El Nuevo Poder de Sam

All Rights Reserved ©

Summary

Sam despierta una mañana con poderes supernaturales. Historia Original: https://mcstories.com/SamsNewPower/index.html

Genre
Erotica
Author
hypnolara
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Mi nombre es Sam Krinkoff. Un lunes me convertí en el hombre vivo más poderoso. El cómo y el porqué de mi poder no lo sé. El Domingo me fui a dormir normalmente. El lunes desperté con este poder.

No me di cuenta si algo había pasado al principio. Vivo en un departamento solo en el tercer piso, con solo otras cuatro personas en el piso, aunque significativamente viven más en los pisos de abajo. Así que me desperté tarde, porque no tengo ninguna clase hasta la noche, y eso solo los martes y jueves, y no tenía planeado trabajar en mi estúpido trabajo en el cine hoy. Así que, me avergüenza admitir, dormí hasta las 2:15. Si hubiera sabido lo que podía hacer, hubiera estado despierto desde las 6 de la mañana.

Sin embargo, a las 2:15 finalmente deje de oprimir el botón de mi alarma, y me levante. Agarré mi ropa del suelo, y salí al pasillo para usar el baño. Mi cabello era un desastre y apenas podía abrir mis ojos, a pesar de estar haberme ido a dormir relativamente temprano. Orine, cepille mis dientes, y, porque no tenía nada más que hacer, decidí volver a dormir.

De camino de regreso a mi dormitorio choque con Karen Hall. Karen se veía como una porrista, actuaba como la reina del hielo, y en lo que va de este año parecía que tenía la misión de ignorarme totalmente, ya sea porque o debido a mi teniendo fantasías con ella.

“Buenos días, Karen,” balbuce.

“Ya es tar-” se congelo, mirándome, “-de”, termino. Pero su actitud cambio completamente. Se inclino ante mí, mostrándome su escote a través de su pequeño top, e hizo una mueca. “Es tarde, Amo. ¿Puedo ser de utilidad para usted?”

Aún estaba cansado, y me quite el sueño de mis ojos. “Hm? ¿De que estas hablando, Karen?”

“Existo para servirle, Amo. ¿Hay algo que pueda hacer por usted?”

Estaba demasiado cansado para entender el juego que estaba jugando. “Cógeme, como sea,” murmure, y volví a mi cuarto y caí en mi cama.

Escuche mi puerta abrirse un momento después. Entonces sentí una presión empujándome al lado de la cama, me giré para ver a Karen. Ella estaba completamente desnuda, sus perfectos pechos llenaban mi campo de vista. Me quede viéndola en confusión, justo antes de que se pusiera encima de mí y me besara, sus labios eran completamente dulces para mí. Abrí mi boca para preguntar, pero tan pronto como lo hice metió su lengua en mi boca. Rápidamente me levante, y ella me alcanzo, usando esas casi intangibles y gentiles manos para guiarme a su suave y húmedo clítoris.

“¡Si, Amo!” grito. “¡Si, SI, ¡SI!”

Sus gemidos y gritos me confundieron. Nunca fui capaz de hacer que una mujer gritara tanto en la cama, y Karen, estaba gruñendo muy fuerte en este momento.

“SI AMO! ¡SI! OH, ES TAN BUENO, ¡AMO! SISISI!!”

Me corrí dentro de ella, y ella se retorció en éxtasis. No sé si porque se corrió conmigo o porque lo fingió demasiado bien.

Respirando pesadamente, me acosté. Karen descanso encima de mí. “Eso fue maravilloso, Amo.”

“Porque sigues llamándome Amo?”

“Prefiere que no lo haga?” pregunto ella rápidamente, con una mirada de miedo en sus ojos.

“Um, no lo sé,” respondí honestamente. “Que pasa?”

“Solo no quiero molestarlo, Amo”

Finalmente, me senté. “Karen, que está pasando? Me ignoraste la mayoría del año, y hoy de repente me llamas Amo. ¿Qué paso?”

“No lo entiendo, Amo. Solo quiero servirle y hacerlo feliz.”

Me le quede viendo. “Estas borracha?”

“No Amo. ¿Le gustaría un trago?”

“No, no,” dije rápidamente, sacudiendo mis manos. “Solo... dime que está pasando. ¿Porque estás haciendo de esta manera?”

