entre muertos y vivos

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Summary

Camila odia muchas cosas, entre esas a su "amiga" naomi, una perra media loca qué la acompaña en lo que queda de su país. ¿Podrán dos mujeres que casi se odian Cumplir el arriesgado objetivo de Camila? Donde puede que A veces las cosas no sean tal cual lo parecen. Quizás, muy en el fondo de nuestros corazones, todos ya estemos muertos. Como aquellos recuerdos oscuros, que nos van matando poco a poco. Quien sabe, espero que no, pero y ¿si mas gente murió por su propia mente antes de ver cara a cara a los muertos? El enemigo no está al frente, siempre estuvo dentro, en lo que ve, en lo que escucha, en lo que siente. ¿esta seguro de que todo eso es verdad nada puede ser falso? Yo no. Que no pueda darse cuenta, no lo hace una persona cuerda. Creo, que no estamos tan vivos, si lo piensas bien.

Status
Complete
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
16+

prologo

Prologo

No le gustaba la comida enlatada, no le gustaba la naturaleza y no le gustaba matar personas.

Pero todo eso tenía que hacerlo, si quería sobrevivir.

Tic tac, era su tercera noche en la cárcel, se sentía bien estar en una celda individual, pero no se sintió bien la manera en la que se la gano, tic tac, cinco para las doce, en los oscuros pasillos permanecía inmóvil la sombra del silencio.

Tic tac, los grillos guardaron silencio; la mujer que se encontraba envuelta entre delgadas sabanas, cagada de frío, tampoco le gustaba el silencio.

Tic tac, Tic tac, Tic… así paso la noche aquella mujer de cabello rizado, piel ámbar tac; odiaba muchas cosas, pero lo que más odiaba, era un nombre, un hombre, una imagen repugnante que jamás se borrara de su mente, con aquella desagradable sonrisa.

Del policía que la metió allí.

Tan claro como el agua, Eso fue mientras le servía el desayuno a su madre que ya estaba muy mayor para cuidarse sola, mientras le daba la comida en el sofá de la sala, a los pocos segundos la puerta fue derribada tumbándose al suelo como un dominó.

Con el corazón en la garganta, se abalanzó sobre su madre, ella era en todo lo que podía pensar, aquella señora también estaba asustada y se confundió más en el momento que vio a 4 Policías entrar a su casa, nada tenía sentido, debía haber alguna clase de error.

Arrancaron a su hija de sus brazos y con armas largas barrieron toda la vivienda, lágrimas bañaron la cara de la señora, no podía hacer nada, no podía defender a su hija.

—si tan solo pudiera caminar— fue algo que paso por su mente, pero no, no podía desde que se cayó de aquel joven caballo Marrón con patas blancas.

Tiraron a la mujer de pecho a la pared, la esposaron y el Policía de mayor jerarquía dijo.

—Ciudadana propietaria de la cédula de ciudadanía 24.012.007, está detenida por cargos de, posesión de armas de fuego, posesión de drogas e incitación al odio. — ella sabía que se había equivocado, pero esa era su cédula, algo pintaba raro aquí.

Hasta que la llevaron a la patrulla y entendió todo cuando observo al hombre que estaba al lado de la patrulla donde la metían era aquel policía.

Su exesposo, le habían diagnósticado paranoia luego de salir de la academia, pero pago para ocultar el diagnostico, no lo creía capaz de eso, aunque tampoco habían terminado en los mejores términos.

El sonido de la celda abrirse, la saco de aquel inmersivo recuerdo, Generalmente un Guardia venía, espero el suficiente como para que empezara a sentirse raro que no hubiera venido nadie, tampoco quería salir, no quería ser sancionada más de lo que ya está.

Y cuando ya me está acostando otra vez, gritos como ecos se escucharon por los pasillos, sonidos de pistolas y gente corriendo la levantaron de golpe de la Cama, una joven rubia ensangrentada llego a mi puerta y ambas nos miramos profundamente, con un sentimiento compartido, miedo.

Sin saber que el mundo que conocía, por suerte estaba llegando a su fin.