Saga L.C.P VII — Meanie

Summary

El cambiaformas Halcón Mingyu nunca ha sido una persona que se negara a sí mismo lo que quería. Así que cuando ve a la más reciente adición a la coalición felina, un lindo cambiaformas tigre llamado Wonwoo, Mingyu no duda en asegurar que terminarán en la cama. Mingyu planea que el encuentro sea una experiencia de una sola vez. Los compromisos no son para él y que Wonwoo esté caliente, tenga una buena polla y sea encantador, no va a cambiar las cosas. A pesar de su determinación, Mingyu considera que una muestra de Wonwoo no es suficiente. Eso sólo lo confunde como el infierno, ya que no podrían ser más diferentes. Mingyu es todo negocios y seriedad, mientras que Wonwoo es un hacker que se tiñe el cabello de colores salvajes y se viste como un punk. Lo más importante, Mingyu es un Halcón, mientras que Wonwoo es un tigre y esas dos especies raramente son compañeros. Wonwoo, que acaba de ingresar en la coalición, no ha conocido ningún tipo de relación amorosa. Criado por un cruel padre adoptivo, lo único que Wonwoo aprendió fue a ser un ladrón y un hacker. Así que, cuando se encuentra inmerso en una coalición y pegado a un hermano mayor sobreprotector, Wonwoo no puede dejar de sentirse perdido. El único punto brillante en su vida es Mingyu. Aunque Wonwoo se da cuenta de que los planes de Mingyu son mantener un encuentro de una sola vez, una parte de él tiene la esperanza de que el Halcón eventualmente quiera más. Poco después, Wonwoo comete un error estúpido que no sólo le pone a él, sino también al resto de la coalición, en peligro. Cuando Mingyu se da cuenta de que puede perder a Wonwoo, sabe que nada le impedirá salvar al tigre, incluso si tiene que sacrificarse para hacerlo.

Genre
Fantasy
Author
Kei
Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1.

Era curioso cómo había encontrado comodidad al estar en una iglesia, ya que nunca había estado en una el tiempo suficiente para escuchar un verdadero sermón.

Por otra parte, hasta hacía poco tiempo, apenas había visto el exterior desde su periplo por varias casas de acogida. Si uno podía llamar a los sitios donde había vivido hogares, ya que en realidad no eran nada más que prisiones bajo la apariencia de casas de dos plantas. Las únicas veces que su tutor lo había dejado salir, había sido para ir a pie a hacer las compras del supermercado o para ayudar a alguno de sus hermanos de crianza, Jeonghan o Leo, en una misión que requiriera de sus conocimientos especializados.

Wonwoo se instaló en uno de los muchos bancos de roble que cubrían la totalidad del ancho de la iglesia.

Él había elegido ese asiento, ya que, dada la hora, solo él ocupaba el edificio. Aunque, debido a que estaba en Flint, la ciudad continuaba su bullicio por todas partes. La audición de su felino interno le permitía recoger los sonidos lejanos del tráfico, a una pareja discutiendo en un callejón cercano y los aviones de un aeropuerto próximo. En lugar de sentir resentimiento por la intrusión auditiva, Wonwoo los aceptaba. Los sonidos le hacían saber que ya no estaba aislado.

Respiró profundamente, saboreó el aroma del polvo, el cuero viejo y la cera derretida. Esos olores también servían para calmarlo, aunque si le preguntaran por qué, le sería muy difícil dar una razón de qué era lo que lo había llevado allí el último par de semanas.

Echó un vistazo al interior del edificio, apreciando la belleza de la arquitectura. Las vidrieras a ambos lados del enorme santuario eran obras de arte. Aunque nunca había estado en la escuela dominical, todavía podía identificar muchas de las escenas bíblicas exhibidas en las ventanas que representaban al hijo pródigo, y no podía dejar de ver la ironía en el paralelismo con su propia vida, a pesar de que la separación de su familia no había sido voluntaria.

Un fuerte viento soplaba fuera haciendo crujir la antigua construcción. Wonwoo aguzó el oído, siempre en estado de alerta por si escuchaba sonidos reveladores de aleteo de alas, lo que significaría que los Cuervos estaban cerca.

En su vida anterior, los cambiaformas Cuervos nunca se habían molestado con sus dos hermanos de crianza o con él, ahora que habían vuelto al redil de la coalición de felinos, las cosas habían cambiado.

