Eso no se olvida

All Rights Reserved ©

Summary

Algunas historias dejan huellas que nunca se borran. Y algunas personas… tampoco. ¿Qué pasará cuando el pasado vuelva para recordarlo todo?"

Genre
Other
Author
yenny
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1

Éramos amigos

8 de junio 2024

Kathleen

La soledad es algo de lo que nunca me acostumbraré, aunque ha sido constantemente mi compañera desde que mis padres decidieron viajar tanto por trabajo. Estar en esta enorme casa sin ninguna compañía es algo inquietante. Mi hermano, Kirby, prefiere quedarse en los dormitorios de su instituto para evitar conducir durante una hora todos los días, Sin embargo la única vez que realmente disfruto estando sola es cuando me sumerjo en unos de los libros de mi estantería.

―¿Kirby estas comiendo mi helado?— le pregunto, alzando una ceja al verlo sentado en el sofá con los pies sobre la mesita del centro con el tarro de helado de menta con chispas de chocolate en la mano. Mi favorito.

―¿ De verdad no puedes compartirlo con tu hermano mayor, Kath?— dice Kirby sonriendo tratando de sonar despreocupado.

―¡No mames, Kirby! sabes que detesto que tomes mis cosas especialmente mi helado de menta con chispas de chocolates. Hay más sabores en el refrigerador—Le espeto frustrada.

―Relájate, Kath. Ese helado se lo quite a Ethan, que estuvo aquí hace rato —Responde, intentando calmarme.

― ¿Ethan estuvo aquí? —pregunto, sorprendida.

― Si, el abuelo Rudolph lo envió a buscar unos documentos que mamá dejó antes de irse. Estaba comiendo el helado así que se lo quité. Siguen teniendo los mismos gustos de siempre.

―¿ Antes de irse? ¿ Adonde fue mamá?

― Están de viaje de trabajo con la editorial. Ya sabes como siempre.

―¿ Están? papá también fue ¿verdad?

― Si, mamá te dejo un mensaje, pero no estabas en línea.

Mamá: Hola, nena. Nos vamos de viaje.

Mamá: Vas a tener que quedarte en casa de los Stafford por un tiempo.

Mamá: Tu hermano se quedará en el dormitorio de la universidad, y no quiero que te quedes sola en casa.

Mamá: Pórtate bien, ¿sí?

Mamá: Disfruta con Bridget.

Mamá: Un beso enorme, nena. ¡Recuerda portarte bien! Te quiero mucho.

La idea de pasar unos días o tal vez meses en casa de los Stafford no me desagrada del todo, me gusta pasar tiempo con Bridget mi mejor amiga de la infancia ella ha sido como una hermana para mi. Pero tener que lidiar con Ethan va ha ser un poco difícil.

― ¿Así vestida irás a la Uni?— pregunta Kirby estudiando me de arriba para abajo.

― Si, ¿por qué?

— Si Thurman te viera ahora, seguro que se arrepentiría de lo que te hizo Bicho —dijo Kirby, con una sonrisa torcida.

Llevo puesto una minifalda de mezclilla y una camiseta negra con un estampado de Stitch y Angela, un toque informal pero divertido. Los tenis bajitos completan el conjunto. Aunque no me siento muy bien arreglada, la aprobación de Kirby significaba algo. No solía decirme que me veía bien a menudo, así que su comentario me hizo sonreír. Algo que me hace sentir orgullosa de mi hermano.

Mi estómago se revolvió al escuchar ese nombre. Thurman. —Ese gilipollas no tiene vuelta atrás, Kirby. Ya es historia. Captas.

Thurman Ritter el peor error que pude cometer en mi vida, pero dicen que de los errores se aprende. Ahora empiezo a entender esa frase bien.

― Sí que es un gilipollas— susurra entre dientes como si no quisiera que escuchara lo estaba diciendo.

― Si por algún momento te encuentras con él y quiere propasarse contigo no dudes en llamarme.— continua—. sabes que lo mataría por ti.

Escucharlo hablar así me hizo reir. Aunque se que es capaz de hacerlo en verdad. No es que mi hermano sea un asesino, pero sé que él daría todo por mi aunque a veces resulte molesto.

— Bueno, me voy, Güero —dije, lanzándole una última mirada al tarro de helado que se acababa de terminar .—No te atrevas a comer más helado, o habrá consecuencias. —Mi tono era juguetón, pero mis ojos reflejaban una advertencia seria.

llego al instituto, aparco mi vehículo y salgo del auto. El sol brillaba intensamente, y mi mirada se desvió hacia un chico alto con cabello rubio, cuyos músculos marcaban el contorno de su camiseta blanca. Lleva gafas de sol y jeans que acentúan su figura atlética. Me quedo boquiabierta, y solo cuando me repuse del asombro, me doy cuenta de que se trata Ethan Stafford. Ese idiota me es inconfundible.

Pocos segundos después Bridget baja del auto con su habitual energía desbordante. En cuanto me ve, corre hacia mí con una sonrisa radiante, su melena rubia ondeando tras ella. Sus ojos azules brillan mientras me envuelve en un abrazo, y es imposible no contagiarse de su alegría.

