Capรญtulo 1
Debutar no habรญa sido una casualidad ni el resultado de un simple golpe de suerte. Jun lo sabรญa mejor que nadie. Si algo le habรญa enseรฑado su vida โesa que habรญa comenzado en la esquina olvidada de una ciudad donde los nombres no importaban y los sueรฑos tampocoโ era que las oportunidades no caรญan del cielo. Crecer siendo un alfa en un barrio obrero no habรญa tenido nada de glorioso. El instinto, la fuerza y la responsabilidad, sรญ, pero gloria... jamรกs. ๏ปฟ
Porque los alfas, donde รฉl habรญa nacido, no eran lรญderes ni estrellas; eran la mano firme en la fรกbrica, el soldado al frente del batallรณn, el hombre que se rompรญa la espalda para llevar pan a casa. Su vida ya tenรญa una lรญnea trazada; trabajar, obedecer, formar un hogar con alguna omega dispuesta y repetir el mismo ciclo hasta que el tiempo se lo tragara. Pero Jun habรญa decidido โcon la terquedad amarga de quien se niega a ser nadaโ que eso no iba a pasarle.
Por eso habรญa salido de casa sin nada mรกs que una maleta y una voluntad que le costรณ todas sus fuerzas. Por eso se habรญa metido en un mundo donde los alfas sin apellidos valรญan menos que una sombra. Por eso habรญa soportado audiciones donde ni siquiera le preguntaban el nombre, entrenamientos que parecรญan diseรฑados para quebrarlo, miradas que le recordaban a cada paso que nadie apostaba por un alfa sin padrinos.
Y aun asรญ, sobreviviรณ. Se quedรณ cuando otros cayeron. Aprendiรณ a bailar con los pies heridos, a cantar cuando ya no le quedaba voz, a levantarse antes de que el sol tocara el suelo y a acostarse cuando ya no podรญa mรกs. Durante tres aรฑos, su รบnica compaรฑรญa fueron los espejos del salรณn de prรกctica y los latidos sordos de un corazรณn que se negรณ a rendirse. Hasta que, una tarde cualquiera, el llamado llegรณ. No con fanfarrias. No con promesas. Solo con un frรญo vas a debutar.
Jun no sintiรณ alegrรญa. Sintiรณ vรฉrtigo. Porque debutar no significaba รฉxito. Debutar era poner el cuello bajo la espada y saber que ya no podรญa permitirse ni un paso en falso. A partir de entonces, su voz, su rostro y su cuerpo ya no le pertenecรญan. Eran de la empresa. Del pรบblico. De la imagen perfecta que debรญa mantener al costo que fuera. Y si fracasaba... entonces todo su esfuerzo, toda su vida, se habrรญan desvanecido en nada.
El primer showcase fue su prueba final. Las luces le quemaban la piel, los gritos reventaban sus oรญdos y los ojos del pรบblico se sentรญan como cuchillas afiladas sobre su espalda. Pero Jun sonriรณ. Inclinรณ la cabeza como le habรญan enseรฑado. Saludรณ con la reverencia exacta, se mantuvo firme bajo las cรกmaras, y se aferrรณ a la mรกscara que habรญa aprendido a usar. Era un alfa rookie, el centro de atenciรณn en un mundo donde la perfecciรณn se exigรญa como una deuda. Y Jun cumpliรณ.
No fue inmediato, pero tampoco tardรณ demasiado. En cuestiรณn de semanas, las presentaciones en vivo comenzaron a multiplicarse. Primero fueron pequeรฑos programas, luego showcases en centros comerciales, y antes de que pudiera procesarlo, el grupo estaba encabezando eventos de rookies, consiguiendo fansigns con cupos agotados y grabando contenido promocional para las redes.
Jun se acostumbrรณ a los gritos, a las luces, a las multitudes coreando su nombre. A las manos temblorosas de los fans que le entregaban cartas, a las miradas llenas de emociรณn, a la adrenalina cortante que le recorrรญa la espalda cada vez que pisaba un escenario. El nombre del grupo empezaba a resonar, no como un fenรณmeno masivo, pero sรญ como una promesa de la industria. Y con esa promesa, la presiรณn se volviรณ una segunda piel.
Jun pensรณ que podรญa soportarlo todo. El cansancio. La fama repentina. La responsabilidad.