“Porque quiero complacerlo, Amo. Esa es mi única alegría, complacerlo.”

En ese momento, alguien golpeo la puerta. Una voz que reconocí como Tabitha Sauren, nuestra monitor de dormitorio, gritaba a través de la puerta, “Sam! ¡¿Tienes a una mujer ahí?! Sabes que eso es contra las políticas del dormitorio.”

Me puse mi ropa y corrí hacia la puerta. “Karen, escóndete!”

“¡Si, Amo!” Ella accedió, y corrió hacia el closet.

Abrí la puerta. “¿Hay algún problema, Tabitha?”

Tabitha se me quedo viendo, y dijo. “Amo, solo si no hay forma en la que pueda servirlo. ¿Puedo hacer algo por usted?”

Gemí. “Esto es ridículo! Ven aquí, Tabitha.” Ella entro en mi dormitorio. Me senté en la cama, mientras ella permanecía de pie hasta que le ofrecí sentarse. “Tabitha, hay algo como una gran conspiración en este dormitorio o algo así?”

“¿A qué se refiere, Amo?”

“Esta cosa del Amo. ¿Qué estás haciendo?”

“Usted es mi Amo! Soy su humilde esclava, ahora y para siempre, sus deseos son órdenes. Mi única alegría es complacerlo.

Estaba molestándome. Sabía que era solo porque estaba frustrado y no podía descubrir que estaba pasando, pero incluso cuando sabia porque estaba molesto no pude detenerme. “Bien. Eres mi esclava, salta en tu lugar.”

Tabitha inmediatamente se levantó y empezó a saltar. Sabía que esto definitivamente tenía que ser algún tipo de broma elaborada o trampa para descubrir a Karen y hacer que me sacaran de los dormitorios o algo. Tabitha es más obstinada que una mula y nunca recibiría ordenes de nadie, menos de mí, menos para hacer algo tonto como esto. “Actúa como una gallina.” Ella dejo de saltar, se inclinó, agito sus brazos como alas, picoteo con su nariz y cacareo. “Quítate los zapatos.” Lo hizo. “Lámelos,” ordene. Inmediatamente, levanto su viejo Converse y empezó a lamerlo. Le dije que se detuviera, porque no tengo un fetiche de pies y ni siquiera tenía unos nuevos Converse, los cuales estos no estaban, usualmente muy sucios. “Tabitha, dime que está pasando. ¿Porque estás haciendo todo lo que te digo?”

“Porque usted es mi Amo.”

Jesús, era como una grabadora rota. Si quería seguir jugando, lo llevaría hasta el límite. “Ok, Tabitha. ¿Dijiste que harás todo lo que diga?”

“Si, Amo.”

“Bien. Desnúdate, sal al jardín de enfrente, y dale una mamada al próximo hombre que veas.”

“Si, Amo,” ella asintió, y rápidamente se levantó, se arrancó la ropa mientras se iba.

Parpadee mientras cerraba la puerta, mientras la confusión tomaba ahora otro giro de emociones. Mientras me rascaba la cabeza, confundido, miré por la ventana, por el sonido del radio, ¡y vi A TABITHA DESNUDA CHUPANDOLE EL PENE A PETE SMITH EN PUBLICO!

En muchos niveles eso estaba mal, no solo en la parte que Pete es gay. Él no se estaba ofreciendo a los servicios de Tabitha, de hecho, ella lo estaba obligando a dejarle chupársela en público.

“Mierda, mierda, mierda,” susurré, paralizado y emocionado y horrorizado por lo que vi. Solo exagero el problema cuando Karen decidió tomar mis palabras como explicitas ordenes, dejando el closet y procediendo a intentar defecar en el suelo.

La levante, demasiado confundido como para distraerme. “Solo déjame solo por un tiempo.”

“Que le gustaría que hiciera?”

“Jesús, no me importa. Vuelve a tu dormitorio y mastúrbate o lo que sea. Solo vete.”

“Si, Amo,” dijo ella y se fue.

Me senté para descubrir que estaba pasando, pero antes de que pudiera, fui interrumpido de nuevo. La compañera de Karen, Lola, entro en mi habitación. “Sam, que demonios le hiciste a Karen?! ¡Está manoseándose en nuestra habitación y dice que eres su Amo! ¡¿Que carajos le hiciste?!”

“Jesús, no lo sé,” respondí honestamente.