— ¡Hola, Bicho! —me saluda mi mejor amiga, apretándome en un fuerte abrazo.

— Hola, enana —interrumpe Ethan con su tono burlón, sin perder la oportunidad de fastidiarme.

Me ha estado llamando así por años, y aunque no soy tan alta como él, no termina de agradarme que siempre se burle de mí.

— Kathleen. K-a-t-h-l-e-e-n. Ese es mi nombre, idiota.

— Como si no lo supiera Ena. Cuando te conocí, ni siquiera habías dejado de mojar la cama…

— ¡Obvio, tonto! Apenas tenía tres años —lo interrumpe Bridget, rodando los ojos.

Cuando conocí a Ethan y a Bridget, apenas tenía tres años, al igual que Bridget. Ethan, en cambio, nos lleva dos años, así que ya tenía cinco. Éramos un grupo inseparable: Ethan Stafford, su hermano Irving, que también tenía tres años, y el pequeño Marion, que apenas tenía un año y estaba empezando a hablar. Mi hermano Kirby tenía la misma edad que Ethan, y entre todos cuidábamos al pequeño Marion, como si fuéramos una pequeña pandilla de cuidadores. Los vecinos iban a quejarse siempre.

Vivíamos justo frente a frente en un pueblo(Reine) de Noruega. Pero cuando cumplí 17 años, mis padres decidieron mudarse a la ciudad una vez que nuestra nueva casa estuvo lista. Poco después, los padres de Ethan fallecieron en un accidente, en el que también murió el padre de Bridget. Toda la familia se mudó a casa del abuelo Rudolph, a unos treinta minutos de la nuestra.

Aunque siempre hemos estado juntos, algo cambió con el tiempo. Estudiamos en la misma preparatoria, pero Ethan empezó a comportarse de manera diferente conmigo. De repente, cada vez que me veía, parecía que su misión en la vida era hacerme la vida imposible. Nunca entendí por qué, si antes éramos tan buenos amigos. Pero si trato de recordar creo que fue cuando tuve mi primer novio.

*

― ¿Entendiste sobre el trabajo que dejó la profe de literatura?— Pregunta Keisha mi compañera de clase a veces me pregunto por qué eligió Literatura si nunca entiende nada.

― ¿no entendiste?— preguntó, con un toque de paciencia.

― La verdad… ¿me puedes ayudarme con eso?

― Tenemos que escribir una novela para entregarla en las vacaciones de verano— Le explico con un poco de calma.

― No creo que pueda escribir una novela en un mes. Es poco tiempo.

― si le dedicas tiempo podrás lograrlo Kei— le dije, dedicándole una sonrisa de aliento.

― Iré a tu casa para que me ayudes a planear todo: la trama, personajes… y eso ya sabes.

― Está bien. Pero tendrás que ir a casa de Bridget me estaré quedando en su casa estos días. Te mando la dirección más tarde.

― Nos vemos hasta entonces.

La clase de literatura estuvo interesante aunque pasó en un abrir y cerrar de ojos. Me gusta escribir pero concuerdo con Keisha terminar una novela en un mes va a ser un desafío. Estoy apunto de marcharme cuando escucho una voz familiar gritar detrás de mí.

― ¡Bicho, esperame!

Es Bridget, que estudia fotografía en el instituto, me había enviado un mensaje diciendo que vendría conmigo a casa para ayudarme a hacer la maleta. Ethan tiene clases y no quería quedarse a esperar lo para que volviesen juntos.

Bridget me rodea con un brazo por el cuello, siempre tan efusiva.

― El día está cálido ¿no crees?—comenta Bridget mientras con su cámara va capturando todo lo que le parece interesante―. Ayer me encontré con Thurman en el club. Iba con otra chica, y ya se que…

— Para, Brid —la interrumpo antes de que siga—. No me hables de ese capullo, no me interesa.

― Lo siento ―murmura, apenada.

Le dedico una sonrisa a mi amiga para que no se sienta mal. Hace tiempo que dejé de preocuparme por la vida de Thurman Ritter.

— Esta noche es la fiesta de Justin. ¿Quieres venir conmigo al antro?

— Lo siento, Brid, no tengo ganas de salir.

— Vamos, Bicho, tienes que salir, divertirte y relajarte un poco. ¡Vamos, sí!

Dudo un poco, pero es la fiesta de cumpleaños del novio de mi Brid. Por más que quiera negarme, sé que terminará convenciéndome.

— Está bien, tú ganas iré contigo—respondo al final, cediendo.

Cuando llegamos a casa, Bridget se deja caer rendida en mi cama mientras yo empiezo a empacar lo necesario. Bueno, más que lo necesario, casi todo mi armario completo. Cuando mamá dice que tengo que quedarme unos días en casa de los Stafford, eso puede significar meses.

— Debes ponerte ese vestido esta noche —dice Brid, señalando un vestido negro que mamá me trajo de Buenos Aires hace un mes. Ni siquiera lo he probado.

— Seguro que consigues galán —añade con una sonrisa cómplice.