Si su hermano mayor biológico, Jonghyun, se enteraba que Wonwoo se escapaba casi todas las noches, el cambiaformas tigre estaría algo más que molesto. A pesar de que sólo se habían reunido hacía unos pocos meses, Jonghyun había hecho su misión personal proteger a Wonwoo en todo momento. Para alguien que había crecido, básicamente, teniendo que valerse por sí mismo, las restricciones y mimos lo crispaban.

Sin embargo, sabía que Jonghyun tenía buenas intenciones, por lo que Wonwoo mantenía sus sentimientos dentro de su pecho. El viento sopló de nuevo. Casi por reflejo, Wonwoo cerró más su maltratada chaqueta vaquera. Mientras que el aire en la iglesia casi no le daba la misma mordedura que fuera, todavía se sentía frío. Wonwoo se resistía a salir, pero era hora de volver a la sede.

Resignándose a su actual situación, permitió a su mente divagar sobre cosas mundanas. Habían puesto a su disposición un improvisado laboratorio para que trabajara y tenía varios proyectos en desarrollo.

En realidad, por primera vez desde que había sido rescatado, se sentía un poco emocionado por su trabajo, incluso aunque no albergaba la ilusión de que alguien le diera uso a todo lo que producía. No cuando la coalición tenía una gran variedad de costosos equipos militares a su disposición.

Aunque había un proyecto, que si tenía éxito, podría hacer que se ganara finalmente un poco del respeto que quería tener dentro de la coalición. Entonces, tal vez todos ellos dejarían de mirarlo con expresión hastiada.

Por encima de todo, finalmente ganaría el respeto de Jonghyun.

Estaba tan absorto en sus pensamientos, que no se dio cuenta de que tenía compañía hasta que alguien se sentó en el banco junto a él y presionó un cuerpo duro cerca del suyo. Por instinto, Wonwoo hizo un movimiento hacia la pistola que siempre llevaba en el bolsillo interior de su chaqueta. Su mano apenas se movió unos centímetros antes de que unos fuertes dedos lo agarraran dolorosamente, induciendo sus lágrimas. Reprimiendo un grito de alarma, levantó los ojos para encontrarse a sí mismo en la mirada de los ojos oscuros de Mingyu, un cambiaformas Halcón que se había unido a la coalición. Mingyu era una cara amable y no amenazante. El alivio se apoderó de Wonwoo cuando se dio cuenta de que no estaba a punto de ser atacado. A continuación, con la misma rapidez, su corazón se aceleró de nuevo, esta vez por una razón completamente diferente, porque... bueno, porque era Mingyu.

En su primer día en la coalición, Wonwoo había caído literalmente por el guapo Halcón y desde entonces tenía algo por Mingyu. Todo lo relacionado con él llamaba a Wonwoo de una forma en que ningún otro lo había hecho antes, su pelo oscuro como la medianoche, con un corte estilo militar que combinaba fuertemente con sus intensos ojos oscuros que parecían llevar el peso del mundo en ellos. Añadido a que el cuerpo de Mingyu tenía una perfecta construcción y Wonwoo estaba casi babeando con la apreciación.

No es que fuera a seguirlo como un colegial loco. Nooooo... eso no estaría bien, y menos siendo el nerd que era, Wonwoo ya tenía suficientes problemas. Lo último que necesitaba era estar atrapado jadeando como una chica en un concierto de Justin Bieber.

Mingyu debía estar de servicio, ya que llevaba el traje de camuflaje negro que era una característica estándar de los soldados que trabajaban para la coalición. Wonwoo había visto a Jonghyun innumerables veces con ese uniforme. Aunque, en su opinión, se veía mucho mejor en Mingyu. Incluso con las numerosas armas atadas al cuerpo, el Halcón se las arreglaba para estar sexy.

—¿Eres un jodido idiota? —rompió Mingyu a modo de saludo.

Wonwoo hizo una pausa, la boca abierta estilo idiota cuando su estómago se contrajo. Bueno, eso no había sido precisamente un buen comienzo en su primera conversación verdadera. Apretó los labios, cerrándolos antes de darle un leve encogimiento. —Algunos me han acusado de eso en el pasado.

La respuesta de listillo fue su manera de aligerar el ambiente y Wonwoo se dio cuenta de que había caído en saco vacío cuando no se ganó ni el atisbo de una sonrisa por parte de Mingyu. En todo caso, sólo parecía que había molestado más al Halcón, porque continuó sosteniendo la mano de Wonwoo con mano de hierro. Aunque Wonwoo había esperado durante mucho tiempo que Mingyu lo tocara, eso no era exactamente lo que tenía en mente.