“Bueno, hágamelo a mí también, por favor, Amo,” dijo ella. La miré de vuelta y gruñí. Lo suficientemente seguro para decir que tenía la misma cara de devoción que Tabitha y Karen tenían.

Contuve mis ganas de maldecir, sabiendo que ella intentaría obedecer.

“¿Lola, porque crees que soy tu Amo?”

“Porque existo para servirle. No puedo imaginar la felicidad si no es dándosela a usted. Usted es mi fuente de felicidad. Usted es mi Amo.”

“Y qué? ¿Me amas?”

“No, Amo. ¿Le gustaría que lo amara?”

Demasiada extrañes me hizo indiferente. “Seguro. Porque no.”

Algo en Lola cambio. La mirada de devoción no cambio mucho. Ella me sonrió alegremente, se inclinó y me beso. “Lo amo, Amo.”

Había tres posibilidades. La primera es que me había vuelto completamente loco. La segunda es que ELLAS se volvieron completamente locas. Y la tercera posibilidad era que, de alguna forma, tenía el poder de hacer a la gente mis esclavos.

Decidí ponerlo a prueba. “Lola, dame el numero de la entrenadora del equipo de natación.”

“Si, Amo,” ronroneo, estaba tan enamorada que no pudo evitar estar cálidamente feliz.

¿Porque el equipo de natación? El equipo de basquetbol es demasiado masculino y el de voleibol esta fuera de temporada. No había muchas mujeres deportistas en mi campus.

Ella volvió unos pocos momentos después. “Amo, encontré el numero para el programa de actividades escolares, pero no me darán el numero de la entrenadora.”

“Déjame hablar con ellos,” balbucee, tomando el teléfono. “Hola?”

“Hola, mi Señor y Soberano. ¿Como puedo servirle?”

Intenté actuar inesperadamente calmado, casualmente dije, “Um, conéctame con la entrenadora del equipo de natación.”

“Si, Amo,” la chica del otro lado de la línea obedeció. “Puedo darle mayor asistencia?”

“Um, si, como castigo por hacerme esperar, vas a convertirte en mi esclava domestica por el resto de tu vida. ¿Qué tal suena eso?”

“¡Maravilloso, Amo!” respondió agradecidamente. Le di mi dirección y me prometió que vendría a limpiar tan pronto como haya localizado a la entrenadora.

Una vieja voz femenina pronto dijo, “habla la Entrenadora Wilcox.”

“Hola, entrenadora.”

“Buenas tardes, Amo,” saludo. Tan pronto como empezó a humillarse, me gire hacia Lola. “Lola, se buena y chúpamela.”

“Si, Amo.” Ella inmediatamente se arrodillo y empezó a chupármela.

“¡No, así no!” Le di unas breves correcciones hasta que lo empezó a hacer bien, entonces regresé mi atención hacia el teléfono. Esto era solo una de mis fantasías haciéndose realidad, hablar en el teléfono mientras me dan una mamada. Gracias, Sr. Clinton, por esta pieza de inspiración. “Si, entrenadora, ¿cuándo es la práctica de las chicas?”

“Hoy a las tres, Amo.”

Ya eran las 2:55. “Genial. Cuando lleguen todas, hábleme de nuevo.” Le di mi número de teléfono y colgué. Me relaje mientras Lola continuaba sirviéndome, añadiendo unos poco toques por su cuenta para mostrar cuanto le importaba. Mientras empezaba a sentir una fría sensación, me corrí en su cara, y ella me miro con desconcierto. Aparentemente, nunca había llegado hasta este punto. La ayude. “Te gusta este sabor. Es delicioso. Es la cosa más deliciosa que nunca hayas probado, y te hace correrte cada vez que lo pruebas.”

Inmediatamente, se retorció, mientras tragaba los restos de su boca. Deleitada por el sorprendente sabor, lamia sus manos, y tuvo otro orgasmo. Estaba lamiendo sus manos con gusto y se estremecía de placer cuando sonó el teléfono.

“Amo,” dijo la entrenadora, “Ya llegaron todas.”

“Genial, ¿Estas en altavoz?”

“Si, Amo.”

“Deja que todas me escuchen.” Esperé, luego dije, “Hola, chicas.”

“Hola, Amo,” fue la respuesta de dos docenas de mujeres.