Lo que nunca pensรณ fue que, entre las miles de miradas que lo buscaban en cada presentaciรณn, habrรญa una que no lo admiraba ni lo deseaba. Una que simplemente... parecรญa analizarlo.
Fue en su primer showcase abierto al pรบblico cuando la sintiรณ por primera vez. No fue una mirada como las otras. No fue un grito, ni un aplauso, ni una pancarta llamativa. Fue una punzada sorda, un roce helado recorriรฉndole la columna mientras saludaba al pรบblico. Un escalofrรญo tan real que casi se estremeciรณ en medio del escenario. Girรณ la cabeza, siguiendo un impulso que no entendรญa, y allรญ estaba.
Estaba entre la multitud, casi al borde del grupo, como si no perteneciera a la algarabรญa que vibraba alrededor. No llevaba cartel, ni coreaba su nombre. Solo estaba ahรญ. De pie. Las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta, el rostro impasible, los ojos clavados en รฉl. Era un omega. Jun no supo cรณmo lo supo, solo que lo supo. Algo en la manera en que lo observaba, en la calma antinatural de su mirada, en la quietud con la que parecรญa mirar a travรฉs suyo, se lo gritรณ sin palabras. Y por un segundo, un segundo largo y punzante como un filo, sintiรณ que esa mirada lo arrancaba del escenario y lo desnudaba de todo lo que fingรญa ser.
No durรณ mรกs que un parpadeo. Alguien gritรณ su nombre, los flashes se mezclaron en su visiรณn y, cuando Jun volviรณ a mirar... el chico ya no estaba.
Quiso pensar que habรญa sido un error. Una casualidad. Un rostro entre cientos. Una alucinaciรณn provocada por el estrรฉs. Lo pensรณ mientras se desmaquillaba frente al espejo esa noche. Mientras escuchaba los aplausos grabados en la cรกmara del manager. Mientras los otros miembros reรญan en el asiento trasero de la furgoneta.
Y quizรกs lo habrรญa creรญdo...
Si no hubiera vuelto a verlo.
No una vez. Ni dos. Una, otra y otra mรกs.
๐ี. .ี๐ฆฏ
Al principio, Jun pensรณ que todo era una coincidencia. La primera vez, podรญa atribuirla a la casualidad. Una mirada fugaz entre cientos. Un rostro afilado, sin emociรณn, que emergรญa y se desvanecรญa entre la marea de gente. La segunda vez... tal vez tambiรฉn. Despuรฉs de todo, habรญa fans que seguรญan a los grupos rookies con una devociรณn casi enfermiza, repitiendo cada evento como si fuera el รบltimo. Pero la tercera vez... y la cuarta... y todas las que vinieron despuรฉs, comenzaron a dibujar un patrรณn imposible de ignorar.
Aparecรญa en los lugares justos, en los momentos exactos. Una presentaciรณn en un centro comercial al otro lado de la ciudad, y ahรญ estaba, al fondo, junto a la salida de emergencias, observรกndolo en silencio mientras el pรบblico coreaba su nombre. Una grabaciรณn a puertas cerradas en una radio local, y al salir, Jun lo vio cruzar la calle con las manos en los bolsillos, la misma chaqueta negra, el mismo paso tranquilo, como si pasara por ahรญ por pura coincidencia.
Un evento promocional improvisado en la entrada de la compaรฑรญa, anunciado apenas un par de horas antes, y entre la pequeรฑa multitud apretada contra las cintas de seguridad, lo reconociรณ... a medio metro de distancia, sin cartel, sin sonrisa, sin la mรกs mรญnima intenciรณn de mezclarse con los otros fans.
No hacรญa nada.
Solo estaba.
Siempre allรญ.
Jun intentaba convencerse de que era una exageraciรณn, un juego de su mente cansada, pero la sensaciรณn se clavaba en su pecho cada vez que esa mirada se encontraba con la suya. No habรญa sorpresa, ni emociรณn, ni siquiera esa chispa de deseo que algunos omegas dejaban escapar al verlo. Solo... calma. Una calma que se sentรญa mรกs violenta que cualquier grito.
