Prólogo
Cuentan los ancianos del pueblo que, mucho antes de que las calles fueran de piedra y las campanas anunciaran el alba, el bosque entero era un campo de guerra.
Vampiros y lobos se disputaban la noche, bañando la tierra en sangre bajo lunas rojas que parecían no tener fin.
Los vampiros del Norte reclamaban la eternidad como derecho divino: criaturas elegantes, inmortales, alimentándose de la sangre de los hombres y gobernando en la penumbra.
Los lobos del Sur, en cambio, defendían con uñas y colmillos la fuerza de la manada, su instinto salvaje, y su dominio sobre los territorios.
Durante siglos, las batallas no conocieron descanso. El bosque fue quemado y renació más oscuro, las aldeas humanas quedaron marcadas por hogueras y gritos, y los nombres de líderes caídos aún se susurran como advertencia.
Finalmente, exhaustos de tanta muerte, ambos bandos aceptaron un tratado de paz:
* Los vampiros reinarían en el Norte.
* Los lobos custodiarían el Sur.
* Y los humanos permanecerían en el centro, ajenos a la verdad que latía bajo su piel.
El equilibrio se sostuvo durante generaciones, siempre frágil, siempre tenso.
Pero no hay pacto eterno.
Entre las ruinas más antiguas del bosque se esconde una inscripción olvidada, escrita en piedra con sangre seca:
“Cuando los nuevos líderes nazcan bajo lunas contrarias, cuando la sed y el instinto se miren a los ojos, dos enemigos se buscarán en secreto… y con ellos vendrá el fin.”
Ahora, el tiempo de los herederos ha llegado.
Park Jimin, el vampiro marcado por la tragedia, y Jeon Jungkook, el alfa criado en el odio, están destinados a asumir el mando de sus clanes.
Y mientras los ancianos vigilan, los cazadores acechan, y la maldición respira en la sombra,
la pregunta se alza como un presagio:
¿Serán ellos quienes destruyan el tratado… o quienes enciendan la chispa del final?
Hola solo quiero dejar una pequeña recomendación cuando lean esta historia pongan el fondo negro 🖤.
Vayan guardando qué pronto empezaré a publicarla cuando termine de corregir los capítulos.