, es un alivio. ¿Cómo te sientes? —pregunta la mujer, sacando una pequeña linterna— quiero que sigas la luz, eso es, perfecto —dice la mujer viendo como el chico hace lo que pide sin objeciones— Es un milagro que te hayan traído en un buen tiempo, de no ser así te hubiéramos perdido. Agradece al agente Go que fue quien te salvó la vida.

El menor arrugo la nariz sin comprender nada cuando el castaño le hizo señas a la enfermera de que guardara silencio. Cosa que extrañó también a los dos presentes ahí. Así que él agarró a los otros dos y se los llevo a una esquina mientras les susurraba en un idioma que Minseok no conocía provocado por la amnesia o por que en verdad nunca había oído hablar a alguien así.

Pero a pesar de que no entendía nada, sabía que lo que aquellos tres no era nada bueno, la mujer gruñía de enfado mientras que el hombre se cruzaba de brazos mientras negaba. Los tres giraron a verlo provocando que Minseok se pusiera nervioso por la atención.

Volvieron a acercarse al pelinegro, pero esta vez con sonrisas forzadas que Minseok no pudo notarlo.

—Nos vamos a retirar ya, pero vendré después para llevarte a hacerte una radiografía. Y lamentamos su perdida.—fue lo último que dijo para que ella saliera junto al otro hombre dejándolo a él y al castaño a solas.

Este mismo se pasó la lengua por su labio inferior y pasará una mano por su cabello intentando como iniciar una conversación.

Se hizo a un lado para dejarle espacio al otro cuando vio que este tenía intenciones de sentarse en el colchón— Escucha —comenzó él sobándose la nuca con nerviosismo— Lo que te voy a contar es muy delicado para ti, técnicamente no puedo decírtelo por tu estado. Así que no quiero que te alteres por favor. ¿De acuerdo?—el menor asintió— Primero antes de comenzar, Soy Go Jaehyun. Tu hermano. —una sonrisa se formó en sus labios viendo la carita de sorpresa de Minseok.

—¿Somos… familia? —no se sabía explicar el por qué lo hacía tan feliz decir aquella simple palabra,pero su pecho se sintió cálido— ¿Eso quiere decir que tengo papás?

La sonrisa de Jaehyun desapareció dejando un semblante serio y triste lo que provocó un cierto sentimiento de intranquilidad en Minseok.

—Minseok, la razón por la que estás aquífue porque estuviste involucrado en un accidente automovilístico. —el pelinegro guardó silencio sin comprender todavía a lo que el castaño quería llegar— Ellos murieron, mamá olvidó ponerse el cinturón de seguridad y el otro auto golpeó justo al lado del copiloto donde papá estaba.

Minseok sentía una presión en el pecho, tragó sintiendo un nudo que le cerraba la garganta— No es cierto —dijo con un ligero temblor en su voz,como si intentara creerse su propia mentira sabiendo que se haría más daño— Estas mintiendo.

“tú te estas mintiendo” se escuchó en su cabeza.

Jaehyung lo abrazó con delicadeza, de la nada; los sollozos de Minseok se hicieron presentes. Sobó su espalda lentamente dándole confort mientras le decía que todo iba a estar bien y que no estaba solo.

Minseok no lo recordaba, pero Jaehyung había hecho una promesa. Y la cumpliría.