—¿Sabe Jonghyun que estás aquí? —exigió Mingyu, su rostro duro y carente de compasión.

Como si Wonwoo fuera un niño que no pudiera cuidar de sí mismo. Aunque no pudiera ser un luchador duro, como Jeonghan o Leo, su tutor había logrado que se superara en sus habilidades básicas de supervivencia, por lo que si fueran atacados, podría manejarse por su cuenta. Pero que Mingyu sugiriera lo contrario, fue como una bofetada, como un insulto. Eso hizo que Wonwoo se enojara lo suficiente como para sacar su propio carácter. —Caramba, no sabía que tenía que tener un pase antes de que se me permitiera salir a jugar. Tal vez Jonghyun debería sujetarme con una de esas correas para niños, así no me alejaría demasiado.

—Esto no es divertido. He sido capaz de acercarme a ti sin ni siquiera ser detectado. Podría haberte rajado la garganta y no habrías tenido tiempo ni siquiera de darte cuenta hasta que ya te estuvieras desangrando.

—¿Qué te hace estar tan seguro de que no era consciente de ti todo el tiempo? —desafió Wonwoo. De ninguna manera en el infierno iba a admitir que había sido atrapado con la cabeza en el culo. Tiró fuertemente de su mano y resistió la tentación de frotársela para eliminar el dolor del agarre de Mingyu.

—Porque pude oler el miedo pasar a través de ti cuando me senté. Deberías saber mejor que nadie que los cambiaformas somos muy buenos olfateando a los mentirosos, niño.

Eso escoció, por dos motivos, porque Mingyu aludió a sus antecedentes penales, y por la forma en la que había añadido la etiqueta de ‘niño’ al final. Si bien podía haber una diferencia de edad entre ellos, Wonwoo estaba dispuesto a apostar que no era mucha. Aunque los cambiaformas envejecían lentamente, lo que hacía difícil discernir su verdadera edad con sólo echarles un vistazo, Wonwoo había oído que el Halcón estaba a finales de sus veinte. Por lo tanto, eso solo ponía unos pocos años entre ellos. Wonwoo se encontró empezando a preguntarse qué había visto alguna vez en el cambiaformas Halcón. Claro que Mingyu tenía un cuerpo hecho para babear, pero por lo que se veía, era solo eso.

—Puede que la próxima vez seas menos afortunado y tengas un encuentro hostil, en vez de a mí. Si los Cuervos hubieran tropezado contigo antes que yo, te hubieran destrozado, o peor aún, te habrían retenido para pedir un rescate —Mingyu continuó con su sermón.

Wonwoo negó con la cabeza. —No harían eso.

—¿Por qué, porque tú y tus dos hermanos adoptivos delincuentes los contratabais para hacer el trabajo sucio? Odio tener que decírtelo, Wonwoo, pero los Cuervos no creen en la lealtad. Sobre todo ahora que se han dado cuenta de la estrecha relación de Jeonghan con el líder de la coalición felina.

Ahí estaba, otra referencia a su pasado. Wonwoo, enojado, se tragó una maldición cuando se apoderó de la parte posterior del banco que tenía delante de él con tanta fuerza que sus nudillos estallaron. «Maldita sea, jaqueaste el sistema informático de la coalición una vez, robaste unos pocos miles de la caja fuerte de un cambiaformas Lobo y le diste un tranquilizante a un Felino, y ya quieren marcarte para siempre».

—No, lo que quiero decir es que no me retendrían por un rescate. No soy realmente un gran jugador, ni de alguna importancia para la coalición, por lo que no es como si pudieran conseguir mucho por mí. Probablemente ni siquiera valgo la pena como para que me utilicen.

Wonwoo tiró nerviosamente de su flequillo. A pesar de que le había parecido una buena idea teñir las puntas de su cabello de rojo esta mañana, ahora se sentía dolorosamente inadecuado frente a alguien tan guapo y valeroso como Mingyu. La mirada de Wonwoo derivó hacia sus propios vaqueros raídos y sus zapatillas de deporte que tenían agujeros en los dedos del pie, resistiendo la tentación de encogerse por su descuidado aspecto. No ayudó a su nivel de confort pensar en sus orejas, cejas y nariz. Mingyu sin duda pensaría en Wonwoo como en un punk o un delincuente, como Jeonghan y Leo.