“Oigan, ¿qué les parecería si vienen aquí y tenemos una orgia masiva?”

Las dos docenas lloraron de alegría y afirmación por el teléfono. “Genial.” Les di mi dirección, añadí, “Vengan aquí desnudas,” y colgué.

Tocaron la puerta. Tabitha esperaba detrás de ella, al estilo zombi, pero la que había tocado era una bomba. Era como si una modelo de Vogue y una guerrera Amazona se hubieran fusionado en una. Tenía unos pechos tan enormes que parecía que necesitaba dos sostenes para cubrirlos. Escuché gemidos desde el otro lado del pasillo, y me di cuenta de que Karen probablemente seguía masturbándose. Le dije a Tabitha, “Ve a cogerte a Karen hasta que ambas queden inconscientes,” entonces me giré hacia el otro lado. “Y tú quién eres?”

“So su sirvienta domestica eterna y humilde esclava, Amo,” contesto.

Reconocí la voz; era la chica que me contesto el teléfono.

“Um, tienes un nuevo trabajo. De ahora en adelante, eres mi juguete sexual personal. Amas que te coja, ¿verdad?”

“Oh, si, ¡Amo!” contesto, felizmente. “No puedo esperar a tener su maravillosa verga dentro de mí, Amo. ¡Pensar en tener el honor de complacerlo es más de lo que puedo soportar! ¡Por favor, Amo! ¡Por favor cójame! ¡Úseme! ¡Por favor!

Decidí cumplir otra de mis fantasías. “Sabes lo que es una rusa?”

“Si, Amo. Es cuando se coge mis tetas.”

Asentí y me senté en mi silla, Lola adorablemente vino y acaricio mi pecho. “Hazlo.”

La chica, me di cuenta de que no sabía su nombre, se arrodillo y se quitó la playera. Desabrocho su sostén, y esas gigantescas bubis salieron a la luz, sus duras tetas. Se inclino a mi erecto miembro (juro por Dios que nunca había durado tanto tiempo duro) y rápidamente lo puso entre sus enormes tetas, sacudiéndolas para mí. Algunas veces las apretaba y algunas veces las dejaba rebotar y las presionaba contra mi verga. Algunas veces frotaba mi pene con sus pezones erectos.

Estaba a punto de correrme cuando el equipo de natación llego. Ya que ya tenían sus órdenes, ya sabían lo que yo quería, se unieron.

Recupere mis sentidos después de dos horas. Mi equipo de esclavas de natación seguía aquí, masturbándome y dándome placer dormido. Decidí ya que aparentemente podía hacer que cualquiera hiciera lo que sea, le di un buen uso.

Hice que una chica me diera el teléfono y la guía telefónica, e hice unas llamadas.

“¿Hola, 1er Banco Nacional? Hola. Me gustaría transferir diez millones de dólares a mi cuenta. Sera eso un problema? Genial.”

“Hola, Descuento de Drogas. Si, voy a necesitar todo lo bueno que tengan. Éxtasis, marihuana... oh, y Viagra. Mucha Viagra.”

“¿Hola, Hotel Metropolitano? Si, me gustaría tener la mejor habitación. ¿Ocupada? Bueno, sáquenlo de ahí. Genial. Gracias.”

“¿Hola, Renta de Limosinas? Si, voy a necesitar tres. ¿Diez minutos? Genial.”

De camino a mi suite presidencial en el Metropolitano, hice muchas más llamadas. Hice que me transfirieran mas millones, incluyendo unos cuantos millones en efectivo para el hotel. Llame a los mejores restaurantes para conseguir comida y alcohol. Entonces llamé a algunas bailarinas exóticas y strippers que encontré en el periódico, recogimos a tres prostitutas en el camino y a una chica sexy que estaba pasando.

Esa noche caí dormido en una pila de dinero y mujeres. Mi ingle estaba tan seca por el sobre uso que mis bolas desaparecieron, pero me sentí mejor que en toda mi vida. Quizás el Viagra y el Éxtasis había hecho algo, o quizás sesenta y tres rondas seguidas de sexo daban este efecto natural.

Cualquiera que sea, me quede dormido ese lunes completamente contento y como el hombre más poderoso en la Tierra y bastante seguro que mi futuro iba a ser perfecto.

Aunque, en la mañana del martes, cuando desperté descubrí que mi poder se había ido... El martes fue una verdadera mierda.