Empezรณ a preguntarse si era parte del personal. O un conocido de algรบn miembro. Tal vez alguien del equipo de producciรณn, un bailarรญn, un tรฉcnico. Alguien que debรญa estar allรญ. Se aferrรณ a esa posibilidad durante dรญas, hasta que la mentira comenzรณ a resquebrajarse. Porque lo habรญa visto en eventos pรบblicos y en lugares donde los fans tenรญan acceso... sรญ. Pero tambiรฉn lo habรญa visto salir de una cafeterรญa a la que Jun solรญa ir despuรฉs de los ensayos. Lo habรญa visto al doblar una esquina cerca de la sala de prรกcticas. Incluso, una noche, lo vio apoyado contra la verja de la entrada trasera del edificio de la compaรฑรญa, justo cuando el manager detuvo la furgoneta frente a la puerta.
Siempre solo. Siempre en silencio. Siempre con esa mirada que no buscaba conocerlo... sino algo mรกs. Algo que Jun no terminaba de comprender.
No hablaba. No sonreรญa. Ni siquiera intentaba acercarse. Solo se dejaba ver. Como si supiera exactamente cuรกndo hacerlo.
Jun intentรณ ignorarlo. De verdad lo intentรณ. Al principio, esa presencia extraรฑa entre la multitud le parecรญa apenas un detalle sin importancia, una anomalรญa que podรญa explicarse con el cansancio acumulado o el estrรฉs de la rutina. Durante dรญas, incluso semanas, se dijo a sรญ mismo que no debรญa darle espacio en la mente, que no era mรกs que un fan mรกs, un rostro cualquiera entre miles, un espectro sin relevancia. Pero con cada apariciรณn, esa voz interna que insistรญa en negar su propia realidad comenzรณ a perder fuerza frente a una sensaciรณn que se anidaba en su pecho, pequeรฑa y persistente.
No fue algo inmediato ni dramรกtico. No se dio cuenta de un dรญa para otro. Fue un proceso lento, casi imperceptible, como si ese omega sin nombre se fuera colando en sus pensamientos por rendijas que Jun no sabรญa que existรญan. Al principio, era solo un reflejo fugaz. Un barrido rรกpido con la mirada al salir del escenario, intentando sin รฉxito localizar esa figura en la marea de cuerpos. Una mirada distraรญda mientras firmaba un รกlbum, mรกs para cumplir que por interรฉs real, pero que terminaba encontrando el mismo rostro estรกtico, con esa expresiรณn impenetrable que lo desarmaba. Una vuelta de cabeza casi automรกtica cuando bajaba de la furgoneta despuรฉs de un ensayo, buscando confirmar que, efectivamente, allรญ estaba esa sombra silenciosa, invisible para todos menos para รฉl.
Pero poco a poco, ese reflejo inconsciente se convirtiรณ en una necesidad muda. Jun no querรญa admitirlo ni siquiera ante sรญ mismo, porque aceptar ese impulso significaba reconocer que algo dentro de รฉl estaba cambiando, que el control que siempre habรญa ejercido sobre su mundo se le escapaba lentamente. La necesidad se volviรณ una pregunta muda, una urgencia sin palabras, un ansia de asegurarse de que esa presencia seguรญa ahรญ, de comprobar una y otra vez que esa figura estaba esperรกndolo, observรกndolo. No era un deseo racional ni un capricho pasajero; era una fuerza silenciosa que lo arrastraba, sin que pudiera resistirse.
Y, sin falta, lo hacรญa.
Cada vez que buscaba esa mirada entre la multitud, ahรญ estaba. Inmutable. Firme. Imperturbable. Sin nombre, sin voz, sin historia. Solo esa sombra que parecรญa haberlo elegido desde el primer instante, una sombra que se aferraba a รฉl sin importar cuรกnto intentara alejarla.
Como si Jun no fuera un รญdolo mรกs, sino el รบnico motivo por el que esa sombra existรญa.
Y, sin embargo, Jun sentรญa que deberรญa decirle algo. Romper el silencio. Interrumpir esa distancia que parecรญa protegerlo y retarlo al mismo tiempo. Pero, ยฟquรฉ? No tenรญa pruebas, no tenรญa razones mรกs allรก de esa extraรฑa certeza que se habรญa instalado en su pecho. Era una presencia incรณmoda, sรญ, una sombra que lo acechaba, pero no sabรญa quiรฉn era ni quรฉ querรญa. Ni siquiera sabรญa si esa mirada significaba peligro o algo peor.
Asรญ que permanecรญa en su silencio, observando sin ser visto, atrapado en un juego en el que no sabรญa si podรญa ganar.