—Jonghyun es el cuñado de Chanyeol, por lo que eso te hace importante debido a esa unión —señaló Mingyu al cabo.

—No, eso hace a Jonghyun y a su compañero, Minki, importantes. Y sólo significa que estoy obligado a vivir en sus apartamentos abarrotados porque mi hermano se negó a permitir que me mudara a otro sitio —respondió Wonwoo. A pesar de que llamaban a la enorme vivienda apartamento, eso no se sentía correcto, ya que el lugar empequeñecía a la mayoría de las casas.

—¿Entonces no encuentras tu actual vivienda agradable?

—Infiernos no, me siento como si hubiera caído en medio de ‘Gran Hermano’ edición felina. Sólo que no hay un premio de medio millón de dólares en juego. —Wonwoo estaba dolorosamente consciente de la presión del cuerpo de Mingyu contra el suyo. Enojado o no, no pudo detener el brote de deseo que le llegó al estar tan cerca del objeto de sus fantasías. Condenaba a su propia libido por haberlo traicionado. Justo lo que necesitaba, joder más su vida de lo que ya estaba, todo por un amor no correspondido por alguien que obviamente no podía soportar ni siquiera verlo.

—¿Así que vas y sales corriendo, como un niño pequeño haciendo pucheros? —Mingyu inclinó la frente sentenciándolo.

—Sólo quería salir un rato. No sabía que había cambiado una cárcel por otra.

Wonwoo comenzó a levantarse, sólo para sentir el agarre de Mingyu tirando de él hacia abajo.

—Relájate, no hay razón para que juegues a la reina del drama conmigo. Sólo estoy señalando que no es una buena idea que salgas solo. La próxima vez, pídele a alguien que te acompañe —reprendió Mingyu.

—¿Y a quién sugieres que se lo pida? Jeonghan es el hermano de Chanyeol, por lo que tiene un objetivo más grande en la espalda que yo, y mandaron a Leo a vivir con cretino y gilipollas.

—Chanyeol envió a Leo con Eunhyuk y Donghae porque tu hermano de crianza es un psicópata y ellos son los únicos que tienen alguna posibilidad de reformarlo. No lo separaron de ti y de Jeonghan como una forma de castigarte.

Tal vez no, pero seguro que Wonwoo lo sentía así. Desde que podía recordar, habían estado siempre juntos los tres. Mientras habían crecido bajo el puño brutal de su padre adoptivo, Hyunsuk, habían aprendido a apoyarse unos a otros y a protegerse. Aunque Leo podía parecer malvado y falto de emociones hacia los demás, siempre había estado cuidando de Wonwoo y Jeonghan.

Wonwoo no podía contar las veces que Leo se había sacrificado y había tomado los castigos por ellos. Entonces Hyunsuk empezó a repartir los castigos, lo que le dejó cicatrices permanentes, eso también decía mucho de él.

—Siempre le puedes pedir a Jonghyun que te acompañe — sugirió Mingyu.

La mirada de Wonwoo se fue hasta la imagen de los vitrales del hijo pródigo de nuevo. Por supuesto, Mingyu lo picó. —¿No tuvisteis un reencuentro feliz cuando llegaste a casa?

Por un momento casi le dijo al Halcón que se jodiera, entonces, antes de que Wonwoo se diera cuenta, las palabras salieron a borbotones: —No soy lo que Jonghyun esperaba encontrar después de llevar todos esos años buscándome.

—¿Y qué es eso?

—Un mini él. Está bien construido, es musculoso, todo un soldado que está listo para unirse a una buena causa y hacer el mundo mejor. En su lugar, encontró a alguien que sólo es bueno haciendo venenos, abrir cajas de seguridad o infiltrarse en los sistemas informáticos.

Ahora fue Mingyu el que se quedó con la boca abierta momentáneamente en estado de shock. —¿Acabas de decir que fabricas venenos?

Wonwoo cerró más su chaqueta cuando asintió. —Sí, del tipo que trabaja específicamente en los cambiaformas. También he hecho un par de tipos de tranquilizantes.

—Me contaron que Jeonghan utilizó algo así con Vapor antes de que se convirtieran en compañeros. Nos partimos de la risa cuando fue noqueado en el curso de la misión. —Una sonrisa se curvó en los labios de Mingyu, por lo que su mirada se hizo aún más caliente—. No sabía que lo hubieras hecho tú.

Un ramalazo de orgullo pasó a través de Wonwoo. — Todavía estoy tratando de ajustarlo un poco para que dure más tiempo. O al menos eso espero. Tuve que dejar muchas de mis provisiones detrás cuando entré en la coalición, y me está tomando mucho tiempo reconstruirlas.

—¿Crees que el material fue destruido?

—Supongo que el control de animales tomó gran parte de ello —Wonwoo se encogió de hombros. Se podía decir, por la forma en la que Mingyu ladeó la cabeza a un lado, que el Halcón encontró su respuesta confusa, pero Wonwoo no tenía ganas de explicarlo, no cuando tenía asuntos más urgentes en su plato que resolver.

—¿Vas a llevarme de vuelta y lanzarme a Jonghyun? —preguntó, temblando de nuevo cuando una brisa fría pasó a través de la construcción.

—¿Tienes miedo de que te haga daño o algo así?

—Puede que lo tuviera cuando me mudé aquí, pero ya no tanto, ya que nunca me ha levantado la mano —lo cual había sido un buen cambio.

—Entonces, ¿qué piensas que va a hacer? —Mingyu presionó.

—Lo mismo de siempre, ponerse histérico y tal vez gritar un poco. A decir verdad, no creo que Jonghyun sepa qué hacer conmigo. Incluso siento que la única razón por la que está conmigo es porque piensa que tiene algún tipo de obligación familiar.

—No creo que eso sea cierto. Por lo que sé, estaba muy emocionado de tenerte en casa.

—Si tú lo dices —contestó Wonwoo, no lo compró ni por un momento. Se apretó la chaqueta al frente, cerrándola aún más de nuevo cuando sus dientes empezaron a castañear.

Mingyu frunció el ceño. —¿No tienes una capa más gruesa?

Wonwoo se encogió de hombros cuando un calor se apoderó de su rostro. —Jonghyun mencionó que había ropa nueva para mí en el armario, pero no lo he comprobado todavía.

—¿Por qué infiernos no? —exigió Mingyu.

Confundido, Wonwoo movió lentamente la cabeza. ¿Mingyu no sabía cómo funcionan las cosas? Tal vez las cosas eran diferentes en la sociedad de los Halcones. —No me las he ganado todavía.

—¿Qué te hace pensar que tienes que ganártelas? Jonghyun te las compró porque las necesitas.

—En realidad, creo que fue Gayoung quien lo hizo —murmuró Wonwoo, haciendo referencia a la única mujer que vivía en el apartamento.

—Debería haberlo sabido. Esa chica no puede dejar de pasar por un centro comercial. No dejes que su pasión por las compras te engañe. Gayoung puede sostener su posición ante muchos hombres de la coalición.

—Sé que es mejor no subestimarla. La he visto cuando se enoja con alguno de sus hermanos, y no me gustaría estar en el extremo receptor de eso. —A decir verdad, Gayoung era una de las pocas personas con las que Wonwoo se sentía realmente cómodo.

—Entonces deberías saber que para ella el peor insulto es que no lleves las cosas que te compró. Te puedo garantizar que piensa que te lo has ganado simplemente por ser tú mismo.

—Eso nunca ha sido lo suficientemente bueno antes, ¿por qué cambiar las cosas ahora? —Wonwoo bajó la cabeza al sentir un calor tibio cubrir sus mejillas.

—Estoy seguro de que Jonghyun piensa lo contrario.

Wonwoo dejó escapar una risa sin sentido del humor. — Creo que estás equivocado en eso.

—Deberías escucharlo hablar de ti. Puedo decir que está muy orgulloso de ti y feliz de que estés en casa. Sé que lo último que querría es que te murieras de frío porque no crees ser lo suficientemente digno para una nueva capa —dijo Mingyu, suavizando su voz por primera vez desde que se sentó.

—Tal vez —cedió Wonwoo, más para acabar con la conversación que por convicción.

—Pero tenemos mayores preocupaciones en nuestra mente ahora mismo.

Wonwoo levantó la cabeza, el tono ominoso en la declaración de Mingyu lo puso en alerta.

—¿Qué es eso?

—Un grupo de Cuervos. Acabo de oír a uno aterrizar en el techo.

Apenas Mingyu había terminado de advertirlo, cuando destrozaron las vidrieras bajo una lluvia de disparos.